¿Cómo funciona el comercio privado en una universidad pública? 

Inicio Universidad ¿Cómo funciona el comercio privado en una universidad pública? 
21 diciembre, 2025
Por: Kelly Arias | kellymanuela.arias@udea.edu.co y Valentina Quintín López | v.quintin@udea.edu.co

Juan Gabriel García, director de Bienestar Universitario, y Karen Ramírez, jefa del Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de Antioquia explican la lógica del comercio formal (y privado) dentro de la universidad pública más importante del departamento**.

Mapa de la oferta comercial en Ciudad Universitaria. Fuente: Página web Universidad de Antioquia.

En medio de las llamadas «asambleas por convivencia», el impacto de la Resolución Rectoral 52880 del pasado lunes 10 de noviembre y el revuelo que ambas causaron en la comunidad universitaria, desde De La Urbe nos preguntamos cómo funciona el comercio privado dentro de Ciudad Universitaria, el campus principal de la Universidad de Antioquia y por qué, aún siendo una universidad pública, la mayoría de los locales son de privados y con precios elevados, parecidos al mercado externo a la U.

Para esto, hablamos con Juan Gabriel García, director de Bienestar Universitario, y Karen Ramírez, jefa del Departamento de Desarrollo Humano, quienes explican cómo funciona el comercio formal y privado dentro de la UdeA y por qué, aún con esa oferta, siguen creciendo las ventas informales, incluso al lado de locales activos como los Domo Café, en un campus en el que cada día circulan entre 28.000 y 30.000 personas.

¿Cómo es el proceso para alquilar un local dentro de la Universidad?

Juan Gabriel García: En la Universidad ya no hacemos alquiler de locales, eso se hacía hace ya mucho tiempo. Ahora lo que hacemos son contratos de concesión. Fue una directriz de [la oficina] jurídica, entonces ahora se hace de esa forma. Cuando tenemos un local desocupado porque alguien se fue, que renunció a la concesión y no firma la renovación o no pide renovación, el local se libera. Hay otras formas en las que los locales se liberan: cuando las personas no cumplen con el pago de la concesión mensual, tienen muchos atrasos o presentan dificultades con la interventoría que se les hace a los locales.

¿Cómo se hace la concesión?

Juan Gabriel García: A través del portal se hace una convocatoria con el estudio de cuánto más o menos puede costar el local en el mercado. Las propuestas que lleguen a la Universidad se estudian y a la más pertinente se le asigna el local.

¿Hace cuánto funciona el modelo de concesión?

Karen Ramírez: Desde hace cinco años estamos llevando contratos de concesión.

¿Quién hace la interventoría?

Karen Ramírez: Lo que tiene que ver con los locales está pasando a la Vicerrectoría Administrativa para hacer la ordenación del caso, o sea, para actuar como los representantes de la Universidad que suscriben el contrato, y la interventoría la hace la División de Infraestructura Física. Hasta este momento era el Departamento de Desarrollo Humano el que tenía la interventoría técnica, pero siempre nos acompañamos de la Escuela de Nutrición y Dietética, con la que tenemos un acta de compromiso para que desde el punto de vista técnico realicen la interventoría a cada uno de los expendios de alimentos.

¿Cada cuánto se hace la interventoría?

Karen Ramírez: A los locales se les realizan visitas periódicas. Podemos hacerlo una vez cada mes, cada dos meses o según la necesidad. Por ejemplo, si tenemos algún reporte ante cualquier situación, la interventoría de inmediato actúa.

¿Cuántos locales hay en total en Ciudad Universitaria?

Juan Gabriel García: En Ciudad Universitaria tenemos 33 locales comerciales. Obviamente no todos son de alimentos. Tenemos un local que ocupa la Cooperativa de Profesores de la Universidad (Cooprudea), tenemos papelerías. De alimentos tenemos 21.

"En la Universidad ya no hacemos alquiler de locales, eso se hacía hace ya mucho tiempo. Ahora lo que hacemos son contratos de concesión".

¿Cuánto cobra la Universidad por cada local?

Karen Ramírez: Dentro de la convocatoria se hace un análisis de mercado según las circunstancias concretas del momento específico. Se establece un precio, se saca una convocatoria donde se dice cuál es el valor, se establecen los requisitos, entendiendo que hasta el momento que nosotros administrábamos [antes del paso a la Vicerrectoría Administrativa] hay un incremento anual del 8 % y quienes están interesados se presentan y se les asigna con ese valor.

¿Cuánto duran las concesiones?

Karen Ramírez: La idea es hacer prórrogas. No son automáticas. Una vez está por terminar el contrato, se hace una renovación con las partes que suscriben la prórroga por el periodo de un año.

¿En qué se invierte ese dinero que la Universidad recauda?

Juan Gabriel García: Hasta el momento, porque este proceso está pasando a la Vicerrectoría Administrativa, el recurso llega a unos fondos especiales de la Dirección de Bienestar. Esos recursos se invierten en apoyos económicos a estudiantes, entre los que está el bono de alimentación. ¿Qué va a pasar [con el cambio de administración]? No lo tenemos todavía seguro, pero se está revisando. Los locales comerciales se han visto muy deteriorados en la Universidad y con la escasez de recursos no se alcanza a hacer adecuaciones. Entonces, con el paso a la División de Logística e Infraestructura de la Vicerrectoría Administrativa, se está revisando cuánto del ingreso va a pasar para apoyos a estudiantes por parte de Bienestar y cuánto para la readecuación y sostenimiento de los locales comerciales.

