¿Dónde y qué donar? Una guía para la ayuda

Dos rescatistas en un edificio de Pereira. Foto: Chelo Camacho / El País.

El lunes 10 de agosto un fuerte sismo con epicentro en San José del Palmar, Chocó, afectó a los habitantes de varios departamentos del occidente del país. Desde entonces, varias organizaciones se han articulado para llevar donaciones a las comunidades impactadas. En De la Urbe recogimos algunas recomendaciones y centros confiables para donar. Los departamentos más afectados por el terremoto fueron Chocó, Pereira, Caldas, y Valle del Cauca. Foto: Chelo Camacho / El País. Después de que se conocieron las imágenes, las historias y las cifras de las personas y familias afectadas por el sismo de 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, diferentes actores de la sociedad civil empezaron a organizarse para llevar ayuda humanitaria a las regiones más perjudicadas. Sin embargo, ante el alto flujo de información en redes sociales y medios, puede ser complicado entender a dónde y qué debemos llevar o si hay fundaciones y organizaciones que tengan enfoques de ayuda más específicos.Antes de continuar, dejamos una lista de organizaciones confiables a las que se puede donar dinero y enlaces directos a sus sitios web o a publicaciones con su información bancaria: Cruz Roja Colombiana – https://ayuda.cruzrojacolombiana.org/emergencia-colombia-terremoto Corporación Presentes y ProAntioquia – https://presentes.co/abastecimiento-de-agua-en-comunidades-damnificadas/donacion/colombiaselevanta/ Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) – https://abaco.org.co/ Gobernación del Chocó – https://www.instagram.com/p/Db803mzu2QV/ Fundación Saciar – https://www.instagram.com/p/Db3xmnWid_7/?hl=es ¿Cómo saber si un centro de acopio es confiable? A la hora de ayudar es importante tener en cuenta varios factores: donar a personas u organizaciones en las que se tenga confianza y asegurarte de que el centro al que lleves tus donaciones tenga la capacidad logística para envíar la ayuda a los lugares afectados o que esté articulado con fundaciones, redes u organizaciones que puedan hacerlo. ¿Qué donar? Agua. Alimentos no perecederos y de fácil preparación, pues en algunas de las zonas afectadas todavía no hay luz ni gas. Algunos de estos alimentos son: enlatados, arroz, pastas, frijoles, lentejas, harina de maíz y trigo, leche en polvo, azúcar, sal, panela, chocolate y aceite. Productos de higiene y aseo: jabón, champú, papel higiénico, toallas higiénicas, pañales para bebés y adultos, toallas húmedas, cepillos de dientes o crema de dientes. Insumos médicos: esparadrapo, gasas, vendas, guantes, alcohol, tapabocas o solución salina. Medicamentos. Es importante verificar que no estén vencidos. Cobijas, colchonetas y almohadas. Medicamentos y concentrado para perros y gatos.   En Medellín están habilitadas las donaciones de sangre en los siguientes puntos. Revisa las redes sociales de cada uno de ellos para conocer si están recibiendo sangre, en qué horarios y qué tipos: Punto Fijo de Guayabal – Sede Cruz Roja Colombiana Seccional Antioquia. Carrera 52 #25-310. Punto Fijo Centro de Medellín – Pasaje Comercial Astoria. Carrera 49 #52 – 61 – Local 103. Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid (solo para la comunidad educativa), el jueves 13 de agosto hasta las 4:30 p. m. Clínica Antioquia Bello, el viernes 14 de agosto de 9:00 a. m. a 4:00 p. m. Clínica Bolivariana, el viernes 14 de agosto de 8:30 a. m. a 3:00 p. m. Centros de acopio por comuna en Medellín y el Área Metropolitana Si estás en Medellín, estos son algunos lugares a los que puedes acercarte para donar:Comunas 1, Popular, comuna 2, Santa Cruz y comuna 5, Castilla: El punto más cercano para hacer tus donaciones es en la Terminal del Norte – Carrera 64C #78-580, local 9840 Comuna 3, Manrique: Bodega Green Producciones (En colaboración con Grupo Galé) – Carrera 42 #70-19 Comuna 4, Aranjuez: Universidad de Antioquia: sede Ciudad Universitaria – Cl. 67 #53-108 AfroUdeA, bajos del bloque 9 Punto de información, bloque 16 Universidad de Antioquia: edificio de Extensión, segundo piso – Cl. 70 #52-72 Comuna 6, Doce de Octubre: Parque Biblioteca Gabriel García Márquez – Cra. 80 #104-04 Comuna 7, Robledo: Hospital Pablo Tobón Uribe – Calle 78B #69-240 Puesto de vigilancia Torre A – al frente de las escaleras eléctricas Puesto de vigilancia Torre B – Administración Comuna 8, Villa Hermosa: Parque Biblioteca León de Greiff – Calle 59A #36-30 Comuna 9, Buenos Aires: Institución Educativa Gonzalo Restrepo Jaramillo – Cra. 26 #49-70 Comuna 10, La Candelaria: Universidad de Antioquia: Sede de Investigación Universitaria (SIU), hall torre 2 – Calle. 62 #52-59 La Pascasia – Calle 47 #43-88 Smart Fit – Centro Comercial San Diego: Calle 34 #43-66 Comuna 11, Laureles: Librería rodante Delfos 79 #52A-23 Bodega Guayaquiliando – Carrera 81 #33aa-08 Comuna 12, La América: Local Helados Rico – Calle 44b #90-34 Sala REC – Cra. 82 #47-118 Comuna 13, San Javier: Parque Biblioteca de San Javier: Calle 42C #95-50 Comuna 14, El Poblado: Biblioteca Pública de El Poblado: Calle 3B sur #29B-56 Smart Fit y local Trendy – Centro Comercial el Tesoro: Carrera 25A #1A Sur-45 Comuna 15, Guayabal: Calle 7 Sur #51A-02 (En colaboración con Juan Duque) Comuna 16, Belén: Local Trendy – Centro Comercial Arkadia: Carrera 70 #1-141 Parque Biblioteca de Belén: Carrera 76 #18A-19 Bello: Al lado del Centro Comercial Parque Fabricato, unidad Oceana: Calle 39 #52-95 Smart Fit – Centro Comercial Puerta del Norte: Diagonal 55 #34-67 Copacabana: Institución educativa La Trinidad – Calle 41 #78-40 Complejo Educativo – Cra 50 #50A-59 Sabaneta: Smart Fit – Centro Comercial Mayorca – Calle 51 Sur #48-57 Envigado: Smart Fit – Centro Comercial Viva Envigado – Carrera 48 #32B Sur-139 Entre otras iniciativas, Compás Urbano creó un mapa en Google Maps con más de 130 sitios (al momento de publicación del informe) en los que reciben ayuda y donaciones: Accede al mapa aquí. Es importante verificar que el lugar al que vayas a donar sea confiable y confirmar qué tipo de donaciones está recibiendo. Si no tienes puntos de acopio cerca, Didi y Uber están ofreciendo viajes gratuitos de ida y regreso hacia la Fundación Saciar (Carrera 50 #25-261) o el Banco Arquidiocesano de Alimentos (Carrera 52 #30A 97). En Uber, el usuario debe dirigirse al apartado de “cuenta”, luego a “billetera” y escribir el código “MEDELLINAYUDA” en el espacio “agregar código promo”. La promoción también aplica en Bogotá y

