Trabajar por los sueños, así no se cumplan en vida: El activismo y las letras de Gioconda Belli

Gioconda Belli en el Hay Festival Jericó 2025

En el Hay Festival Jericó, conversamos con Gioconda Belli sobre el contexto actual de la región y las resistencias latinoamericanas, su obra, y cómo esta va de la mano con su labor activista en Centroamérica.  Esta entrevista es un trabajo en conjunto entre Contexto (UPB), Bitácora (EAFIT) y De la Urbe (UdeA) como parte del cubrimiento de medios universitarios al Hay Festival Jericó 2025.  El calor en Jericó golpea con fuerza a los más de 13.000 asistentes del Hay Festival 2025, el cual se realiza hace siete años en este municipio del Suroeste antioqueño. El sol se filtra por el pozo de luz del museo MAJA, donde se reúnen periodistas de un sinnúmero de medios de comunicación que esperan su turno para entrevistar a los invitados de la jornada: escritores, artistas y periodistas que se sientan a conversar y cuestionar. Es inevitable notar la presencia de una imponente mujer en el recinto. Su larga y frondosa cabellera clara resalta en su vestimenta oscura, y un par de lentes de sol adornan su rostro mientras cruza las piernas y bebe un poco de café. Habla en un tono bajo, casi como si sus respuestas fueran un secreto entre ella y el entrevistador. Hace señas para invitarnos a pasar junto a ella en una pequeña mesa y agradece nuestra presencia conjunta. Así empezó nuestra conversación con Gioconda Belli. Poeta y novelista nicaragüense que, durante la dictadura de Anastasio Somoza, en los años setenta, hizo parte de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo que la llevó a ser perseguida. Tras el triunfo de la revolución Sandinista hizo parte del Frente de Liberación Nacional de Nicaragua, pero se separó de este en 1993 y tomó una postura crítica frente a las políticas del gobierno. En 2021 se exilió en España y en 2023 la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo le quitó su nacionalidad, por lo que adoptó la chilena en ese momento, y posteriormente, en 2024 la española. Su obra, influenciada por sus experiencias como activista y marcada por el ambiente político tan complejo de Centroamérica, abarca el feminismo y las luchas por la justicia social. Estas son algunas de las reflexiones que deja Gioconda frente al panorama actual de América Latina al que se enfrentan jóvenes escritores. Partiendo de la realidad latinoamericana y más específicamente de lo que pasa en Centroamérica, ¿cómo ha influido eso en su obra como escritora? Yo siempre les recomiendo a los que quieren escribir que lo primero que tienen que hacer es vivir. Entonces, mi trabajo está inspirado en lo que yo he vivido y, ¿qué es lo que yo he vivido como latinoamericana? Viví una época muy tormentosa, una época de muchos cambios que fueron los 70, los 80, los 90… y entonces esa vivencia me ha dado la clara idea de que en América Latina todavía estamos en cambios geológicos, que todavía estamos en erupción, hay magma. Todavía estamos en desarrollo y tenemos procesos bien complicados, pero también tenemos pueblos que son maravillosamente ingeniosos, inteligentes y que saben lo que quieren. Entonces pienso que es un reto para la estructura que hay en la mentalidad política de América Latina y que todavía le falta evolucionar mucho. De la mano de toda esa influencia ¿qué implican para usted, como mujer, todas esas realidades y todas esas vivencias al momento de escribir? Bueno, es que me inspiran. Porque la poesía para mí es mágica, es como un algo que se va alimentando de mi propia experiencia y de repente quiere salir en forma de palabras. Entonces, en ese momento lo escribo. Pero, claro, ¿qué implica para mí? Implica tener un corazón, tener la capacidad de sentir y de tener empatía de lo que está pasando. Y eso es una cosa que no se las puedo explicar. La razón que es el detonante para mi literatura creo que ha sido la lectura en gran parte. Todo lo he tenido que experimentar, y creo mucho en la capacidad de la palabra para cambiar el mundo. Precisamente, ya que hablamos un poco de ese papel, del contexto social y político de Latinoamérica, desde su perspectiva como mujer y como activista, ¿qué papel juega la literatura en la construcción de identidades femeninas y en la lucha contra los estereotipos de género? Juega un papel sumamente importante, porque, además, las mujeres jóvenes la tienen que seguir haciendo. Y para que persista, también tienen que seguir esa revolución personal, porque ahorita la mujer está sujeta a un montón de demandas consumistas de la sociedad que no nos quiere dejar avanzar, nos tiene miedo. Entonces, las mujeres tienen la responsabilidad, para mí fundamental, de lo que va a pasar en el futuro en América Latina. Porque si cambia la relación hombre-mujer, va a cambiar la cultura. Y eso es lo que tenemos que hacer que cambie, porque todavía existe esa dominación, esa subordinación de la gente tiene que ver con esa primera subordinación y explotación que es la de la mujer. «Hay que tener la paciencia para darse cuenta de que la historia es muy larga, que los procesos históricos son muy largos y que nuestros sueños a lo mejor no se van a cumplir en nuestra vida, pero que, si se van a cumplir, tiene que ser porque nosotros vamos a trabajar por ellos desde ahora». Gioconda Belli ¿Cómo cree que su obra ha contribuido a visibilizar esas experiencias de mujeres tanto de Nicaragua como de toda América Latina? Yo no soy quién para decir cómo ha contribuido, pero sí siento que mis lectoras y mis lectores me han apreciado. Me lo dicen con mucha frecuencia, que lo que yo he hecho les ha hecho sentirse de otra manera, que les ha hecho percibirse a sí mismos de otras maneras. Por ejemplo, los hombres ven a las mujeres de otra manera porque mi posición feminista no es contra los hombres, sino es más bien invitarlos a cambiar el mundo con la mujer. Porque parte de todo lo que

