Desarrollo en marcha y futuros en pausa

El Metro ligero de la 80, que irá entre las estaciones Caribe y Aguacatala, tiene en vilo el patrimonio y el tejido social de varios barrios en el occidente de Medellín. Desde que comenzaron la obras, en 2024, el megaproyecto que promete acercarnos al «futuro que soñamos con más espacio para todos» ha desplazado, enfermado y empobrecido a cientos de familias que han vivido allí por generaciones. Cuerpos enfermos, casas vacías y un metro que aún no pasa Los moradores afectados por la construcción del metro de la 80 dicen que en los últimos cinco años más de 30 personas han muerto y otras se han enfermado por la incertidumbre, la injusticia y la tristeza. Quienes se han ido sufren el desarraigo, quienes quedan temen perder sus casas y perciben más inseguridad. Todos viven el estrés como una experiencia compartida. Lee el reportaje aquí Las inconsistencias entre el Metro de la 80 y la política pública de protección a moradores Los avalúos con los que el proyecto oferta por los predios no les permiten a las y los afectados encontrar lugares con las mismas condiciones para vivir o trabajar; además, los pagos no llegan a tiempo y hay dudas sobre el diseño final del metro ligero por el que llevan más de cuatro años exigiendo precios justos. Lee el informe aquí
La Sociedad Colombiana de Pediatría quiere censurar a VORÁGINE

La organización denunció por injuria agravada al autor de dos investigaciones que revelaron conflictos de intereses de la directora ejecutiva y de otros directivos. Ante este intento de censura a través del acoso judicial, VORÁGINE se sostiene en lo que afirman ambos reportajes. Ilustración: Angie Pik La directora ejecutiva de la Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP), Gloria Helena Zuccardi Hernández, y el presidente de esa organización, Mauricio Javier Guerrero Román, pretenden censurar a VORÁGINE, mediante un acoso judicial. En meses pasados, Zuccardi y Guerrero interpusieron una denuncia penal en contra del periodista Carlos Hernández Osorio por el delito de injuria agravada, a raíz de dos investigaciones publicadas en nuestro portal el 27 de abril, y el 12 de mayo de 2025. Es importante decir que en VORÁGINE nos sostenemos en que ambas investigaciones son rigurosas. Todas las afirmaciones que allí se hacen están debidamente sustentadas y documentadas. La denuncia interpuesta por los directivos de la SCP atenta, además, contra el ejercicio de la libertad de prensa y pretende acallar las investigaciones de interés público que este medio de comunicación adelanta con estricto apego a los estándares periodísticos. Los artículos Ambos artículos están dedicados a demostrar los conflictos de intereses en los que están inmersos Zuccardi y otros directivos de la SCP por la relación comercial que han forjado con la industria de productos ultraprocesados y la de las leches de fórmula. El primero, titulado “Alpinito, leches de tarro y conflictos de interés: la historia ultraprocesada de la Sociedad Colombiana de Pediatría”, explica cómo esa organización ha recibido por 25 años financiación, de distintas formas, de la industria de productos ultraprocesados. Mientras, por un lado, la SCP ha divulgado un discurso de protección de la salud de niños, niñas y adolescentes, y ha asesorado al Estado en distintas ocasiones con ese fin, por el otro se volvió socia y promotora de empresas dedicadas a vender productos muy pobres en su aporte nutricional, que hoy llevan sellos negros que advierten sobre su exceso de azúcares añadidos, sodio y grasas trans y saturadas, y que pueden incidir en el desarrollo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares si los niños no los consumen con mesura. Esta investigación periodística documentó ampliamente, a partir de actas de junta directiva y de asambleas de la SCP, de testimonios y de publicaciones de la propia Sociedad, las prácticas que esa organización, en cabeza de la directora Zuccardi, ha aplicado para obtener la financiación, y que a su vez facilitan e incentivan la cooptación de pediatras por parte de la industria. El artículo también cita los cuestionamientos que han recibido Zuccardi y la SCP de pediatras afiliados y de otras organizaciones de la sociedad civil. Ambos artículos están dedicados a demostrar los conflictos de intereses en los que están inmersos Zuccardi y otros directivos de la SCP por la relación comercial que han forjado con la industria de productos ultraprocesados y la de las leches de fórmula. El segundo artículo, titulado “El negocio a dos bandas de la directora