Fuera del encuadre y sin subtítulos

Trajes brillantes, corbatas perfectamente anudadas y una alfombra roja maquillan y adornan la noche más importante del cine. Cada año, los Premios Óscar buscan resumir doce meses de historias en unas pocas horas de espectáculo. Pero en su 98° edición, celebrada el 15 de marzo, el brillo de las estatuillas doradas volvió a sentirse más decorativo que memorable. La ceremonia comenzó con un foco en el cine hecho por un latinoamericano; Frankenstein, de Guillermo del Toro, conquistó tres categorías: Mejor diseño de vestuario, Mejor maquillaje y Mejor diseño de producción, pero tres horas después, terminó como siempre: premiando la misma narrativa del cine de autor blanco, anglosajón, con producción millonaria disfrazada de riesgo artístico que triunfa porque sigue las lógicas impuestas, los mismos personajes y manteniendo cerrado ese círculo de Hollywood, que en realidad tiene cinco puntas y es una estrella en un fondo rosa. Pues a pesar de que Guillermo del Toro es mexicano, la película con la que ganó es de Estados Unidos y las críticas hacia él por trabajar poco con personas latinas son persistentes, así que, tal vez no sorprende tanto que a esos monstruos traídos de nuevo a la pantalla les fuera tan bien porque los sigue salpicando el privilegio hollywoodense. Para sorpresa de nadie, One Battle After Another, película con el material estadounidense de siempre: armas, rubios blancos y camionetas de alto cilindraje se llevó seis de las anheladas estatuillas: Mejor película, Mejor director, Mejor actor de reparto, Mejor guion adaptado, Mejor edición y Mejor reparto. Una producción dirigida por Paul Thomas Anderson (con el que parece intentaron reivindicarse después de tantas nominaciones) que premia, una vez más, cierto tipo de masculinidad en crisis: el hombre roto que lo pierde todo y lo recupera a través de la acción, como si ese fuera el único arco narrativo digno de subir a un escenario. Pero más allá del arquetipo, la película también caricaturiza las luchas revolucionarias con una mirada blanquita que las reduce a estética y paranoia, sin respetar lo que hay detrás de esos movimientos, y que sexualiza excesiva e innecesariamente al personaje que interpreta Teyana Taylor, como si una mujer negra en pantalla necesitara justificarse desde el cuerpo para tener lugar en la historia. Y si de masculinidad en crisis hablamos, vale la pena detenerse en Sean Penn, ganador del Mejor actor de reparto, porque separar la obra del autor es un debate legítimo, pero ignorarlo completamente también es una decisión. Penn tiene un historial documentado de violencia contra sus parejas, un machito con estatuilla que la Academia abraza sin mayor incomodidad, como si los premios lavaran lo que pasa fuera de la pantalla. Como si en Estados Unidos usaran la guerra como una máquina de propaganda con la que terminan bien lucrados, como en Medellín se lucran de la historia de la Comuna 13 y la Operación Orión en cuanta convocatoria audiovisual encuentran. Es el caso de la “narcotourización” de la ciudad, que está ampliamente documentada, especialmente tras el éxito de Narcos en Netflix, o las producciones posteriores al documental La Sierra, que han usado el territorio como escenario sin pensar en las comunidades convirtiendo Medellín en un escenario explotable con el mismo tema. Estos Óscar dejaron mucho que desear (como los 97 que tienen detrás), y no solo por lo que se premió sino por lo que se nominó. El Agente Secreto, originaria de Brasil, se quedó en eso, en ser nombrada en el escenario para después entregarle el premio a One Battle After Another, la película gringa que cogió el mismo tema y lo puso en otro set. Pero incluso la categoría de Mejor Película Internacional merece una mirada más suspicaz: las producciones extranjeras que llegan a esa lista casi nunca llegan solas. Wagner Moura ya era un nombre reconocido en Hollywood antes de El Agente Secreto; Sentimental Value lleva a Stellan Skarsgård y Elle Fanning en su reparto. Lo «internacional» que la Academia celebra suele estar permeado por vínculos previos con la industria estadounidense, caras conocidas para el público anglosajón o diálogos en inglés que facilitan todo. Una película como It Was Just an Accident, sin esos puentes, no generó el mismo ruido y no es casualidad. Estos premios siguen siendo élite con pasarela de gala, discursos casi libreteados y agradecimientos que parecen compromiso más que sentimiento genuino, donde las conversaciones sobre el cine se volvieron más abstractas e instrumentalizadas. Es la ceremonia más esperada del año para los cinéfilos, pero la que más disgustos trae, y no porque de la noche a la mañana nos hayamos vuelto expertos en cinematografía, sino porque es evidente cómo a este lado del charco lo dejan solo en las menciones, en los hubiera y llenos de sinsabores, y eso que si las películas alcanzan a llegar al sobre que sostiene quien presenta la categoría. No es gratuito, ni accidental, ni porque no sea tan bueno. El habla hispana y las historias del resto del mundo son invisibles y cero consumibles para ellos, para una Academia tan apegada a sus propias narrativas que tuvo que crear una regla obligando sus votantes a ver todas las películas nominadas antes de votar, porque antes ni eso hacían. Todo queda en manos y en la crítica de un Hollywood que podría representarse en un señor lleno de canas y vestido de traje frente al televisor, aunque muchos países produzcan un cine que se reconoce con fuerza en otros festivales. Y como en todo, hubo sorpresas y predicciones acertadas. Noruega se llevó su primer Óscar como Mejor película internacional con Sentimental Value y Autumn Durald Arkapaw fue la primera mujer en ganar el premio a Mejor Fotografía por Sinners. Aunque todo buen cinéfilo sabía que la mitad eran para Sinners y la otra mitad para One Battle After Another, ¿hasta cuándo vamos a seguir llamando “lo mejor del cine” a una selección tan limitada? Cientos de historias quedan fuera del encuadre mientras allá deciden qué vale la pena mirar. Porque al final, cuando se apagan las
Radiografía a las conexiones de los representantes electos a la Cámara por Antioquia