Vida Maitamá: un tesoro natural en peligro

Siete personas recorren un camino en Sonsón, la neblina tapa una parte del paisaje.

El complejo de páramos de Sonsón late con vida propia. Detrás de su belleza se esconde una lucha entre la conservación y los intereses individuales. Esta es la historia de un lugar donde la protección del ambiente y los ingresos que genera el turismo entran en disputa. Estudiantes de la Universidad de Antioquia durante una visita al cerro La Vieja. Foto: Linda Valentina Ramírez. Cuando llegaron a la cima no había espacio para acampar. Aun así armaron dos carpas para pasar la noche, talaron frailejones para aumentar el espacio y prendieron una fogata. Los frailejones están en peligro de extinción, crecen entre uno y dos centímetros y medio por año y pueden tardar hasta 100 años en alcanzar su altura máxima. Se ubican en las partes más altas de los páramos (entre los 2700 y los 4400 metros sobre el nivel del mar) y usan su cuerpo como una esponja para captar la humedad de la neblina y luego convertirla en el agua que baja hacia las quebradas y los ríos.  En el complejo de páramos de Sonsón queda el cerro Las Palomas, conocido también como Vida Maitamá. Allí crece un frailejón endémico llamado Espeletia restricta y se descubrió en los últimos años una especie de orquídea llamada Pleurothallis maitamae, conocida ahora como la orquídea maitamá. Hace dos años un grupo de turistas acampó en la punta de este cerro y cortó algunos de los frailejones que había allí. En ese momento, en todo el cerro se podía hacer turismo. Meses después, el 9 de octubre de 2024, las autoridades locales prohibieron cualquier turismo en el cerro y, posteriormente, en abril de 2025, cerraron para el turismo ciertas zonas de La Vieja, otro cerro aledaño. El cierre se justificaba en la afectación medioambiental.   Luisa Arbeláez, periodista de Sonsón, tiene una postura clara sobre el tema: no está de acuerdo con el turismo que allí se hace, ya que este no considera el daño medioambiental. Jatin Castañeda, directora local de Turismo, menciona que tampoco está de acuerdo: “Lo que pasa es que ellos, los guías empíricos, perdón la expresión, solamente quieren ganar plata”. Dice que la Alcaldía no apoyaba el turismo a los páramos porque de cualquier forma lastimaba al medioambiente, pero como institución tampoco lo pueden evitar por completo. Según Natalia Zapata, fundadora de la Asociación Ambiental y Social de Mujeres Rurales Amigas del Páramo, “el turismo en el cerro se disparó tras la mejora de la seguridad en la zona, especialmente después de que se puso de moda el turismo de altura y se descubrió el frailejón endémico” en 2020. Todo esto llevó a una masificación turística sin vigilancia ni control y los guías turísticos que venían de otras partes subían con grupos de hasta 30 personas, hacían fogatas y dejaban basura, lo cual degrada el ecosistema, ya que la materia orgánica se descompone más lento debido al frío.  Aun así, en Sonsón hay personas que ven el turismo en el complejo de páramos como una oportunidad de trabajo. En la vereda Manzanares vive Fredy Orozco en una casa de paredes blancas y techo de teja. Él es un hombre alto, de unos 50 años, que hace recorridos guiados por los cerros de Sonsón. Antes de subir se alista: viste sombrero de paja, camisa verde fosforescente con la imagen de La Vieja y una chaqueta beige. Nubia, su esposa, de estatura baja y cabello negro lacio, prepara el desayuno que le entrega a los turistas: arepa con quesito, huevo, tortas de maíz, carne y arroz con chocolate en aguapanela. Alrededor de la casa donde viven hay un árbol de guayaba agria, otros de aguacate y varios cultivos de papa criolla. Fredy es campesino, en realidad el turismo solo le representa un ingreso extra. Manzanares está dividida en tres partes: centro, abajo y arriba. Está repleta de tres cultivos: cebolla larga, papa criolla y aguacate. De acuerdo con Leidy Orozco, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Manzanares, “el turismo en la zona surgió después del año 2005”, cuando mejoró la seguridad en varios lugares como el camino a Murringo, cascadas, cuevas y, el más famoso, La Vieja. En la zona de páramos algunos de los cultivos más comunes son la cebolla de rama y el aguacate. Foto: Linda Valentina Ramírez. En 2025, antes de las regulaciones, el turismo estaba en apogeo. Antes de la pandemia el turismo llegaba hasta el pueblo, pero después el ecoturismo tomó fuerza y subir los cerros de La Vieja y Las Palomas se volvió un atractivo debido a la cercanía y la seguridad para visitarlos. Los guías de Manzanares, entre ellos Fredy, siempre habían sido los encargados de guiar. Él llevaba alrededor de 23 años subiendo, pero empezaron a llegar nuevos guías provenientes de agencias de afuera del municipio. Primero les pagaban a los locales, luego se aprendían el camino y comenzaban a ofrecer los recorridos por su cuenta. Junto con su sobrino, Fredy es uno de los dos guías que quedan en la zona. Él brinda el recorrido acompañado de sus dos perros: Júpiter, pequeño, blanco y con manchas cafés, y Oso, de un pelaje café y negro. Durante el ascenso a La Vieja, Fredy habló sobre las regulaciones y el cierre de Las Palomas: “Ya nos tienen aquí con unas reglas y nos pusieron muchas reglamentaciones más. Pero las estamos respetando, ya que a nosotros nos conviene también. Porque es que si el morro nos lo ayudan a controlar, no hay peligro de que nos lo cierren. Es como yo le dije al alcalde: ‘Es que ustedes están fomentando el turismo en Sonsón y cerrando lo que hay de turismo’”. De hecho, la Alcaldía adoptó un plan local de turismo que va desde 2022 a 2031 con el objetivo de impulsar el desarrollo sostenible y aprovechar el potencial turístico de la región. Justamente, Jatin había mencionado que desde la administración municipal tenían planeado cerrar el cerro La Vieja este año debido al daño que hay en la flora y fauna.