de la Sociedad Colombiana de Pediatría”, cuenta que Zuccardi no solo ha liderado e implementado un modelo de financiación para la SCP que entra en contradicción con la promoción de la salud de los niños que esa organización dice defender. Desde su cargo de directora ejecutiva de la SCP, además, creó y mantiene a nombre propio una empresa llamada Exemedis, desde la cual ha hecho negocios de carácter privado con las industrias de productos ultraprocesados y farmacéutica, avalada por los demás directivos de la Sociedad. Esta investigación también documentó que el presidente de la SCP, el pediatra Mauricio Guerrero, y otros integrantes de la junta directiva aparecen en la página web de Exemedis como asesores. Zuccardi y Guerrero nunca aceptaron darle una entrevista a Hernández. Pidieron, en cambio, un cuestionario que respondieron el 12 de marzo, casi un mes después de haberlo recibido. El periodista, sin embargo, les hizo contrapreguntas en un nuevo cuestionario, ante lo cual le enviaron una comunicación en la que dieron por terminado el intercambio al afirmar: “como sociedad científica hemos considerado reservarnos el legítimo derecho a responder”. Tras la publicación del primer artículo, el abogado de la SCP, Fernando Peña Bennett, le envió al periodista una solicitud de aclaraciones y de rectificaciones (usó ambos términos de forma indistinta). Allí exigió incluir información adicional y rectificar otra. VORÁGINE no accedió a hacer ninguna rectificación, aunque sí estuvo de acuerdo en incluir tres datos que daban más contexto sobre los temas tratados, pero que en nada refutaban la esencia del reportaje. En una nota al final del texto la editora del artículo dejó claros cuáles fueron esos puntos. Por el segundo artículo, la SCP no hizo ninguna solicitud de rectificación. La denuncia penal Zuccardi y Guerrero anunciaron el 22 de mayo, a través de un comunicado y un video publicados en las redes sociales y en la página de la SCP, que le habían dado poder al abogado Jaime Lombana para interponer una denuncia penal por “injuria agravada y calumnia agravada”, como respuesta a lo que llamaron “campaña de desprestigio”. También anunciaron acciones internas, entre las que estuvo impedirles participar en actividades de la SCP a dos pediatras afiliados por haber “difundido y respaldado públicamente un artículo periodístico con afirmaciones lesivas contra el buen nombre de la SCP”. Una de esas pediatras fue citada en el primer artículo. Zuccardi y Guerrero interpusieron la denuncia penal por injuria agravada el pasado 16 de julio en la Fiscalía General de la Nación. El periodista fue notificado el 8 de septiembre. La injuria, según el artículo 220 del Código Penal, es un delito que comete “el que haga a otra persona imputaciones deshonrosas”. En el texto de la denuncia, que lleva el membrete de “Jaime Lombana Villalba & Abogados”, afirman: “se evidencia que el sr CARLOS HERNÁNDEZ y el medio VORÁGINE realizaron afirmaciones abiertamente deshonrosas sobre GLORIA ZUCCARDI y la SCP, con pleno conocimiento de su connotación ofensiva y de su impacto sobre el prestigio profesional, institucional y social
¡Descertificados! USA on drugs y Colombia paga los platos rotos

La guerra de poder continúa: el 16 de septiembre Estados Unidos descertificó a Colombia en la lucha antidrogas, aludiendo, entre otras razones, al liderazgo político del país. ¿Qué significa este golpe diplomático? ¿Cuáles son las consecuencias políticas y económicas? En el episodio #59 de Hablalo conversamos con Javier Sánchez Segura, profesor de Ciencias Políticas con interés en Relaciones Internacionales y Geopolítica, sobre lo que implica esta lucha antidrogas, además de las causas y consecuencias de quitarle el visto bueno a Colombia en ella. Entrevista: Carmen Carolina Garnica Álvarez y Andrés Felipe Ospina Bedoya Producción: Carmelo, Daniela Sánchez Romero, Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga y Santiago Vega Durán
Tejiendo voces responsables: un mapa para narrar la ESCNNA

