Sembrando Historias

En Támesis, el taller Sembrando Historias reunió a estudiantes de periodismo y habitantes del municipio en un ejercicio colectivo de escucha y memoria, donde la siembra simbólica y la escritura se convirtieron en herramientas para reflexionar sobre el territorio, su identidad y su cuidado.
La minería no calma la sed

Los ríos de Támesis suenan como el canto de los pájaros y son tan fríos como cristalinos. Mientras empresas multinacionales buscan minerales en las montañas por las que se derraman los afluentes, los habitantes del municipio defienden lo que consideran más valioso. Esta es la historia de la resistencia de los tamesinos por el agua.
Recetario para cosechar resistencias

En Támesis los campesinos siembran los cimientos para la defensa del territorio. Las familias Montoya Buitrago, Escobar Ramírez y López Zapata son apenas tres de las cientas que con sus emprendimientos agrícolas no solo se abastecen a sí mismas y a sus compradores, sino que también se suman a la resistencia colectiva frente a la posible llegada de la minería.
Periodista de tiza y tablero

Dedicó su vida a lo que quiso: estudió, leyó, escribió hasta donde pudo y caminó el mundo durante 82 años. Nos despedimos de Miguel Valencia, el hombre que durante casi seis décadas hizo periodismo con su puño y letra, con tiza y tablero, en las afueras de la Universidad de Antioquia. Foto: archivo Familiar. Intervención digital: Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga Miguel murió el 11 de octubre de 2025. Un mes después, cerca de la portería de la calle Barranquilla de la Universidad de Antioquia ‒por la que transitan diariamente miles de estudiantes, profesores y empleados‒, la malla seguía cubierta por los carteles y los tableros en los que Miguel escribió durante años. Algunos estaban vacíos, otros tenían borrones, unos pocos mostraban los números ganadores de la lotería y muchos llevaban mensajes que conmemoraban su vida. “¡Gracias, Miguel, por cinco décadas de periodismo libre!”, se leía en uno de ellos. En un cuarto pequeño del costado oriental de la portería de Barranquilla, donde los vigilantes guardan conos y reciclaje, aún estaban los periódicos que dejó Miguel el 3 de octubre, la última vez que pisó la Universidad. Cada día ‒los hábiles, los fines de semana y hasta los festivos‒, Miguel caminaba desde el barrio Córdoba, en el noroccidente de Medellín, hasta la UdeA. Llegaba a las siete de la mañana, pasaba por la plazoleta Barrientos y de su casillero sacaba una caja con libretas, lapiceros, mecato, pintura y tizas. Pero ese no era el comienzo de su jornada: más temprano, caminaba hasta el centro de la ciudad para recoger los periódicos que intentaría vender, prestar o cambiar durante el día. Usualmente El Colombiano, Q’Hubo, El Espectador y El Tiempo. La rutina de Miguel fue la misma desde 1968, cuando llegó a la Universidad, y no cambió mucho cuando Marta, su hermana, comenzó a trabajar con él en 1976. Montaron un puesto junto a la portería más transitada de ese entonces en Ciudad Universitaria, la de Barranquilla, cuando aún no existía la del metro. Vendían periódicos tradicionales y otros no tanto, desde El Mundo, Vanguardia Liberal y la Revista Vea hasta el Semanario Voz o el Almanaque Bristol. Pero llegaron la portería del metro y el internet, que no favorecieron las ventas, y eventualmente el quiosco desapareció, pero ellos no. En 2015, Marta se enfermó, dejó el trabajo y Miguel siguió solo. Foto: archivo familiar. *** Miguel Ángel Valencia García nació en