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Entreabierta: Colombia en pospandemia

event 13 Octubre 2020
schedule 35 min.
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Felipe Osorio Vergara Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. Emmanuel Zapata Bedoya Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. José David Chalarca Suescum Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.
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  • La nueva clase desacomodada de Colombia

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    Aunque es el soporte de la economía del país, la clase media está en peligro. Muchos de los antes “acomodados” caben ahora en la denominación de “pobreza oculta”. Vivían con la ilusión de estabilidad económica, pero la pandemia de la covid-19 desnudó su fragilidad.

    Después de cuatro años de trabajar en una peluquería de Envigado, doblar su turno y conseguir su propia clientela, Roberto Rodríguez decidió independizarse. Guardaba la esperanza de mejorar sus ingresos y tener su propio negocio.

    En febrero, comenzó a acondicionar un local arrendado en ese mismo municipio. El 19 de marzo de 2020 inauguró su peluquería, pero dos días después tuvo que cerrarla por la cuarentena decretada por el Gobierno nacional.

    Durante dos meses y medio no recibió ingresos. Sin embargo, sus deudas no se congelaron. Tenía que pagar las cuotas de los muebles e implementos de su salón de belleza, pues los había comprado a crédito. Ante la imposibilidad de trabajar, llegó a un acuerdo con el arrendador, pero aun así debía pagar el 50 % del alquiler.

    Como su peluquería, el 72.8 % de los empresarios del país disminuyeron sus ingresos de operación, de acuerdo con la Encuesta de Liquidez de las Empresas llevada a cabo en junio de 2020 por la ANDI.

    De acuerdo con León Jairo Arcila, economista y magíster en Estudios Urbano-Regionales de la Universidad Nacional de Colombia, esta clase social se encuentra, principalmente, en los estratos tres, cuatro y, algunas veces, cinco. Su importancia radica en el consumo y en su capacidad para potenciar el crecimiento económico.

    Ese también fue el caso de Edison Restrepo, gerente administrador de Afilatec, microempresa que desde 1999 presta servicios de afilado y fabricación de herramientas de corte. Antes de la cuarentena tenía ocho empleados en su local del centro de Medellín, pero, en junio, redujo su personal a la mitad.

    Al igual que Afilatec, durante el segundo trimestre de 2020, el 32.6 % de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) tuvieron despidos de personal o cancelaciones de contratos de acuerdo con la Encuesta de desempeño empresarial del segundo trimestre de 2020, publicada por la Asociación Colombiana de Mipymes.

    Al depender Afilatec de otras empresas para prestar sus servicios, se vio perjudicada por el cierre de establecimientos. “Si fuéramos a hablar de pérdidas, estamos entre el 70 % y 80 % de lo que realmente ofrecemos”, sostiene Restrepo.

    durante el segundo trimestre de 2020, el 32.6 % de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) tuvieron despidos de personal o cancelaciones de contratos

     

    Clase mediaIlustradora: Anne Elizabeth Magnusson Saldarriaga

    Además, microempresas como esta, ubicadas en el centro de Medellín, se vieron aún más afectadas por la cuarentena sectorizada del 13 al 26 de julio que se implementó con el fin de reducir la velocidad de contagio en la Comuna 10.

    Según Fenalco Antioquia, esa zona agrupa el 20.3 % de las compañías de la ciudad; de estas, el 88 % corresponde a microempresas que, en muchos casos, carecen de recursos económicos para afrontar la crisis.

    Para Carlos Díaz, asesor laboral de la Escuela Nacional Sindical (ENS), una medida necesaria para frenar la pérdida de empleos en la ciudad es el apoyo a las mipymes: “El primer paso es defender que lo que hoy existe no se derrumbe, sea el pequeño restaurante del centro, la pequeña heladería, los pequeños negocios que hoy dan empleo”.

    Gran parte de estos microempresarios y trabajadores independientes hacen parte de la clase media o, por lo menos, son la base para que se ubiquen en ella. De acuerdo con la revista Finanzas & Desarrollo del Fondo Monetario Internacional, las nuevas y pequeñas empresas son el “semillero” donde surge la clase media, y si esta es débil se frena el progreso económico y social de la mayoría de los países en desarrollo.

     

    Radiografía de la clase media

    En Colombia la medición de la clase media depende de la metodología empleada. Para el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, la clase media la conforman aquellos hogares cuyos ingresos mensuales están entre un salario mínimo (878.000 pesos) y cuatro millones de pesos.

    Pero según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, no existe una sola clase media sino dos: la clase media consolidada, con ingresos diarios entre 13 y 70 dólares, y la clase media vulnerable, con ingresos diarios desde 5.5 y 13 dólares.

    Tanto para el Dane, como para el Departamento Nacional de Planeación, basados en la metodología del Banco Mundial, la clase media corresponde a las personas con ingresos diarios entre 10 y 50 dólares que, ajustados al costo de vida de Colombia, son aquellas que ganan entre 600.000 y tres millones de pesos mensuales.