En esta base de datos se puede consultar información sobre las conexiones políticas, trayectoria laboral, patrimonio total y gastos reportados en campaña de los representantes electos a la Cámara por Antioquia para el período 2026-2030. El mapa del poder en Antioquia se ha redibujado para los próximos cuatro años. 17 representantes a la Cámara asumirán la responsabilidad de llevar a la discusión nacional los temas de mayor relevancia para el departamento. ¿Quiénes son realmente los elegidos para el periodo 2026-2030? En este especial periodístico diseccionamos las hojas de vida, mapeamos los antecedentes y las conexiones políticas de estas 4 mujeres y 13 hombres. Además de la caracterización por su partido político, votos y propuestas, también rastreamos sus aliados, antecedentes en la vida pública, declaraciones de renta y los gastos e ingresos de campaña. Este instrumento lo construimos a partir de la información consignada en portales oficiales como el de la Registraduría Nacional del Estado Civil, la Procuraduría General de la Nación, la herramienta electrónica Cuentas Claras y las redes sociales de cada candidatura. El trabajo realizado muestra que aunque la mayoría de las personas electas llega a la Cámara de Representantes por primera vez, a lo largo de su trayectoria han ocupado cargos de elección popular o trabajado en el sector público. Además, no figura la declaración de renta de dos de ellos, pese a que fueron funcionarios. Asimismo, otros dos tienen investigaciones abiertas en la Procuraduría. A partir de este rastreo, construimos una base de datos que integra la información recolectada y permite reconocer las inclinaciones políticas mayoritarias en el departamento, hacer seguimiento sobre las promesas de campaña, los conflictos de intereses que podrían intervenir en sus proyectos y votaciones, y conocer cómo avanza alguna investigación en su contra. Se trata de un insumo para que la ciudadanía antioqueña ejerza su derecho a la veeduría durante estos cuatro años. El especial periodístico Radiografía a las conexiones de los Representantes electos a la Cámara por Antioquia fue realizado por estudiantes del curso Producción y Géneros Periodísticos III, del pregrado en Periodismo. Metodología Este especial periodístico se construyó con estudiantes del curso Producción y Géneros Periodísticos III. En la primera etapa se revisó la conformación de la Cámara de Representantes para Antioquia en el periodo 2022-2026, así como las características de dicha elección. Luego, consultamos datos de los 17 representantes electos para 2026-2030, en las siguientes fuentes: Registraduría Nacional del Estado Civil, portal Cuentas Claras (herramienta electrónica del Consejo Nacional Electoral), Sistema de Información y Gestión del Empleo Público para el Estado Colombiano (SIGEP II), Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP II), los vínculos en el Registro Único Empresarial y Social (RUES), así como antecedentes en las bases de datos en la Policía Nacional de Colombia y la Procuraduría General de la Nación. Además, se revisaron los gastos en META de los 7 días anteriores a los comisios, así como los perfiles de los electoles en diferentes redes sociales, sus propuestas de campaña y los sitios web oficiales de los partidos o movimientos a los que pertenecen. Acá puedes acceder para descargar la base de datos. Aclaraciones: *Los gastos de META corresponden al periodo entre el 1 y el 8 de marzo. ** Los gastos de campaña que figuran en la base de datos son los reportados hasta el 16 de marzo. A esta fecha, algunos representantes mantenían sus cifras en ceros. Sin embargo, aunque es una obligación ir registrando los ingresos y los gastos durante la campaña, la Ley 1465 de 2011 les permite a los candidatos realizar el reporte definitivo hasta dos meses después las votaciones. *** La información que aparece en el patrimonio es la que misma de la declaración de renta. Algunos representantes no tienen registros de esta variable. Producción Redacción de textos: Mariana Vélez Ángel e Isabella Navarrete Barrero. Redes sociales: Juan Esteban Cabrera, Jannín Cortés, Mateo García Giraldo, Julián David Lotero Flórez, Valentina Maya Gallego, Isabella Navarrete Barrero y Mariana Vélez Ángel. Investigación y recopilación de datos: Iván Felipe Adans Camargo, Mario Yesid Banguera Hurtado, Daniel Alejandro Bueno G., Juan Esteban Cabrera Quintero, Sofía Cardona Giraldo, Jannín Cortés Martínez, Mateo García Giraldo, Julián David Lotero Flórez, Paulina Marín Marín, Valentina Maya Gallego, Linday Naranjo Marulanda, Isabella Navarrete Barrero, María Isabel Ospina Correa, María José Vallejo Miranda y Mariana Vélez Ángel. Verificación de datos: María Andrea Canchila, Hary Valeria Copete Perea, María Isabel Ospina Correa, Linda Valentina Ramírez Martínez, Nasly Michel Torres López, Diseño: Jannín Cortés y Julián Lotero. Normalización de datos: Mateo García Giraldo, Hary Valeria Copete Correa, Iván Adans Camargo y Nasly Michel Torres López. Orientación editorial: Diana Milena Ramírez H. (docente del curso), Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga y Santiago Bernal Largo (auxiliares del laboratorio).
¿Cómo le fue a la maquinaria de Carlos Andrés Trujillo en las elecciones en Itagüí?

La jornada electoral en el municipio de Itagüí estuvo marcada por la propaganda política vinculada al grupo del exsenador conservador Carlos Trujillo, y los resultados del preconteo evidencian el respaldo a sus candidatos, quienes hacen parte de la estructura política de Trujillo en Antioquia. La jornada electoral del domingo 8 de marzo en Itagüí se destacó por la presencia de propaganda política asociada al grupo del exalcalde y senador Carlos Andrés Trujillo González, quien respaldó las candidaturas de Daniel Restrepo Cárdenas al Senado y Jaime Alonso Cano Martínez a la Cámara por el partido Conservador; ambos aspirantes, que resultaron electos, hacen parte de la estructura política que lidera Trujillo en el sur del Valle de Aburrá, luego de que el dirigente decidió no aspirar nuevamente a una curul en el Senado. Uno de los lugares donde esta situación fue más visible fue la Institución Educativa Antonio José de Sucre, en Itagüí, uno de los puestos de votación del municipio. Desde tempranas horas del domingo, en la entrada de la institución, se evidenciaron personas vistiendo prendas azules, color comúnmente asociado con el partido Conservador, quienes entregaban pequeñas tarjetas con los nombres de los candidatos. Asimismo, en viviendas próximas al centro escolar, se podían observar grandes carteles con los nombres de los candidatos Restrepo y Cano. Este tipo de actividades proselitistas cerca de los puestos de votación son prohibidas por la normativa colombiana el mismo día de las elecciones. Entre los ciudadanos consultados durante el recorrido por el sector, algunos manifestaron inconformidad con la