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event 23 Junio 2024
schedule 26 min.
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Jhon Stiven Ospina Cardona
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Tras los reflectores del drag

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La primera vez que vi un show de drag fue el 22 de junio de 2023 en el Teatro Camilo Torres. Cuando los reflectores apuntaron al escenario, tres figuras aparecieron sobre él, mientras sonaba “Popurrí” de Pandora. El espectáculo, a cargo de Drag Varieté, un grupo conformado por Laika Viryin, Myth The Drag Queen y Tasha West, fue entretenido y emocionante. Al finalizar, me acerqué con quienes me acompañaron para tomarme una foto con las artistas. Ese día, la curiosidad por todo lo que acababa de presenciar me hizo interesarme por el drag, un término del que poco había escuchado y sobre el que no sabía nada. Solo sabía que había disfrutado mucho viéndolo, ¿qué mejor motivo para  querer conocer qué se esconde tras los reflectores?


Tasha, Myth, Bruna y Amalia ya listas y trepadas momentos antes del show. Foto: cortesía.

Es 7 de abril y la tarde promete estar llena de sorpresas. Acordé con Laika Viryin encontrarnos a las 3:00 p.m., pero ambos llegamos unos 20 minutos antes. Todavía me sorprende cuán diferente luce cuando se baja de sus tacones y su indumentaria drag, como hoy; quien le ve con su camiseta negra, su jean color crema y su barba de un par de días sin cortar, difícilmente se imaginaría que es la misma persona que se monta al escenario con pelucas y maquillajes coloridos. Entramos al conjunto residencial y nos dirigimos al apartamento 508, hogar y escenario de ensayo para Myth The Drag Queen y Tasha West, sus compañeras en Drag Varieté. Mientras subíamos las escaleras, Laika y yo conversamos sobre música. Por un momento, me distraigo tratando de leer un cartel estampado en la parte trasera de su camiseta. No logro leerlo bien.

Al llegar, Myth nos recibe; nuestro exceso de puntualidad hizo que llegáramos cuando aún no terminaban de almorzar. Desde el momento en que cruzamos el umbral de la puerta, supe que estaba a punto de experimentar algo único. Al igual que con Laika, me sorprende lo diferente que lucen Myth y Tasha cuando están fuera de su personaje, es como si literalmente fueran personas distintas. La atmósfera es acogedora y la conversación fluye con naturalidad. Mientras nos acomodamos en el espacio, noto la presencia de dos gatos que se pasean con curiosidad. Uno de ellos se acerca y juega conmigo, pero Myth me advierte que debo tener cuidado, ya que el felino, aunque cariñoso, puede ser un poco travieso cuando toma confianza.

Mientras terminan de comer, mis ojos exploran el lugar. Las pelucas colgadas en la ventana y sobre una de las mesas le aportan un toque de color y originalidad a la escena. Laika saca unos tacones plateados para que Tasha se los pruebe y también les muestra una revista de maquillaje. La interacción entre las tres es amigable y desenfadada. Casi siempre se refieren unas a otras con su nombre drag, rara vez mencionan sus nombres de pila, por lo que suelen utilizar pronombres femeninos cuando se reúnen en este tipo de espacios.

—Pruébate los tacones —le insiste Laika a Tasha.

—Ay, donde no me sirvan —responde con una forma que me causa gracia.

La conversación continúa con comentarios sobre la organización de las pelucas y opiniones sobre la calidad del trabajo de una tal Sofía, quien al parecer ya no cuenta con su aprobación para organizarles las pelucas. Entre risas y complicidad, las tres discuten sobre el orden de elección de los looks, revelando que por lo general prefieren elegir primero la peluca y luego definir el atuendo. A medida que avanza la charla, Myth saca unos tacones blancos de 15 cm de altura y se pone a saltar y bailar con ellos puestos; la gracia y destreza con que los utiliza son sorprendentes, parece que llevara toda una vida en ellos, pero en realidad lleva un poco más de seis años, o al menos es lo que lleva siendo Myth, porque ya antes en el teatro había interpretado personajes femeninos. Según ellas, son varios los desafíos para encontrar tacones de talla grande en el país, lo que las obligaba a importar su calzado desde Estados Unidos, donde es mayor la variedad en el tamaño de zapatos.

