María Fernanda Monroy, es una deportista de dieciocho años que desde los siete incursionó en el mundo del tenis de mesa, hasta el día de hoy ha sido su pasión. Desde que comenzó en este deporte, descubrió una habilidad bastante única que muy pocas personas poseen; para ella este deporte es primordial en su vida y ha demostrado ser una de las mejores de Colombia, empezó representando al municipio de Envigado, después siguió su camino por la selección Antioquia donde por su gran desempeño se convirtió en Selección Colombia.
Para María Fernanda no todo ha sido color de rosas; a los catorce años un entrenador del club al que pertenecía en aquel entonces se expresó de una manera que cambió la forma de pensar de Fernanda, su comentario sin filtro le hirió y para una niña en plena adolescencia un comentario de este tipo puede ser bastante drástico. “‘No, están muy pesadas y eso les afecta la velocidad’, nos dijo a todas y yo le pregunté qué si yo también y me dijo que sí”, cuenta la deportista. Además de que ella no se sentía subida de peso como lo expresó el profesor, estaba en el peso ideal para su edad y estatura de ese momento.
Según la psicóloga Laura Estefanía Morales, quien es especialista en deporte, un deportista no solo depende de su capacidad y salud física; su salud mental es igual de importante para que su desempeño en la competencia sea el óptimo. Las afectaciones a la autoestima y autoimagen – ¿cómo me siento? y ¿cómo me veo? respectivamente – son las que con mayor facilidad pueden afectar a cualquier persona en su salud mental hasta el punto de caer en un Trastorno de Conducta Alimentaria, ya sea los de fácil diagnóstico o los no especificados. TCA y TCANE Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), según la OMS, son trastornos psicológicos graves que conllevan alteraciones de la conducta alimentaria, se presentan principalmente con cambios en los patrones alimentarios, preocupación por la comida y, en la mayoría de los casos, por el peso y la figura corporal.
Ahora bien, además de los TCA que son diagnosticables y que tienen un tratamiento de clínica, no se debe ignorar la existencia de los Trastornos de Conducta Alimentaria No Especificados (TCANE), que son aquellos que no cumplen con todos los criterios para ser diagnosticados, como la ortorexia o la vigorexia. Entre un 3% y un 5% de la población mundial sufre un TCANE. Estos trastornos tienden a ser más difíciles de identificar, ya que tienden a camuflarse muy bien con la imagen que tiene la sociedad de una vida saludable
La relación entre la comida y los deportistas debe ser un tema revisado con lupa. Las dietas estrictas, los déficits calóricos, la ingesta masiva de alimentos o por el contrario la restricción de muchos de estos, son procesos necesarios para el cumplimiento idóneo de los objetivos de cada deportista. Pero, la misma necesidad del cumplimiento a cabalidad de estos procesos nutritivos también se puede convertir en un problema para las y los deportistas.
Todo esto relacionado con el proceso de crecimiento, la adolescencia y los procesos que se surgen en este momento de la vida, que en general es el más productivo para un deportista. Puede llevar a que comentarios, como el que hizo el entrenador de María Fernanda, que para algunos es insignificante, lleven a los deportistas a caer en un TCA o TCANE.
¿Género?
Estos casos son más comunes de lo que creemos, sobre todo cuando son deportes que tienen una relación grande con el cuerpo o el peso. Los diferentes tipos de gimnasia, la halterofilia, la lucha o la natación, son algunos ejemplos de estos; también su tendencia es muy grande en las mujeres, por culpa de los estereotipos que se espera que ellas cumplan, sobre todo por lo expuestas que están en las competencias.
Para Laura Morales, no sólo las disciplinas que guardan una relación directa con la imagen corporal y están cargadas con los estereotipos sociales son las que tienen una tendencia mayor a que sus deportistas sufran un trastorno de conducta alimentaria, también existen otros aspectos de algunos deportes que pueden tener una tendencia mayor en TCAs, la natación y nuevamente la gimnasia son ejemplo de esto, son deportes de iniciación temprana, generalmente quienes se profesionalizan en estos deportes vienen entrenando desde los cuatro o cinco años. “Cuando son deportes de iniciación temprana los regímenes son mucho más estrictos y uno como psicóloga tiende a ver muchos casos de trastornos alimenticios, es muy complicado”.
En el caso de María Fernanda, desde que recibió el comentario de su entrenador, su relación con su cuerpo empezó a ser un problema, se saltaba comidas, fingía comer y luego escondía o desechaba los alimentos y las pocas veces que sentía hambre, comía en pocas cantidades mucho menos de lo necesario para poder seguir con su deporte y se sentía culpable por haber comido. En poco tiempo, poco más de un mes, pasó de 56 kilos a 49 kilos. Se miraba al espejo y no lograba ver la realidad, su dismorfia corporal estaba mostrándole una María Fernanda que no era la que realmente estaba ahí.