la Medellín de 1943, pero su infancia transcurrió entre El Carmen de Viboral y El Santuario. Fue hijo de campesinos, penúltimo entre 11 hermanos y el menor de los hombres. Tenía la cara alargada, los ojos claros, la tez morena y el cabello, que con los años se volvió gris, delgado y siempre bien peinado. La vida paisa y pueblerina lo acercaron a la religión. Pensó en ser sacerdote, pero, según recuerda su sobrino Juan Guillermo Escobar, hijo de Marta, los seminarios le cerraron las puertas por el color de su piel. Miguel abandonó la idea de ser cura. Luego prestó servicio militar y, a sus 25 años, halló su lugar definitivo en la Universidad de Antioquia. Allí mantuvo, en sus tableros, un mensaje conciliador y de fe. Miguel hizo suya la vida universitaria. Al mediodía dejaba su puesto ‒cuando estaba Marta, a cargo de ella; después, de los vigilantes‒ y se adentraba en las posibilidades de la UdeA. Se ponía a “circular”, cuenta Óscar Ortega, profesor de Ingeniería de Sistemas y creador de la cuenta de Instagram @miguelcarteles, donde publicaba las frases y los anuncios que Miguel replicaba en sus tableros. En sus recorridos, entraba a conversatorios, participaba en cineclubes y escuchaba debates con la misma atención con la que repartía titulares. Foto: archivo familiar. Su voz cálida y grave era inconfundible. Tal vez por eso lo cautivaban el canto y la radio. Hizo parte de varios coros, como el de la Arquidiócesis de Medellín, el de los jubilados de la UdeA y el del hospital San Vicente de Paúl. En la Emisora Cultural UdeA grabó algunas oraciones navideñas. Allí, participó en varios programas: leía noticias o declamaba poesía. “Así lo pusiera a leer tres minutos, él venía por estos tres minutos los domingos”, recuerda Carlos González, programador y productor, sobre el rol de Miguel en el espacio En defensa de la palabra. Con el tiempo, se volvió uno de esos “amigos de la emisora”. “Siempre nos saludaba con mucho cariño, como a todos, pero con nosotros tenía un afecto especial”, dice Carlos. León Ortiz, el dueño de la cafetería del bloque 22, cerca de las piscinas, le ofrecía el almuerzo todos los días a cambio de un par de periódicos. “Le servían de más”, dice su sobrino. Óscar cuenta que cuando Miguel enfermó por problemas renales y cardíacos, algunos docentes y amigos lo ayudaron a acceder a citas médicas particulares para evitar que se agravara su salud. Juan Guillermo añade, con desazón, que esperaban tener más apoyo de la Universidad, pero nunca llegó. Miguel tejió amistades con profesores, estudiantes, empleados y vigilantes; todos lo reconocían por su voz, su sonrisa, su humildad y su manera de pertenecer a todos los lugares sin ser totalmente de ninguno. Miguel nunca se casó ni tuvo hijos. En la casa donde vivían él, Marta y Juan Guillermo dominaba el silencio. Miguel era “luz de la calle y oscuridad de la casa”, dice su sobrino. Además, cuenta que su tío llegaba cerca de las nueve y media de la noche y hablaba poco, salvo con su hermana. *** El segundo sábado de octubre, tras una semana hospitalizado en la Unidad Intermedia de Castilla, Miguel falleció. Su familia creía que de los cuatro hermanos que seguían con vida sería el último en morir, porque no fumaba, no bebía, “tenía un chasis muy resistente”. Al amanecer del domingo, su sobrino dio la noticia a los conocidos de Miguel. “Se merece que anunciemos su muerte”, le dijo Yasmile Pineda, otra amiga de Miguel, a Óscar. Decidieron despedirlo en su ley: tomaron de la caja la
Si la minería acecha, Támesis resiste