Volver a lo sencillo, a lo humano: escuchar con atención las voces de quienes comparten sus historias, para construir desde el periodismo caminos posibles frente a la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes (ESCNNA). Ilustración: Isabella Guerrero / i.guerrero1@udea.edu.co Medellín, ha sido representada, gracias al marketing urbano, como una capital del turismo, la innovación y el bienestar social. Sin embargo, mientras los slogans hablan de “futuro” y “esperanza”, esa cara limpia y ordenada convive con la realidad que se revela en sus calles, hoteles y esquinas, donde la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes (ESCNNA) no irrumpe como una amenaza externa, sino como una práctica normalizada e integrada a la dinámica de la ciudad. La ESCNNA no es una manifestación ajena ni aislada, es una expresión directa de las contradicciones estructurales de la ciudad. Se alimenta de las rutas turísticas, de las aplicaciones de transporte, de las redes sociales, los bares, los hoteles y los comercios. Es una práctica que se mueve con la ciudad, se adapta a ella, la habita. Nombrarla como una amenaza externa evita que se cuestionen las lógicas que la sostienen. En medio de todo lo que pasa en la ciudad en torno a la ESCNNA, el 5 de abril, los Premios India Catalina de la televisión Colombiana otorgaron el galardón a “Mejor Producción Periodística” al especial Explotación sexual infantil: una verdad a medias, emitido por Telemedellín en julio de 2024. Aunque el reportaje busca contar “la historia de tres niñas sobrevivientes al delito de explotación sexual en Medellín”, su tratamiento presenta varios asuntos cuestionables que merecen una revisión crítica. El primero de estos factores problemáticos tiene que ver precisamente con el título. El uso del término “infantil” revela una práctica persistente en los medios: nombrar de forma imprecisa. Sobre esto, el Grupo de Trabajo Interinstitucional de Luxemburgo, referente internacional en el abordaje ético de este delito, ha advertido que expresiones como “infantil” o “juvenil” diluyen la dimensión jurídica del crimen y despojan de responsabilidad a los adultos implicados. Por eso recomiendan nombrar explícitamente a niñas, niños y adolescentes, reconociendo su condición de sujetos de derechos. Además, aunque el especial de Telemedellín recurre a siluetas y voces en off, preguntas realizadas a las víctimas, como: “¿quién las contacta?”, “¿cuánto les pagan?”, “¿cómo logran salir?”, terminan ofreciendo un mapa con las rutas de acceso para potenciales explotadores sexuales, en lugar de ser una denuncia informada. Ilustración: Renata Taborda / renata.taborda@udea.edu.co La explotación sexual no se elige, se impone. Por eso también resulta especialmente preocupante que se incluyan frases como: “Llega hasta las niñas carentes de tantas cosas, que ven el trabajo sexual una oportunidad”. Este tipo de afirmación no solo romantiza la precariedad, sino que sugiere que existe una decisión voluntaria donde en realidad hay vulnerabilidad y coacción. Frente a esto, el derecho internacional es enfático: cualquier relación sexual con personas menores de 18 años constituye explotación, sin importar que hubo o no consentimiento. A su vez, se impone una narrativa que privilegia el enfoque territorial y policial, con énfasis en el crimen organizado. Las declaraciones oficiales se repiten como núcleo del discurso: se señala a estructuras que operan en zonas específicas, como el Parque Lleras, o en colegios donde, según el secretario de Seguridad Manuel Villa Mejía, niñas, niños y adolescentes serían utilizados para “convencer a sus amiguitos”. Este abordaje construye un relato en el que los responsables parecen ser siempre otros —los proxenetas, los extranjeros, los barrios periféricos, e incluso los propios niños y niñas—, mientras que la institucionalidad se presenta como un actor eficaz y en control. “A los que les tiene que dar miedo venir es a los que venían a eso”, afirmó el alcalde Federico Gutiérrez, reforzando la idea de que el delito es externo, puntual y manejable a través de la fuerza. Por otra parte, el especial también incluye voces como las de Fundación Empodérame y Libertas International, que buscan visibilizar distintas dimensiones de la ESCNNA. La organización enfatiza la relación entre pobreza y explotación, señalando que la mayoría de las víctimas permanecen inmersas en dinámicas prostitucionales desde la infancia. Si bien estos datos evidencian una violencia arraigada y sostenida en la sociedad, referirse a estas situaciones como “prostitución” puede desdibujar la naturaleza del delito y dar pie a interpretaciones que lo justifican o relativizan. En lo que respecta a Libertas International, denuncia la creciente participación de extranjeros en abusos sexuales, destacando la impunidad que disfrutan debido a la falta de antecedentes penales en sus países de origen. Estas denuncias evidencian una problemática real, pero deben ser abordadas dentro de un marco que no pierda de vista la demanda que sostiene la ESCNNA. De hecho, durante el especial, pese a la insistencia en el extranjero