Tradiciones de jaula y canto

Un pájaro está encerrado dentro de una jaula a la sombra de un árbol, previo a un concurso de canto.

En el Caribe colombiano hay costumbres que poco se nombran fuera de la región, o que, cuando se nombran, despiertan un debate cada vez más encendido entre lo que se hereda y lo que la ética cuestiona y la ley prohíbe. Los concursos de canto de aves son una de estas, pero también una costumbre de patio y solar, de ocio y de vida cotidiana. Los concursantes suelen mantener a los pájaros bajo sombra antes de cantar, para preservar su “ánimo”, es decir, que estén tranquilos y puedan rendir bien en el concurso. Foto: María Andrea Canchila. Así como hace décadas Joche cogió un mochuelo en las montañas de María para dárselo al cantautor caribeño Adolfo Pacheco, quien en un gesto de amor se lo regaló a su novia o como Oscar Wilde en el lejano Reino Unido imaginó un ruiseñor que se dejaba morir por amor mientras ofrecía su último canto, también en el Caribe colombiano el canto de las aves ha inspirado sus costumbres. La captura y el encierro de estos animales para hacerlos competir con su canto es una práctica heredada de los españoles en las Islas Canarias que todavía sobrevive en la costa. Una escena que vuelve a repetirse hoy, 21 de septiembre, bajo la sombra de un árbol campano en Sincelejo. *** “A este le puse Nueva York, porque es nombre de ganador”, me dice Mario Oliva mientras sostiene con orgullo una jaula gris que contiene a uno de sus pájaros: un congo bajero, como lo llaman en la región, su nombre científico es Sporophila crassirostris, cuyo nombre significa algo así como “amante de las semillas de pico grueso”. Nueva York acaba de imponerse en un concurso de canto de bajeros con un récord destacado: 37 cantos en cinco minutos, superando por mucho a sus 11 contrincantes, que alcanzaron apenas 15. Mario sonríe satisfecho, como si cada nota entonada fuera también suya. El pájaro, pequeño y de plumaje oscuro, se mantiene firme, con el pecho erguido, como si supiera que esa mañana se ganó el aplauso de todos. Según cuentan los asistentes, ese fue el último concurso de bajeros que se realizó en Sincelejo, la capital de Sucre, en 2025. La razón es casi natural: entre mayo y septiembre, los bajeros entran en su mejor época de canto. Es su temporada alta. Pero al terminar la temporada, muchos comienzan la muda o disminuyen su intensidad vocal. Ese día desde las siete de la mañana comenzaron a llegar hombres aficionados a la crianza y la tenencia de estas aves cantoras. El punto de encuentro fue un lote privado abandonado en el barrio El Caribe, en el suroeste de la capital sabanera. Pronto se acomodaron en sillas Rimax, en medio de conversaciones bajo un sol intenso y temperaturas que rozaban los 32 grados. Dos horas después de que llegaran los primeros, justo cuando se repartía el primer tinto servido en vasos plásticos, la tertulia ya tomaba fuerza. Mientras conversaban, paseaban a los pájaros de un lado a otro, colocándolos en alambres colgados sobre las ramas de los árboles. –Eso es para que no se les vaya el genio —intervino otro de los aficionados que estaban por competir. –¿El genio? —pregunté. –Si los mueven quedan activos y no se “pasman” para cantar —complementó Jorge María, uno de los canaricultores más reconocidos del lugar. Conocía a Jorge porque era muy amigo de mi tío Tairon Velilla, quien fue pajarero —como llaman en la costa a quienes crían aves cantoras— durante muchos años, hasta sus últimos días de vida. Él se obsesionó con los canarios timbrados españoles y compartió con Jorge la afición desde hace unos 30 años, el mismo tiempo que llevan reuniéndose en este lugar para hacer concursos de canto. Desde que inicia la temporada de competiciones, los pajareros se reúnen allí cada 15 o 30 días para enfrentar a varias especies: canario criollo, rositas o meriños, bajeros y sinsontes. Todas son especies nativas del paisaje sabanero conseguidas mediante la caza o la compra, actividades que, por más pasión que despierten, son ilegales. “Aquí los que nos joden son los animalistas —me dice Jorge mientras toma un sorbo del tinto—, que no entienden que uno hace esto por afición, ni siquiera por negocio. Esto es para venir, reunirnos, conversar, tener un hobby. Nosotros no tratamos mal a los pájaros; al contrario, los cuidamos mucho”. Según Laura Rubio Rocha, bióloga y fundadora de la Corporación Ruta Natural, el encierro afecta a las aves de muchas formas: las induce al estrés e incluso al automutilamiento. En cautiverio también pierden la posibilidad de alimentarse de manera adecuada y de reproducirse, lo que disminuye la variabilidad genética. Aunque los concursantes y tenedores de estas aves aseguran hacerlo con cuidado y compromiso, Laura advierte que el peligro es inminente: “si se escapan, pueden poner en riesgo la fauna nativa mediante la transmisión de enfermedades y otros impactos sobre los ecosistemas”. En Colombia, la tenencia de aves silvestres como mascotas está prohibida desde 2016 por el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de ese año), también conocido como Código de Policía. Desde su radicación se iniciaron las sanciones ante este tipo de actividades, lo que incluye multas y decomiso de los animales que encuentren en cautiverio. La norma deja claro que los concursos de canto con aves nativas —como los que se hacen en la costa— y su crianza en cautiverio son prohibidos y clandestinos. Este lote pertenece a Jorge Enrique Mendoza Vergara, dueño de la empresa Jomeve, que produce y comercializa materiales para la construcción. Los vecinos lo utilizan para sus actividades recreativas, entre ellas el concurso de canto de aves. Foto: María Andrea Canchila. Mientras avanza la mañana y se suman competidores, Jorge me comenta que, probablemente, estos sean los últimos concursos. Cree que la ley está cada vez más estricta. “Yo no creo que podamos seguir así por mucho tiempo. Mira que Petro y la senadora [Andrea] Padilla están bien insistentes con acabar todo esto”, añade. Desde