La explotación minera ronda el Suroeste antioqueño desde hace por lo menos dos décadas. En respuesta, los tamesinos se han resistido a los proyectos que intentan extraer riquezas minerales de sus montañas. Hoy, es la minera AngloGold Ashanti la que despierta el rechazo frente a la posible explotación del proyecto Quebradona, entre Támesis y Jericó. Los habitantes defienden que su riqueza son los frutos de la tierra.
Semillas de resistencia

Semillas de resistencia Heidy Johana Díaz Chaverra | heidy.diaz1@udea.edu.co Joan Manuel Guarín Castañeda | joan.guarin@udea.edu.co Sara Hoyos Vanegas | s.hoyos@udea.edu.co Verónica Lucía Zarama Guerrero | veronica.zarama@udea.edu.co En Támesis, la defensa del territorio se ha tejido desde lo sensible, lo simbólico y lo cotidiano. Ante la amenaza de la minería, la comunidad ha encontrado en las prácticas culturales no solo herramientas de expresión, sino formas esenciales para proteger la vida. En 2008, la multinacional AngloGold Ashanti anunció su interés en explotar los recursos minerales del territorio bajo el proyecto Minera de Cobre Quebradona, el cual tendrá injerencia en predios de los municipios de Jericó, Fredonia y Támesis. Justamente en este último municipio, sus habitantes crearon una estrategia de defensa del territorio que no se basa solo en discursos políticos ni litigios legales: han construido todo un tejido de resistencia social desde el arte, la educación y la comunicación Estas prácticas no son ornamentos de la resistencia: son su esencia. A través de canciones, murales, tejidos, rituales, programas radiales y aulas escolares los habitantes del territorio han cultivado memorias compartidas, vínculos con la tierra y una conciencia crítica que se fortalece con acciones comunitarias. Resistir aquí ha sido sembrar, cantar, enseñar, recordar y cuidar. “Estas herramientas hacen que se fortalezca el tejido social y que las expresiones artísticas cuenten esa historia de resistencia” Astrid Henao Astrid Henao es tejedora territorial y lideresa social del municipio. En sus palabras da cuenta de cómo la cultura es una práctica viva y transformadora que articula a la comunidad, la memoria y el cuidado del territorio. Con una voz arraigada en el sentir campesino y en la práctica constante de la cultura como resistencia, ha acompañado procesos colectivos que reafirman que en Támesis resistir también es “co-existir”. “El arte, la cultura y la educación son estrategias políticas y poéticas para defender el territorio” Astrid Parra Esto afirma Astrid Yohana Parra Ospina, docente de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, cuya labor se ha centrado en la intersección entre las artes, la educación y la construcción de paz. Desde su experiencia como investigadora y pedagoga, sostiene que la cultura construye identidad, el arte moviliza emociones, la educación siembra conciencia y la comunicación amplifica mensajes. Estos cuatro pilares se han convertido en una cultura de la resistencia que busca sostener vínculos, preservar legados y proyectar un futuro posible lejos del extractivismo. En esta serie web se recogen cuatro historias donde la cultura se hace visible: una tejedora que articula procesos culturales en defensa del territorio; artistas que cantanla memoria viva del municipio; una emisora comunitaria que informa y moviliza y un colegio donde se educa sobre el cuidado y el arraigo. Explora los contenidos, escucha las voces, recorre los relatos: en este rincón del Suroeste antioqueño, crear también es resistir. Episodio 1: Trazos y ritmos que germinan La resistencia en Támesis se teje desde la propia identidad cultural de su comunidad. Este episodio muestra cómo las expresiones artísticas y culturales se han convertido en un pilar de la defensa territorial: celebraciones, encuentros y proyectos comunitarios que fortalecen el tejido social y ayudan a aliviar la carga que implica resistir en el municipio. https://youtu.be/2Lh13lJZfT8 Episodio 2: Donde florece el mensaje En Támesis, la resistencia a la minería no solo se vive en las calles, sino que también se expresa en cada palabra, imagen y mensaje que circula en el pueblo. Este capítulo explora cómo la comunicación desde la radio y la televisión local informa a la comunidad mientras fortalece la conciencia colectiva, la identidad y la defensa del territorio, dignificando la vida de sus habitantes. https://youtu.be/iPG8i-bBwes Episodio 3: Aulas que florecen En Támesis, el futuro se construye desde las escuelas. En este municipio, cuya historia de rechazo a la minería se remonta a más de dos décadas, las instituciones educativas con enfoque ambiental se han convertido en faros de conocimiento y resistencia en la defensa del territorio. Este episodio explora cómo la educación ambiental y la participación de niños y jóvenes en las conversaciones comunitarias han permeado el sentido de identidad, pertenencia y apropiación del territorio en las nuevas generaciones. https://youtu.be/AhEVyPMl9zY
Edición 110. Diciembre de 2025
Voces que siembran siempre y resisten cuando toca

Támesis es un municipio de vocación agrícola, tranquilo y con un paisaje imponente. Así lo defienden tres voces campesinas que resisten a la minería: Eradio Toro, Saira Ramírez y Sergio Ruiz. Los tres hablan sobre las preocupaciones ante la llegada de las mineras y una oposición que, aunque no se moviliza constantemente, no ha permitido la explotación de sus minerales y ha generado aprendizajes.
El agua que cuidamos

