“No pareciera una batalla cultural, pareciera más una batalla religiosa”

Juan Diego Cañola. filósofo, magíster en Literatura y profesor de Política y Religión de la Universidad de Antioquia.

Tras el arresto de Samuel Adrián algunos sectores religiosos han expresado su inconformidad frente a decisiones jurídicas argumentando una vulneración a la libertad de expresión. Juan Diego Cañola Gómez, profesor de Política y Religión de la Universidad de Antioquia, conversa sobre la reacción de la esfera religiosa frente a la detención del creador de contenido.

En la Universidad de Antioquia “impera la libertad de cátedra”: Luquegi Gil

Luquegi Gil en entrevista con De la Urbe.

En un contexto de cambios políticos, el rector de la UdeA, Luquegi Gil, respondió a las preguntas de De la Urbe. Dijo que la institución “es una universidad pública donde impera la libertad de cátedra”. Habló sobre el panorama actual del Hospital Alma Máter y el futuro de la Universidad bajo su administración.

“Los periodistas siguen siendo asesinados en Colombia por nada diferente a hacer su trabajo”: Daniel Chaparro, subdirector de la FLIP

El asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda significó el fin de la revista El Confidente en Yarumal. Con su muerte, el periodismo en el Norte antioqueño perdió una voz de contrapoder y denuncia. Daniel Chaparro, subdirector de la FLIP, reflexiona sobre el oficio en medio de las agresiones hacia la prensa. Mateo Pérez Rueda era periodista y estudiante de Ciencia Política de la Universidad Nacional, fundador y director de la revista El Confidente en Yarumal. Su primo Jorge Rueda lo recuerda como alguien «que no se dejaba mandar de nadie, rebelde en el mal y en el buen sentido», y dice que hacía periodismo «de la vieja guardia, de la vieja usanza». De no haber sido asesinado, Mateo habría cumplido 25 años este 8 de junio. El lunes 4 de mayo, Mateo se despidió de su papá, Carlos, por última vez. Ese día salió hacia Briceño, municipio del Norte antioqueño, para cubrir un consejo de seguridad. Desapareció el martes 5 de mayo y su cuerpo fue encontrado tres días después por una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Defensoría del Pueblo de Colombia. Según testimonios de habitantes del sector, fue detenido por integrantes del Frente 36 de las disidencias de las FARC en la vereda El Palmichal, donde fue interrogado, torturado y asesinado frente a la comunidad. El Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá Córdoba, mantiene el control territorial en Briceño e Ituango. Estos dos municipios concentran además la disputa entre los Frentes 36 y 18 y el Clan del Golfo, que buscan expandirse en la región. Desde el recrudecimiento de los combates entre el Frente 36 y el Clan del Golfo en abril de este año, esto ha llevado a que 163 personas se hayan visto obligadas a desplazarse, a que el Concejo Municipal interrumpiera sus sesiones y a que el alcalde del municipio, Noé Espinosa, ejerza su cargo desde Medellín. En Yarumal, Mateo acumulaba demandas y tutelas de parte de la administración municipal para que retirara sus investigaciones. Jorge Rueda cuenta que su primo se volvió incómodo «para los poderosos y para los que manejan los recursos». Desde el colegio ejerció el periodismo y con los años su trabajo derivó en reportería de denuncia. Las amenazas que recibió fueron denunciadas ante la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que intentó investigar el caso y brindarle protección. Durante el gobierno de Gustavo