“Lo feo es que en una ciudad pasen cosas como las de La Escombrera”: Alonso Salazar, autor de El largo vuelo del cirirí

Collage con fotografía de Alonso Salazar

En el Hay Festival Jericó hablamos con Alonso Salazar, autor de El largo vuelo del cirirí, sobre Fabiola Lalinde, la búsqueda de su hijo y las disputas por los espacios de memoria que se dan en Medellín alrededor de la consigna de “Las cuchas tienen razón”. Alonso Salazar en el Hay Festival Jericó 2025. Intervención: Santiago Bernal Largo. Fabiola Lalinde fue, tal vez, una de las primeras madres buscadoras en Colombia. Cuando su hijo, Luis Fernando Lalinde, fue torturado y asesinado por el Ejército de Colombia en 1984, ella se embarcó en la búsqueda de los responsables y de los restos de su hijo, en la que ella misma llamó “Operación Cirirí”. Con su trabajo dejó un legado para cientos de familias víctimas de desaparición forzada. Semanas después de que la administración distrital de Medellín ordenara borrar el mural de “Las cuchas tienen razón” y después de que esta frase se replicara a lo largo del país, conversamos con Alonso Salazar, periodista, escritor, exalcalde de Medellín, uno de los invitados al Hay Festival Jericó, que se celebró entre el 24 y el 26 de enero en ese municipio antioqueño. Salazar es autor de El largo vuelo del cirirí, un reportaje sobre la historia de Fabiola, la búsqueda de su hijo Luis Fernando Lalinde, sobre lo que implica honrar y conocer las memorias de las madres que buscan a sus hijos desaparecidos. Collage: Santiago Bernal Largo. ¿Cuál es el legado que deja Fabiola Lalinde para las madres que buscan a sus hijes?     Fabiola Lalinde fue una mujer que trascendió su propia lucha, ella se fue acercando a muchas familiares de desaparecidos, especialmente madres. Incluso después de que encontró los restos de su hijo y logró identificarlos, continuó en una labor pedagógica y de producción, y entre las asociaciones de madres con las que mayor contacto tuvo fueron las de la comuna 13, que incluso hicieron un mural en esa zona en homenaje a doña Fabiola. Ella era extremadamente sensible y solidaria con ese tema y logró volver un poco más universal el tema de los derechos humanos y universalizó su propio caso. Alonso, aunque puede parecer un poco obvio ¿por qué es importante hablar de la búsqueda de Fabiola y de la vida de ella? Yo creo que en Colombia hace falta hablar de esta hecatombe que hemos vivido como sociedad, marcada por cualquier cosa que se llame guerra o conflicto y que después se tradujo en palabras como masacres, desaparecidos, exterminios. Dentro de todo ese mar han emergido unas mujeres extraordinarias que se volvieron muy significativas, entre ellas Fabiola Lalinde. Ella fue incansable en la en la lucha de búsqueda por su hijo desaparecido por el Ejército en 1984. Se convirtió en un ejemplo de documentación, de cómo llevar un seguimiento estricto, de tenacidad, de no detenerse frente a los obstáculos. Incluso fue detenida por un montaje que le hizo el Ejército y ella dijo que esos