¿Han recibido quejas por los precios específicamente?

Juan Gabriel García: Nosotros no hemos tenido quejas formales por los precios, sí hemos tenido comentarios de algunos decanos en reuniones donde nos dicen que en ciertos locales los precios son muy elevados. Sabemos que en la Universidad tenemos algunos productos que son muy específicos y que compran las personas que tienen los recursos, pero también tenemos otros apoyos en Bienestar como el servicio de alimentación para las personas que realmente tengan la necesidad y por eso pasan por una revisión con un trabajador social […] Digamos que en la Universidad hay una variedad de precios donde las personas pueden comprar.

¿Existe alguna regulación sobre los precios que deben tener los locales?

Karen Ramírez: Habíamos reglamentado, inclusive, que un palito de queso tuviera un valor específico, que el tinto tuviera un valor específico. Lo que identificamos es que el mercado se uniformaba y perdíamos la diversidad de productos. Primero, la Universidad es un universo muy grande y muy plural. […] Si Ciudad Universitaria solamente tuviese dos locales de alimentos tendríamos que privilegiar de forma exclusiva algo específico. Pero al ser 21 locales, la idea es que haya ofertas donde dicen «yo persigo la calidad» y entonces el usuario dice: «yo voy es por calidad, no tengo tan presente el precio». Hay otros que dicen: «yo le apunto a un balance intermedio entre precio y calidad.» Entonces son precios que no son los más bajos, pero tienen una calidad buena. Y hay otros que dicen «yo le apuesto al tema de precios para un público específico, donde mi elemento diferenciador y mi apuesta de valor son los precios»

La idea es que haya un complemento. Una posibilidad importante que habíamos visto es buscar aprovechar el mismo sistema de la concesión que tiene unos pagos mensuales establecidos para vincular directamente la oferta para que ellos hagan una propuesta de un producto, un menú, algo accesible para estudiantes que sea diferenciador, nos ponga unos precios distintos presentando el carnet [estudiantil] y si eso se cumple, entonces se hacen unos unos descuentos en el valor de la concesión. Entonces, digamos que inclusive esa propuesta se construyó con las personas de la oferta de espacios comerciales. Se ha socializado, pero está en revisión. Un proveedor como Torino, por ejemplo, comenzó a incorporar algo así. Ellos tienen un plato diferente, tengo entendido que por valor de 7.000 pesos con una pasta diferente, porque eso lo conversamos como oferta. No se ha institucionalizado, no ha llegado por resolución, pero ellos hicieron el ejercicio y les ha parecido algo muy interesante.

Juan Gabriel García: Por ejemplo, el almuerzo de Torino de 7.000 pesos nos parece más beneficioso porque se ofrece un almuerzo muy económico, en lugar de que nosotros le pongamos la regulación a un tinto donde lo van a vender más pequeño o de peor calidad. Lo que hacemos es, a esos concesionarios, darles algún beneficio en el valor de la concesión para que ellos puedan tener esos precios más bajos.

"La idea es que haya ofertas donde dicen 'yo persigo la calidad' y entonces el usuario dice: 'yo voy es por calidad, no tengo tan presente el precio'. Hay otros que dicen: 'yo le apuesto al tema de precios para un público específico'" .

Cuando uno camina por la universidad se da cuenta de que hay un comercio informal en crecimiento. ¿Consideran que esto se debe a que el comercio formal no suple toda la demanda de la universidad o qué factores explican la relación entre oferta formal e informal?

Dirección de Comunicaciones de la UdeA*: El crecimiento de las ventas informales contempla varios factores. El análisis desplegado nos ha permitido identificar que la situación no se puede circunscribir o limitar a la ausencia de comercio formal; esta afirmación se puede verificar con ejemplos concretos, como son los puntos Domo Café ubicados en el bloque 25 (teatro universitario) y el Domo Café del bloque 5, en los cuales se emplea a estudiantes con todas las garantías laborales. En el bloque 5, por ejemplo, a pesar de que se cuenta con servicio activo, a su alrededor se ubican ventas informales que manejan incluso la misma oferta.

*Esta pregunta fue formulada por WhatsApp después de la entrevista presencial.

¿Cuántas personas han sido beneficiadas con el servicio de alimentación este año?

Karen Ramírez: A septiembre, eran 1.933 personas activas. Y se han retirado 53 personas del subsidio económico [dinero para mercado] y 878 del plato servido [almuerzo diario]. Al hacer esa suma son 2.864 personas las que se han beneficiado en el año 2025. La plataforma «Elige tu menú» nos ha permitido tener un uso eficiente de los recursos porque solicitamos lo que se pide. […] Siempre existe la tranquilidad de que todas las personas que acceden al servicio de alimentación fueron previamente identificadas y que se hizo un estudio muy amplio para garantizar que efectivamente estemos entregando a la población con las mayores necesidades socioeconómicas.

¿El Servicio de Alimentación se ha visto afectado por la austeridad?

Juan Gabriel García: En Bienestar no hemos tenido ninguna afectación con los temas socioeconómicos porque sabemos que es donde respaldamos a los estudiantes para la permanencia. Entonces, por el momento no, y no tenemos hasta el momento ningún riesgo de que el servicio de alimentación se vea afectado por el tema de austeridad o por el tema económico de la Universidad.

**También puedes leer el informe especial sobre el consumo en la Universidad acá: El consumo de sustancias, en el centro de los debates de convivencia en la UdeA para 2026.

Más