Petro han sido asesinados ocho periodistas en Colombia y la FLIP ha registrado 387 agresiones hacia la prensa. De acuerdo con el índice mundial de libertad de prensa elaborado por Reporteros Sin Fronteras, el país ocupa el puesto 102 entre 180 naciones. El asesinato de Mateo significó también el fin de El Confidente. Su caso ilustra las condiciones en que trabajan cientos de periodistas en las regiones del país: limitadas por la violencia, las agresiones constantes y la falta de garantías para ejercer el oficio. Para hablar sobre el panorama del periodismo en Colombia y en el Norte antioqueño tras el asesinato de Mateo, De la Urbe entrevistó a Daniel Chaparro Díaz, subdirector de la FLIP. La violencia hacia periodistas no es para él un tema distante: el 24 de abril de 1991, su padre, Julio Daniel Chaparro Hurtado, y su colega Jorge Torres Navas —reporteros de El Espectador— fueron asesinados por integrantes del ELN en Segovia mientras realizaban una investigación para el especial «Lo que la violencia se llevó», un trabajo en el que recorrían pueblos azotados por masacres y reconstruían la cotidianidad de sus habitantes años después de la tragedia. Desde esa experiencia y desde su labor en la FLIP, Daniel Chaparro reflexiona sobre lo que significa hoy hacer periodismo en Colombia. La FLIP registra 170 periodistas asesinados por razones vinculadas al oficio desde 1977, y con Mateo Pérez son ocho los asesinados durante el actual gobierno. ¿Qué indica el caso de Mateo en ese contexto? Pareciera que la violencia letal fuera asunto del pasado, sobre todo por la severidad y por el alto número de periodistas asesinados desde la segunda mitad de la década del 80. Fue más o menos en el periodo de 2004 donde hubo una curva de descenso. Pero lo que nos dice el caso de Mateo es que los periodistas siguen siendo asesinados en Colombia por nada diferente a hacer su trabajo. Nosotros [la FLIP] hemos dicho en pronunciamientos recientes que hay una alarma por la situación del terrorismo en lugares donde hay disputas territoriales por parte de actores armados. Es decir, zonas como el norte de Antioquia, el Nordeste, el Bajo Cauca y otras subregiones del departamento o del país, donde hay dos o más grupos en disputa de ese territorio, la lógica nos indica que siempre ponen a la información en medio del campo de batalla. No solo en la ruralidad, sino también en lo urbano. Usted afirmaba que los grupos armados «no solo quieren controlar el territorio, sino también la información que circula sobre él». ¿Cómo se manifiesta ese control informativo en la práctica y cómo les beneficia a esos grupos Hay grupos armados que por momentos quieren funcionar como editores y se convierten en grandes editores de los periodistas. Permanentemente están monitoreando el periodismo y muchas veces tomando el poder de editarlos. No pasa solo con los grupos armados, también ocurre con otro tipo de poderes –legales e ilegales– que le dicen a los periodistas y a los medios de comunicación cómo hacer su trabajo.  Es decir, no tenemos libertad. No hay libertad para expresar lo que las agendas informativas quieren decir. Entonces este [el caso de Mateo] y los otros casos revelan que tenemos una presencia todavía muy violenta y una hostilidad que culmina en el asesinato. No solo hubo una tortura física, sino también simbólica, porque su carnet de periodista fue colgado en un lugar visible para que el efecto inhibidor fuera más amplio. Lo que quiero decir es que no solo el periodismo en Antioquia