     

     

    De acuerdo con León Jairo Arcila, economista y magíster en Estudios Urbano-Regionales de la Universidad Nacional de Colombia, esta clase social se encuentra, principalmente, en los estratos tres, cuatro y, algunas veces, cinco. Su importancia radica en el consumo y en su capacidad para potenciar el crecimiento económico.

    “El peso que puede tener la clase media está asociado con un mejor comportamiento económico y mayor estabilidad política. Algunos autores la describen como columna vertebral de la economía de mercado y la democracia”, señala Arcila.

    Además, como plantea Gerardo Villa, magíster en Gestión de Políticas Económicas de la Universidad de Columbia, este grupo es importante en la formación de valores y principios porque fomenta el trabajo y la generación de riqueza.

    Conoce más historias de la situación de los emprendedores durante la pandemia en La pandemia de la contaminación en confinamiento

    Pero la pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad económica de la clase media frente a las crisis, debido a que “no tiene acceso a los subsidios, beneficios y transferencias del Gobierno nacional, como sí lo tienen los estratos más bajos. Tampoco tiene las condiciones económicas para poder enfrentar adecuadamente los impactos de la pandemia como la clase alta”, afirma el economista Arcila.

    Según el Informe de calidad de vida 2016-2019 de Medellín Cómo Vamos, la clase media la conforma el 65.8 % de los habitantes del Valle de Aburrá. Sin embargo, hay que tener en cuenta que “ya se deben haber presentado cambios en el nivel de ingresos de una gran parte de la población, pero las mediciones de este tipo se realizan, normalmente, con carácter anual”, informaron en junio, vía correo electrónico, voceros de la Secretaría de Desarrollo Económico de Medellín.

    Los nuevos “no pobres”

    Parte de las personas que se ubican en la clase media han logrado formarse en educación superior y acceder a un patrimonio. No obstante, dependen de sus ingresos para sostenerse, pues carecen de otras fuentes de capital. 

    De acuerdo con el informe La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina del Banco Mundial, “el trabajador de clase media en América Latina es un trabajador de los servicios razonablemente educado, empleado por una empresa privada con un contrato formal, que le da derecho a prestaciones sociales en una zona urbana”.

     

     

    A ellos se suman algunos micro y pequeños empresarios. Pero debido a las medidas sanitarias y al cierre de establecimientos, para muchos las entradas económicas se han reducido o desaparecido; este es el caso de Guillermo Vallejo, administrador del bar Sicosis.

    Parte de las personas que se ubican en la clase media han logrado formarse en educación superior y acceder a un patrimonio. No obstante, dependen de sus ingresos para sostenerse, pues carecen de otras fuentes de capital. 

    Este negocio, fundado en 2011, atraía a un público aficionado al rock y era punto de encuentro para muchos estudiantes y profesores, dada su cercanía a la Universidad Nacional sede Medellín.

    Con el Decreto 420 de marzo de 2020 que prohibió las aglomeraciones y el consumo de bebidas embriagantes en establecimientos de comercio, Sicosis cerró y dejó desempleados a Guillermo y a otra trabajadora del bar.

    “En abril nos dijeron que cubriéramos un 50 % del arriendo, pero en mayo ya teníamos que pagar un 75 % del valor; es inviable, porque no se había podido vender ni una gaseosa. Entonces en mayo entregamos el local. Cerramos y estamos en casa sin entrada de nada, porque estábamos viviendo de eso”, asegura Vallejo.

    Lee también La farra en Medellín en cuidados intensivos, del especial Entreabierta: Colombia en pospandemia.

    Como Sicosis, solo en los dos primeros meses de confinamiento, el 30 % de los bares de rock de Medellín han tenido que entregar sus locales, sumando pérdidas de alrededor de 300 millones de pesos, de acuerdo con Asorock Medellín.

    Para esta asociación, de 17 bares encuestados, el 60 % de los propietarios no cuenta con otros ingresos, poniendo en riesgo a 81 trabajadores y 47 bandas de la ciudad. Esto no es exclusivo de los bares de rock, sino reflejo de la crisis del sector de entretenimiento en Medellín.

    La pobreza oculta

    Ante la crisis, personas como Guillermo, Edison y Roberto, pertenecientes a la clase media, afrontan una situación de vulnerabilidad: un fenómeno conocido como “pobreza oculta”.

     

    Pobreza oculta

    Ilustradora: Anne Elizabeth Magnusson Saldarriaga

    De acuerdo con el informe de 2014, Demografía, población y diversidad de la Alcaldía Mayor de Bogotá, este concepto surgió en Europa y Norteamérica para aludir a que países con bajos niveles de pobreza no visibilizan las minorías de bajos recursos que la habitan ‒como los inmigrantes‒, lo que imposibilita satisfacer sus necesidades.