días de cárcel habían sido los mejores de su vida porque allá se terminó de “cranear”, esa es su palabra, la operación Cirirí para la búsqueda de su hijo. Hoy en día pienso que esas memorias hay que reivindicarlas. Son muchas y deben ser parte también del patrimonio histórico colombiano. «Ella fue incansable en la en la lucha de búsqueda por su hijo desaparecido por el Ejército en 1984. Se convirtió en un ejemplo de documentación, de cómo llevar un seguimiento estricto, de tenacidad, de no detenerse frente a los obstáculos». Alonso Salazar, autor del El largo vuelo del cirirí El año pasado en la Facultad de Comunicaciones y Filología empezó la Cátedra de Paz Fabiola Lalinde. ¿Por qué en los espacios como la UdeA es necesario seguir hablando sobre estos temas? La Universidad pública sigue siendo la más sensible a estos temas: a la violación de los derechos humanos y a los temas sociales y Fabiola Lalinde ha sido adoptada a lo largo del tiempo por distintos colectivos que la mencionan o que estuvieron cobijados por su solidaridad. Ella tiene un recorrido tan vasto en ese tema de los derechos humanos que su archivo personal fue declarado patrimonio por la Unesco para la memoria de Latinoamérica. Así que me parece que hizo suficientes méritos para que la universidad pública abriera una cátedra con su nombre que es al mismo tiempo la posibilidad de seguir reflexionando sobre todas las tragedias que hemos vivido. En relación con la controversia que hubo con el mural de “Las cuchas tienen razón”, me gustaría preguntarle, como exalcalde de la ciudad, ¿qué lectura hace de estos hechos? Esta es una administración que piensa que la ciudad se ve mejor limpia con la noción de limpieza que ellos tienen y callada. Yo creo que les da como escozor que se hable de esos temas de la historia de la ciudad, pero esos temas no se pueden eludir, están ahí y hay derecho a que haya gente que los exprese y los murales son una forma de hacer activa esa voz.  Ahora, “es que es feo”. ¿Cuál es la realidad de la estética? Lo feo es que en una ciudad pasen cosas como las de La Escombrera. Lo negativo es silenciar. Durante mi alcaldía yo busqué maneras distintas de promover las causas de las familias de desaparecidos, de buscar cooperación con la Fiscalía. Ayudamos a generar textos periodísticos asesorados por la profesora Patricia Nieto para expresar las voces de las víctimas, en fin, yo siempre he tenido la conciencia de que de que hay cosas que son ineludibles y que lo peor que una sociedad puede hacer a veces es negar su historia.    Collage: Santiago Bernal Largo. Eso también me lleva a las declaraciones del alcalde diciendo qué es arte y que no lo es. Detrás de esas declaraciones, ¿usted cree que hay negacionismo sobre lo que ha pasado en la ciudad? Sin duda. Yo creo que si le pregunta muy directamente no va a negar que allí hay desaparecidos, porque eso ya es imposible de negar, pero él sí prefiere

“Con más razones que nunca, sigan insistiendo”: el periodismo de hoy en la mirada de Alma Guillermoprieto