GRWM para ser congresista: Candidatos influencers en las legislativas | Hablalo #70

https://www.youtube.com/watch?v=zAIeBSSwMio ¿Alguna vez te has preguntado sobre los influencers que se lanzan a cargos públicos? Este 8 de marzo son las elecciones legislativas y varios creadores y creadoras de contenido van a aparecer en los tarjetones. Esto no es un fenómeno nuevo. En el 2022, por ejemplo, Jota Pe Hernández y Miguel Polo Polo pasaron del contenido político en redes sociales al Congreso. Sin embargo, en estas elecciones hay personajes como Felipe Saruma, cuyas publicaciones giran alrededor de otros temas y ahora está en la lista de Cambio Radical a la Cámara de Representantes por el Atlántico con el apoyo del clan Char. Inauguramos la sexta temporada de Hablalo conversando con Aura Rodríguez, directora de Viva la Ciudadanía y coordinadora de la Misión de Observación Electoral (MOE) Bogotá. Entrevista: Mariana Vélez Ángel y Santiago Vega.Producción: Santiago Vega, Santiago Bernal y Pablo Giraldo Vélez.

“Yo no soy un agente del Gobierno nacional”: Héctor García, rector (e) de la UdeA

El 29 de diciembre de 2025, el Ministerio de Educación Nacional apartó de la rectoría a John Jairo Arboleda y designó a Héctor Iván García como rector encargado. En esta entrevista García asegura no tiene intención de aspirar a este cargo en el futuro, habla sobre sus primeras acciones al frente de una universidad atravesada por la crisis y sobre los cuestionamientos sobre la autonomía universitaria. https://youtu.be/v5kw5GKdEBQ?si=DaqO9ziGP4JZoNZu El 20 de enero de 2026, Héctor Iván García García asumió la rectoría de la Universidad de Antioquia. Ese mismo día, abrió una cuenta en X (antes Twitter) y publicó tres videos donde aclaró que su encargo es excepcional y transitorio, que ya comenzó el empalme con el Comité Rectoral y que, tras el desembolso de los recursos del Ministerio de Hacienda, la Universidad ya empezó a cubrir sus obligaciones financieras con docentes, empleados y proveedores. Esa tarde, en entrevista con De la Urbe, habló sobre cómo no está acostumbrado a que lo graben y, antes de empezar —con las cámaras y los micrófonos ya encendidos—, aclaró entre risas lo asustado que estaba La entrevista estaba agendada para cinco días antes, pero fue cancelada a última hora debido a la renuncia de John Jairo Arboleda a la rectoría. El viernes 16 de enero, mediante una carta a la comunidad universitaria, Arboleda afirmó que la decisión del Ministerio de Educación Nacional (MEN) de imponer su reemplazo es «ilegal, arbitraria e injusta». Aunque las decisiones del MEN, anunciadas durante las vacaciones colectivas de fin de año, han sido cuestionadas por sus implicaciones a la autonomía universitaria, estas están amparadas por la Ley 1740 del 2014, que regula la inspección y vigilancia de la educación superior. García es médico cirujano de la UdeA, donde también realizó una maestría en Salud Pública y otra en Epidemiología Clínica. Es profesor vinculado de la Universidad desde 1995 y justo antes de asumir la rectoría era el director del Instituto de Estudios Médicos. Horas después de empezar funciones, en el balcón del bloque 16 adjunto a la oficina de la que se despidió Arboleda un día antes, García habló sobre las expectativas que tiene respecto a la duración de su encargo y de sus planes para afrontar la crisis. *** ¿Ya asumió el cargo de forma plena? ¿Cómo se hace un empalme en estas condiciones tan atípicas? Acabamos precisamente, hace una hora, de hacer la firma de la posesión como rector en propiedad de la Universidad. El