Tasha menciona que hay muchos tipos de tacones, por ejemplo, los stiletto, es decir, los de tacón fino y alargado, que los define como “los tacones de las perras, de las malas”. Así como existen varios tipos de tacones, existen varios tipos de drags: están las que son unas fashion queens, como podría considerarse a Myth, y otras son unas comedy queens, como lo sería Laika. La diferencia radica en su estética y en el tipo de espectáculo que presentan; por ejemplo, Myth tiene un énfasis en el performance y la moda, aunque la interacción con el público también es uno de sus fuertes; mientras que Laika se inclina más por la comedia, la exageración y la puesta en escena.

Pasan a elegir la pista de música para el opening de su próximo show, que está programado para el último fin de semana de abril en el teatro ImaginEros. La discusión es intensa, pero divertida; Myth saca un porro, me pregunta si me molesta y al confirmarle que no, procede a encenderlo. Continúan conversando sobre el próximo show, que tendría temática de cabaret; las diferencias creativas siguen, esta vez en torno a la duración de la introducción, debaten y aportan ideas, pero en varias ocasiones la conversación se desvía.

—¿Si me veré bien perra? —interrumpe Myth mientras se mira en el espejo y modela con los tacones.

Tasha y Laika le miran, y esta última le lanza un comentario ácido, al que Myth responde con humor señalando que su colega está especialmente venenosa ese día.

Mientras observo su conversación, el letrero en la camiseta de Laika vuelve a estar al alcance de mi vista. Dice: “El teatro es esencia de la vida soplando en la fogata de la búsqueda”. Este es un fragmento de un poema del antioqueño Óscar Manuel Zuluaga Uribe y tiene mucho sentido que Laika lo lleve consigo, pues desde que se graduó en artes representativas de la Universidad de Antioquia en 2004, no ha trabajado en otra cosa distinta al teatro, su vida la ha dedicado a eso.

Los orígenes del drag no son del todo claros, lo que sí se sabe es que es un arte que nace en el mundo del teatro. Diversos artículos, incluyendo “De las redadas policiales a la cultura pop: la historia del 'drag' moderno” de National Geographic, sugieren que la historia del drag se remonta al teatro de la antigua grecia, pero que otra teoría con mucha fuerza es que su origen data del siglo XVI, dentro del teatro isabelino, es decir, el teatro existente durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, en el que las mujeres no tenían permitido actuar en público, por lo que eran hombres quienes asumían roles femeninos. 

En las décadas de 1940 y 1950, el drag se popularizó en clubes nocturnos como parte de la cultura queer, y a lo largo del siglo XX se convirtió en una forma de expresión artística y política para la población LGBTIQ+. Hasta hace relativamente poco, en Medellín el drag era casi inexistente. Tasha comenta que hace años no existían drags, sino travestis o transformistas, y es importante saber que aunque son expresiones que comparten algunas características, son distintas. Hoy en día, el drag es una forma diversa de performance que abarca una amplia gama de estilos y mensajes, y que se puede encontrar tanto en bares y discotecas como en teatros.

Mientras charlan, llega Bruna, a quien nunca había visto “trepada” como ellas le nombran al transformarse en drag. Tal vez el rasgo más característico de este nuevo personaje es su abundante barba, que me hace preguntarme cómo hará para cubrirla en los shows. Lo que no me imaginaba es que, de hecho, la barba hace parte de la indumentaria de su personaje. Su entrada marca el inicio de una nueva fase del ensayo; la conversación gira en torno a la inclusión de ciertos elementos en el show. Myth y Tasha reanudan su discusión creativa sobre el espectáculo y Laika, como voz conciliadora, logra que lleguen a un acuerdo y comienzan oficialmente a ensayar.

La selección de música, que incluye "Tango del pabellón" de la película Chicago (2002), inspira a Myth a realizar varios intentos de la coreografía. Durante los primeros momentos del ensayo, Tasha se muestra perdida y opta por practicar sin los tacones, los cuales se había colocado hace poco, pero las pequeñas correas ya le dejaron marcas en los pies. La melodía resuena con fuerza mientras las artistas se esfuerzan por coordinar sus movimientos. A medida que el ensayo avanza, la interacción entre ellas es un espectáculo en sí mismo. Los momentos de humor y camaradería se alternan con consejos y correcciones técnicas.