Elegir en la era del algoritmo

Un tweet en el que alguien le pregunta a Grok quién será el próximo presidente de Colombia con una foto adjunta de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Paloma Valencia

El momento que vivimos con las redes sociales plantea nuevas formas de pensar las campañas electorales. La inmediatez, el algoritmo y las emociones cambian la manera en la que el electorado y los candidatos nos relacionamos, además, con un nuevo actor que cada vez toma más fuerza: la inteligencia artificial. Foto tomada del perfil de X @Tuitarrista. Después de las elecciones legislativas y las consultas del 8 de marzo de 2026, los cuatro candidatos presidenciales con mayor probabilidad de ganar las elecciones tuvieron un pico en las búsquedas web por sus nombres. Del 8 al 14 de marzo, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, tuvo una popularidad máxima con 100 puntos; Iván Cepeda tuvo 85; Abelardo de la Espriella, 40 y Sergio Fajardo, 8. Estos fueron los números más altos que cada candidato tuvo en 12 meses hasta ese momento. En Colombia hay alrededor de 53.6 millones de personas, de las cuales 41.7 millones usan internet, según el último informe de DataReportal. En ese contexto, las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial cumplen un rol fundamental en una campaña electoral. Para Luisa Fernanda Olejua, publicista y directora de comunicaciones en las campañas presidenciales de Rodolfo Hernández en 2022 y de Santiago Botero en 2026, ahora los votantes no solo conocen las propuestas de los políticos, “sino su vida cotidiana, su personalidad, incluso detalles íntimos. Y eso influye directamente en la decisión de voto. Muchas personas no votan por un programa político, sino porque sienten cercanía [con el candidato]: ‘me cae bien’, ‘se parece a mí’, ‘tiene perritos’”. La campaña presidencial de Barack Obama en 2008 en Estados Unidos fue una de las primeras y más visibles en usar el entorno digital a su favor. Con el eslogan “Yes we can”, el entonces candidato utilizó las redes sociales para “recaudar dinero, organizarse localmente y luchar contra campañas de desprestigio”, como lo describió un artículo de 2009 de The New York Times. Un caso similar, pionero en el uso de redes sociales en Colombia, fue el de Antanas Mockus con la “Ola verde” en el 2010. El excandidato presidencial había sido dos veces alcalde de Bogotá y llegaba a las elecciones del 2010 como máximo contendiente de Juan Manuel Santos, que en ese momento representaba al uribismo. En Twitter (ahora X) y Facebook, el candidato del Partido Verde parecía ganador, pero Santos se impuso en las urnas con 9.028.943 votos en la segunda vuelta, el 69.1 % de los votos. A 18 años de la elección de Obama y 16 de la derrota de Mockus, el uso de las redes sociales en las campañas políticas ha cambiado debido a la aparición y el auge del análisis de datos, los algoritmos y la inteligencia artificial. Ya no son un canal más, sino que representan un factor clave a la hora de influir en las decisiones y las percepciones del electorado. Hoy, las redes sociales permiten a los candidatos llegar a un público más amplio, recolectar datos específicos de sus electores y segmentar sus audiencias. La inmediatez, el uso de las emociones y el fenómeno de la desinformación cambian las formas en las que los políticos se relacionan con el electorado y la opinión pública. Según Olejua, las emociones son más permanentes y volátiles ahora, por lo que la percepción de un candidato puede cambiar en cuestión de horas. “Antes las coyunturas tomaban tiempo; hoy se mueven a una velocidad mucho mayor. Esto ha hecho que la política sea cada vez menos racional y más una reacción continua a lo que la gente ve en su celular”, remata. La pantalla correcta Antes de internet y las redes sociales, los candidatos debían pasar por los medios de comunicación y las plazas públicas para exponer sus propuestas. Ahora, dice Lina Guisao, profesora de comunicación política en la Universidad de Antioquia, hay un triángulo al que pertenecen los políticos, los medios y las redes. Los medios observan lo que pasa en las redes, lo vuelven noticia y lo llevan de nuevo al electorado, que tiene insumos para hacer demandas, que luego vuelven a los medios. Los tres actores están en constante conversación. El periodista y experto en comunicación digital Camilo Andrés García, también conocido como Hyperconectado, agrega que antes había una serie de “filtros” que, aunque todavía existen, hacían más difícil que un mensaje adquiriera una difusión amplia de manera rápida. En cambio, ahora, dice Olejua, el votante “tiene mucho más acceso a la información, lo que lo hace menos manipulable desde los canales tradicionales”. Según el informe Digital News Report de Reuters de 2025, los medios digitales son la fuente principal de información en Colombia, con un 76 %, seguidos de las redes sociales, con el 58 %. Además, el informe cuenta que la red social más usada para informarse es Facebook, con un 47 %, seguida por WhatsApp y YouTube, con 35 % y 34 %, respectivamente. En los últimos lugares aparecen TikTok e Instagram, con 27 % y 13 %. Sin embargo, la inmediatez y la difusión masiva de la información no son lo único que implican las redes sociales en la política electoral actual. Cambridge Analytica fue una empresa británica de marketing político, protagonista de uno de los casos de manipulación electoral más importantes y mediáticos desde la aparición de las redes sociales. En 2018, la consultora fue acusada de ayudar a que Donald Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos durante las elecciones de 2016. Mediante la recolección y el uso de datos provenientes principalmente de Facebook, la empresa creó perfiles psicológicos de los votantes, con los que se podía influir en su comportamiento mediante contenidos dirigidos a cada uno de ellos. Un algoritmo es la serie de pasos que un sistema necesita para hacer una tarea. En los buscadores web y las redes sociales se refiere a la forma como el sistema “elige” mostrar lo que cada individuo “quiere” ver y deja por fuera lo que no le interesa, explica García. Para Luisa Fernanda Olejua, estos modelos tienen mucho poder: “Es el que decide qué