forma en que se ha desarrollado la campaña política en el municipio. Susana Zapata, residente del barrio El Rosario, afirmó que la presencia de propaganda ha sido constante durante la campaña: “Son muy pantalleros. Trujillo siempre hace campañas así, pone carteles en todo lado y paga publicidad en las casas y en los carros”, señaló. Otras voces también cuestionaron la falta de propuestas visibles en el debate político. Paola Osorio, habitante del barrio Santa María, considera que la estrategia electoral responde a dinámicas tradicionales de las maquinarias y clanes políticos: “Hay mucha campaña y muy pocas propuestas. Siento que así funcionan muchas campañas; hay populismo que hace que la gente vote sin analizar realmente lo que proponen”, afirmó. La elección legislativa de este año también estuvo rodeada de controversias a nivel nacional. Días antes de la jornada electoral, autoridades incautaron 145 millones de pesos y material de propaganda relacionado con la campaña de Daniel Restrepo en el departamento de La Guajira. El candidato negó tener relación con actividades ilegales. Puesto de votación I.E Antonio José de Sucre durante la jornada electoral y edificio al lado del colegio. Fotos: Yurany Ciro. Más allá de la polémica, los resultados electorales permiten dimensionar el alcance del grupo político conservador en el municipio. Según los datos del preconteo, Daniel Restrepo obtuvo 122,380 votos en todo Colombia, de los cuales 16.914 se alcanzaron en Itagüí: respaldo logrado en uno de los principales bastiones políticos de la estructura liderada por Trujillo. Esta cifra, aunque es reveladora, muestra un contraste frente a los 21.800 votos que el propio Restrepo logró en este municipio durante las legislativas de 2022, cuando aspiraba a la Cámara de Representantes. Y queda aún más distante de los 44.000 votos que el líder de la estructura, Carlos Andrés Trujillo, registró localmente en su candidatura al Senado ese mismo año, y a nivel departamental (Antioquia), con 114,351 votos. Ese resultado consolidó a su grupo político como una de las estructuras conservadoras con mayor capacidad electoral en el Valle de Aburrá. En el caso de Jaime Cano, hoy representante electo, los resultados también dejan ver el peso electoral del conservatismo local. Cano obtuvo 16.149 votos en Itagüí, mientras que en todo el departamento de Antioquia alcanzó 59.392 votos. Al comparar con las elecciones de 2022, Daniel Restrepo, en ese entonces candidato a la cámara, superó a Cano por una diferencia de más de 7.000 votos. De acuerdo con los resultados preliminares, el partido Conservador alcanzaría dos curules a la Cámara por Antioquia, dentro de las cuales se encuentra la elección de Cano quien fue el más votado. La influencia política de Trujillo en el departamento no es reciente y los resultados actuales en Itagüí confirman que esa base política mantiene vigencia en el municipio. Para algunos observadores y ciudadanos, este respaldo electoral a los candidatos apoyados por Trujillo evidencia la continuidad de una estructura política que ha logrado adaptarse y sostener su dominio a través de los años y distintos procesos electorales.
La crisis de la salud: la deuda que hereda el nuevo Congreso

Con 10 EPS intervenidas y más de 120 liquidadas desde que la ley 100 entró en vigencia, los nuevos congresistas empiezan a perfilar opciones para subsanar un sistema en estado crítico. Foto tomada del sitio web del Ministerio de Salud y Protección Social. Aunque la curul obtenida por la exministra de salud Carolina Corcho no sorprende a nadie, su elección asegura la continuidad de uno de los proyectos más importantes del actual Gobierno: la reforma a la salud. Sin embargo, queda la duda de si las mayorías obtenidas por el Pacto Histórico, encabezadas por Corcho, serán suficientes para sacar adelante el proyecto iniciado hace ya tres años. Según declaraciones de la virtual senadora electa durante su campaña, lo primero que hará al posesionarse el próximo 20 de julio será radicar nuevamente el proyecto de reforma a la salud que el actual Congreso no ha aprobado, manteniendo el tema en el centro de la agenda política del país. Sin embargo Corcho no es la única que tiene la salud como eje. El actual representante a la cámara por Bogotá y virtual senador electo por el Centro Democrático, Andrés Forero, propone realizar una auditoría forense para conocer la deuda total del sistema y ajustes presupuestales para “estabilizar el sistema”. Forero se opone a la iniciativa de reforma del gobierno y de Corcho. Mientras tanto, el sistema de salud se mantiene en una crisis aguda sin remedio a la vista. Diariamente se denuncian decenas de irregularidades en el sector, para las que el gobierno plantea pocas respuestas y aún menos soluciones. Basta recordar cuando Colombia conoció el nombre de Kevin Acosta, un menor con hemofilia que falleció tras sufrir una caída, y cómo su caso terminó por dar rostro a decenas de pacientes de dicha enfermedad que no habían recibido los medicamentos necesarios para tratar su padecimiento. El pasado 18 de febrero, el concejal bogotano Rubén Torrado, denunció sobrecostos que superaban el 300 % en la contratación de insumos y servicios de la red pública de la ciudad. La Superintendencia de Industria y Comercio inició una investigación administrativa contra Farmatodo. Y, el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (OICI), iniciativa de organizaciones de la sociedad civil, y la Corporación para el desarrollo de la seguridad social (Codess), publicaron el 8 de marzo los resultados de una investigación realizada entre junio y agosto de 2025, revelando que hasta el 80 % de pacientes oncológicos pediátricos tienen dificultades para acceder a sus tratamientos oportunamente, lo que disminuye drásticamente sus probabilidades de superar la enfermedad. La reforma a la salud ha sufrido múltiples cambios respecto a la radicada en 2023 por Carolina Corcho. El mayor de ellos realizado por el ministro Guillermo Jaramillo en 2024 (ver cuadro). Cuadro comparativo de las propuestas de reforma al sistema de salud en Colombia. Por: Valentina Herrera y Jean Paul Parra. Desde diciembre de 2025 la reforma reposa en la comisión séptima del Senado a la espera de ser retomada por dicha comisión. Si esto no pasa antes del 20 de julio del presente año, será archivada, lo que deja en manos del nuevo Congreso la presentación de un nuevo proyecto que reforme el sistema de salud. Para entender el actual panorama de la salud y algunas posibles vías para resolverlo, entrevistamos