Collage con foto de Alma Guillermoprieto

La elección de Donald Trump en Estados Unidos dejó muchas preguntas sobre lo que le espera a América Latina. En el Hay Festival Jericó, le planteamos algunas de esas dudas a la periodista y escritora Alma Guillermoprieto y conversamos sobre los desafíos del periodismo en este panorama. Alma Guillermoprieto en el conversatorio ¿Qué está pasando en América Latina? en el Hay Festival Jericó 2025. Fotografía: Hay Festival. Intervención: Santiago Bernal Largo. El 20 de enero de 2025, día en que Trump se posesionó como presidente de los Estados Unidos, le preguntaron por la relación de ese país con Latinoamérica: “Genial, debería ser genial. Ellos nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos. Nosotros no los necesitamos a ellos”, respondió. Días después se desató una crisis diplomática con Colombia por las condiciones en las que decenas de migrantes iban a ser deportados al país, a la par que Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y Luis Inácio ‘Lula’ da Silva, presidente de Brasil, también hacían un llamado a que los y las migrantes latinoamericanas fueran tratados de manera digna. El fin de semana de la crisis diplomática, el mismo del Hay Festival Jericó, Alma Guillermoprieto, que nació en Ciudad de México en 1949, se presentó también como ciudadana colombiana. Contó que estaba muy feliz de estar en Jericó, aunque no podía con el sol que le dio justo en la cara en el momento en que se sentó; y contó también del entusiasmo que siente por las nuevas generaciones de periodistas, pero dijo que se preocupaba de que no se pusieran a la tarea de grabar o tomar apuntes. Alma es una reportera y escritora. A lo largo de su carrera trabajó como intérprete de la realidad latinoamericana: escribió sobre la vida en la Cuba de la revolución, la insurrección Sandinista en Nicaragua, la masacre de El Mozote en El Salvador y la violencia en Colombia de los años 80; también es traductora de esa misma realidad para quiénes en el presente no la vivieron. Hablamos con ella sobre la actualidad en la región y sobre las reflexiones acerca del periodismo en este contexto. El segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos empezó con tensiones con varios países de América Latina por las condiciones en que cientos de migrantes están siendo deportados. Fotografía: API. Intervención: Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga. Me gustaría preguntarle desde su perspectiva como latinoamericana, como mexicana, pero también conociendo bastante los Estados Unidos, ¿cuáles son las diferencias que ve entre ese primer mandato de Donald Trump y ese segundo que acaba de empezar? Yo creo que en el primer mandato él ni siquiera se creía que había ganado, ni siquiera se lo propuso, fue un truco publicitario y de repente se dio cuenta de que tenía poder y en este segundo mandato viene muy de la mano de los techno Bros (magnates de la industria tecnológica), que están mucho más organizados. Me parece que ganó con un poquito más de la mitad de los votantes y eso me preocupa mucho más que la propia existencia de Trump en la presidencia, además de que Elon Musk se compró una Casa Blanca por 40.000 millones de dólares (valor por el que compró Twitter), que le salió barato y a la que trae su propio programa. Me preocupa lo agendado que Trump está, realmente sabe a dónde va. Y a dónde va representa un enorme peligro para América Latina, obviamente para el mundo y para los ciudadanos de Estados Unidos. ¿Cómo cree que este segundo mandato va a repercutir en Latinoamérica? De dos maneras muy obvias. Una es que las remesas van a disminuir porque el empleo de latinoamericanos en Estados Unidos va a disminuir y la segunda es que va a haber un problema logístico, emocional, político y social con los residentes en Estados Unidos que son deportados a sus países, digamos que “de origen”, aunque muchos no hayan vivido nunca en esos países. Si Trump logra hacerlo en las cantidades que se ha propuesto, eso va a ser un verdadero problema social. «Y a dónde va representa un enorme peligro para América Latina, obviamente para el mundo y para los ciudadanos de Estados Unidos». Alma Guillermoprieto Siendo usted originaria de México, ¿cómo cree que va a ser esa relación entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump? Esa es otra pregunta con respuesta triste. Yo creo que Sheinbaum fue una alcaldesa de la Ciudad de México capaz y que si administras la Ciudad de México tienes capacidad administrativa, mi esperanza es que sea intelectualmente más seria que López Obrador. Ella llegó a la presidencia gracias a López Obrador y realmente (la elección presidencial) fue un referendo sobre él. Yo espero que le vaya muy bien, porque se va a enfrentar a un Donald Trump que ha derrotado a dos mujeres en la carrera para la presidencia y él es un misógino hecho y derecho. Y López Obrador, que de alguna manera era tan mañoso como Trump, logró entenderse con él. Yo tengo mucho miedo de que Claudia no pueda. Trump odia a las mujeres, entonces, va a ser una relación difícil. Hay temas que irritan profundamente al electorado de Estados Unidos que votó a Trump, como lo es el narcotráfico. Y es una comprensión muy primitiva que tienen del problema y quieren soluciones militares, les fascinan las soluciones militares para todo. ¡Ya, balazo y listo! No va a ser así. Pero puede haber mucha violencia. Teniendo en cuenta la relación de ensañamiento que tenía López Obrador con los y las periodistas, ¿cómo ve usted la relación entre Claudia Sheinbaum y los y las periodistas en Latinoamérica y en México? La agresión de López Obrador hacia mis colegas fue constante, diaria y dañina en el sentido de que cuando el poder denosta constantemente a un sector social en un país violento, hace más vulnerables a los reporteros de lo que ya somos. En el sexenio de AMLO fueron asesinados 37 periodistas y desaparecidos otros cinco. Y siguen Las Mañaneras (conferencias