La industria textil se descose hilo a hilo

Bodega de telas en el centro de Medellín

Colombia enfrenta una crisis en el gremio textil y de confecciones. Según el Observatorio de Inexmoda, en el 2025, el volumen de las importaciones de confecciones creció un 30.3 % y el de los textiles un 18.2 %, ambos con respecto al año anterior. Esto afecta a las grandes industrias y a los emprendimientos familiares que siguen trabajando para mantenerse dentro del mercado. Bodega de Bantino, empresa de confecciones que, principalmente, produce camisetas. Fotografía: Sofía Parra Álvarez y Anneth Sofía Huérfano Torres. Los fabricantes nacionales están sobre un tejido económico que muestra señales de desgaste, y se enfrentan al riesgo de que telas internacionales ocupen su lugar en el clóset de los colombianos. De acuerdo con el Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), en 2025, las importaciones de confecciones tuvieron un valor 821 millones de USD CIF.  Aunque las exportaciones de confecciones aumentaron un 3 %, comparado con las cifras de 2024, estas generaron 526 millones de USD FOB*, es decir, 295 millones de USD menos que las importaciones. Esto representa afectaciones en el empleo, los costos de producción y las ventas de insumos y confecciones colombianas. Otros factores como el comercio electrónico, la falta de capital, el contrabando y el aumento de costos, entre otros; han generado un gran impacto en la industria textil. En Medellín, Coltejer tuvo que suspender sus operaciones en 2021 y en enero de 2023 despidió a sus últimos empleados. Aún así, el grupo mexicano Kaltex (dueño de Coltejer), explica que la empresa no está en proceso de liquidación y que más adelante buscará estrategias para volver al mercado. Por otro lado, debido a una deuda de 34.000 millones de pesos, Fabricato se sometió a una reestructuración que inició en el año 2000 y finalizó el 9 de febrero de 2025. En enero del 2026, Fabricato anunció el cierre de su planta de hilado, una de sus tres líneas de producción. El precio de la importación de confecciones ha sido mayor que el de las exportaciones desde la regulación del mercado, luego de la pandemia por COVID-19. Fuente: Observatorio de Confecciones Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Flourish. Además de estas compañías, las pequeñas y medianas empresas (pymes) también han sufrido afectaciones. Aunque el gasto de los hogares en moda (3.13 % del gasto nacional) ha sido mayor en 2025 que en los últimos cuatro años, el centro de interpretación de datos Raddar explica que esto “no se traduce en impulso a la producción nacional, ya que gran parte del crecimiento comercial proviene de mayor importaciones”. Sebastián Hernández es uno de los emprendedores que sintió los efectos de esta situación y no tuvo más opción que cerrar su empresa. Junto a su mamá, Alida Ortiz, fundaron Manutex en 2015, una empresa de textiles para pijamas y repuestos de ropa interior. Durante nueve años trabajaron duro por su negocio y, en el camino, se encontraron con más de una barrera. La que más les afectó, según Sebastián, es la competencia injusta con plataformas de moda asiáticas. “Muchos clientes de Cali nos explicaban que Shein y Temu venden ya el producto terminado […] eso entra acá al precio que sea y el producto nacional, de verdad que decayó demasiado”. En la década del 2010 el comercio electrónico comenzó a tomar fuerza en Colombia. Esto le dio protagonismo a los productos originarios de China, lo que se reafirmó con la llegada de Shein y Temu al país en 2024. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior  (Analdex), de 2016 a 2024, las importaciones de confecciones fluctuaron entre 40.260 y 52.440 toneladas netas, que produjeron entre 583 y 917 millones de USD. Para 2025, China fue el origen del 45.7 % de estas importaciones, seguida de Bangladesh (11.9 %), Vietnam (6 %) y Camboya (5.8 %). Según BBC News, en China, los trabajadores pueden ganar menos de un dólar por la confección de una prenda. Fuente: Observatorio de Confecciones Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Canva. Otra de las razones por las que Sebastián y Alida decidieron no vender más franelas, fue la dificultad para adquirir los insumos debido a su alto costo. Con base en el observatorio de Inexmoda, el índice de venta de productos textiles ha tenido una tendencia a la baja desde el 2022, y en 2025 disminuyó un 1,5 % con respecto al año pasado. Ladinay Medina, líder de la textilera Tesk, comenta que “se ha visto bajar el volumen de rotación de la tela, porque la importada está más barata”. Arturo Vargas, trabajador de la textilera Fantasías Shara, dice que “nosotros mandamos a producir a China, importamos y vendemos acá en Colombia” ya que, explica, los materiales que importan no se producen en el país por falta de capital. En Medellín, algunas de las empresas que se sostienen y no han sentido el impacto de las importaciones, lo hacen porque deciden comprarle los insumos a países asiáticos. Durante 2025, esto ocasionó un aumento del 16.6 % en el volumen de las importaciones de textiles, mientras que la exportación de los mismos disminuyó un 7.9 %, ambas cifras con respecto a 2024. En 2025 el precio de las importaciones de textiles fue aproximadamente nueve veces mayor que el de las exportaciones. Fuente: Observatorio de Textiles Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Flourish. Jhon López es el representante legal de Bantino, una empresa productora de ropa en La Candelaria. Dice que la mano de obra que paga a las mujeres que tienen taller en casa, es de 3.000-3.500 pesos por prenda, y agrega que “en China está al mismo precio. Por no decir que aquí es un poquitico más económico”. Según el doctor en administración y analista César Montoya, esta es la industria más “inhumana”, pues reduce costos bajando los salarios de la mano de obra para lograr competir con precios como los de dicho país. Bajo esta lógica, las operarias tienen que trabajar más tiempo que el de una jornada laboral para recibir un sueldo digno, pero “¿dónde le queda el tiempo

Gutiérrez, una deuda pendiente: El documental de una “masacre”