Gonzalo, Gilberto y Blanca hacen parte del grupo de tamesinos que han dedicado su vida a llevar a sus comunidades uno de los servicios más esenciales para la vida: el agua. En Támesis, los acueductos comunitarios se han consolidado como una red extendida y profundamente arraigada en el territorio. Hoy, sin embargo, la amenaza de la minería pone en riesgo la calidad y el futuro de su agua.
Sembrando resistencias
Parque principal de Támesis, Antioquia. Foto: María Camila García Patiño. Se siembra resistencia como se siembra cualquier cosa: con cariño, paciencia, voluntad, y, sobre todo, con esperanza de poder cultivar sus frutos. En su tercera acepción, el diccionario de la RAE define resistencia como “un conjunto de personas que, generalmente de forma clandestina, se oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio”. La cultura y el arte intencionados en las nuevas generaciones, el poder del agua, la fuerza en los actos cotidianos del campesinado y la búsqueda por desarrollar nuevas economías han llevado a la comunidad de Támesis por diferentes caminos para alejarse de la sombra que amenaza con oscurecer su futuro. Creemos en la importancia y el impacto del periodismo universitario como una herramienta a nuestro alcance para dar a conocer las historias de una comunidad que se enfrenta a la minería en su territorio. Como periodistas en formación tenemos un compromiso con la verdad y la rigurosidad en la investigación; no tenemos un afán extractivista donde llegar a un lugar, sacar lo que necesitamos e irnos son actos sucesivos. Dentro de nuestras posibilidades buscamos mostrar de forma fiel lo que sucede en Támesis para dar a conocer algunas de las dinámicas de resistencia a la minería que allí se manifiestan. Los tamesinos esparcen semillas y siembran resistencias. Nosotros, estudiantes de periodismo, miramos de cerca sus brotes, los investigamos y ayudamos a que estos sean vistos. Si la minería acecha, Támesis resiste La explotación minera ronda el Suroeste antioqueño desde hace por lo menos dos décadas. En respuesta, los tamesinos se han resistido a los proyectos que intentan extraer riquezas minerales de sus montañas. Hoy, es la minera AngloGold Ashanti la que despierta el rechazo frente a la posible explotación del proyecto Quebradona, entre Támesis y Jericó. Los habitantes defienden que su riqueza son los frutos de la tierra. Anneth Sofía Huérfano Torres | annethsofia.huerfano@udea.edu.co Sofía Parra Álvarez | s.parra1@udea.edu.co Reportaje: Si la minería acecha, Támesis resiste En Támesis, la resistencia a la minería se cultiva como la tierra: con paciencia, esperanza y voluntad colectiva. Cuatro fuerzas sostienen esa defensa del territorio: la labor cotidiana del campesinado, la protección del agua, la apuesta por un turismo que conserva en lugar de extraer y una cultura que transmite memoria y unión. Presiona cada botón para conocer las historias. Agua En Támesis, el agua se convirtió en el corazón de la defensa territorial. Desde los nacimientos y los ríos hasta el agua que sale por la llave, cada gota impulsa la resistencia a la minería. Documental: El agua que cuidamos Reportaje: La minería no calma la sed Campesinos Los campesinos fueron la primera voz en alertar sobre los riesgos del extractivismo. Con su conocimiento del territorio, demuestran que la tierra vale más cuando se cultiva. Entrevista: Voces que siembran siempre y resisten cuando toca Entrevista: Recetario para cosechar resistencias Cultura El arte, a través de la pintura, la música y el encuentro, se transformó en una herramienta defensiva. Cada expresión reafirma que el territorio no es mercancía sino identidad. Serie web: Semillas de resistencia Turismo El turismo emergió como una alternativa que valora el paisaje y a sus comunidades. Montañas, cascadas y petroglifos hacen parte de la historia de un pueblo que elige cuidar. Pódcast: Las caras del turismo Dirección – Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga Asistencia de dirección – Valeria Londoño Morales Producción – Pablo Giraldo Vélez y Janis Ascanio Maestre Diseño web – Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga Diseño sonoro – Gisele Tobón Arcila Reportaje – Anneth Sofía Huérfano Torres y Sofía Parra Álvarez Agua – Janis Ascanio Maestre, Cristian Dávila Rojas, Valeria Londoño Morales, Salomé Tangarife Rico y Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga Campesinos – Anneth Sofía Huérfano Torres, Pablo Giraldo Vélez, Daniel Esteban Gómez Penagos, Sofía Parra Álvarez y Gisele Tobón Arcila Cultura – Heidy Johana Díaz Chaverra, Verónica Lucía Zarama Guerrero, Sara Hoyos Vanegas y Joan Manuel Guarín Castañeda Turismo – Natalia Chaverra Cadavid, Gissell Alejandra Galindres Inguilán y Estefanía Salazar Niño