a Luis Jorge Hernández, Médico Epidemiólogo, Salubrista, Bioeticista y coordinador del Observatorio de Salud Pública; y a Hannah Escobar, química farmacéutica, exasesora del Ministerio de Salud y Protección Social en la Dirección de Medicamentos y Tecnologías en Salud y excandidata a la Cámara por el Nuevo Liberalismo, con experiencia en gestión de riesgo en poblaciones con enfermedades crónicas, crónicas degenerativas y huérfanas. Como medida inmediata para solucionar la crisis de salud, Hannah Escobar considera que esta debería ser incluida como punto crítico en el Plan Nacional de Desarrollo, agregando un capítulo de salud que garantice la sostenibilidad y accesibilidad del sistema: ‘‘Esos son los dos puntos más críticos que tiene el sistema ahora, y la ventaja de ponerlos en el marco de un Plan Nacional de Desarrollo es que se puede empezar a trabajar de una vez, sin necesidad de una reforma’’, pues esta tomaría mucho tiempo en tramitarse. Por su parte, Luis Hernández cree que se requiere una ‘‘gestión integral del riesgo’’, es decir: prevenir, detectar y manejar adecuadamente las enfermedades; junto con un “ajuste de la UPC (Unidad de Pago por Capitación)’’, que es el dinero que el estado paga por cada persona afiliada al sistema de salud anualmente, para cubrir la atención médica. Ante la propuesta del giro directo que indica la reforma, Hernandez propone apoyarse en herramientas de inteligencia artificial para acompañar las auditorías y evitar fugas, fortaleciendo así los centros de primer nivel para que “resuelvan y no solo remitan’’. Hernández opina que la reforma debe conservar el enfoque en atención primaria en salud, y señala que “esto no es de la reforma de Petro, ya estaba contemplado en la Ley Estatutaria de la Salud del año 2015’’. También propone que el sistema evolucione a un modelo en el que “el Estado regule fuertemente, pero los gestores (sean públicos, privados o mixtos) compitan por quién mantiene más sana a su población’’, buscando evitar lo que él llama estatización. Sin embargo, Escobar está en desacuerdo la forma en que se divide la atención planteada en la reforma del Gobierno: “Al fortalecer los centros de primer nivel lo que hacemos es fragmentar la atención, porque los pacientes crónicos, con enfermedades huérfanas y raras, ya presentan problemas al salir del primer nivel”, pues este no tiene incentivos para dejarlos ir, mientras que el nivel más alto “no tiene los incentivos para atenderlos’’, lo que se convierte en una barrera para los pacientes. Con el 99.5 % de las mesas escrutadas, el boletín 79 de la Registraduría Nacional, dio como vencedor de los comicios al Pacto Histórico, con más de 4.4 millones de votos y 26 curules en el Senado, tras conquistar aproximadamente a 1.6 millones de votantes más que en los comicios legislativos anteriores. El partido
Paloma Valencia, Claudia López y Roy Barreras son los ganadores de las consultas interpartidistas

La consulta interpartidista de este 8 de marzo decidió a estos candidatos en las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo. Con este resultado se completa el tarjetón definitivo, en el que medirán fuerzas contra Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes ya tenían asegurado su cupo en primera vuelta. Los ganadores de las consultas ahora encaran una nueva fase de la campaña presidencial. Foto: Noticias Caracol. Con el 99% de las mesas informadas, la Registraduría publicó los resultados del preconteo de las consultas interpartidistas que se realizaron en el país este 8 de marzo. Paloma Valencia, Claudia López y Roy Barreras obtuvieron la mayor votación en sus respectivas consultas, y serán la cara de sus sectores políticos en las próximas elecciones presidenciales. Los datos de la entidad arrojaron que la consulta menos votada fue la del Frente por la Vida, de Roy Barreras, con 595.978 votos, seguida por la Consulta de las Soluciones: Salud, Seguridad y Educación, la de Claudia López, con 618.705 votos, mientras que La Gran Consulta por Colombia, de la que resultó ganadora Paloma Valencia, fue la de mayor solicitud por los colombianos, con 5.857.395 votos. Las cifras del preconteo en el país posicionaron a la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, como la más votada de las consultas, con 3.236.286 votos (el 55.25 % de los votos de su consulta). Le sigue Daniel Oviedo con 1.255.510 votos; y en tercer lugar está Juan Manuel Galán con 327.765 votos. En el Frente por la Vida, la competencia estuvo reñida entre dos candidatos: Roy Barreras logró mantenerse en la primera posición con 257.037 votos (el 43.13% del total de votos de la consulta), seguido por Daniel Quintero con un 227.379 votos (el 38.15% del total de votos de la consulta). Por último, Claudia López ganó con 574.670, el 92.88 % de los votos de su consulta, frente a Leonardo Huertas que contó con solo 44.035 votos (7.12 %). Para Paola Sánchez, politóloga de la UdeA, los resultados dejan un panorama presidencial más claro y evidencian un reacomodo de fuerzas políticas. A su juicio, la izquierda progresista llega fortalecida por su capacidad reciente de movilización en las consultas de octubre, mientras que la derecha, aunque conserva una ficha importante con Paloma Valencia, empieza a mostrar señales de desgaste. Sánchez también considera que el centro sigue sin consolidar una fuerza electoral robusta, pues candidaturas como las de Claudia López todavía aparecen lejos de disputar el liderazgo de los bloques más fuertes. En una línea similar, Sebastián Agudelo Naranjo, politólogo y militante del Partido Liberal, señaló que la victoria de Claudia López deja más dudas que fortalezas, debido a la baja votación de su consulta y a que su resultado fue opacado por la votación alcanzada por Juan Daniel Oviedo en la coalición de centroderecha. Sobre Roy Barreras considera que, a pesar de ganar su consulta, lo hizo en un escenario de escasa movilización, lo que reduce su peso de cara a la competencia presidencial. Agudelo también afirmó que Paloma Valencia sale fortalecida de la jornada, al consolidarse como la figura dominante de la consulta más votada y como una candidata con capacidad de disputarle el electorado de derecha a Abelardo de la Espriella en la contienda nacional. En su lectura, otro de los nombres que deja bien parado el preconteo es Juan Daniel Oviedo, no solo por haber quedado segundo en La Gran Consulta por Colombia, sino porque su desempeño lo proyecta como una figura con capital político propio hacia futuras disputas electorales.