como figura clave en la ESCNNA, esta imagen termina perdiendo fuerza en el relato, donde el extranjero aparece vinculado a escenas de “fiestas, consumo, excesos y todo tipo de pedidos sexuales”. ¿Cómo evitar la revictimización? ¿cómo narrar sin repetir los marcos que reducen a niños, niñas y adolescentes a cifras o silencios? El producto periodístico, en consecuencia, construye una imagen de la explotación como algo que aparece de forma repentina, como sugiere una de sus frases: “las recientes denuncias y capturas de extranjeros han abierto la puerta a un panorama que estaba presente todos los días, pero que era un mundo desconocido, una Medellín inexplorada”. Esta formulación, más que revelar, exotiza: al presentar la ESCNNA como parte de una ciudad “inexplorada”, refuerza la idea de que esta violencia solo existe cuando se vuelve mediáticamente visible. El resultado no es una “verdad a medias”, sino una verdad sesgada: aquella que elige ver el síntoma y no la enfermedad. Al referirse a las niñas únicamente desde la condición de quienes han logrado resistir —como en frases del tipo: “¿Qué piden las niñas sobrevivientes a la explotación sexual? Seguro que ellas, como la ciudad al unísono, vociferan justicia”— se minimiza la gravedad del delito. El término “sobrevivientes” transmite resiliencia, pero también puede funcionar como un velo que encubre la violencia estructural que permitió la explotación. Al no
Atención a la baja, PQRS en alza: aumento del 28%en Sura

Aunque Sura ha sido históricamente una de las EPS mejor valoradas por el Ministerio de Salud, el 2024 marcó un punto crítico para la entidad. Las dificultades financieras impactaron directamente la calidad del servicio, lo que se reflejó en un aumento significativo de las quejas y reclamos por parte de los usuarios. El informe anual de Suramericana, indicó que la EPS atendió a más de 16 millones de clientes en el 2024. Fotografía: Valentina Aristizabal. Las PQRS contra la EPS Sura crecieron un 28 % entre mayo y diciembre de 2024, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto lo muestran las cifras publicadas por la Superintendencia Nacional de Salud en su portal de Datos Abiertos, página que recopila las quejas de todas las Entidades Promotoras de Salud. En mayo del 2024 la EPS Sura le pidió al Gobierno Nacional salir progresivamente del Sistema de Seguridad Social. La insuficiencia de la asignación presupuestal de los últimos años, el incumplimiento del indicador de patrimonio adecuado2 y el registro de pérdidas netas que se dio entre 2022 y 2023 fueron las causas que mencionó la EPS en el comunicado de prensa oficial. Aun así, la Superintendencia de Salud, SuperSalud negó la solicitud por la imposibilidad de trasladar los afiliados de Sura a otras EPS. Aunque en la audiencia de rendición de cuentas del 2024, el gerente de la EPS Sura, Pablo Otero, resaltó que “a pesar de estar bajo una intensa presión financiera y operativa, Sura logró mantener su promesa de atención con calidad”, un año después de la solicitud se evidencia un deterioro en la calidad de la atención médica que reciben los pacientes. Para el año completo, de enero a diciembre del 2024, hubo un incremento del 25 % en las PQRS, lo que equivale a 39.424 reportes. Esto representa 18.528 casos más que el aumento registrado el año anterior. Para Víctor Correa, médico de la Universidad de Antioquia y magíster en Gobierno y Políticas Públicas, la calidad es una percepción subjetiva que tiene varios atributos: continuidad, accesibilidad, oportunidad, seguridad y la percepción del usuario. “La incertidumbre genera inconformismo”, dice Correa, y explica que en contextos caóticos como el actual, las personas tienden a adoptar un sesgo pesimista frente a la vida, lo que puede influir en el deterioro de su percepción sobre el sistema de salud y llevar a un aumento en las PQRS. Sin embargo, este es un problema estructural que está presente desde hace muchos años en todas las EPS. Analisalud, empresa dedicada a la recopilación, análisis y uso estratégico de datos de salud, recopila los reclamos en salud desde el 2017 en todas las EPS, excluyendo las indígenas, y muestra que en el 2017 había menos de quinientas mil quejas y para el 2024 se superó el millón y medio, es decir, un aumento del 257%. Además, de acuerdo con los datos de Analisalud, que coinciden con los de Supersalud, aunque la curva de PQRS de Sura presentó una tendencia a la baja hacia finales de 2024, en los primeros cinco meses del 2025 volvió a subir. En mayo, un año después de la solicitud, se reportaron 