Meditaciones de un animal desterrado: entrevista con el director de Pepe

En De la Urbe conversamos con él director dominicano Nelson Carlo de los Santos sobre su nueva película que explora la vida y muerte de un hipopótamo del Magdalena Medio. Una voz grave y omnisciente narra la tragedia de un animal desterrado. Es el lamento de una bestia africana extraída de su río natal y sometida a vivir entre otras aguas, otras plantas y otras gentes. Esto es Pepe, una película que explora la historia de un hipopótamo del Magdalena Medio con una mirada vanguardista y experimental.  A partir de la historia de los hipopótamos importados desde un zoológico de USA a la Hacienda Nápoles por Pablo Escobar y la muerte de uno de ellos por caza preventiva, de los Santos construye una fantasía cuyo protagonista y narrador es Pepe, un hipopótamo descendiente de los primeros traídos por Escobar desde África (en la ficción), que se hace preguntas sobre su origen, su identidad y su muerte.  Al ver la película, lo primero que me pregunté es ¿cómo llegó un dominicano, alguien sin una relación estrecha con Colombia, a interesarse por esta historia? El hecho histórico de que esto haya sucedido me parece muy impactante. Hace pensar un montón de cosas que no tienen que ver con Pablo Escobar ni con la decisión que va a tomar Colombia sobre los hipopótamos. Que esa sea la primera manada salvaje de hipopótamos [fuera de África] abre un abanico de temas desde lo imaginativo, lo histórico, lo político y lo ecológico. Es un traspaso de vidas entonces me interesa eso como ser humano y no necesariamente debía ser colombiano. Siendo una historia que se puede narrar desde tantos ángulos distintos ¿por qué poner en el centro a Pepe? Yo vengo trabajando un montón este asunto de la producción de la imaginación, de lo fantástico, de cómo se produce imaginación por estas tierras. Me interesa vincularlo con el pensamiento político utópico y con el planteamiento de nuevas formas. Al conocer esta historia me pareció una gran oportunidad para trabajar con la fábula, la personificación de este animal. Eso de alguna manera también me permitiría ser más lúdico, más creativo, pues tenía que construir el mundo de algo que no existe. Para los que hacemos arte es algo muy excitante.   De la voz gutural de Pepe (interpretada por Jhon Narvaez), que es hablante nativo de español por haber nacido en Antioquia, de repente surgen oraciones en afrikáans y mbukushu (interpretadas por Fareed Matjila, Harmony Ahalwa y Shifafure Faustinus) sin que este comprenda de donde conoce esas lenguas. Son los vestigios de sus ancestros, instantes de lucidez que lo conectan con la que pudo haber sido su tierra. Entre la contemplación y la comedia que caracterizan la película, se teje esta duda constante por el devenir de un animal expropiado de sus raíces y cazado por los errores de quienes lo llevaron a ocupar un lugar al que no pertenece. https://youtu.be/dwxKEKJ93Fs ¿Por qué esta decisión de humanizar al animal y presentarlo como una víctima? Aquí en Colombia se suele hablar de ellos como una problemática, pero no mucho como víctimas de un destierro. La verdad yo nunca estuve pensando en los problemas ecológicos e internos de Colombia porque no soy colombiano y porque al hacer esa película vivía una realidad totalmente distinta. Estaba en ese pueblito, con la gente que se articuló con el hipopótamo, era otra situación. Este año ha explotado lo de los hipopótamos y Pepe cayó justo en este momento, pero la verdad no estaba pensando en eso. El discurso de Pepe es un discurso de la víctima, de uno de los principios de la colonialidad que es la imposibilidad de ser un nosotros. Esta es la idea que ha atentado contra estos estados pluralistas y pluraciales de Latinoamérica. Entonces yo pensaba en eso, en todas las historias de personas, animales, plantas, que fueron traídos y sacados de un continente a otro. Obviamente cuando uno personifica a un animal entra a la lógica de lo humano y ahí podíamos explorar la idea de este continente de historias de desterrados que no necesariamente sabían muy bien donde estaban. Ni los colonizadores ni los colonizados. Ni siquiera las tribus que, aunque conocían su territorio, no sabían qué lugar iban a ocupar en esa nueva idea de mundo.  Me llama la atención como se teje el poder en la película de distintas maneras, (spoiler) especialmente al final en ese frame de las sombras de los militares posándose sobre el cadáver de Pepe, mostrando ese poder del ser humano sobre la naturaleza. ¿El ambientalismo también es una postura política de la película? Es una postura hacia la vida. Sobre todo hay una pregunta que me interesa mucho más: en África, por ejemplo, hay un montón de hipopótamos que se están muriendo porque no hay agua, y yo me preguntaba haciendo esta película si esto puede ser una solución, salvar a una especie en otro lugar. Digo, no sé, no soy biólogo, pero pensaba “esta manada de hipopótamos, aunque nació aquí, se salvó un poco de morir” están llenos de agua, comiendo, y cuando voy a filmar a los hipopótamos en África veo que los ríos se están secando y ellos se están muriendo. Yo creo que va a abrir preguntas y a mí más que contestar me gustaría escuchar. Yo planteo una idea política que remite a una decolonialidad y eso va a repercutir en todos los ámbitos de las personas, sea género, naturaleza, etc. es la relación de un poder y de algo que no tiene poder y eso está en todos lados en esta conformación de mundo. Los hipopótamos del Magdalena Medio, cuyo número asciende a más de 160 ejemplares, se han convertido en una problemática ambiental que pone en peligro a las especies endémicas de la zona y la estabilidad del ecosistema. Después de la polémica caza de aquel hipopótamo llamado Pepe en 2009, el gobierno colombiano desistió de esta estrategia y ha adelantado procesos esterilización que han resultado inefectivos. En 2022 fue