El balance de la jornada electoral en Antioquia: Cinco capturados y alertas por irregularidades

Durante la jornada de votaciones en Antioquia se presentaron en total cinco capturas y 182 comparendos en distintos municipios por delitos relacionados con el proceso electoral. Foto: Telemedellín. En el departamento de Antioquia, durante la jornada de votaciones del domingo 8 de marzo, se presentaron cinco capturas y 182 comparendos por corrupción al sufragante, suplantación o irregularidades en el proceso de votación, intervención en política por parte de jurados de votación, violación del régimen de propaganda electoral y violación de la ley seca. Además, cerca de los puntos de votación masivos en Medellín también se reportaron irregularidades respecto a la promoción de diferentes partidos, como personas que fueron vistas con publicidad de candidatos en horas de la mañana. En Antioquia fueron 5.404.926 los ciudadanos habilitados para ejercer su derecho al voto para las consultas interpartidistas, el Senado de la República, la Cámara de Representantes departamental y las CITREP -Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz-. Según la Registraduría, participaron 2.342.153 ciudadanos en el territorio Antioqueño. En el departamento, se habilitaron 1.280 puestos de votación distribuidos en el territorio de la siguiente forma: 705 puestos en el área urbana, 540 puestos en el área rural, 31 puestos carcelarios, y 6 puestos destinados para los ciudadanos con cédulas antiguas, para un total de 16.388 mesas activas. Solo en Medellín se tuvo un total de 250 puestos y 5.499 mesas de votación. Según un comunicado del Teniente Coronel Alexander Montañez, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, se presentaron cinco capturas en Antioquia a lo largo de las jornadas electorales. Una de ellas se dio en la mañana en la Institución Educativa Cristo Rey Apolo en Medellín, uno de los puestos de votación más importantes de la comuna 15 Guayabal, donde un ciudadano de 47 años fue capturado en flagrancia por la patrulla de vigilancia mientras entregaba propaganda política a los ciudadanos que se dirigían a votar en esta institución. Al momento de la captura, se le incautaron 11 millones de pesos en efectivo. El sujeto fue trasladado a una unidad de atención inmediata por el delito de corrupción al sufragante y está a la espera de ser judicializado. También en el municipio de Anorí se dio la captura de una mujer que se encontraba entregando publicidad del partido Liberal y que tenía en su poder 2 millones de pesos en efectivo con los que presuntamente estaría comprando votos para este partido. La captura la llevó a cabo el Ejército Nacional. Liliana, una vendedora informal ubicada cerca de la entrada del punto de votación Estadio, contó a De la Urbe que entre las 10 y 11 de la mañana, una mujer se encontraba repartiendo panfletos publicitarios alusivos a un partido político, pero fue confrontada por otro ciudadano que le informó a la mujer que esto era un delito electoral, por lo cual procedió a guardarlos y salir lo más rápido posible del lugar. Foto: Policía Metropolitana del Valle de Aburrá. Pero este hecho no es aislado, alrededor de las nueve de la mañana se presentó el mismo hecho cerca al centro de convenciones de Plaza Mayor, donde se evidenció a una persona realizando también la entrega de propaganda electoral. Dos ciudadanos en Guarne fueron detenidos y entregados a la Fiscalía por presuntamente presionar el voto de terceros hacía un candidato en específico. Mientras tanto en Rionegro un hombre fue capturado en el puesto de votación del colegio Baldomero Sanín Cano al estar presuntamente perturbando las votaciones. Todas estas capturas se lograron por el plan de acción coordinado entre la Policía Nacional, la Procuraduría de la Nación y la Registraduría con el fin de garantizar unas elecciones transparentes para la representación de los colombianos en el Senado y la Cámara de Representantes. Se habilitaron múltiples canales para que la ciudadanía realizara denuncias por las irregularidades que se pudieran presentar. La Policía habilitó la línea anticorrupción 157 y 123. De igual forma la procuraduría mantuvo activa su línea de atención principal durante la jornada con el fin de atender las quejas. También por parte de la Misión de Observación Electoral – MOE- se habilitó la línea de WhatsApp Pilas con el voto, para escuchar a la ciudadanía y actuar lo más pronto posible frente a las acusaciones de fraude electoral que se estaba presentando en los diferentes municipios, en gran parte, estas denuncias se relacionan con inconsistencias en las mesas de votación donde ciertos jurados no estaban firmando los tarjetones, algunos estaban con publicidad de algún partido, no ofrecían los demás tarjetones para las consultas indígenas y consultas interpartidistas, presuntos sobornos entre otras irregularidades.
8M: la marcha también pasa por las urnas

Foto: Sofía Parra Álvarez. Existe la creencia machista y popular de que detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer, y es este mandato del patriarcado el que dictó el orden en las listas de quienes aspiran a ocupar un puesto en el Congreso de la República en 2026. Este 8 de marzo en Colombia recordaremos más que nunca la incesante necesidad de conmemorar y exigir los derechos de las mujeres cuando enfrentemos los tarjetones marcados, de nuevo, por la desigualdad política. El panorama electoral en Colombia, que sigue teniendo rostro de hombre, plantea inquietudes frente al liderazgo que ejercen las mujeres en la política electoral, aunque conformamos el 51 % del total de personas habilitadas para votar, nuestra representación aún es minoritaria. Solo cinco de las 16 listas al senado son encabezadas por alguna mujer: Carolina Corcho (Pacto Histórico), Gloria Gaitán (Comunes y Fuerza Ciudadana), Nancy Vergara (Patriotas), Juliana Gutiérrez (Creemos) y Betzy Martínez (Con toda por Colombia). A pesar de la necesidad urgente de garantizar la paridad de género, tanto los partidos como los medios de comunicación siguen cumpliendo por obligación la “cuota mínima” (muy mínima) de mujeres en los espacios que convocan, así se libran del pecado de la discriminación. Aunque a El Espectador, Blu Radio y la Universidad Eafit se les olvidó intencionar su invitación para obtener mayor participación de las candidatas a la Cámara de Representantes por Antioquia, sin embargo, los propios partidos tampoco priorizaron su asistencia. Tal vez pensaron que las mentes de los nueve hombres eran suficientes para llenar el reducido espacio del auditorio. Por su parte, RCN y El Tiempo tampoco dieron ejemplo de igualdad en televisión nacional con El debate de la gente: fueron nueve hombres contra Carolina Corcho. Si bien estos medios no son culpables de la conformación de las listas, tampoco se les debe restar la responsabilidad por no abrir el espacio a las demás candidatas. ¿Acaso tenemos