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event 20 Mayo 2024
schedule 19 min.
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Mateo Botero
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Periodismo de guerra, sociedad en crisis

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Civil War se desarrolla en un futuro no muy lejano, en torno a la experiencia de un grupo de periodistas que viaja por los Estados Unidos durante una guerra civil que envuelve a la nación. La veterana fotógrafa de guerra Lee Smith, su colega Joel, la joven aspirante a fotógrafa Jessie Cullen y su mentor Sammy buscan dirigirse a Washington D.C. para intentar entrevistar al presidente antes de que el grupo secesionista más fuerte, “Las Fuerzas Occidentales”, lideradas por los estados de Texas y California, llegue a la capital. 

Reseña de 'Civil War': visión aterradora de una América rota - Los Angeles  Times

¿Por dónde se empieza a analizar esta película? Se puede decir que Civil War logró retratar de tal manera la crueldad de la guerra que todos estos detalles parecen imposibles de contar; gran parte de la audiencia parece estar de acuerdo en que la película está a la altura, pues recibió una aprobación del 81% entre 348 reviews en el sitio web Rotten Tomatoes. Según esta página, el consenso de la crítica es que Civil War es una mirada de cerca a la violenta incertidumbre de la vida en una nación en crisis; mientras que el pensamiento de la audiencia coincide  en que la película hace un buen trabajo de ubicar al espectador acercándose a su realidad, aunque puede ser frustrante para los que quieren saber la razón por la que empezó el conflicto. ¿Será esto verdad?

En teoría, la premisa se presta para mucha acción. El británico Alex Garland fue el encargado de dirigir Civil War. Conocido por su estilo visualmente distintivo y sus narrativas reflexivas, Garland se ha ganado una reputación en la industria por explorar temas complejos con profundidad y originalidad, siendo un ejemplo de esto sus trabajos en Exmachine y Anihilattion. La película fue producida por A24, un estudio reconocido por su cine independiente de alta calidad, habiendo respaldado éxitos como 'Moonlight' y 'Lady Bird. En este sentido, al ver esta película se debe contar con una disposición diferente a la tradicional; el punto principal no es el porqué de la guerra, a lo que se debe poner atención es a la manera en que los protagonistas se desenvuelven en la historia. 

La parte más importante de la trama es la experiencia de la “protagonista” Lee Smith. Ella es una fotoperiodista de guerra muy conocida que se ha enfrentado a numerosos campos de batalla, incluso antes del estallido de la guerra civil. Esto se demuestra desde el principio de la película, donde tiene una actitud fría y calculadora no solo al disparar la cámara, también en las relaciones con sus compañeros. Mientras avanza la historia, nos damos cuenta de las secuelas que le ha dejado retratar tal crueldad en sus fotografías, siendo este uno de los puntos fuertes de la película. No es necesario mostrarla gritando y sufriendo para revelar que padece estrés post-traúmatico, con una simple escena en el baño Garland retrata su expresión preocupada, e incluso la actitud que toma con Jessie, la aspirante a fotógrafa, demuestra una profunda preocupación por lo que le pueda pasar a la chica porque ella que lo ha visto todo, sabe lo cruel que puede llegar a ser la humanidad. 

En este sentido, la historia de Lee toma fuerza gracias al realismo de su personalidad y la manera en que interactúa con Joel y Sammy. La actriz Kirsten Dunst hace un gran trabajo mostrando a su personaje con problemas para expresarse asertivamente producto de la guerra, y en ningún momento se muestra como una protagonista cliché que va en busca de sus sueños. Lee es una fotoperiodista de renombre que no necesita conseguir nada, y gracias a esto la realidad logra representarse desde la guerra y el porqué del periodismo en un contexto tan extremo, sin caer del todo en el papel de la protagonista o incluso en las razones de la guerra misma. Lo más importante terminan siendo las reflexiones que se generan en torno a la profesión y a la realidad misma. 

Para empezar, el momento en que están iniciando su viaje y pasan por uno de los “controles fronterizos”, hay una familia completa que va en sentido opuesto, escapando del conflicto. Esto ubica al espectador en la situación que van a vivir los periodistas, y es que el grupo no sabe a lo que se enfrenta, o quizá sí, pero continúa a pesar del peligro. En segunda instancia, se genera una discusión durante el viaje a Washington del porqué siguen tomando fotos y publicando a pesar de que muchos de los periódicos ya han quebrado. Lee se enoja y dice que el trabajo del periodismo es registrar para que otros pregunten, y que los fotoperiodistas no se cuestionan su realidad, sino que la retratan en fotografías para que la gente las vea, se entere de lo que está ocurriendo y que la audiencia sea la que se forme su propio juicio. Esta posición es contradictoria con la actitud de los padres de Jessie y de la propia Lee, que se encuentran en granjas aisladas del país y alejadas del conflicto, fingiendo que nada está ocurriendo. 