trámite universitario consiste en que, ya que yo soy un profesor vinculado con funciones de docencia, extensión e investigación, para poder asumir cargos administrativos debo tener una resolución de una comisión administrativa; dejar de ejercer como profesor y empezar a ejercer como rector. En cuanto al empalme, desde ayer [19 de enero], ya con el equipo rectoral actual hemos establecido comunicación y les hemos solicitado la información que requerimos para poder conocer la situación académica y financiera de la universidad. Sabemos que las vacaciones colectivas de la Universidad apenas terminaron y que todas las labores administrativas apenas están empezando, ¿pero cómo han estado estos días especialmente hoy, que por ejemplo ya sabemos que se hizo efectivo el desembolso de 70 mil millones de pesos del Ministerio de Hacienda? En primer lugar yo debía terminar y hacer entrega de las actividades y las funciones que tenía como profesor en la Facultad de Medicina y director del Instituto de Investigaciones Médicas, ese fue el trabajo de ayer [19 de enero]. Hoy he estado dedicado a informar a la comunidad universitaria cuáles son las directrices principales que tenemos en esta rectoría, invitar a la comunidad universitaria a participar en todas las deliberaciones que debemos tener para trazar la hoja de ruta de este periodo de transición y adicionalmente he empezado a reunirme con distintos actores: profesores, estudiantes y los distintos estamentos para conocer cuáles son las inquietudes que tienen y cuáles son las propuestas que tienen para contribuir a salir de la crisis en la que estamos en este momento. Fotograma de la entrevista con Héctor Iván García García. Cámara: Miguel Ángel Becoche Quintero. ¿Cómo llegó su nombre al Ministerio de Educación, es cierto que Carolina Corcho fue la que lo recomendó? Yo no podría responder con precisión quién me recomendó, si fue Carolina Corcho o alguien más. Hay que reconocer, que eso es de vox populi, que yo tengo una relación desde hace muchos años con la doctora Carolina Corcho porque al contrario de lo que se dice ella fue mi estudiante. Cuando ella empezó su carrera de Medicina en la Facultad, desde el segundo semestre se vinculó al Grupo de Investigación en Violencia Urbana, del cual yo era integrante, y estuvo durante todo el tiempo de su formación. Incluso cuando hizo un posgrado en Bogotá estuvo vinculada con actividades del grupo. Posteriormente, una vez fue nombrada ministra de Salud, yo fui nombrado por el rector John Jairo Arboleda, en su momento, como el enlace entre el Ministerio de Salud y las actividades que tenían planeadas para ser realizadas con la Universidad. Ahí estuve en contacto nuevamente con ella, trabajé con ella y luego de su salida, seguimos participando en todo lo que ha sido el proceso de reforma [a la salud]. Yo fui avisado por el equipo del ministro de Educación en diciembre para asistir a una reunión en la cual me plantearon que mi nombre estaba dentro de los posibles candidatos para asumir como rector y luego de yo hacer las consultas respectivas, sobre todo con mi familia, tomé la decisión y anuncié que aceptaba. En conclusión, no les podría decir a ciencia cierta si fue ella o alguien más, pero lo que sí les puedo decir con toda claridad es que, a pesar de todas las coincidencias y acuerdos que podamos tener con Carolina, mi trabajo y mi posición en esta rectoría es completamente independiente de sus decisiones y de sus opciones políticas que tiene hoy y que son absolutamente legítimas. ¿Cree que la renuncia de John Jairo Arboleda, que todavía