23.419 PQRS, cifra que superó el máximo histórico registrado durante el año anterior. La economía fluctuante de Sura En el mismo comunicado de prensa, Sura proyectó un déficit de $500 mil millones de pesos para el 2024. Y, aunque hay un registro de pérdidas de más de 360 mil millones entre el 2022 y 2023, el 2024 dio una utilidad neta positiva de 26 mil millones según lo mostrado por los estados financieros de Sura de diciembre del 2024. Este saldo a favor se da por la entrada de más de 1 billón de pesos en los ingresos por un concepto llamado “Liberación de reserva técnicas de periodos anteriores (CR)”. Según BDO Colombia, firma de contaduría pública, las reservas técnicas son provisiones necesarias y respaldadas en inversiones, que son exigidas por la Supersalud para que las EPS hagan frente a obligaciones futuras. Sin embargo, en una entrevista concedida en diciembre del 2024 a El Colombiano, Juana Francisca Llano, presidenta de la EPS Sura, afirmó qué, luego de presentar el plan de desmonte progresivo, recibieron un “apoyo irrestricto, pero por supuesto transitorio, de la red de prestadores en Colombia de la EPS Sura”. Pero, ¿este dinero es el billón de pesos de las reservas técnicas que se muestran en los estados financieros? Se consultó a la EPS Sura para resolver varias preguntas y su respuesta fue que en ese momento no están dando entrevistas acerca del tema. Durante los años 2020 y 2021, en temporada de pandemia, la EPS generó utilidades. Pero en el 2022 se presentaron variaciones importantes con respecto al año anterior. Sura tuvo un aumento del 28 % de sus afiliados, más de un millón de nuevos ingresos, alcanzando por primera vez los 5 millones. Esto vino acompañado de la caída de -859 % de su índice de utilidad. Según el medio especializado en Salud y que hace parte del Congreso Nacional de Salud, Consultorsalud, la caída en las utilidades sucedió por dos problemas claves que afectaron la operación desde el 2022: la insuficiencia estructural de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), que es el valor anual que se reconoce por cada uno de los afiliados al sistema general de seguridad social en salud para cubrir las prestaciones del Plan Obligatorio de Salud (POS); y la siniestralidad, indicador que mide si el ingreso recibido es suficiente para el pago de los servicios de salud prestados y que refleja la relación entre los costos asumidos por las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y los ingresos operacionales recibidos. En el 2024, dicha siniestralidad aumentó más del 100 % de acuerdo con este medio, “lo que indica que los gastos en servicios de salud superan los ingresos recibidos por afiliados. Esta situación ha consumido el patrimonio de la entidad, poniendo en riesgo su capacidad para continuar ofreciendo servicios de salud de calidad”. Foto: Valentina
Franca-mente latinas

La sele le movió el piso a la verdeamarela, en la tricolor parecida; al menos eso pareció en la cancha. Un vectorizado donde alguien vio una foto. Sebastián Torres Escobar. Selección Femenina Colombiana VS Seleção Brasileira Feminina de Futebol el pasado sábado 2 de agosto. La historia se repite: casi 23.000, peleas apaixonadas contra mestizas por el reinado para obtener recursos federacionales. Aunque falten asistentes, hubo hinchas de clase mundial y el estadio Rodrigo Paz Delgado de Quito, en América, se tensó. Sí fue una repetición, Katherin Tapias pareció hecha por españoles cual Iker. Pero más bien es como Sandra Sepúlveda. Marta pareció Nazario pero ella es color cian y su nombre termina en Vieira da Silva. Y Leicy Santos pareció James pero eso es quitarle profundidad: todas fueron ellas. Fenomenales, inventoras y cerberas. Hace tres años cumplimos un siglo desde la prohibición del fútbol femenino en Inglaterra, pero las Dick, Kerr Ladies jugaron, entre 1917 y 1965, su creación y desaparición, alrededor de 800 partidos que amasaron gradas y victorias. Y también, hace centenar y piquito, representaron a Inglaterra en el primer partido internacional femenino contra Francia, que contó con un aforo de 25.000 personas. Como colombianos “siempre nos falta un centavo para el peso”, pero, si entendiéramos lo nuestro, diríamos que faltó un tinto para el tanto. Y no, no fue el tinto que dejaron de tomarse las chinas, fue el que dejaron de darles en nuestras ligas y clubes. Claro que una mujer está hecha para este deporte. ¿Les has visto las piernas y la berraquera? Juegan como esos jubilados, los hombres esos de las épocas “doradas”: balón parado o corrido. Solo eran fríos. Su