Esto plantea la discusión sobre el poder del periodismo no solo en un contexto de caos, sino en el mundo real. ¿Cuánta gente deja de consumir contenidos informativos porque dicen estar cansados de siempre escuchar malas noticias? Este argumento es muy fuerte porque lleva a pensar que, si la audiencia no se interesa por lo que está ocurriendo, como los padres de Jessie, el periodismo no tendría sentido… Bueno, lo que ocurre es que a lo largo de la película, todos los retratos de guerra muestran una cercanía que incluso se puede tornar incómoda, pero que retratan a la perfección todo el daño que puede llegar a hacer el humano. Por esto la película ha sido tachada en Estados Unidos como irresponsable, ya que en este mismo año pronto serán las elecciones presidenciales del país, lo que ha generado que muchos insinúen que la película está enviando un mensaje. 

De todas las herramientas que Garland utiliza para darle inmersión a la perspectiva de los periodistas y a pesar del combate, no olvidar que están ahí, es alternar los disparos de las armas de fuego con los de las cámaras. Este recurso le da una pausa al intenso conflicto, pero sin perder de vista lo que está ocurriendo; mientras la gente de un bando u otro son asesinados, los fotoperiodistas tratan de protegerse de las balas mientras ellos mismos, con sus cámaras, se encargan de plasmar todo lo que está ocurriendo. 

Por momentos la película se hace incómoda porque en ese contexto de combate, el grupo sigue tomando fotos y de alguna manera hace parte de la guerra. Esto se explica cuando llegan a un pueblo en los alrededores de Washington, pero que no ha sido afectado por el conflicto y prefiere mantenerse al margen. Entran a una tienda y sorprendidos por la supuesta normalidad que se respira en el lugar, Joel pregunta a la encargada de una tienda si ellos no saben que afuera hay una guerra. Ella responde que no, que según lo que ven en los medios, prefieren no entrar y de alguna manera ignorar la situación del país, aunque en la escena siguiente se explica el porqué de esta tranquilidad. 

Esta parte de la película representa específicamente una crítica hacia los noticieros y la desinformación que le presentan a la población. El pueblo que prefiere no criticar lo que sucede a su alrededor y mantenerse en una burbuja respecto a lo que ocurre, se debe en gran parte por la manera en que se presenta la información. Esto se nota con pequeños detalles a lo largo de la película, e incluso en las escenas finales, se puede identificar que lo que les importa más a los corresponsales de guerra es buscar la primicia y compartirla desde un punto subjetivo, manipulando la información y sin dar contexto de lo que realmente está sucediendo. 

Para terminar, hay que resaltar que en las escenas más fuertes de la película, la música está hecha para incomodar, precisamente porque parece que no combina con la escena y está específicamente creada con esta intención. Pero al mismo tiempo este contraste da un descanso respecto a lo explícito de la película. Entre más fuerte sea la escena en sentido emocional, la música se hace más importante para causar incomodidad, pero al mismo tiempo genera tranquilidad. Se hablaba antes de cómo en las escenas de lucha se alternan los disparos de las armas con los de la cámara. En este sentido, Garland hace un trabajo impecable con los silencios que se generan entre estos espacios, porque les dan ritmo a las batallas y nos recuerdan la posición de los periodistas en todo esto, retratar los horrores de la guerra.

Definitivamente lo que puede llegar a causar conflicto es el final de la película. Es controversial porque la violencia llega a un extremo incontrolable, y retratan a Lee en este contexto de una manera cuestionable. En palabras de Salomé Atehortua, una espectadora de la obra: “No entiendo porque tuvieron que darle ese final, fue un remate épico a la travesía, pero siento que había maneras más coherentes de concluir la trama”

Queda claro que Civil War logra dar un toque de realismo a una guerra que podría desarrollarse en un futuro cercano (o incluso, que ya está sucediendo) pero Garland decide narrar desde un punto de vista poco convencional, el de un grupo de periodistas sin ningún motivo aparente, pero que su viaje termina representando el horror del conflicto, el sin fin de problemas que tiene la sociedad y cómo el periodismo de una manera u otra termina afectando siempre la percepción de la realidad. 

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