¿Cómo funciona el comercio privado en una universidad pública? 

Juan Gabriel García, director de Bienestar Universitario, y Karen Ramírez, jefa del Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de Antioquia explican la lógica del comercio formal (y privado) dentro de la universidad pública más importante del departamento**. Mapa de la oferta comercial en Ciudad Universitaria. Fuente: Página web Universidad de Antioquia. En medio de las llamadas «asambleas por convivencia», el impacto de la Resolución Rectoral 52880 del pasado lunes 10 de noviembre y el revuelo que ambas causaron en la comunidad universitaria, desde De La Urbe nos preguntamos cómo funciona el comercio privado dentro de Ciudad Universitaria, el campus principal de la Universidad de Antioquia y por qué, aún siendo una universidad pública, la mayoría de los locales son de privados y con precios elevados, parecidos al mercado externo a la U. Para esto, hablamos con Juan Gabriel García, director de Bienestar Universitario, y Karen Ramírez, jefa del Departamento de Desarrollo Humano, quienes explican cómo funciona el comercio formal y privado dentro de la UdeA y por qué, aún con esa oferta, siguen creciendo las ventas informales, incluso al lado de locales activos como los Domo Café, en un campus en el que cada día circulan entre 28.000 y 30.000 personas. ¿Cómo es el proceso para alquilar un local dentro de la Universidad? Juan Gabriel García: En la Universidad ya no hacemos alquiler de locales, eso se hacía hace ya mucho tiempo. Ahora lo que hacemos son contratos de concesión. Fue una directriz de [la oficina] jurídica, entonces ahora se hace de esa forma. Cuando tenemos un local desocupado porque alguien se fue, que renunció a la concesión y no firma la renovación o no pide renovación, el local se libera. Hay otras formas en las que los locales se liberan: cuando las personas no cumplen con el pago de la concesión mensual, tienen muchos atrasos o presentan dificultades con la interventoría que se les hace a los locales. ¿Cómo se hace la concesión? Juan Gabriel García: A través del portal se hace una convocatoria con el estudio de cuánto más o menos puede costar el local en el mercado. Las propuestas que lleguen a la Universidad se estudian y a la más pertinente se le asigna el local. ¿Hace cuánto funciona el modelo de concesión? Karen Ramírez: Desde hace cinco años estamos llevando contratos de concesión. ¿Quién hace la interventoría? Karen Ramírez: Lo que tiene que ver con los locales está pasando a la Vicerrectoría Administrativa para hacer la ordenación del caso, o sea, para actuar como los representantes de la Universidad que suscriben el contrato, y la interventoría la hace la División de Infraestructura Física. Hasta este momento era el Departamento de Desarrollo Humano el que tenía la interventoría técnica, pero siempre nos acompañamos de la Escuela de Nutrición y Dietética, con la que tenemos un acta de compromiso para que desde el punto de vista técnico realicen la interventoría a cada uno de los expendios de alimentos. ¿Cada cuánto se hace la interventoría? Karen Ramírez: A los locales se les realizan visitas periódicas. Podemos hacerlo una vez cada mes, cada dos meses o según la necesidad. Por ejemplo, si tenemos algún reporte ante cualquier situación, la interventoría de inmediato actúa. ¿Cuántos locales hay en total en Ciudad Universitaria? Juan Gabriel García: En Ciudad Universitaria tenemos 33 locales comerciales. Obviamente no todos son de alimentos. Tenemos un local que ocupa la Cooperativa de Profesores de la Universidad (Cooprudea), tenemos papelerías. De alimentos tenemos 21. «En la Universidad ya no hacemos alquiler de locales, eso se hacía hace ya mucho tiempo. Ahora lo que hacemos son contratos de concesión». Juan Gabriel García, director de Bienestar Universitario ¿Cuánto cobra la Universidad por cada local? Karen Ramírez: Dentro de la convocatoria se hace un análisis de mercado según las circunstancias concretas del momento específico. Se establece un precio, se saca una convocatoria donde se dice cuál es el valor, se establecen los requisitos, entendiendo que hasta el momento que nosotros administrábamos [antes del paso a la Vicerrectoría Administrativa] hay un incremento anual del 8 % y quienes están interesados se presentan y se les asigna con ese valor. ¿Cuánto duran las concesiones? Karen Ramírez: La idea es hacer prórrogas. No son automáticas. Una vez está por terminar el contrato, se hace una renovación con las partes que suscriben la prórroga por el periodo de un año. ¿En qué se invierte ese dinero que la Universidad recauda? Juan Gabriel García: Hasta el momento, porque este proceso está pasando a la Vicerrectoría Administrativa, el recurso llega a unos fondos especiales de la Dirección de Bienestar. Esos recursos se invierten en apoyos económicos a estudiantes, entre los que está el bono de alimentación. ¿Qué va a pasar [con el cambio de administración]? No lo tenemos todavía seguro, pero se está revisando. Los locales comerciales se han visto muy deteriorados en la Universidad y con la escasez de recursos no se alcanza a hacer adecuaciones. Entonces, con el paso a la División de Logística e Infraestructura de la Vicerrectoría Administrativa, se está revisando cuánto del ingreso va a pasar para apoyos a estudiantes por parte de Bienestar y cuánto para la readecuación y sostenimiento de los locales comerciales. ¿Han recibido quejas por los precios específicamente? Juan Gabriel García: Nosotros no hemos tenido quejas formales por los precios, sí hemos tenido comentarios de algunos decanos en reuniones donde nos dicen que en ciertos locales los precios son muy elevados. Sabemos que en la Universidad tenemos algunos productos que son muy específicos y que compran las personas que tienen los recursos, pero también tenemos otros apoyos en Bienestar como el servicio de alimentación para las personas que realmente tengan la necesidad y por eso pasan por una revisión con un trabajador social […] Digamos que en la Universidad hay una variedad de precios donde las personas pueden comprar. ¿Existe alguna regulación sobre los precios que deben tener los locales? Karen Ramírez: Habíamos reglamentado, inclusive, que un palito de queso tuviera un valor específico, que el

Las caras del turismo

Las caras del turismo. Foto: María Camila García Patiño.

En Támesis, caminar el territorio también es una forma de resistir. Entre montañas, petroglifos, aves y caminos nocturnos, el turismo aparece como una promesa y una contradicción: puede proteger la vida y la memoria, pero también ponerlas en riesgo. Las Caras del Turismo recorre este municipio del suroeste antioqueño para escuchar a quienes habitan, guían y cuestionan una actividad que se cruza con la defensa del patrimonio, la biodiversidad y la resistencia frente a la minería. Aquí, el turismo no es solo un viaje: es una decisión política, cultural y ambiental.