Minutos más tarde, llega Amalia. Se quita la camiseta, revelando las estrellas que tiene tatuadas a cada lado de sus pectorales, se acomoda la gorra y su cuerpo delgado se entrega al son de la música. Su presencia aporta una nueva dinámica al grupo, mientras que Laika se mantiene como una presencia serena y experimentada. Los movimientos surgen a la marcha; si les parece que uno funciona, lo van sumando a la coreografía, es como armar un rompecabezas en el que cada paso es una pieza que prueban si encaja con otra, y en el que la letra de la canción funciona además como una guía para orientarlos.

—¡Más puticas pues! —les anima Myth.

—¿Me estás queriendo decir morronga? —pregunta Tasha con una exagerada expresión de indignación ante la cual es inevitable no reír.

El espacio es muy pequeño; el espejo rectangular que hay en la pared hace las veces de público y les sirve para analizar qué tan acertados son sus movimientos. La melodía con el "PLOP - SIX - SQUISH - AH-AH - CÍCERO - LIPSCHITZ!" es cada vez más rápida. Amalia gira y se contonea, sus movimientos son ágiles y rápidos, pero tal vez demasiado para el ritmo que llevan las demás, así que la instan para que sea más pausada.

—Estás muy estallada, no seas así. ¿O es lo mejor que podes hacer? Conectá con la canción —le dice Laika.

Amalia afirma haber entendido y siguen trabajando en la coreografía, que no solo está compuesta de baile sino también de teatralidad; en un fragmento simulan apuñalar a Tasha y en otro dispararle a Myth. Sus caras expresivas y divertidas se combinan con movimientos provocativos. El ensayo alcanza su punto álgido cuando logran realizar la coreografía completa con éxito. Myth felicita a todas por su memoria y coordinación. A pesar de los pequeños tropiezos y accidentes durante la práctica, como golpes con la mesa o los dedos chocando con el techo, el grupo continúa con entusiasmo.

Al finalizar la sesión, nos sentamos en el sofá para ver videos de sus shows anteriores y discutir propuestas futuras tanto para los números individuales, como para los colectivos; para este último hablan sobre presentar "Lady Marmalade”, la colaboración entre Christina Aguilera, Mýa, Lil' Kim y Pink; para inspirarse, proyectan la presentación en vivo del tema de los MTV Movie Awards del 2001. Cuando Xtina sale en pantalla, un par de ellas muestran su deseo de representar su parte en el espectáculo. Esa decisión habrá que tomarla en otro ensayo.

—¿Nuestro invitado especial cuántos años tenía en esa época? —me pregunta Myth.

—En el 2001 yo no estaba ni en los planes de mis papás, yo nací en 2003.

—¡Vos estás muy joven! —señala Laika— Lo más seguro en la libretita está anotando: “y entonces se pusieron a ver videos prehistóricos”.

Finalmente, a las 6:45 p.m., el ensayo llega a su fin. Laika entra a una de las habitaciones y sale con una corona que me pone en la cabeza, lo que genera risas y bromas entre todos.

—Esta corona es muy pequeña, como de virreina —menciono a modo de chiste—. Necesito una más grande.

Nos despedimos y salimos del apartamento. Es sorprendente descubrir cómo nace el espectáculo, cómo el cuerpo es la herramienta no solo para desarrollar la coreografía, sino también para crearla. Cada ensayo solidifica algunas ideas, descarta o introduce otras. Cuando sus figuras imponentes, coloridas y entaconadas se suben al escenario, la idea de brindar un buen show es lo principal. Más allá del maquillaje, los tacones y las pelucas, el drag es una manifestación vibrante de la identidad y la creatividad. No es solo un performance, es un acto de valentía y empoderamiento, es la personificación de la libertad, es un arte que muestra que cada uno tiene el poder de crear su propia narrativa.

 

Conoce más de la historia del drag aquí.

Lee algunos perfiles de drag queens de Medellín aquí.

 

 

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