forma de jugar a veces es vistosa pero son naturalmente creadoras, una pelota al fondo y se ven en la esquina para el abrazo Poporo Quimbaya como trofeo al “aire”. Art-E donde pocos ven oficio. Sebastián Torres Escobar . Y claro que, como en cualquier cantera, hay partidos en los que te comes un gol o lo aciertas del lado erróneo; pero no por eso como hinchas podemos decir que son troncas. No le puedes negar a una pelada sus constantes chispazos por un desliz. Lo que puedes hacer es mostrarle que eso construye su camino. Que a veces toca entre chispazos y deslices y que cuando recibes ese camino con madurez, el tinto que se le dio al tanto rinde el fruto. Y bueno, lo puntual es que el fútbol brasileño está hecho de colectividad: entrenadores, conocimiento e ingenio. Una idea que luego copió Argentina, que ahora parece más mercantilista, pero sigue dedicada a su sele. ¿Nosotros tenemos alguna idea? Sí, machismo y barras. ¿Se parecen los contextos socioeconómicos? Demasiado. ¿Las peladas muestran resultados? Sí. ¿Entonces qué tinto debemos darles? Menos machismo, más barras e ingeniémola. ¿Ya se lo damos? Pues si somos los de siempre, no. ¿Qué es concretamente lo que debemos hacer? Armar Sociedades Anónimas de Fútbol (SAF) que entrenen con cariño a las fichas, como el Fluminense. ¿Quién se apersona? La pregunta tiene la respuesta, los colectivos dedicados al balompié. No se puede jugar y apoyar una liga tan poco y tan ciegamente como en Colombia, eso es precariedad. Sin embargo, míralas. Mira a Katherin con esa K y unas trenzas tricolor de corazón, ¿no suena como alemana, cual Marc-André ter Stegen, y antipatriótica, por todo lo anterior? Y a Leicy, con ese apellido; mírale el tiempo, así se hacen los diamantes. Y lee lo dicho por Catalina Usme: “Hemos logrado construir algo más bonito: nos toca volver a empezar y reconstruir para otra copa América. Pero si nos caemos nos volvemos a levantar, hay que admirar lo que hace este equipo”. Así que no vengamos a decir que no juegan, porque sí lo hacen, se ganan sus corotos de corazón. Quién sabe qué resabio no nos dejó ganar, faltando segundos para terminar el alargue nos hicieron el empate. No importa. Más bien, y con toda certeza, vengan a decir que la era del fútbol colombiano se avecina, para que sí cumplamos.
Editorial: La democracia muere en medio de un estruendoso aplauso

Foto: @J. Scott Applewhite Era noviembre de 2021 y hacía un año que Donald Trump había perdido las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Un politólogo y abogado de Ohio, todavía con bajo perfil dentro del Partido Republicano, dio un discurso en la Conferencia Nacional del Conservadurismo, en Florida. En este habló de los riesgos que enfrentaba la nación, “de las mentiras y las falsas guerras culturales” y, en medio de aplausos, dijo que para salvar al país debían “atacar agresivamente a las universidades”. Era J. D. Vance, que en enero de 2025 tomó posesión como vicepresidente de Estados Unidos con el regreso de Trump al poder. En una carta enviada el 11 de abril, el Departamento de Educación de ese país le exigió a la Universidad de Harvard reformar los órganos de gobierno, modificar los reglamentos disciplinarios, cambiar las prácticas de contratación docente, cerrar los programas de diversidad, equidad e inclusión, entre otras cosas. Según el Gobierno, todo esto para combatir el antisemitismo y la discriminación en el campus. Si no lo hacían, les bloquearían cerca de 2200 millones de dólares de fondos federales para la investigación. Una semana después, Harvard demandó al Gobierno buscando descongelar esos fondos. Cuando le preguntaron a Alan Garber, presidente de la institución, si podían ganar esta lucha, respondió que no sabía: “Es tanto lo que está en juego, que no tenemos otra opción”. La historiadora Ruth Ben-Ghiat lo dijo para Democracy Now!: “Cuando Donald Trump habla de que Estados Unidos es un país ocupado que él va a liberar, este es también el lenguaje de Francisco Franco”, el dictador español. Tenemos la certeza de que el fascismo sucedió, pero no la seguridad de que no vuelva a suceder. Además, hay que tener clara la diferencia que plantea el filósofo Jason Stanley: existen regímenes y políticas fascistas. “Estas últimas pueden ganar peso en la sociedad sin que necesariamente deriven en un Estado fascista a la antigua usanza”, dice. No por eso son menos peligrosas. Hoy parecemos mirar hacia otro lado ante la posibilidad de que regrese el fascismo y en medio del auge de Gobiernos que abrazan la autocracia y el totalitarismo perdemos de vista