Esta no solo es la realidad de María Fernanda, muchas más personas sean deportistas o no, pasaron y están pasando por esto mismo, la salud mental es, y nos atrevemos a decirlo, igual o más importante que la salud física, si un deportista tiene una mente sana, es más fácil sanar el cuerpo, es más fácil transitar una enfermedad, no hay que dejar la salud mental de lado, que, aunque en un principio no lo parezca, puede llegar afectar todos los aspectos de la vida, y el primero va a ser el cuerpo.
Cuerpo,
El nutricionista y profesor de la Universidad de Antioquia Carlos Alberto Giraldo explica los problemas físicos que se pueden presentar en personas y deportistas con TCA o TCANE. En general para cualquier caso de TCA, se va a presentar un cambio el estado nutricional, que va a caer de forma abrupta y esto afecta a largo plazo la salud física. Los diferentes trastornos van a presentar también diferentes síntomas o afectaciones a la salud física.
Para un deportista el consumo de calorías necesarias, para poder mantener su ritmo de vida en conjunto con su deporte, es mayor; por lo que principalmente, al no tener los nutrientes necesarios ni siquiera para mantenerse con vida, el cuerpo como método de sobrevivencia va a consumir las reservas acumuladas de grasa, a simple vista se va a notar la disminución del peso, la caída y decoloración del cabello, la resequedad y despigmentación en la piel. También la pérdida de masa muscular esquelética y del organismo. ‘’Los órganos son muy sensibles a la pérdida de proteína, el páncreas, el corazón, el hígado, en todos los órganos vitales, su tejido es a base de proteína’’ afirma el nutricionista, este desbalance se conoce como disfunción sistémica, que es una falla en la funcionalidad de todos los órganos.
Al mismo tiempo las vitaminas que necesita el cuerpo para funcionar de manera correcta no son recibidas por el organismo y muchos deportistas buscan suplir estas necesidades artificialmente. Estos casos son los más comunes de TCANE.
Los vigoréxicos, quienes tienen una obsesión y preocupación excesiva por su imagen corporal, tienden a consumir muchos alimentos en polvo como suplementos vitamínicos. Un ejemplo son las proteínas, creatinas o citratos de diferentes nutrientes. Muchos deportistas por su alto consumo de suplementos padecen una deficiencia de micronutrientes, porque consumen una dieta rica en energía, pero pobre en nutrientes, lo que el nutricionista denomina desnutrición oculta. Aunque parezcan saludables físicamente, este vago consumo de nutrientes y vitaminas, genera un desbalance en su cuerpo, que no se nota a simple vista, causando así cambios de conducta, una baja en las defensas, dolores óseos o comorbilidad con otros trastornos como la anemia.
Los primeros síntomas suelen ser cansancio, debilidad o mareos. Como lo manifestó María Fernanda, que, aunque trató de continuar con su vida normal, creyendo estar bien y cumplir con los requerimientos del entrenador, su salud física se vio afectada. “Tal vez podría ser más rápida… pero ya era más débil” expresó la tenimesista. En un principio vio buenos efectos en su baja de peso, y no le dio importancia a los mareos, pero a largo plazo, su habilidad para el juego decayó, al igual que su salud mental.
Mente,
Los primeros efectos mentales que sufren los deportistas con TCA dependen mucho también del diagnóstico que tengan o el trastorno identificado en él. Aunque hay unos efectos generalizados como la pérdida de concentración y atención, también el tener un TCA puede significar una comorbilidad con otras enfermedades mentales como la ansiedad o depresión.
Según explica Laura, algunos detonantes para llegar a este punto pueden ser la presión por la competitividad propia del deporte, sobre todo si se trata de una representación a mayor escala, lo que provoca un agobio en el deportista y esto puede así mismo afectar su rendimiento, que, a su vez, no va a ser el mismo para un deportista con TCA, al de una persona sana.
Todo esto al mismo tiempo puede provocar en el deportista una desmotivación que se vuelve causa y efecto al sufrir un trastorno de conducta alimentaria. Es una cadena que lleva desde un asunto que puede ser mínimo, pero, que mal manejado puede hacer que el deportista termine en un problema de TCA. “Al no presentar el rendimiento deportivo esperado, más la suma de no conseguir los logros esperados. Tiene una repercusión directa sobre la motivación y así mismo sobre su salud mental” comenta la psicóloga.
Los autoesquemas también hacen parte primordial de la salud mental de cualquier persona, pues la autopercepción define de gran manera el bienestar mental, ahora al hablar de un deportista y su relación con su imagen corporal esto se vuelve mucho más grande y se exacerba, porque están expuestos todo el tiempo que se mantienen en competencia. A personas como María Fernanda les basta un comentario negativo de su entrenador para descompensarse en este sentido.
‘‘Ser deportista y a la vez estudiante es tener que jugar a dos jornadas’’ expresó María Fernanda, la fatiga mental con la que vive un deportista joven, ya que generalmente tiene una vida de dos partes o hasta más, algunos deben dividirse entre el trabajo y el entrenamiento, otros entre el estudio y el entrenamiento; algunos inclusive entre las tres cosas, es algo que nadie nota o dan por hecho y creen que ellos lo hacen porque deben hacer esfuerzos o sacrificios para llevar a surgir algún día, creen que el sobre esforzar el cuerpo es de personas fuertes que no necesitan descansar. Y el descanso es un pilar fundamental para poder cumplir con los objetivos de un deportista.