Gutiérrez, una deuda pendiente: El documental de una “masacre”

Gutiérrez, una deuda pendiente

Este año se conmemoran los 25 años de una toma guerrillera que dejó 38 militares muertos en Gutiérrez, Cundinamarca. Hablamos con el director del documental que reconstruye este suceso. El soldado Freddy Iturre Klinger llora la muerte de su compañero y medio hermano, Simon Goméz. Fotografia: William Fernando Martínez /El Tiempo La madrugada del 8 de julio de 1999, 500 miembros de las Farc tomaron Gutiérrez, un pequeño municipio de Cundinamarca a más de tres horas de Bogotá. En la toma se enfrentaron a alrededor de 60 soldados del ejército, quienes en su mayoría no superaban los 20 años y prestaban su servicio militar obligatorio. 38 integrantes del ejército fueron asesinados ese día que quedó manchado de rojo en el calendario de la gente de Gutiérrez. Este 2024, por la conmemoración de los 25 años del suceso, el director de cine Iván Acosta Rojas estrena Gutiérrez: una deuda pendiente, un documental en el que a través de las voces de habitantes del municipio y soldados sobrevivientes se reconstruye la historia de esta “masacre”. Aunque medios como El Tiempo llaman al hecho “masacre”, lo cierto es que en las definiciones de este término solo se contempla como masacre acciones contra civiles. Para el director este documental, que se estrenará en salas de cine este 11 de julio, tiene como propósito llamar la atención de la Jurisdicción Especial para la Paz, ya que la población quiere ser reparada y contemplada en los informes. Además, han luchado para que a lo que ocurrió hace 25 años se le denomine masacre, aunque haya sido en contra de militares armados. Ahora bien, entidades como la ONU o el Derecho internacional humanitario, se refieren a masacre como la matanza indiscriminada de un gran número de personas, especialmente civiles, que no participan directamente en el conflicto, y la JEP sigue esta jurisdicción a la hora de hacer su trabajo. En De la Urbe entrevistamos a Iván Acosta para conversar sobre lo que significa este suceso para la población y discutir el carácter de “masacre” en este hecho. Póster de Gutiérrez, una deuda pendiente. El documental fue estrenado el 11 de julio de 2024. Iván ¿cómo llegó a la historia de Gutiérrez? ¿Qué lo llevó a querer hacer un documental de esa historia? Hay una amiga muy querida, Jennifer Navarro, que es la investigadora del documental, es abogada especializada en Derechos Humanos y tiene muchos casos de este tipo. Un día en mi apartamento reunidos me comentó este caso de Gutiérrez, la historia de cómo un grupo de muchachos muy jóvenes habían intentado repeler una toma y fueron masacrados por un frente guerrillero. Me empezó a contar de estos muchachos casi en indefensión, pues no tenían casi armas, que habían sido muchachos reclutados; era la época en la que pasaban los camiones del Ejército por los barrios llevándose a los muchachos que estaban en la calle. Me contó que eran entre 50 y 60 soldados contra 500 guerrilleros ¡Ojo! unos 50 soldados mal preparados y mal armados, ni siquiera con sistema de comunicaciones propio óptimo, contra 500 guerrilleros, era absurdo. Entonces me llamó la atención y dije: “oiga, qué bonito poder contar la historia de ellos, pues para que no se queden en el olvido”.  Entonces iniciando el año pasado le dije a Jennifer, “yo quiero hacer esa historia”, y empezamos la investigación. Ahí empezamos a rodar en Gutiérrez y a contar la historia, pero no solo contar los soldados, o la masacre, sino también contar la población. Me contó que eran entre 50 y 60 soldados contra 500 guerrilleros ¡Ojo! unos 50 soldados mal preparados y mal armados, ni siquiera con sistema de comunicaciones propio óptimo, contra 500 guerrilleros, era absurdo. Iván Acosta Rojas A propósito de esto, el documental inicia sin hablar de la masacre, sino narrando el pueblo, hablando con gente de allá, y contando la actualidad del pueblo. ¿Cuál era su intención con arrancar así? Insisto mucho en que quería mostrar la gente narrativamente, sensibilizando al público y acercándolo a la población. Quienes viven en esta región son campesinos, gente muy tranquila, muy humilde. Quise que la gente reconociera el pueblo porque Gutiérrez es muy grande. También mostrar que fue un pueblo que en algún momento estuvo gobernado por un frente guerrillero, ellos eran los que imponían la ley. Entonces quise empezar mostrando la gente y que reconocieran el territorio. Después en una en una segunda presentación, que la gente se entere ya que fue lo que pasó. La sentencia [del 2 de mayo de 2013, donde el Consejo de Estado reconoció la responsabilidad del Ejército en la masacre] como documento oficial hace parte de la historia y ahí empezamos a narrar la masacre. Finalizamos con un sencillo homenaje a estos muchachos que no eran soldados, eran pelados que los sacaron de un momento a otro de sus casas a prestar servicio. En el documental, además de problematizar el hecho de que la JEP no considere lo que ocurrió el 8 de julio de 1999 como una masacre, problematizas también este concepto. Según la ONU una masacre es “un asesinato en masa, intencionado, de civiles que no participan en hostilidades o de personas que siendo combatientes no se encuentran en combate y son ejecutadas por grupos armados organizados y en violación del derecho internacional humanitario”. Como director de esta película ¿por qué lo que ocurrió en Gutiérrez debería ser considerado como una masacre? En el contexto, llamémoslo humano, nos situamos en que eran casi 60 soldados mal preparados, con un pésimo sistema de comunicaciones, una única M60 que no funcionaba; que incluso en el expediente reza que ellos pidieron una a los entes mayores y les dijeron que no. Entonces, imagínate con armas que según el expediente no tenían casi municiones, había unas que ni estaban funcionando bien, no tenían culatas. También tenemos que habían sido avisados por los campesinos de la región, los que vivían más lejos sabían que este frente guerrillero pasaba por los linderos del Sumapaz y les avisaron. Entonces:

“No se puede manejar de la misma forma un batallón que una universidad pública”

El rector John Jairo Arboleda en el 10|12 Lab, donde se grabó la entrevista. Allí anunció propuestas sobre la duración del período de la rectoría. Foto: Juliana Restrepo Santamaría.

John Jairo Arboleda, rector de la UdeA designado para un tercer período, habló del ambiente en el que el Consejo Superior Universitario se decantó por él. Además, respondió a varias de las críticas que le han formulado desde varios sectores de la Universidad, como que su gestión ha sido “permisiva”. El rector John Jairo Arboleda en el 10|12 Lab, donde se grabó la entrevista. Allí anunció propuestas sobre la duración del período de la rectoría. Foto: Juliana Restrepo Santamaría. El pasado 2 de abril, el Consejo Superior Universitario (CSU) reeligió a John Jairo Arboleda como rector de la Universidad de Antioquia, con seis votos a favor. En la sesión extraordinaria que se realizó en la Gobernación de Antioquia, Arboleda recibió el apoyo del sector productivo, el Gobierno, el Ministerio de Educación Nacional, el representante del profesorado, el de las directivas académicas y el de los egresados. El período 2024-2027 será el tercero en línea para él, no obstante, en esta entrevista aseguró que será el último.  A propósito de su designación, De la Urbe habló con Arboleda sobre lo que la comunidad universitaria puede esperar de esta nueva gestión; y le planteó algunas dudas y cuestionamientos que quedaron tras la campaña, como su figura de candidato-rector y su relación con sectores del empresariado antioqueño. En un inicio, usted no estaba en las cuentas de las candidaturas, ¿por qué decidió volverse a lanzar? La normatividad universitaria permite que haya una postulación en el ejercicio del cargo. Desde lo personal, uno tiene que tomarse unos tiempos distintos. Así es que las decisiones son muy al final del proceso, y por eso precisamente quedé en el último lugar de la inscripción. También había sucedido en la primera (para el período 2018-2021). Yo era decano de la Facultad de Ciencias Agrarias (2016-2017), y pensaba mucho en la toma de la decisión porque ‒siempre lo he dicho‒ no es un cargo, es una enorme responsabilidad la que uno asume; y para eso tiene que tomarse su tiempo para pensarlo, para discutirlo con muchas personas cercanas y, sobre todo, para preguntarle a la familia si están dispuestos a acompañar tantas ausencias. Terminó una campaña donde hubo mucha desinformación con respecto a las candidaturas. ¿Qué lectura hace sobre ese panorama? Muy lamentable. Yo lo sufrí. Lo sufrí porque yo creo que una de las grandes cosas que nos diferencia a los académicos universitarios de la dirigencia política nacional es que nosotros nos basamos en hechos, en cifras, y en la proyección que creemos que debe tener la Universidad. Yo no creo que haya cabida en un debate de estos para noticias falsas, mentiras completas, verdades a medias o para algunos comentarios tendenciosos. Y eso, desafortunadamente, nos pasó. Pero ya por fortuna sucedió el proceso de designación y esperamos recuperar nuestro espacio.  