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Periodismo de guerra, sociedad en crisis

Civil War se desarrolla en un futuro no muy lejano, en torno a la experiencia de un grupo de periodistas que viaja por los Estados Unidos durante una guerra civil que envuelve a la nación. La veterana fotógrafa de guerra Lee Smith, su colega Joel, la joven aspirante a fotógrafa Jessie Cullen y su mentor Sammy buscan dirigirse a Washington D.C. para intentar entrevistar al presidente antes de que el grupo secesionista más fuerte, “Las Fuerzas Occidentales”, lideradas por los estados de Texas y California, llegue a la capital. Kirsten Dunst interpreta a Lee Smith en Civil War. Foto: fotograma de la película. ¿Por dónde se empieza a analizar esta película? Se puede decir que Civil War logró retratar de tal manera la crueldad de la guerra que todos estos detalles parecen imposibles de contar; gran parte de la audiencia parece estar de acuerdo en que la película está a la altura, pues recibió una aprobación del 81% entre 348 reviews en el sitio web Rotten Tomatoes. Según esta página, el consenso de la crítica es que Civil War es una mirada de cerca a la violenta incertidumbre de la vida en una nación en crisis; mientras que el pensamiento de la audiencia coincide en que la película hace un buen trabajo de ubicar al espectador acercándose a su realidad, aunque puede ser frustrante para los que quieren saber la razón por la que empezó el conflicto. ¿Será esto verdad? En teoría, la premisa se presta para mucha acción. El británico Alex Garland fue el encargado de dirigir Civil War. Conocido por su estilo visualmente distintivo y sus narrativas reflexivas, Garland se ha ganado una reputación en la industria por explorar temas complejos con profundidad y originalidad, siendo un ejemplo de esto sus trabajos en Exmachine y Anihilattion. La película fue producida por A24, un estudio reconocido por su cine independiente de alta calidad, habiendo respaldado éxitos como ‘Moonlight’ y ‘Lady Bird. En este sentido, al ver esta película se debe contar con una disposición diferente a la tradicional; el punto principal no es el porqué de la guerra, a lo que se debe poner atención es a la manera en que los protagonistas se desenvuelven en la historia. La parte más importante de la trama es la experiencia de la “protagonista” Lee Smith. Ella es una fotoperiodista de guerra muy conocida que se ha enfrentado a numerosos campos de batalla, incluso antes del estallido de la guerra civil. Esto se demuestra desde el principio de la película, donde tiene una actitud fría y calculadora no solo al disparar la cámara, también en las relaciones con sus compañeros. Mientras avanza la historia, nos damos cuenta de las secuelas que le ha dejado retratar tal crueldad en sus fotografías, siendo este uno de los puntos fuertes de la película. No es necesario mostrarla gritando y sufriendo para revelar que padece estrés post-traúmatico, con una simple escena en el baño Garland retrata su expresión preocupada, e incluso la actitud que toma con Jessie, la aspirante a fotógrafa, demuestra una profunda preocupación por lo que le pueda pasar a la chica porque ella que lo ha visto todo, sabe lo cruel que puede llegar a ser la humanidad. En este sentido, la historia de Lee toma fuerza gracias al realismo de su personalidad y la manera en que interactúa con Joel y Sammy. La actriz Kirsten Dunst hace un gran trabajo mostrando a su personaje con problemas para expresarse asertivamente producto de la guerra, y en ningún momento se muestra como una protagonista cliché que va en busca de sus sueños. Lee es una fotoperiodista de renombre que no necesita conseguir nada, y gracias a esto la realidad logra representarse desde la guerra y el porqué del periodismo en un contexto tan extremo, sin caer del todo en el papel de la protagonista o incluso en las razones de la guerra misma. Lo más importante terminan siendo las reflexiones que se generan en torno a la profesión y a la realidad misma. Para empezar, el momento en que están iniciando su viaje y pasan por uno de los “controles fronterizos”, hay una familia completa que va en sentido opuesto, escapando del conflicto. Esto ubica al espectador en la situación que van a vivir los periodistas, y es que el grupo no sabe a lo que se enfrenta, o quizá sí, pero continúa a pesar del peligro. En segunda instancia, se genera una discusión durante el viaje a Washington del porqué siguen tomando fotos y publicando a pesar de que muchos de los periódicos ya han