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Edición 107

event 30 Abril 2024
schedule 27 min.
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Isabella Guerrero
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  • Un genocidio ocurre en Palestina

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    Cuando se habla con palestinos hay algo que, sin saber, repiten todos: “mientras hablamos, un genocidio está ocurriendo”. ¿A qué se refieren? Al bloqueo de la entrada de bienes básicos como comida, medicina y agua, a los bombardeos, a los ataques contra la población civil y a los efectos de años de ocupación en la Franja de Gaza.

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    Waseem Quzmar, de 20 años, y Omar Al Qaisi, de 22, son dos jóvenes palestinos muy distintos: el primero vive en Naplusa, en el norte de Cisjordania, y el segundo vive junto con su familia en Rumania desde que salieron exiliados de Hebrón, en el sur de Cisjordania. Los une el dolor: para Omar y su familia las palabras no pueden explicar el horror que sienten al recibir las imágenes y las historias de lo que ocurre con sus compatriotas en Gaza; Waseem, por su parte, creció rodeado de violencia, escuchando de amigos y conocidos asesinados o apresados. Dice que se volvió insensible y que es una locura que la muerte de inocentes se haya normalizado tanto en su entorno.

    Ambos están de acuerdo con que los métodos de ocupación israelí en Palestina se han modernizado en los últimos años y que las condiciones de vida de los palestinos no han hecho más que empeorar. La violencia en Gaza empezó mucho antes del ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. El asedio, como llama Waseem al bloqueo impuesto sobre la Franja de Gaza, comenzó en 2007, cuando él era apenas un niño. 

    Ese año, Hamás, que en 2006 había ganado las elecciones, atacó las instalaciones de la Organización para la Liberación de Palestina con el fin de tomar el control total de la Franja de Gaza. En respuesta, Israel, con respaldo de Egipto, promovió un bloqueo que impedía el acceso marítimo, aéreo y terrestre a la Franja, con la justificación de presionar económicamente a Hamás.

    El bloqueo continúa. “Lo que está sucediendo aquí en Cisjordania no es ni de lejos comparable con lo que la gente en Gaza está pasando y ha pasado durante años”. Waseem se refiere a lo que organizaciones como Human Rights Watch han condenado como “una prisión al aire libre”, ya que se ha impedido el ingreso de bienes, lo que limita las importaciones y exportaciones; en consecuencia, más del 65 % de la población de la Franja de Gaza vive en pobreza, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y el 63 %, en condición de inseguridad alimentaria, según el Programa Mundial de Alimentos, también de la ONU. “Lo que pasa aquí es malo, las historias que he escuchado de tanta gente pueden decirme al menos eso, pero lo que está sucediendo en Gaza es un genocidio, sin duda alguna”, agrega Waseem, y con esto se refiere a lo que la ONU define como “un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

    El escalamiento

    El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó un ataque sorpresa con cohetes que, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), alcanzaron el 70 % de su territorio. Los combatientes de Hamás asesinaron a más de 1200 israelíes y, de los rehenes que tomaron, más de 100 siguen retenidos o están desaparecidos. Hasta abril del 2024, según la ONU, grupos armados palestinos ‒entre ellos Hamás‒ seguían lanzando cohetes indiscriminadamente hacia Israel; algunos de ellos fueron interceptados por el domo conocido como “Cúpula de Hierro”: un sistema de defensa que cubre gran parte del territorio y que se encarga de frustrar ataques aéreos con misiles, drones y proyectiles. Según la policía israelí, la principal fuente de explosivos de Hamás son municiones que Israel lanzó sobre Gaza en los últimos 17 años y que no estallaron. 

    Mauricio Jaramillo, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, explica que este ataque “representó una humillación para Israel”, que nunca había sufrido tantas bajas a manos de Hamás. Esto tiene una relación directa con la magnitud del impacto y la duración de la respuesta de Israel, que ha sido mayor en comparación con conflictos previos. Para Jaramillo, hoy es incorrecto hablar de un “conflicto”, pues no se trata de dos enemigos enfrentándose en igualdad de condiciones, sino de una respuesta desproporcionada de Israel en un contexto de ocupación histórica. El profesor añade que lo ocurrido el 7 de octubre “puso en evidencia el dolor de los palestinos ante la incesante opresión sionista”.