que está en juego la democracia misma. “Cuando Donald Trump habla de que Estados Unidos es un país ocupado que él va a liberar, este es también el lenguaje de Francisco Franco” Ruth Ben-Ghiat A 20 años del estreno del episodio tres de Star Wars, vale la pena recordar cuando en el clímax el canciller Palpatine da un discurso sobre los peligros internos y las luchas que enfrenta la República y le pide al Senado Galáctico nombrarlo emperador. En medio del bullicio, la senadora Padmé Amidala dice una frase que hoy resuena con tono profético: “Así muere la democracia, con un estruendoso aplauso”. Este alboroto contrasta con el silencio cómplice frente al fascismo, sobre todo cuando algunas de las voces disidentes de nuestros tiempos se apagan. Un día antes de morir, el papa Francisco dijo: “Cuánto desprecio se despierta a veces hacia los vulnerables, los marginados y los migrantes”. Su mensaje de justicia social intentó calar en un mundo que parece alejarse de los valores humanitarios. Basta con escuchar al presidente argentino Javier Milei, que dice aborrecer esa justicia. Es pronto para prever el rumbo del papado de León XIV, sucesor de Francisco. No obstante, cuando aún era el cardenal Robert Prevost, este mostró una posición crítica con el Gobierno de su país. En su perfil de X compartió una columna de la teóloga Kat Armas en la que aseguraba que “J. D. Vance está equivocado” y cuestionaba que el vicepresidente usara la Biblia para defender las políticas antimigratorias. Cuando usted lea este editorial, habrán pasado semanas desde que Harvard empezará a ceder y anunciará que su Oficina de Diversidad, Equidad e Inclusión pasaría a llamarse Oficina de Vida en la Comunidad y el Campus. ¿Cuántos de estos cambios regresivos son necesarios para asumir el peligro de lo que está pasando? Según la filósofa estadounidense Susan Neiman: “Si esperamos hasta que se construyan campos de concentración para llamar a los protofascistas lo que son, será demasiado tarde para poder detenerlos”. Lo que pasa con Harvard y otras universidades es síntoma de unas políticas que empiezan a ganarse el apelativo de “fascistas”. Reemplazan la importancia de la razón por un discurso que idealiza un pasado mítico y busca imponer un relato conspirativo mediante la propaganda, al tiempo que censura y persigue opiniones y formas de vida disidentes. Sería ingenuo decir que este es el inicio, cuando los migrantes, las mujeres, las poblaciones LGTBIQ+y afroamericanas o cualquier otro grupo que se distancia de la visión trumpista ya ha sentido el rigor de la “América grande” que amenaza a la democracia y a los derechos que la hacen posible. El mundo tendrá que decidir entre ser un testigo silencioso en medio de los aplausos o preocuparse por defender todo lo que está en riesgo.
Espesuras: una exposición que indaga cómo el arte ayuda a resignificar un mundo herido

Tras la COP16, el Museo La Tertulia de Cali y el Parque Explora de Medellín se aliaron para construir la exposición Espesuras: habitar un mundo herido, una propuesta de arte contemporáneo que tiene como propósito profundizar en las relaciones entre ciencia, problemáticas sociales, arte y saberes ancestrales en medio de la relación desequilibrada que tenemos los seres humanos con el planeta.
Una cita con el exorcista

En Medellín, cientos de personas buscan alivio espiritual y físico para liberarse de cargas que trascienden lo que la ciencia puede explicar. Para esto acuden a iglesias o cultos y esperan horas para conseguir la ayuda de sacerdotes como Álvaro Murillo, que hasta hace dos años era el exorcista oficial de la Arquidiócesis. Hoy, nadie ocupa ese lugar. Cada día, el padre Álvaro Murillo celebra la eucaristía en la parroquia Jesús Obrero (Guayabal), donde es párroco desde agosto de 2024. Foto: Juan Sebastián López-Galvis. El canto del viacrucis –“Misericordia inmensa, pródiga de perdón”– se mezcla con los gritos que llegan desde el otro extremo de la iglesia. Una mujer se retuerce y lucha por librarse de dos hombres que la sostienen mientras el padre Álvaro León Murillo unge su cabeza con aceite. Por un instante, toda la gente guarda silencio. El frío de la tarde entra por las ventanas. El viacrucis continúa sin interrupciones, como si aquel bullicio fuera apenas un impase en el ritual de la tarde. El segundo viernes de Cuaresma, el grupo de lectores y lectoras de la parroquia Jesús Obrero, en el barrio Campo Amor, de Guayabal, realiza la meditación del viacrucis como cada viernes en ese tiempo de preparación para la Semana Santa. Usan vestidos blancos, se turnan