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Entreabierta: Colombia en pospandemia

event 10 Octubre 2020
schedule 15 min.
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Andrés Felipe Castillo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.
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  • Vuelo de suerte

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    A Daniela Rodríguez le encanta viajar. Dice que cada año debe salir de Cúcuta, su ciudad, al menos una vez. Tiene 27 años y es contadora pública.

    Daniela

    Daniela Rodríguez

    Su carácter es decidido y seguro, confía en sí misma y no le teme a estar sola. Nunca había sido una persona particularmente afortunada, sin embargo, durante sus vacaciones contó con una suerte que no había tenido, incluso en medio de una pandemia global.

    En noviembre de 2019 fue a Austin, Texas. Viajar a Estados Unidos, conocer el país, aprender inglés y visitar a su tío. Daniela planeaba quedarse algunos meses, regresaría a principios del 2020. Ir a otras ciudades: Los Ángeles, Las Vegas, Denver.

    En noviembre de 2019 fue a Austin, Texas. Viajar a Estados Unidos, conocer el país, aprender inglés y visitar a su tío. Daniela planeaba quedarse algunos meses, regresaría a principios del 2020. Ir a otras ciudades: Los Ángeles, Las Vegas, Denver.

    El frío del invierno hizo que tuviera que aplazar los demás viajes que había planeado dentro del país norteamericano. “Es que a mí el frío me da es como pereza”, cuenta Daniela. En Cúcuta, un día promedio puede alcanzar fácilmente un máximo de temperatura de 32 grados. Durante el invierno, en Austin, la temperatura máxima es de 20 grados y mínima de 6 grados centígrados.

    Inicialmente el coronavirus no era un impedimento para su viaje, no la alarmaron las primeras noticias sobre el virus. Fue en marzo de 2020 cuando cobró importancia para ella. Vio que los establecimientos comerciales empezaron a cerrar, además, desde Colombia sus familiares le contaban sobre la cuarentena que se avecinaba. Parecía que el viaje que tanto había esperado se podría convertir en desventura.

    Pasaron los días y recibió la noticia de que los sitios turísticos que deseaba visitar cerrarían por un mes. Fue su tío quien se lo contó, Daniela debía recogerlo en el trabajo. “¿Ya vio las noticias?”, le dijo él sin saludarla. “Cerraron los parques de Disney… ¿ahora qué vamos a hacer?”, añadió. “No sé”, respondió Daniela dubitativa. Luego, el 19 de marzo, el presidente colombiano Iván Duque decidió suspender el arribo de vuelos internacionales a Colombia. “Nunca pensé que eso fuera a pasar”, confiesa Daniela.

     

    de Vuelos Humanitarios 1

    Así que intuyó que debía hacer algo y consiguió un tiquete para regresar el 6 de mayo, pensando que el cierre duraría solo unas semanas. Pero la realidad era que los vuelos internacionales seguirían suspendidos y ese tiquete no lo usaría. Además, tenía preocupaciones adicionales: su seguro médico y su visa estaban a punto de expirar.

    Fue al darse cuenta de que tenía cerradas las puertas de entrada a su país y que pronto tendría que partir de Estados Unidos, cuando tuvo que iniciar su proceso para intentar retornar por medio de un vuelo humanitario.

     

    Avianca

    A inicios de abril se inscribió en las plataformas de Migración Colombia esperando ser contactada por la Embajada de Colombia en Washington.

    Daniela empezaba a sentirse angustiada, renovar su visa le costaba 400 dólares y la extensión de su seguro médico había sido denegada. La información que encontraba en redes sociales era cercana a la situación que ella estaba viviendo. Halló un grupo en Facebook de colombianos varados en el mundo por el coronavirus.

    Mientras en internet hablaba con personas en su misma situación, ella recibía correos de la embajada que le informaban que podría ser parte de uno de los primeros vuelos humanitarios de regreso a Colombia. Daniela cuenta que tuvo mucha suerte, pues su proceso fue rápido y, a los cinco días de enviar un correo solicitando ayuda, ya estaba asignada a un vuelo que saldría desde Houston. Suerte con la que no contaron muchos de los colombianos varados en el exterior.

    Daniela empezaba a sentirse angustiada, renovar su visa le costaba 400 dólares y la extensión de su seguro médico había sido denegada.

     

    de Vuelos Humanitarios 3

    El vuelo en el que Daniela viajó no se produjo por una gestión propia de la embajada o de algún consulado colombiano. Se hizo posible gracias al fallo emitido el 16 de abril por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, a causa de la tutela interpuesta por Sandro Alexander García; colombiano al que, por negligencia, se le había impedido volar a Colombia el 22 de marzo y que por razones de salud debía regresar a su país. Aquel fallo ordenó que se iniciaran las diligencias necesarias conformes al protocolo para coordinar, ordenar y autorizar el vuelo humanitario.

     

    ¿Por qué no subsidiaron los vuelos

    Esto  nos informó la Cancillería de Colombia al preguntar por los vuelos humanitarios.

    El 22 de abril, por 230 dólares, Daniela tomó el avión que la trajo de regreso a su país, pero no en un vuelo como cualquier otro que hubiera tomado. El aeropuerto intercontinental George Bush solo funcionaba para viajes domésticos, por lo que Daniela se sentía extraña al ser parte del único grupo de pasajeros que tomarían un vuelo internacional ese día. Un grupo de personal sanitario le hizo chequeos médicos antes de abordar, le preguntaron si había tenido síntomas de covid-19 y le dieron las recomendaciones pertinentes para ubicarse en el avión.

    Ya en su asiento se percató de que los pasajeros no mantenían el debido distanciamiento y casi todas las sillas se iban ocupando. Sandro Alexander, el hombre de la tutela, se sentó a su lado y, durante las cuatro horas y media que duró el trayecto, conversaron. Ella le contó cómo había logrado obtener su cupo en el vuelo y él le comentó cómo la tutela que interpuso era la razón por la que este se realizaba. Aterrizaron en Bogotá y Daniela pasó 14 días de cuarentena obligatoria en una habitación de hotel. Pasadas esas dos semanas, en bus, se transportó a su hogar, en Cúcuta.

    Ya en su asiento se percató de que los pasajeros no mantenían el debido distanciamiento y casi todas las sillas se iban ocupando.

    Daniela tuvo suerte. Suerte de que el vuelo se tuviera que realizar, suerte de que partiera cerca de la ciudad donde se encontraba, suerte de que precisamente 11 días antes le escribieran a su correo de parte de la embajada y suerte de que las razones que expuso para regresar fueran determinadas de peso para formar parte del vuelo humanitario en el que ella partió. Sin embargo, la suerte no debe ser una razón para pertenecer a un protocolo de vuelos humanitarios.

     

    de Vuelos Humanitarios 2

    Como Daniela, al 4 de agosto de 2020, más de 31.000 colombianos han regresado. Pero no todos los retornos han sido sencillos, no todas las gestiones fueron efectivas y no todos los precios de los vuelos se han mantenido accesibles para los viajeros.

    Varados lejos de casa cuenta las historias, explica las gestiones y cuestiona las ayudas humanitarias que rodearon a las personas que, en medio de la pandemia, quedaron varados lejos de sus hogares. No olvides ver otros contenidos del especial Entreabierta: Colombia en pospandemia.

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