    El sionismo es un movimiento de ideología nacionalista cuyo objetivo es establecer un Estado nacional judío en territorios palestinos al considerar que les pertenecen ancestralmente. Es algo sobre lo que Omar habla con fervor. Después de todo, es el sistema de “brutalidad, redadas, asesinato y discriminación” que le arrebató a su familia su tierra natal y a él sus ganas de volver. El sionismo ha desencadenado un apartheid, que es el término utilizado por la propia comunidad palestina y las organizaciones internacionales para describir la exclusión, las agresiones y la privación de tierras de palestinos a manos de los colonos judíos.

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    Jeremy Laurence, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, escribe en una nota de prensa que miles de palestinos reportaron ser detenidos arbitrariamente dentro y fuera de Gaza, muchos de esos casos se convirtieron en desapariciones forzadas. Algunos de ellos alegaron maltrato y tortura a manos de las FDI. Según la ONU, entre el 7 y el 31 de octubre de 2023, se registraron 203 ataques de colonos hacia palestinos, en cerca de la mitad de estos incidentes participaron las fuerzas israelíes, quienes escoltaban o apoyaban activamente los ataques. 

    Waseem habla de asesinatos que ocurren en su ciudad, Naplusa. La presencia de las FDI en las ciudades de Cisjordania durante el día es inexistente. En cambio, dice que siempre ingresan tarde, entre las dos y las cuatro de la madrugada, ya sea para matar o arrestar a alguien. Moverse entre ciudades es difícil: hay carreteras completamente cerradas y otras con puntos de control israelíes. Waseem explica que “básicamente, te registran, pasas por rayos X, y necesitas tener una identificación para pasar, aunque el pueblo al que viajes todavía sea tierra palestina”. 

    El 9 de octubre de 2023, en respuesta al ataque de Hamás, Israel intensificó el bloqueo sobre la Franja de Gaza, lo que ha resultado en una crisis humanitaria al frustrar la entrada de comida, agua, medicina, combustible y electricidad. Voceros de la ONU dieron a conocer que incluso antes del bloqueo actual, la población de Gaza dependía en un 80 % de la ayuda humanitaria. Hoy, uno de cada cuatro habitantes de la Franja está en riesgo de hambruna. Según las palabras de Volker Türk, alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, que retomó el Consejo de Seguridad de la ONU el 25 de marzo, esto es “resultado de las extensas restricciones impuestas por Israel a la distribución de asistencia humanitaria y bienes comerciales, el desplazamiento de la mayoría de la población, así como la destrucción de la infraestructura civil crucial”.

    Los bombardeos han destruido alrededor del 60 % de las edificaciones en el norte de la Franja de Gaza. A causa de esto, más de 1.3 millones de personas se desplazaron a la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja, que antes tenía solo 300.000 habitantes. Mohammed Mo’in ‘Atallah, abogado del Centro Palestino de Derechos Humanos y habitante de Gaza, cuenta en una carta divulgada por la organización que, debido a la escasez de gas para cocinar, se han visto obligados a recolectar madera de las casas destruidas para usarla como leña; esa madera se ha convertido en una fuente de ingresos para algunos, que la recolectan y venden en los mercados. La salud es precaria, la mayoría de las farmacias están cerradas y muchas medicinas esenciales están agotadas. 

    Mohammed describe cómo los daños severos ocasionados a los sistemas de acueducto, sumados a la escasez de agua de los últimos años, han llevado a las personas a desplazarse para llegar a pozos de agua municipales cercanos a Rafah. Estos solo operan dos o tres días a la semana y por horas, según la disponibilidad de combustible para operar las bombas. Las aguas residuales fluyen como arroyos por las calles después de que la principal planta de tratamiento de Gaza dejó de funcionar.

    Organizaciones como Human Rights Watch, B’Tselem y Amnistía Internacional, así como académicos y especialistas en derecho internacional, llevan registro de los hechos que Mohammed, Omar y Waseem describen: las redadas, las detenciones arbitrarias y los asesinatos en Cisjordania; el uso de fósforo blanco, un arma incendiaria que genera quemaduras graves en los humanos y daños irreparables en cultivos y edificios; la privación de recursos básicos y los ataques sobre civiles en Gaza; y la ocupación histórica, la privación de tierras y bienes y el desplazamiento forzado sobre el territorio palestino ocupado, que en suma componen lo que llaman genocidio.