que aplaudir el mínimo esfuerzo? O será que finalmente nos conformamos con esta visión incompleta y facilista del país. Esta discusión trasciende del número de candidatas inscritas y plantea discusiones de fondo sobre problemas estructurales como la instrumentalización de los liderazgos femeninos y de los discursos que los acompañan. Así pues, no es la administradora de empresas Juliana Gutiérrez, sino “la hermana de Fico” quien ocupa la cabeza de lista por Creemos, el movimiento fundado por el actual alcalde de Medellín, quien, ante su impedimento para participar en política, de manera estratégica sigue usando su imagen por medio de Juliana Gutiérrez para obtener la votación que le devolvería la personería jurídica. Así mismo, Diana Osorio, exgestora social de Medellín, estuvo cerca de aspirar a la presidencia por invitación del Partido Ecologista Colombiano, luego de que su esposo Daniel Quintero fuera inhabilitado por la Registraduría para participar en la consulta del Frente por la Vida, con el argumento de que ya había participado en la del Pacto Histórico pues no presentó a tiempo su renuncia. Finalmente, el Consejo Nacional Electoral aprobó su candidatura con aval del partido AICO, aunque la jugada con Diana Osorio dejó ver que ella era el último recurso por agotar ante el desespero de Daniel Quintero por obtener el poder. Por el lado de la Presidencia, 16 aspirantes repartidos en tres consultas interpartidistas se disputarán las candidaturas que irán a primera vuelta en mayo. Allí solo veremos el rostro de cuatro mujeres: Vicky Dávila (Valientes), Claudia López (Imparables), Martha Viviana Bernal (La Fuerza) y Paloma Valencia (Centro Democrático). Esta última es una de las más opcionadas para ganar la Gran Consulta por Colombia al ser la representante del uribismo. Dentro de sus discursos en publicidades y debates, la candidata mira fijamente a la cámara y repite: “soy Paloma Valencia y quiero ser la primera presidente mujer de Colombia”. Presidente. Así, sin reemplazar la “e” por una “a”. Y es que todo en sus estrategias de comunicación política está dado para que los electores comprendan que ella quiere ser la mujer que gobierne el país, eso sí, sin incomodar ni con el lenguaje, ni con las acciones a los hombres poderosos que defiende. Por eso prefiere infantilizarse en las plazas públicas gritando con el tono característico de la mano firme y el corazón grande: “Uribe es mi papá”. De nuevo, una mujer con toda la trayectoria desde su orilla política siendo propaganda para una figura desgastada como la de Álvaro Uribe Vélez. Estos ejemplos demuestran la carencia de referentes y liderazgos en la contienda electoral de mujeres independientes, jóvenes, con nombres y apellidos propios más que ser “la esposa, la hermana, la hija de…”. No es posible construir democracia sin la mitad de la población. A propósito del 8M, reforcemos el llamado a construir identidad y aumentar la incidencia política, no solo con la cantidad, sino con la calidad de propuestas que representen de verdad los intereses de las mujeres en Colombia. No somos un discurso más al que se le debe sacar provecho de cara a las elecciones, por eso, este domingo la marcha también es hacia las urnas.
Los fragmentos de un corazón de poeta

Los corazones no siempre laten ordenados; se quiebran y se reconstruyen entre recuerdos, poemas, amores y fracasos. Eso muestra Un poeta, la película colombiana que narra la historia de Óscar Restrepo, un hombre que vive entre la ebriedad y la esperanza, recordándonos que la vida se compone de retazos: risas, versos, dolores y abrazos. Aquí están los fragmentos de un corazón que, aún roto, quiere seguir latiendo, porque en cada pecho, torpe e imperfecto, late un surtido de fantasmas que también es poesía. La película Un poeta atrajo 200.000 espectadores en sus primeras seis semanas de proyección y logró un recaudo de 1.500.000 millones en taquilla superando a otras producciones nacionales del 2025. Ilustración: Cortesía redes Un poeta (@unpoetapelicula). Entró en su habitación con pasos arrastrados luego de tirar la puerta. Se sentó en la mitad de su cama, tendida con sábanas blancas a las que les sobresalían quiebres disparejos. Miraba el suelo y sus ojos se iban de un lado a otro buscando fantasmas, dejando como protagonista su cabello negro, sucio y peinado en varias direcciones. Óscar estaba sin camisa y bastante ebrio. Tomó un marcador azul, se llevó la mano al pecho y se dibujó un corazón sobre él. Pensé: se va a matar, se va a disparar, su fanatismo por José Asunción Silva lo ha llevado demasiado lejos. La pantalla del cine se fundió a negro. ¿Murió? No lo hizo. Óscar Restrepo es una mezcla entre valentía, cobardía, amor, inocencia, tristeza y ternura; lo suficientemente decidido para pensar en suicidarse, pero lo suficientemente asustado para no atreverse a hacerlo. No sé si fui la única en la sala que entendió la referencia, luego pensé que era inadmisible que mataran tan rápido al protagonista sin enojarnos, conmovernos y hacernos reír lo suficiente con un hombre bohemio, sensible y soñador que se atribuyó a sí mismo como un poeta. Sin cortes y con versos Esta película colombiana ha llenado salas de cine en todo el país desde sus primeras semanas de estreno y continúa proyectándose en las salas del Museo de Arte Moderno de Medellín y el Centro Colombo Americano de Medellín. Lo que explica un poco las filas inmensas y funciones de todo el día recién el estreno, al igual que la permanencia en algunos cines del país. Además, fue la producción colombiana nominada a Mejor Película Iberoamericana para los próximos Premios Goya, que se realizaron el 28 de febrero de 2026. Tanto Óscar Restrepo como Ubeimar Ríos son docentes, nacidos en el oriente antioqueño, Óscar en Rionegro y Ubeimar en Santuario. Son padres y amantes de la poesía (y del alcohol) desde su juventud. Hombres de noche y de tabernas. Así, más o menos, describe Ubeimar sus similitudes con Óscar, aunque, mientras se acomoda la tula que lleva con él a todas partes, sonríe y dice que a él no le pasan tantos infortunios como a su personaje. Hablar con él es como hablar con ese tío que se emborracha en todas las fiestas familiares. Te trata de “parce”, como si te conociera de toda la vida. Se ríe, se acomoda y desacomoda su barba, se le va la mirada varias veces en sus pensamientos, pierde el hilo conductor de lo que dice y lo vuelve a retomar. Además, tiene esas poses de papá cuando se sienta en cualquier mesa: apoya los codos, se frota la cabeza y sigue hablando. Baja un poco más la voz para terminar sus frases y darle un respiro, algo poético, a lo último que tiene por decir. Solo conversé con él veinte minutos afuera de una sala de cine, afanados y él cansado luego de tomarse fotos con unas cien personas. Pero percibí esa sensibilidad, ese corazón abierto que en la película provocó risas, quejas, llantos y recuerdos. Vi al hombre que nos dio