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Entreabierta: Colombia en pospandemia

event 13 Octubre 2020
schedule 15 min.
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Eddy Alejandra Morales Ríos Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. Yuliana Ruda Hernández Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. Andrea Zapata González Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.
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  • La farra en Medellín en cuidados intensivos

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    Alrededor de 1100 establecimientos de entretenimiento nocturno, entre discotecas y bares, cerraron definitivamente durante los primeros 100 días de la cuarentena por el coronavirus en el departamento de Antioquia, según Asobares Antioquia. Este sector está en crisis y busca solventar las pérdidas.

    El Lleras, Provenza, la 33, la 70, Las Palmas… Los sábados en la noche son desiertos, no hay personas buscando a qué discoteca entrar a bailar, en qué licorera sentarse y tomarse unos traguitos. No están los “arrastradores” al acecho de cualquier grupo de amigos, ya no se ven los cantantes de la calle dedicando sus piezas, no están los vendedores ambulantes endulzando las noches de fiesta. En Colombia hay miles de discotecas y bares cerrados, otros quebrados porque no lograron sostenerse económicamente ni estaban preparados para lo que se venía, pero ¿quién lo estaba?

    Durante la pandemia, causada por la covid-19, el entretenimiento nocturno ha sido uno de los sectores más afectados. Según Juan Pablo Valenzuela, director de Asobares Antioquia, en el departamento hay 4454 establecimientos nocturnos y, para mediados de agosto, tan solo 2500 han renovado su matrícula mercantil, sin embargo se estima que, alrededor de 1100 establecimientos cerraron en los primeros 100 días de cuarentena.

    Se está viviendo el día a día con la covid-19 que encerró, llenó de temor y zozobra a las personas y pausó todo el entretenimiento nocturno en Colombia.

    Vida nocturna en pausa

    Las Palmas, lugar conocido por sus miradores, por la gran vista que ofrece de la ciudad y por las caravanas de motociclistas, aloja alrededor de 20 locales, además de aproximadamente cuatro malls, en los cuales hay bares, discotecas, fondas, restaurantes y supermercados. Una de las discotecas que alberga es La Chismosa, que al igual que otros 4000 establecimientos nocturnos debieron parar el 20 de marzo y acumulan seis meses en pausa y a la expectativa, distanciados; ¿sobreviviendo? Mejor dicho, tratando de sobrevivir al cierre.

    La fonda La Chismosa nació en 2014, tras posicionarse durante el mundial de fútbol de ese año. Era un pequeño espacio que se creó al lado de una discoteca llamada Curuba, destinada a los usuarios que no querían estar en el ambiente de la discoteca, en la que hacían shows en vivo. Con el paso del tiempo, la fonda fue creciendo y empezó a dejar de lado a Curuba hasta que, poco después de su fundación, los socios decidieron cerrarla para dejar únicamente La Chismosa.

    En el momento en que inició el confinamiento, el Gobierno nacional, por medio de un comunicado, les pidió a todos los negocios y emprendimientos reinventarse, buscar alternativas y soluciones para enfrentar esta situación de la mejor manera y evitar cierres masivos. Nadie estaba listo para esto, ahora se le hace frente a cada eventualidad día por día: es el caso de la fonda La Chismosa, que actualmente busca alternativas para sobrevivir ante esta situación de cierre, pues el futuro es incierto.

    La “reinvención” de la fiesta

     


    “Reinventarse, la palabra de moda por estos tiempos”, dice Juan Pablo Gamboa, socio fundador de la fonda La Chismosa. “¿Qué se puede reinventar? Si cada vez que tratamos de hacer algo sale una nueva ley, nuevas restricciones que nos impiden sacarles provecho a los fines de semana y a muchas fechas especiales”, agrega.

    Antes de la pandemia y la cuarentena, la fonda atendía hasta 1500 personas y hacían espectáculos de música en vivo. Según Lina Ruíz, quien recurría frecuentemente a este lugar, “sus shows en vivo eran de lo mejor, a veces eran mariachis, otras veces artistas reconocidos y de música urbana”.