Llevar al extremo un TCA o TCANE, no admitir que tienen un trastorno, pensar que es algo pasajero o que podrían llevar solos es muy común sobre todo en deportistas porque el miedo a someterse a un diagnóstico que condicione su carrera, porque cuando no están disponibles para competir, cuando deben concentrarse en su salud, les hace perder oportunidades, patrocinios, inclusive puede hacer que su carrera como deportista profesional fracase.
El deporte es un negocio y a quienes lo manejan no les gusta perder dinero, cuando un deportista deja de rendir lo desechan, por esto es tan difícil que un deportista admita que tiene algún tipo de padecimiento mental. Simone Biles es una muestra de ello, en el momento en que renunció a su participación en los olímpicos Tokio 2020 se especulaba que era el fin de su carrera, todo el mundo la atacó por renunciar tan abruptamente a una final en los olímpicos, pero ahora en París 2024 demostró lo importante que fue haber hablado en el momento oportuno. Pero la historia de Biles es privilegiada, en el momento en que tuvo que tomar acción ya era la mejor gimnasta del mundo y por eso tuvo gente apoyándola y ayudándola a volver a la lona. Lo mismo no le pasaría a un deportista colombiano que apenas está comenzando su camino por el mundo del deporte.
y Tratamiento.
‘‘Me extraño, extraño mi cuerpo.’’ Manifiesta María Fernanda, impotente por no saber qué paso tomar para poder empezar a recuperarse, nunca les contó a sus entrenadores lo que pasaba por miedo a que la sacaran de las competencias o peor aún de su liga, y aún lidia con las repercusiones de la época en que estuvo padeciendo con más fuerza el TCA.
El tratamiento es diferente para los deportistas de élite y para quien realiza algún deporte como actividad física, Carlos Giraldo explica desde su experiencia que quienes iban a buscar primero la ayuda, antes que los mismos deportistas, eran sus cuidadores, quienes los presionaban y que el primer paso es que reconozcan que están pasando por un trastorno de conducta alimentaria, además de que el trabajo tiene que ser en conjunto con una red de apoyo entre cuidadores, entrenadores, psicología, nutrición y dependiendo del caso por psiquiatría. “Yo no podía atender una persona con TCA hasta que era estabilizado por un psicólogo o psiquiatra” expresa el nutricionista.
La salud mental, el entrenamiento y la alimentación son los tres pilares principales que se deben estabilizar en un deportista para poder empezar un tratamiento en TCA y el principal objetivo de una red de apoyo que atiende un deportista que lo padece. El trabajo en conjunto entre los padres o cuidadores, los entrenadores y los profesionales de la salud es la clave para llevar un tratamiento seguro y que lleve a los resultados esperados, pero no solo ellos deben trabajar por el deportista, él o ella son quienes tendrán el trabajo más importante para llevar a mejor término su propia salud mental, de forma que les permita seguir trabajando en su carrera como deportista.
Según la psicóloga Laura Morales, para los deportistas profesionales, quienes hacen parte de selecciones departamentales o nacionales, existen diferentes grupos interdisciplinarios que están ahí para trabajar tanto la salud física como mental. Ellos no están específicamente para tratar casos de TCA, sino cualquier situación que se presente con los deportistas. Además, existen algunos institutos de deporte, que, aunque no cuentan con psicólogos especializados en deporte, sí tienen un psicólogo clínico que están para atender a los deportistas que están en proyección o en formación para entrar al alto rendimiento.
En el país no existen redes públicas de apoyo específicas para trastornos alimenticios, ni mucho menos cuando se trata de deportistas. Existen líneas públicas para la ciudadanía en general, que también dependen de cada territorio y de cada gobierno que esté al frente del estado en el momento.
En Medellín encontramos la línea amiga saludable, el código dorado y los escuchaderos, que son diferentes estrategias por parte de la alcaldía de Medellín, para cuidar la salud mental de los antioqueños.
Hoy en día María Fernanda superó las conductas alimentarias irregulares, y aunque todavía lucha con las repercusiones y tiene problemas para recuperar peso, ella se enfocó en reconciliarse con su deporte, en dejar de verse como una máquina de ganar y disfrutar sin restricciones físicas ni mentales, trabajó en su amor propio y decidió que su mejor elección como deportista es amar, cuidar y respetar su cuerpo.
La recuperación no solo implica un cambio físico, sino también un proceso profundo de autoaceptación y bienestar emocional. Es fundamental que la sociedad reconozca la importancia de la salud mental en todos los ámbitos de la vida y que no dejen de lado a personas como los deportistas brindándoles un entorno seguro y comprensivo donde puedan sanar y continuar con su pasión deportiva de manera saludable.