    En el contexto latinoamericano se han acuñado términos como “nueva pobreza”, “sectores medios pauperizados” y “pobreza de puertas adentro” para referirse a una clase media cuyos ingresos decayeron y se encuentra en situación de vulnerabilidad.

    Para la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá la pobreza se oculta cuando:
    1. Un gobierno no logra identificar la totalidad de los pobres.
    2. Se mide la pobreza omitiendo variables ‒por ejemplo, cuando no se considera la calidad de la educación sino la cobertura‒.
    3. Se asumen unos parámetros que no permiten ver nuevas situaciones de pobreza en los estratos medios y altos.
    4. Una población empobrecida oculta su situación de manera intencional.
    5. Al existir una población más amplia en situación de pobreza estructural, lleva a que la pobreza coyuntural no sea prioridad para la inversión social.

    “Ante la pandemia, son muchos los que se encuentran vulnerables, pero, a la vez, es muy difícil que las personas lo manifiesten e identificarlos. Pues en la pobreza oculta hay un dilema de tres componentes: ingresos, estatus y obligaciones. Esto hace que además de sentirse vulnerables se sientan avergonzados por su situación”, explican Catalina Chacón, economista de la Universidad Industrial de Santander, y Nathalia Ramírez, economista de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, en el artículo Pobreza en Colombia, en tiempos de covid-19, publicado en mayo de 2020.

    ¿Cómo enfrentar la crisis?

    Una estrategia adaptada a la reactivación económica y a un contexto de pandemia y pospandemia es la de enfocarse en la tecnología y la innovación.

    “La innovación tecnológica está dirigida a la comunicación que deben tener los empresarios y los profesionales independientes con sus públicos objetivos. Ahí es donde la tecnología ayuda a mejorar procesos comerciales y de mercadeo”, propone Juan Manuel Rodríguez, especialista en Comercio Electrónico del Sena.

    Entre tanto, Carlos Díaz, de la ENS, sugiere una nueva perspectiva de la política económica encaminada al “crédito de fomento, precios de garantía para la producción de alimentos, estabilidad cambiaria, reforma tributaria equitativa, progresiva y eficiente”.

    Para él, la clave en un enfoque de pospandemia está en el fortalecimiento de la industria y en el desarrollo de manufacturas que agreguen valor. “Así se contribuye a empleo de mejor calidad y en más cantidad”, agrega Díaz.

    Para los economistas Villa y Arcila, un plan de salvamento para los microempresarios ayudaría a reducir el impacto que el confinamiento ha traído para la clase media del Valle de Aburrá. Este “salvavidas” debe ir encaminado al crédito que permita dinamizar los negocios y, con ello, incentivar el empleo.

     

     

     

     

    Haz clic en el banco de recursos para acceder a información y datos que pueden serte de utilidad.

    Si bien es cierto que a muchos microempresarios no les prestan en entidades bancarias por carecer de historial crediticio y respaldo, existen otras iniciativas de acceso al crédito desde diferentes entidades estatales y cooperativas.

    Ante la crisis, “la responsabilidad del Estado se torna mayor. En este caso, se piensa que es necesaria una flexibilización de la focalización de ayudas, garantizando su llegada progresiva a pobres y no-pobres”, plantean las economistas Chacón y Ramírez.

    Gracias al Decreto 749 de mayo de 2020, que permitió la reapertura de varios sectores, Roberto retomó el 6 de junio el trabajo en su peluquería, luego de implementar los protocolos de bioseguridad. “Solamente el mes de junio fue bueno. En este momento todo está quieto. No se está trabajando nada. Los ingresos se redujeron del todo. La gente tiene mucho miedo a salir por el pico de la pandemia”, afirmó Roberto en julio.

    Finalmente, su decisión fue cerrar el local por el que ya debía pagar, de nuevo, la totalidad del canon de arrendamiento. Durante algunas semanas prestó sus servicios a domicilio, pero en septiembre pudo reintegrarse al negocio donde trabajaba antes de la pandemia.

    El caso de Roberto es el reflejo de una clase media emprendedora, empobrecida por la coyuntura, que si no recibe apoyo o logra emplearse pasaría a engrosar la pobreza estructural.

    El dato

    Para la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, de cada 10 empresas, nueve corresponden a microempresas, que generan más del 30% del empleo formal en la ciudad. Según la Ley 590 de 2000 las microempresas son aquellas con menos de 10 trabajadores, las pequeñas entre 11 y 50, y las medianas entre 51 y 200 trabajadores.

    Para conocer más acerca de la pobreza oculta en Medellín, les invitamos a ver el documental Los nuevos 'no pobres' de Colombia. También puede consultar otros contenidos de nuestro especial Entreabierta: Colombia en pospandemia.

     

    Los nuevos 'no pobres' de Colombia

     

     

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