En medio de ese panorama, unos carteles lo señalaban entre los aspirantes “del GEA” (Grupo Empresarial Antioqueño). ¿Tiene alguna relación con el GEA o con el empresario Manuel Santiago Mejía? Tengo una relación interinstitucional. La Universidad de Antioquia y quien ocupe su rectoría hacen parte de la Junta Asesora del CUEE 2.0 (Comité Universidad Empresa Estado), y allí se encuentran todos los empresarios del departamento: los grandes, los medianos y especialmente los pequeños. Yo he tenido relación con el doctor Manuel Santiago en virtud de su participación en el Consejo Superior Universitario por muchos años. Él hace parte de la Junta Directiva del Hospital Alma Mater de Antioquia desde que era IPS universitaria, y ha sido un egresado de la Universidad que siempre ha estado muy atento en generar puentes de comunicación cuando se trata de gobiernos locales, regionales o nacionales, y también con el resto del empresariado. Tengo muy buena relación con los empresarios de Antioquia, con algunos de Colombia, e incluso en otras regiones. A mí me parece que es una gran oportunidad para que ellos conozcan de cerca la universidad pública, y sobre todo para que acompañen y apoyen muchos de los procesos que desarrollamos en los territorios. El 2 de abril el sector productivo votó por usted, cuando en principio había votado por la profesora Natalia Gaviria. ¿Por qué se dio ese cambio? Yo creo que el gran valor de mi candidatura fue la consulta. La comunicación que se conoció del Intergremial es que ellos se acogían también a esa consulta y que postulaban mi nombre. Y a raíz de lo que se suscitó con la elección de rector en la Universidad Nacional, el señor presidente hizo dos trinos en los cuales decía: uno, que se haga público por quién votan, así sea secreto el proceso; y dos, que apoyen a quien ganó en las consultas. ¿Cree que ser candidato-rector lo favoreció de alguna manera? Yo creo que favorece, sin duda. Primero por trayectoria, segundo por conocimiento del desempeño y funcionamiento de la institución; y por supuesto, cuando uno lleva seis años en el cargo hay mucha más gente que lo conoce y que ha trabajado con uno, y seguramente entre esas personas hay alguna preferencia por algún nombre, alguna figura en particular. Pero también hay riesgos. Yo creo que, en situaciones tan difíciles como las que nos toca administrar a las universidades públicas en nuestro país, es más fácil cometer errores, tener opiniones contrarias a lo que uno haya hecho. Finalmente, lo que se critica es lo que se ha hecho, lo que no se ha hecho es difícil de criticar, aunque también pueden venir críticas en cosas que se dejan de hacer. ¿Qué tan involucrado quiere estar en el debate sobre la reforma a la Ley 30? Como rector, lo que me toque hacer como la figura que represento. Pero sobre todo yo quiero ser un gran promotor de la participación que debemos tener los universitarios y la sociedad, porque yo creo que no podemos perder esta hermosa oportunidad de construir, porque este es un tema del orden nacional. La Ley Estatutaria de Educación va a generar la imperiosa necesidad de establecer no una reforma de la Ley 30,