para leer fragmentos de los evangelios y cargar un báculo con una cruz. A medida que avanzan por cada cuadro, que representa cada estación de Jesús rumbo a su crucifixión, se acercan al lugar donde unas 20 personas hacen fila de pie, pese a que hay bancas vacías, esperando a ser atendidas en la nave izquierda del templo. Aquella mujer que grita y se retuerce cae rendida. Los dos hombres que asisten al padre la sientan frente al sagrario, el espacio que en cada iglesia, según la doctrina católica, resguarda el cuerpo de Cristo. En el mundo hay fuerzas malignas, ese relato está presente en la mayoría de las religiones: maldiciones que roban el sueño, enfermedades que avanzan con rapidez, amores que se marchitan sin explicación y tristezas que no se van. También hay quienes aseguran ser perseguidas y perseguidos por presencias que acechan desde la oscuridad de sus casas. Esas son las creencias que impulsan a muchas personas a seguir al padre Álvaro, que hasta el 2023 era el delegado por la Arquidiócesis de Medellín para realizar exorcismos. Pero la gente no lo busca solo por lo imponente de ese título, sino por lo que dicen que puede hacer: sanar enfermedades, liberar cargas espirituales, romper trabajos de brujería y, sí, también por expulsar los demonios. “Escuché unas voces que parecían animales y en el momento sentí un frío”. Marina Rivera, vecina de la zona El martes siguiente, después de aquel viacrucis, al finalizar la misa de las siete de la mañana, al menos 100 personas se quedan en la parroquia. Esperan las indicaciones del padre para lo que él llama “orar juntos”. Él las espera sentado frente al altar y junto a una mesita con aceite consagrado y una botella rociadora de agua bendita. Algunas personas están solas, otras, acompañadas de un pariente, amiga o amigo y hay quienes no buscan ayuda para sí mismas sino para alguien más de quien llevan una foto. Al pasar donde el padre lloran o permanecen calladas, gritan, golpean y rasguñan. Tres hombres sujetan a una mujer de unos 30 años de los brazos y las piernas como si la fueran a reducir por completo. Al final, cae desmayada y uno de los hombres se alza la camiseta para rociarse agua bendita, la misma que usa el padre, en uno de los rasguños que le quedaron en la espalda. Esos gritos que hoy resuenan en Jesús Obrero antes sucedían en El Espíritu Santo, una parroquia en Prado, en el centro de Medellín. Cuando el padre Álvaro era párroco de El Espíritu Santo, las filas solían abarcar cuadra y media. Wilbert Calvo, un panadero que trabaja frente a la iglesia, cuenta que mientras el padre estuvo allí cerraban más tarde para aprovechar que la gente compraba pan y café para pasar la noche: “Desde las cuatro de la tarde ya había gente haciendo fila para el otro día”. Los gritos irrumpían la tranquilidad del barrio. Así lo recuerda Marina Rivera, que vive frente a la casa cural hace 30 años. A diario escuchaba alaridos que no parecían humanos. Ella misma hizo la fila una vez como acompañante: “Escuché unas voces que parecían animales y en el momento sentí un frío”. A principios de cada mes, en la parroquia se reparten los fichos para la atención del padre Álvaro. Aun así, decenas de personas llegan sin ficho a hacer fila, esperando obtener su ayuda. Foto: Juan Sebastián López-Galvis. Afuera de la iglesia las personas esperaban en vigilia hasta el amanecer. Cuando entraban, el padre les echaba aceite en la cabeza, frente a lo cual muchas de ellas gritaban, convulsionaban y si se caían, entre quienes asistían las acomodaban en una banca hasta que pudieran salir por su cuenta. Todo esto sucedía en menos de cinco minutos. La experiencia le dio al padre y a su equipo un sistema para repartir turnos, como si fuera una EPS, el cual se implementó durante los casi cuatro años que el padre estuvo en Prado. Aunque pronto esos fichos se convirtieron en negocio. No tardó en aparecer gente que hacía la fila para vender su lugar. “Empezaron en 20 mil y terminaron en 100 mil pesos”, dice Marina. Hoy las filas continúan en el barrio Campo Amor. *** Hay representaciones y sonidos que, por imaginarios colectivos, se asocian al rito del exorcismo: el sacerdote que visita una casa para expulsar el demonio de una persona, voces graves similares a un rugido, una habitación fría y oscura, actos del cuerpo y el espacio que cruzan los límites de lo “común” y que orillan a los espectadores a echarse la bendición. Sin embargo, hoy la labor del padre Álvaro ocupa un espectro más amplio de “necesidades” que están arraigadas en la cultura
Hilando historias desde la raíz