Gutiérrez, una deuda pendiente

Este año se conmemoran los 25 años de una toma guerrillera que dejó 38 militares muertos en Gutiérrez, Cundinamarca. Hablamos con el director del documental que reconstruye este suceso. El soldado Freddy Iturre Klinger llora la muerte de su compañero y medio hermano, Simon Goméz. Fotografia: William Fernando Martínez /El Tiempo La madrugada del 8 de julio de 1999, 500 miembros de las Farc tomaron Gutiérrez, un pequeño municipio de Cundinamarca a más de tres horas de Bogotá. En la toma se enfrentaron a alrededor de 60 soldados del ejército, quienes en su mayoría no superaban los 20 años y prestaban su servicio militar obligatorio. 38 integrantes del ejército fueron asesinados ese día que quedó manchado de rojo en el calendario de la gente de Gutiérrez. Este 2024, por la conmemoración de los 25 años del suceso, el director de cine Iván Acosta Rojas estrena Gutiérrez: una deuda pendiente, un documental en el que a través de las voces de habitantes del municipio y soldados sobrevivientes se reconstruye la historia de esta “masacre”. Aunque medios como El Tiempo llaman al hecho “masacre”, lo cierto es que en las definiciones de este término solo se contempla como masacre acciones contra civiles. Para el director este documental, que se estrenará en salas de cine este 11 de julio, tiene como propósito llamar la atención de la Jurisdicción Especial para la Paz, ya que la población quiere ser reparada y contemplada en los informes. Además, han luchado para que a lo que ocurrió hace 25 años se le denomine masacre, aunque haya sido en contra de militares armados. Ahora bien, entidades como la ONU o el Derecho internacional humanitario, se refieren a masacre como la matanza indiscriminada de un gran número de personas, especialmente civiles, que no participan directamente en el conflicto, y la JEP sigue esta jurisdicción a la hora de hacer su trabajo. En De la Urbe entrevistamos a Iván Acosta para conversar sobre lo que significa este suceso para la población y discutir el carácter de “masacre” en este hecho. Póster de Gutiérrez, una deuda pendiente. El documental fue estrenado el 11 de julio de 2024. Iván ¿cómo llegó a la historia de Gutiérrez? ¿Qué lo llevó a querer hacer un documental de esa historia? Hay una amiga muy querida, Jennifer Navarro, que es la investigadora del documental, es abogada especializada en Derechos Humanos y tiene muchos casos de este tipo. Un día en mi apartamento reunidos me comentó este caso de Gutiérrez, la historia de cómo un grupo de muchachos muy jóvenes habían intentado repeler una toma y fueron masacrados por un frente guerrillero. Me empezó a contar de estos muchachos casi en indefensión, pues no tenían casi armas, que habían sido muchachos reclutados; era la época en la que pasaban los camiones del Ejército por los barrios llevándose a los muchachos que estaban en la calle. Me contó que eran entre 50 y 60 soldados contra 500 guerrilleros ¡Ojo! unos 50 soldados mal preparados y mal armados, ni siquiera con sistema de comunicaciones propio óptimo, contra 500 guerrilleros, era absurdo. Entonces me llamó la atención y dije: “oiga, qué bonito poder contar la historia de ellos, pues para que no se queden en el olvido”.  Entonces iniciando el año pasado le dije a Jennifer, “yo quiero hacer esa historia”, y empezamos la investigación. Ahí empezamos a rodar en Gutiérrez y a contar la historia, pero no solo contar los soldados, o la masacre, sino también contar la población. Me contó que eran entre 50 y 60 soldados contra 500 guerrilleros ¡Ojo! unos 50 soldados mal preparados y mal armados, ni siquiera con sistema de comunicaciones propio óptimo, contra 500 guerrilleros, era absurdo. Iván Acosta Rojas A propósito de esto, el documental inicia sin hablar de la masacre, sino narrando el pueblo, hablando con gente de allá, y contando la actualidad del pueblo. ¿Cuál era su intención con arrancar así? Insisto mucho en que quería mostrar la gente narrativamente, sensibilizando al público y acercándolo a la población. Quienes viven en esta región son campesinos, gente muy tranquila, muy humilde. Quise que la gente reconociera el pueblo porque Gutiérrez es muy grande. También mostrar que fue un pueblo que en algún momento estuvo gobernado por un frente guerrillero, ellos eran los que imponían la ley. Entonces quise empezar mostrando la gente y que reconocieran el territorio. Después en una en una segunda presentación, que la gente se entere ya que fue lo que pasó. La sentencia [del 2 de mayo de 2013, donde el Consejo de Estado reconoció la responsabilidad del Ejército en la masacre] como documento oficial hace parte de la historia y ahí empezamos a narrar la masacre. Finalizamos con un sencillo homenaje a estos muchachos que no eran soldados, eran pelados que los sacaron de un momento a otro de sus casas a prestar servicio. En el documental, además de problematizar el hecho de que la JEP no considere lo que ocurrió el 8 de julio de 1999 como una masacre, problematizas también este concepto. Según la ONU una masacre es “un asesinato en masa, intencionado, de civiles que no participan en hostilidades o de personas que siendo combatientes no se encuentran en combate y son ejecutadas por grupos armados organizados y en violación del derecho internacional humanitario”. Como director de esta película ¿por qué lo que ocurrió en Gutiérrez debería ser considerado como una masacre? En el contexto, llamémoslo humano, nos situamos en que eran casi 60 soldados mal preparados, con un pésimo sistema de comunicaciones, una única M60 que no funcionaba; que incluso en el expediente reza que ellos pidieron una a los entes mayores y les dijeron que no. Entonces, imagínate con armas que según el expediente no tenían casi municiones, había unas que ni estaban funcionando bien, no tenían culatas. También tenemos que habían sido avisados por los campesinos de la región, los que vivían más lejos sabían que este frente guerrillero pasaba por los linderos del Sumapaz y les avisaron. Entonces:

Del dolor y el duelo nacen el arte y la vida

Foto aérea del Cementerio de La América

«¿Qué aprendió el árbol de la tierra para conversar con el cielo?» Pablo Neruda Vista aérea del Cementerio de La América, que colinda con la Comuna 13. Foto: Juan David Úsuga / El Colombiano. Hacia el cielo, un follaje verde en forma de globo, con frutos redondos color rojo y pequeños como lentejas. Hacia el sur, alrededor de 2800 bóvedas y el Museo Pedagógico de Memorias Galería Viva. Hacia el occidente, un vivero comunitario del que nació la vida del Memorial de las Ausencias. Hacia el norte, la calle 39 separa la Comuna 12 de la 13. Hacia el oriente, el Altar Vivo con fotografías de madres víctimas del conflicto urbano y un letrero sobre el que se lee “Cementerio La América”. Hacia la tierra, un falso pimiento nombrado por la comunidad como El Árbol de la Memoria que, si se cumple la planeación, dejará de existir para mejorar la movilidad vial. El Cementerio Parroquial de La América está custodiado por dos árboles que vigilan desde sus laterales. En el lado izquierdo se erige un guayacán que espera el momento justo para colorear, con su característico amarillo vivo, los caminos, moradas y memorias de quienes ahora reposan en este espacio. Sobre el lado derecho, el árbol de la memoria acompaña silenciosa y respetuosamente duelos y procesos personales y colectivos, pero también ha sido testigo de los aconteceres y transformaciones de este camposanto. En 1868 se aprobó la construcción del Cementerio Parroquial La América, posteriormente estaría bajo la administración del Cementerio Campos de Paz como parte de los camposantos pertenecientes a la Arquidiócesis de Medellín. Para 1946 se convirtió en frontera de la Comuna 13, cuando San Javier se constituyó como barrio y comenzaron los loteos piratas, ventas falsas de lotes a precios muy bajos, que interesaron a personas de bajos recursos y desplazadas por el conflicto rural. Para la década de los 90s y tras casi un siglo de asentamientos urbanos, en este territorio confluían actores armados de toda índole: milicias, grupos guerrilleros, militares, paramilitares, policía y delincuencia común. El enfrentamiento constante de dichos grupos produjo continuos círculos de violencia y, por su cercanía con esta comuna, el Cementerio de La América se volvió el lugar donde se encontraron los duelos de sus habitantes. El cementerio acogió así a cientos de víctimas que perdieron la vida en medio de la violencia que se hacía cada vez más cíclica. Las ausencias y los dolores que se reunían en el camposanto dejaron a su vez recuerdos que posibilitaron lugares de encuentro y sanación. El Árbol de la Memoria nació como una pequeña semilla inesperada, concedida por el mismo azar de la naturaleza e hizo parte, desde sus primeras raíces, del lugar donde se gestaba un espacio de reconciliación y reconocimiento. Así, con el paso del tiempo, tomó importancia y se convirtió en un lugar seguro, de acompañamiento y escucha. Actualmente, alrededor del Árbol, frente a los pabellones, se encuentran cuatro sillas rodeadas de arbustos y sobre la única que tiene espaldar están tejidas las palabras “Dolor compartido”. El espacio fue adecuado en 2019 por el Partido de las Doñas, que trabaja con mujeres víctimas de desaparición forzada, homicidio, violencia doméstica u otro tipo de violencia, quienes a través de la siembra y el tejido buscan la auto gobernanza y la defensa del territorio. De la primera exposición realizada por este colectivo en 2017 aún permanecen algunas frases colgadas de las ramas del Falso pimiento: “Mientras sueñe, no habrá muerte”, “Tras la ausencia, plantar semillas”, “Renombremos los ausentes”, entre otras. Con esta instalación, las doñas nombraron al árbol para que fuera un espacio donde los dolientes de aquellas personas enterradas en el camposanto pudieran “disipar sus penas, sentarse, relajarse, tomarse un juguito”, como comenta Raúl Rodríguez, sepulturero del lugar y testigo del uso que le da la comunidad a este espacio. En él están enterradas las víctimas que deja la guerra urbana, por lo que allí convergen los duelos de todos los actores del conflicto. El Colectivo Agroarte también habita este espacio, un grupo creado a partir de un proceso de resistencia frente a las problemáticas desatadas por la Escombrera, lugar donde depositaban los cuerpos de personas desaparecidas. Agroarte busca sensibilizar sobre las etiquetas que se le dan a los participantes del conflicto como víctimas y victimarios. La copa del Árbol se alza a unos 6 metros de altura. Desde allí, el pimiento observa el Museo Pedagógico de Memorias Galería Viva, que tiene lugar en las paredes del cementerio y cuya dirección está a cargo de Agroarte. Lo conforman murales de los rostros de personas desaparecidas y asesinadas, de especies de fauna y flora y elementos abstractos que unen la naturaleza y la historia de la comuna 13, en su mayoría realizados por el Colectivo Jagua. Del Museo hace parte también la instalación del Árbol, con las sillas y las frases. La curadora del Museo e integrante de Agroarte, Katerin Franco, afirma que el objetivo del colectivo es “cerrar esos círculos de violencia y no solo en términos humanos, sino también en términos de la vida, porque somos violentos con las otras vidas que habitan el planeta, no somos los únicos aquí y también estamos de-construyendo esa perspectiva antropocéntrica de la vida”. Agroarte es una iniciativa que desde el 2002 realiza acciones de memoria y resistencia por medio del arte y la agricultura con habitantes tanto de la Comuna 13 como de otros lugares de la ciudad. Es uno de los principales gestores de los lugares de memoria que concurren en el cementerio, como el antiguo vivero que surtió de plantas al Memorial de las Ausencias. La pared externa de la I.E. Benedikta Zur Nieden, que colinda con el cementerio, fue adecuada en 2017 para albergar las plantas reproducidas en este vivero a nombre de personas que murieron. Hoy en día, en lugar de las plantas están sus rostros, una zona de duelo colectivo en el espacio público. El Memorial de las Ausencias es una iniciativa de AgroArte, que busca generar reflexiones sobre la violencia a partir de imágenes cuya historia se desconoce. Foto: Esneyder Gutiérrez / El Colombiano. A