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    En la comunidad palestina la esperanza es frágil, no creen que un cese al fuego esté cerca: “Probablemente la violencia aumentará mucho más, porque cuando terminen con Gaza no se detendrán allí. Lo más probable es que impongan más reglas estrictas en Cisjordania para dar un ejemplo de ‘no se resistan o esto les sucederá’”, dice Waseem.

    En el informe “Anatomía de un genocidio”, del 25 de marzo, Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, explicó que los patrones históricos demuestran que la persecución, la discriminación y otros actos semejantes preparan el terreno para la etapa del genocidio en que se comete el exterminio. Ese mismo día, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución histórica que exige un alto al fuego en Gaza durante el mes de Ramadán, es decir, hasta el 9 de abril. Por primera vez en este conflicto, Estados Unidos se abstuvo de votar, lo cual permitió esta decisión. 

    Para Waseem y Omar el cese al fuego ya no significa una solución a largo plazo, saben por experiencia que será cuestión de semanas o meses para que los bombardeos empiecen de nuevo. Tanto ellos como el profesor Jaramillo coinciden en que solo si naciones como Estados Unidos o Reino Unido alzan su voz contra el genocidio podrían hacer algo para detenerlo, o incluso ayudarían a la firma de un acuerdo de paz. Sin embargo, admiten que es una alternativa poco realista debido a la afinidad de Occidente con Israel.

    El 29 de diciembre de 2023, Sudáfrica presentó una demanda contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia por genocidio sobre el pueblo de Gaza. Aunque la demanda no tiene efectos prácticos, las acusaciones han puesto las miradas sobre los crímenes de guerra cometidos en Gaza. La Corte Penal Internacional, por su parte, ratificó mediante un fallo el 5 de febrero de este año que tiene jurisdicción para emitir órdenes de arresto a oficiales israelíes y para intervenir en los territorios ocupados. 

    Jaramillo considera que un eventual pronunciamiento admitiendo que Israel violó los acuerdos de Oslo (tratado que firmó con Palestina en 1993 para buscar un acuerdo de paz) y que además incurrió en el delito de genocidio sería un gran avance para la justicia internacional. Jaramillo hace énfasis en recordar el valor simbólico de una acusación de genocidio precisamente contra el Estado que en 2018 se consagró, mediante una ley, como el Estado-nación del pueblo judío.

    Hay emociones, imágenes y situaciones que, ya sea por su grandeza o por su horror, las palabras no pueden explicar. Cuando las usamos, rara vez logramos entender lo que estas engloban: ese es el caso de genocidio. Puede que se haya usado tanto que no se diferencie de una palabra más, puede que el horror que esta describe se haya perdido entre las imágenes violentas que abundan en internet y los medios. “Palestinos están muriendo de hambre en este momento, mientras hablamos”, coinciden las voces de Omar, Waseem y de miles de palestinos que hoy viven algo para lo cual las palabras se quedan cortas.

    Glosario

    Cisjordania: es uno de los dos territorios que conforman Palestina, junto a la Franja de Gaza. A pesar del control político y militar de Israel, parte de Cisjordania sigue gobernada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con capital administrativa en Ramala.

    Franja de Gaza: territorio palestino autónomo ubicado entre Israel, la península egipcia del Sinaí y el mar Mediterráneo. La mayoría de su población, más de 1.5 millones de personas, residen como refugiados en 8 campamentos de las Naciones Unidas.

    Hamás: es un grupo con facciones religiosas, políticas y militares, de ideología islamista, fundado en 1987. Su objetivo es la fundación de un Estado palestino regido por la sharía o ley islámica.

    Territorios ocupados: son aquellos que fueron ocupados militarmente por el Estado de Israel tras la Guerra de los Seis Días de 1967, modificando las fronteras definidas en 1948 por la Asamblea General de la ONU.

    Acuerdos de Oslo: serie de acuerdos firmados en 1993 por el Gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina. Sus intenciones eran un acuerdo de paz permanente. Sin embargo, disposiciones como la retirada de Israel de territorio palestino se han incumplido.

    Asentamientos: también llamados “colonias”, son comunidades de civiles ilegalmente constituidas por Israel y respaldadas por sus autoridades, que realizan confiscación y privación de tierras y bienes, además de acarrear una discriminación generalizada hacia los ciudadanos palestinos en Cisjordania, lo que ha provocado la migración masiva de estos desde 1967.

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