referencias poéticas, persecuciones y peleas, pero que nos recordó que en la película no solo nos estaban hablando de poesía, sino sobre todo de la humanidad que nos habita en cosas sencillas y nos confronta con esos fantasmas que aparecen de cuando en vez en los rincones de nuestra mente o de nuestra habitación. Fragmento 1: La frustración de un personaje incómodo “¡Usted no es un poeta, es un desempleado!”, le grita su madre a Óscar al comienzo de la película en medio de una pelea para que buscara algún trabajo, pues vivía tirado y prestando plata. Ahí cae el primer fragmento de su corazón. Pues ella se encarga de recordarle que esas atribuciones no le daban de comer, a pesar de que él pensara que los poetas eran hiperbólicos y soñadores y transformadores. Y lo son, pero también tienen que ser otras cosas. Ubeimar Ríos, quien interpreta a Óscar Restrepo, el protagonista, es un actor natural que no se había acercado a las cámaras antes de la producción. Fotografía cortesía redes un Poeta. Se nos mostró un ser humano que no podía vivir solo de sus sueños por más grandes que fueran. De eso se encargó Simón Mesa, el director, desde el principio: de mostrar unas formas del ser humano que causan incomodidad, como la buena poesía. Porque la buena poesía no es solo la que habla de cosas bellas, sino la que nos sacude y nos obliga a mirarnos. Así lo piensa el escritor y cinéfilo César Alzate, para quien Un poeta recoge un universo que también logra la palabra escrita: el disgusto, pues dice que Óscar es ese tipo de persona que nadie quiere tener cerca en un viaje, porque incomoda, enoja y frustra con su actitud, su necedad y su discurso repetitivo de “es que yo fracasé”. Óscar vive perdido en la bebida, tirado en la calle, atrapado en un ridículo inconsciente. Su mejor amigo es el poeta fallecido José Asunción Silva: viaja con él, le pide consejos, lo abraza, lo confronta. Solo tiene que rebuscar en sus pantalones y mirarlo en el billete de cinco mil pesos. Está en una acera, con la ropa descompuesta, la mirada perdida y un amigo
La red digital y las listas de votantes que circulan en la Alcaldía de Medellín para impulsar la campaña de Creemos

Identificamos 12 páginas de Facebook e Instagram que gastaron en menos de un mes más de $460 millones en publicidad para amplificar el alcance de publicaciones que promueven la campaña del movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez. Encontramos la conexión de esos perfiles con personas que trabajan en la Secretaría de Comunicaciones. A eso se suma la circulación de listados para que funcionarios y contratistas registren los votos que le pondrán a Creemos en las elecciones del 8 de marzo. Collage: Luisa Fernanda Jaramillo. Abelardo De la Espriella apareció en la terraza de un almacén de variedades que se improvisó como tarima. Lo rodeaban sus escoltas y varios candidatos de las listas al Senado y la Cámara de Representantes por Creemos. Como en muchos de los discursos que ha dado en todo el país, el candidato presidencial llevaba un chaleco antibalas beige y un micrófono manos libres. Abajo, en la calle, en uno de los cruces de la carrera 68 en el barrio Castilla, lo esperaba una multitud con banderas y pancartas. Era la tarde del 12 de febrero y en su discurso De la Espriella repitió varias fórmulas que utilizó dos semanas antes cuando, también en Medellín, anunció el apoyo a su campaña de ese movimiento político fundado, liderado y por el que fue elegido en 2023 el alcalde Federico Gutiérrez. Allí, en esa esquina, dijo que el país tiene “una deuda” con Gutiérrez, que si lo hubiera elegido en las presidenciales de 2022 “hoy la historia de Colombia sería muy diferente” y que la manera de saldar esa deuda “con el mejor alcalde que ha tenido Medellín es votar masivamente por la lista de Fico, la lista de Creemos”. También, como lo hizo el 28 de enero en la Plaza Botero al anunciar la alianza —esa vez ante mucho menos público— mencionó uno por uno los nombres de la mayoría de los candidatos de ese movimiento político. Empezó por Juliana Gutiérrez Zuluaga, la hermana del alcalde y cabeza de lista al Senado. “La lista de Fico es la lista de Creemos —insistió—. Juliana Gutiérrez, próxima senadora de la República de Colombia”. La candidata, que estaba muy cerca, aplaudió y dio un paso al frente para abrazar a su aliado. De la Espriella también mencionó a tres de los aspirantes más visibles a la Cámara de Representantes: José Miguel Zuluaga, primo del alcalde; y sus exsecretarios Simón Molina (Privada) y Luis Guillermo Patiño (Educación), que renunciaron en marzo del año pasado a sus cargos para empezar la campaña. Aunque la Alcaldía de Medellín emitió en octubre de 2025 una circular en la que recordó que los funcionarios del distrito deben abstenerse de participar en política, el protagonismo de Federico Gutiérrez en el evento de De la Espriella no fue circunstancial. La campaña de Creemos ha usado, a veces de forma explícita como ese día en Castilla, y otras de forma más velada, el nombre y la imagen del alcalde que, además, no ha desautorizado públicamente esa vinculación y ha evadido varias preguntas directas sobre el tema. En esta investigación documentamos, entre otros episodios, la circulación de listas de votantes en algunas secretarías de la Alcaldía de Medellín y la participación de personas que trabajan para el distrito en actividades de campaña. Eso incluye la existencia de una estrategia digital, con una inversión millonaria en pauta publicitaria, para impulsar las listas de Creemos por medio de páginas en Instagram y Facebook. Encontramos la conexión de varias de ellas con la Secretaría de Comunicaciones. Una estrategia digital coordinada: más de $460 millones en pauta Un video publicado en la página de Facebook “El Tigre es Creemos” a las 6:47 de la mañana del 16 de febrero ilustra bien la operación. Dura cuatro segundos, tiene una fotografía del alcalde Federico Gutiérrez y un logo de Creemos en el centro. Al fondo rueda un video de Abelardo De la Espriella: “Yo estoy firme con la lista de Fico, de Creemos”, dice el candidato presidencial. Hasta el pasado 28 de febrero esa publicación tenía 37.000 reacciones, más de 2.000 comentarios y se había reproducido 3,4 millones de veces. Esas cifras las explica un gasto millonario en pauta publicitaria. En menos de un mes, entre el 28 de enero y el 26 de febrero, esa página pagó más de $84 millones a Meta para promocionar 102 post en Facebook e Instagram. Todas las publicaciones pautadas tienen el mismo énfasis: votar por Creemos es votar por el alcalde Gutiérrez y por Abelardo de La Espriella. Aunque desde finales de enero se dedica exclusivamente a la campaña de Creemos, en realidad esa página existe desde septiembre de 2020 y ha tenido otros dos nombres. En su primera etapa se llamó “Somos Medellín” y estuvo dedicada a difundir denuncias sobre Daniel Quintero. Luego, en mayo de 2023, pocas semanas antes de que Federico