Guatapé: entre conservar su historia y continuar transformándose

Una puerta se ve desde dentro de una case de Guatapé, a través de una ventana

Guatapé tiene alrededor de 6900 habitantes y según cifras no oficiales, recibe 20 mil visitantes en un día de la semana y 50 mil en fin de semana. Su tasa de desempleo es del 0% y el 92% de su actividad económica está orientada al turismo. Es un municipio que ha atravesado varias transformaciones y se enorgullece de su identidad como Pueblo de Zócalos y Colores. Así se ve Guatapé desde atrás de sus ventanas. Foto: Carmen Carolina Garnica. Llovió por 40 días y 40 noches, el mundo se inundó y unos poquitos se salvaron en un arca. Tuvieron que esperar otros 150 días y 150 noches para que las aguas bajaran y pudieran volver a pisar la tierra de donde emergió un milagro: el peñón de Guatapé. A sus faldas también emergió un municipio lleno de devoción por el dios que les regaló la piedra, tanto así que no permiten que el festival de rock Más que sonidos —iniciativa propia de Guatapé que anualmente se celebra en el parque y en diciembre de 2023 vivió su catorceava edición— les interrumpa la misa de las seis de la tarde. Claro que esta, no fue la única inundación que vivieron. Antes un territorio agricultor, ganadero y minero, Guatapé recibía visitas por el monolito de más de 200 metros de altura, pero nada comparado con la actualidad. Su camino hacia el boom turístico inició con la construcción de la represa del río Nare para el proyecto hidroeléctrico que buscaba abastecer al Valle de Aburrá. EPM anunció el proyecto en 1961, pero fue en  la navidad de 1969 que se interrumpieron las festividades con la noticia de que se iba a llenar el primer embalse en la zona rural del municipio a finales de enero de 1970. La situación ameritó un paro cívico, uno de varios que hubo a lo largo de los años en contra del proyecto o exigiendo las debidas compensaciones a los habitantes, pero ninguno detuvo la construcción del embalse. Este significó la desaparición de El Peñol y el 70% de Guatapé, además del desplazamiento de muchos habitantes y la pérdida de las tierras más fértiles del territorio. Hay una deuda que se mantiene con ambos municipios, por no mencionar que la hidroeléctrica no los abastece. Pero Guatapé no había muerto. Como explica Ximena Urrea, antropóloga, magíster en Estudios Socioespaciales y oriunda del municipio, “después de que se construyó la represa, se fueron todos los trabajadores y en este pueblo no quedó sino pobreza y soledad, la gente que se quedó acá decidió que una de las maneras [de salir adelante] era empezar a trabajar en conjunto por un proceso común, y ese proceso fue la pavimentación del municipio”. La iniciativa, que surge en los 80, se identificó bajo el eslogan Guatapé no ha muerto hacían mingas, repartían el trabajo en comités y cada persona ponía el material para pavimentar al frente de su casa. Un hecho muy importante fue la pavimentación de la vía que conectaba a Guatapé con Marinilla –y Medellín–, lo que facilitó el acceso al municipio. Fotografía de archivo en la que se ve cómo varias personas trabajan en la pavimentación del municipio. “Como solo se hundió una parte de Guatapé, empieza a crearse un híbrido de una parte que es el viejo pueblo y una parte que es el nuevo pueblo, y esa parte que es el nuevo pueblo se le trató de llenar de alguna manera de los significados de ese pueblo que se hundía. Ahí es cuando surge fuerte el tema del zócalo porque, aunque el zócalo existía también en las partes altas que no se inundaron, se recuperan muchos de los motivos que se inundaron y se ponen en algunas de las casas” cuenta Urrea. El zócalo es la parte baja de las paredes de las viviendas que sobresale ligeramente, es de cemento y se suele pintar de otro color. Los zócalos de Guatapé como los conocemos se remontan a 1919 cuando Isidora Urrea le pidió a su esposo José María ‘Chepe’ Parra hacer en el zaguán de su casa un zócalo en forma de cordero. Los zócalos se relacionan con la llegada del cemento al municipio, con el que se recubría la parte baja de las fachadas de las casas —antes de tapia y bahareque— para protegerlas de la humedad y el picoteo de las gallinas en las que tenían pañete de estiércol de caballo. El zócalo de ‘Chepe’ Parra atrajo la atención y pronto Guatapé se llenó de sus diseños en el exterior de las casas. El zócalo es un símbolo con el que los guatapenses pueden expresar su identidad, al pasar por las fachadas te indica quién vive ahí o de qué es el comercio que visitas —en el caso del D1 su zócalo es su logo— algunos hacen referencia a elementos importantes del municipio como la piedra o su historia. Zócalos en honor al original del cordero. Por: Carmen Carolina Garnica. Otra transformación Entre los comités de Guatapé no ha muerto, estaba el de ornamentación, el cual, entre otras cosas, definió las calles que iban a ser usadas para rememorar el pueblo que se había hundido, así surge la Calle del Recuerdo, donde pusieron los zócalos de ‘Chepe’ Parra que rescataron del pueblo inundado, esa fue la única calle que se empedró mientras el resto del pueblo estaba pavimentado.  Sin embargo, Guatapé empezó a tener un boom turístico en los 90: la calle del recuerdo, el peñón y la represa atrajeron nuevos visitantes y la vocación de los guatapenses se transformó hacia el turismo y el sector de servicios. Entre 2008 y 2011 se empieza a empedrar y zocalizar el municipio y, a través del Acuerdo N° 09 de mayo de 2009, “se institucionaliza la utilización de zócalos en las fachadas de los inmuebles del municipio de Guatapé”, haciéndolo obligatorio.  Por otro lado, el Acuerdo 10 del 19 de agosto de 2023 busca regular la elaboración y el tratamiento de los zócalos y, aunque el borrador todavía está en construcción, surge la pregunta de hasta qué punto son los zócalos reflejo de la identidad de los guatapenses si son reglamentados y obligatorios. Las transformaciones de los 80, que

Camellar las propuestas

Miniatura de YouTube. Portada del video "Un camello pa' elecciones".

¿Qué dicen los candidatos y candidatas a la Alcaldía de Medellín sobre el camello en la ciudad? En Camellar la ciudad nos pusimos las pilas y buscamos un camello para elecciones regionales. La ciudad que camellamos es Medellín, y, por eso, buscamos a los candidatos para sentarnos a hablar sobre el camello en la ciudad. ¿Desde qué posición? desde la informalidad, la calle, el espacio público, el rebusque, los venteros ambulantes y la categoría de análisis que guía nuestra investigación: los habitantes en calle. En esta serie de entrevistas abordaremos la posición de cada candidato frente a este tema bajo un enfoque diferente. Conoce quiénes son los candidatos y cuáles son los enfoques en cada capítulo de #Camellarlaspropuestas. Día 1: Juan Camilo Restrepo https://youtu.be/C8WZOhOfguw?si=RHa6fr5hl7D99BQL Día 2: Deicy Bermúdez https://youtu.be/uvcLxXY_BJI?si=C5OBakNflmavL7XN Día 3: Luis Bernardo Vélez https://youtu.be/PQI1tLdELAY?si=OuJp2UUFrlfiyM85 Día 4: Paulina Aguinaga https://youtu.be/b1I9juBZTZA?si=RJ_QBQxCI67TbclN Día 5: Juan Carlos Upegui https://youtu.be/Rtyndyngkvg?si=yWE7eQTy3NH8OYa3