    ¿Qué se puede reinventar? Si cada vez que tratamos de hacer algo sale una nueva ley, nuevas restricciones que nos impiden sacarles provecho a los fines de semana y a muchas fechas especiales

     

    De esas noches ya no queda ni una copita, los fines de semana en La Chismosa dan miedo, al igual que en los demás bares y discotecas de la ciudad. En otras, como en el caso de Mango’s, discoteca ubicada en la avenida Regional, no volverán las noches de fiesta. A causa de la pandemia, la discoteca no tuvo forma de sostenerse y cerró definitivamente sus puertas el pasado 19 de mayo, así lo aseguró, para algunos medios, Óscar Preciado, socio fundador de Mango’s. Óscar, además, ha tenido que afrontar el cierre de otras nueve discotecas de su propiedad, entre ellas también la discoteca Dulce Jesús Mío, ubicada en Las Palmas, que al igual que Mango’s, llevaban décadas enrumbando a los ciudadanos y visitantes de Medellín y eran un ícono de fiesta en la ciudad.

    “Fue complicado, muy duro, porque además era el sostenimiento de nosotros y de muchas personas. Es cerrar un ícono en la ciudad en cuanto a la rumba y el humor. Cerramos un ícono”, sostuvo Óscar para algunos medios.

     

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    Los consumidores inventaron nuevas formas de reunirse con los suyos, no dejaron de celebrar, conversar y verse. Mediante pantallas o círculos de confianza y con medidas de bioseguridad, las salas de las casas se convirtieron en el lugar de la fiesta.
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    Ahora, de acuerdo con Gamboa, solo se mueven los servicios a domicilio; sin embargo, también se han visto afectados, pues las restricciones hacia el gremio van aumentando: “El Gobierno siempre sataniza el gremio [de bares y discotecas], cada que sale una nueva restricción es hacia este. Un sector que no se está moviendo, que está quieto; deberían mirar más a los sectores económicos que sí están abriendo y que pueden estar aumentando el contagio”, dice Juan Pablo, socio fundador de La Chismosa.

    Hace ya más de seis meses que están cerrados, durante este tiempo no han compartido con sus clientes, no han escuchado cantar a coro las canciones que sonaba el DJ; no han servido un trago, no han visto bailar, no han celebrado, el entretenimiento nocturno está pausado y estuvo dejado de lado, pues a pesar de que se mantuvo el diálogo con el Gobierno y que ya tienen fecha de apertura, las ayudas no llegaron, y el gremio ha tenido grandes pérdidas.

    deberían mirar más a los sectores económicos que sí están abriendo y que pueden estar aumentando el contagio

     

    Según Ostelea, entidad perteneciente al Grupo Planeta Formación y Universidades, el gremio del entretenimiento nocturno aporta a la economía del país tres billones de pesos al año y tan solo en Bogotá genera 34.000 empleos. Además, la vida nocturna tiene un efecto directo en el turismo. Por otro lado, Juan Pablo Valenzuela de Asobares Antioquia, dice que en el departamento se calcula que las 4454 discotecas generan alrededor de 50.000 empleos directos y 20.000 indirectos.

    “Se calcula que el gremio ha perdido millones de pesos durante el cierre. En temas de empleo, se está despidiendo a la gente porque no hay ayudas por parte del gobierno local, departamental o nacional y en ese tema estamos afectados cien por ciento”, dice Juan Pablo Gamboa.

    Conoce más sobre las afectaciones del sector emprendedor del país en La nueva clase desacomodada de Colombia.

    Según Asobares Antioquia, el Lleras está cerrado en más de un 80 %, bares reconocidos como La Octavia, Basílica y Al Rojo ya no se encuentran prestando sus servicios, y alrededor de 13.500 personas han perdido su empleo en toda Antioquia. El gremio está en emergencia, y a pesar de que las noticias de reapertura le han dado un respiro al sector, lo que se viene es aún más difícil por los nuevos retos que representa reconfigurar la rumba.

    En temas de empleo, se está despidiendo a la gente porque no hay ayudas por parte del gobierno local, departamental o nacional y en ese tema estamos afectados cien por ciento

     

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    Reinventarse es la nueva tendencia en los locales de entretenimiento nocturno; restaurantes, legumbrerías y minimercado han sido las alternativas.
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    Si quieres conocer cómo fue la situación de algunos teatros de Medellín durante el confinamiento, visita Continuando con el show y mira más contenidos de Entreabierta: Colombia en pospandemia.

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