Gutiérrez oficializara su candidatura a la Alcaldía de Medellín para las elecciones de ese año, cambió su nombre por “Popular y Santa Cruz con Fico”. Hoy el perfil cuenta con más de 18.000 seguidores. Hay un dato que conecta a esa página con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín: el número celular registrado por Meta sobre el responsable de los anuncios publicitarios pagados por esa página hasta 2023 pertenece a César Antonio Aguirre Gómez, un tecnólogo en sistemas que desde 2025 ha tenido cuatro contratos con esa Secretaría. Uno de ellos está vigente y va hasta el 15 de julio de 2026. Todos esos contratos, que tienen la intermediación del Instituto Tecnológico Metropolitano, han estado enfocados, justamente, en la gestión de redes sociales. Según los informes de ejecución de uno de ellos, que terminó en diciembre del año pasado, las responsabilidades específicas de Aguirre Gómez han sido “el análisis de métricas y estadísticas de las diferentes redes sociales del distrito de Medellín” y “el análisis de datos para tomar decisiones en los canales digitales, medición de resultados basado en análisis de datos y monitoreo de interacción”. Pero la estrategia y el gasto en pauta publicitaria de las páginas dedicadas a
Recuerdos entre la droga, la cárcel y la pobreza

Estos son los fragmentos que recuerda Nury Morales Maya de su propia historia, una mujer paisa de 75 años que, junto con algunos miembros de su familia, entre las décadas de 1970 y 2000, se dedicó a trabajos relacionados con el tráfico de drogas y, a los 54 años, fue condenada a 14 años de prisión. El primer viaje Corría el año 1975 y, en un inquilinato del Barrio Antioquia de Medellín, vivía Nury Morales con su esposo José Sánchez. La situación financiera de esta pequeña familia no era buena: José estaba desempleado y el único ingreso que tenían provenía de la venta de empanadas que Nury ubicaba todos los días en la puerta del inquilinato donde vivían. Un día, Óscar Morales, al ver la difícil situación económica por la que pasaba su hermana Nury, decidió proponerle ir a Perú para traer droga en botellas de vino de doble fondo, diciéndole: «Necesitamos gente que vaya al Perú». Y así, como si se tratara de una propuesta cotidiana, Nury escuchó por primera vez la posibilidad de dirigirse a otro país a traer droga. Sin más alternativa y teniendo en cuenta su economía en ese momento, decidió aceptar. Al llegar a Perú, Nury fue llevada a un hotel donde se quedó ocho días. Cuando iba a devolverse para Colombia, le empacaron en canastas las «botellas de vino». Nury, además, en esas canastas empacó todas las cosas que había comprado para su hija y su familia. Cuando llegó al aeropuerto, solo hubo unas cuantas preguntas sobre por qué llevaba esas botellas, a lo que respondió: «Le voy a hacer la fiesta a mi niña de cumpleaños». Todo transcurrió con normalidad: pudo abordar el avión, llegar a Colombia, a Medellín y, como ella dice, «coronar», es decir, alcanzar el objetivo de traer droga al país. Por este viaje, en 1975, a Nury le pagaron 50 pesos colombianos, con lo que pudo, en esa época, pagar el arriendo, comprar comida, darle plata a su mamá y pagarle a su suegra una casa que por aquel tiempo había perdido debido a un crédito territorial. El inicio de los Morales Maya Agua calentada por el sol, con cebolla y un poco de sal: esa era la comida de 24 personas que vivían en una casa con piso de barro amarillo, paredes de ladrillo y latas ubicadas como tejas de manera estratégica para evitar que el agua se filtrara en las tormentas. Linier, Mario, Óscar, Yolanda, Álvaro y Nury son apenas seis nombres de los 22 niños que vivían en esa casa, con un padre alcohólico y una madre que trabajaba todo el día en una máquina de coser para juntar algo de dinero con el que pudieran comer. Con el paso de los años, los hijos mayores como Linier y Omar aprendieron el oficio de la zapatería y, por esta razón, en su casa —ubicada en el Barrio Antioquia de Medellín— llegaban muchas personas, desde los más adinerados hasta los más pobres. Fue así como un día un amigo de Linier le contó que se había encontrado una bolsa de cocaína, pero que no sabía qué hacer con ella. Linier, quien gracias a su oficio había conocido a un hombre dedicado al microtráfico, decidió presentárselo a su amigo. Al conocerse, estos dos hombres decidieron asociarse, y fue así como la familia Morales Maya recibió por primera vez dinero relacionado con el tráfico de drogas, pues Linier obtuvo una recompensa económica por presentar a estos dos hombres. No pasó mucho tiempo para que el amigo de Linier le propusiera a Berta Yolanda, la madre de los 22 hermanos, comenzar a viajar por Colombia y otros países llevando droga adherida a su cuerpo. Berta aceptó y comenzó viajando a Panamá con barrigas falsas que contenían droga. Luego fue el turno de Álvaro, quien viajaba a Puerto Asís —un municipio de Colombia, en el departamento de Putumayo— para traer droga a la ciudad y revertirla; es decir, traía basuco y lo convertía en perico. Los viajes de Álvaro eran cada vez más frecuentes, muchas veces en compañía de su madre Berta. En ocasiones también viajaban los hermanos más pequeños, como Libardo y Mario, estos eran llevados para poder decir, en caso de que la policía los detuviera, que iban o venían de un paseo familiar. Los viajes los hacían en un Jeep que les había regalado su «jefe», pero que, asegura Nury, era malísimo, pues cada tanto su madre y sus hermanos quedaban varados en la carretera. La vida les empezó a sonreír. Con Berta, Linier y Álvaro en este trabajo, los pies de aquellos jóvenes ya no se llenaban de lodo amarillo cuando caminaban descalzos, pues ahora el piso de la casa tenía baldosa, y los ladrillos, desde que fueron cubiertos por una mezcla espesa de cemento, ya no tallaban tanto al dormir en el rincón de la cama o al apoyarse en la pared. Comenzaron a progresar: comían mejor, dejaron atrás el agua de cebolla y tuvieron la oportunidad de comer carne en el almuerzo y huevo día por medio. Sin embargo, a medida que la economía fue creciendo, la familia fue disminuyendo: ya no eran 24, sino 16. El padre había muerto y cinco de los 22 hermanos también. Todos, dice Nury, por muerte natural. Por otro lado, Omar Morales, el mayor de los 22 hermanos, siguiendo el oficio familiar de la zapatería, comenzó a hacer zapatos cargados con cocaína. Sus hermanos Linier y Álvaro también se unieron al negocio de los «zapatos». Estas dinámicas de viajar, traer, llevar droga y realizar zapatos se repitieron por varios años. La vida de Nury El segundo viaje de Nury fue a Cartagena. Cuenta que le ponían dos toallas higiénicas llenas de droga, que le dificultaban caminar un poco, pero que nunca tuvo problemas en aeropuertos o terminales de transporte, pues la seguridad era mínima. Como estos viajes, menciona muchísimos más; pierde un poco la cuenta y la noción del tiempo entre uno y otro, y los detalles de