quebrado. Lee se enoja y dice que el trabajo del periodismo es registrar para que otros pregunten, y que los fotoperiodistas no se cuestionan su realidad, sino que la retratan en fotografías para que la gente las vea, se entere de lo que está ocurriendo y que la audiencia sea la que se forme su propio juicio. Esta posición es contradictoria con la actitud de los padres de Jessie y de la propia Lee, que se encuentran en granjas aisladas del país y alejadas del conflicto, fingiendo que nada está ocurriendo. Esto plantea la discusión sobre el poder del periodismo no solo en un contexto de caos, sino en el mundo real. ¿Cuánta gente deja de consumir contenidos informativos porque dicen estar cansados de siempre escuchar malas noticias? Este argumento es muy fuerte porque lleva a pensar que, si la audiencia no se interesa por lo que está ocurriendo, como los padres de Jessie, el periodismo no tendría sentido… Bueno, lo que ocurre es que a lo largo de la película, todos los retratos de guerra muestran una cercanía que incluso se puede tornar incómoda, pero que retratan a la perfección todo el daño que puede llegar a hacer el humano. Por esto la película ha sido tachada en Estados Unidos como irresponsable, ya que en este mismo año pronto serán las elecciones presidenciales del país, lo que ha generado que muchos insinúen que la película está
Un genocidio ocurre en Palestina

Cuando se habla con palestinos hay algo que, sin saber, repiten todos: “mientras hablamos, un genocidio está ocurriendo”. ¿A qué se refieren? Al bloqueo de la entrada de bienes básicos como comida, medicina y agua, a los bombardeos, a los ataques contra la población civil y a los efectos de años de ocupación en la Franja de Gaza. Waseem Quzmar, de 20 años, y Omar Al Qaisi, de 22, son dos jóvenes palestinos muy distintos: el primero vive en Naplusa, en el norte de Cisjordania, y el segundo vive junto con su familia en Rumania desde que salieron exiliados de Hebrón, en el sur de Cisjordania. Los une el dolor: para Omar y su familia las palabras no pueden explicar el horror que sienten al recibir las imágenes y las historias de lo que ocurre con sus compatriotas en Gaza; Waseem, por su parte, creció rodeado de violencia, escuchando de amigos y conocidos asesinados o apresados. Dice que se volvió insensible y que es una locura que la muerte de inocentes se haya normalizado tanto en su entorno. Ambos están de acuerdo con que los métodos de ocupación israelí en Palestina se han modernizado en los últimos años y que las condiciones de vida de los palestinos no han hecho más que empeorar. La violencia en Gaza empezó mucho antes del ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. El asedio, como llama Waseem al bloqueo impuesto sobre la Franja de Gaza, comenzó en 2007, cuando él era apenas un niño. Ese año, Hamás, que en 2006 había ganado las elecciones, atacó las instalaciones de la Organización para la Liberación de Palestina con el fin de tomar el control total de la Franja de Gaza. En respuesta, Israel, con respaldo de Egipto, promovió un bloqueo que impedía el acceso marítimo, aéreo y terrestre a la Franja, con la justificación de presionar económicamente a Hamás. El bloqueo continúa. “Lo que está sucediendo aquí en Cisjordania no es ni de lejos comparable con lo que la gente en Gaza está pasando y ha pasado durante años”. Waseem se refiere a lo que organizaciones como Human Rights Watch han condenado como “una prisión al aire libre”, ya que se ha impedido el ingreso de bienes, lo que limita las importaciones y exportaciones; en consecuencia, más del 65 % de la población de la Franja de Gaza vive en pobreza, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y el 63 %, en condición de inseguridad alimentaria, según el Programa Mundial de Alimentos, también de la ONU. “Lo que pasa aquí es malo, las historias que he escuchado de tanta gente pueden decirme al menos eso, pero lo que está sucediendo en Gaza es un genocidio, sin duda alguna”, agrega Waseem, y con esto se refiere a lo que la ONU define como “un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. El escalamiento El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó un ataque sorpresa con cohetes que, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), alcanzaron el 70 % de su territorio. Los combatientes de Hamás asesinaron a más de 1200 israelíes y, de los rehenes que tomaron, más de 100 siguen retenidos o están desaparecidos. Hasta abril del 2024, según la ONU, grupos armados palestinos ‒entre ellos Hamás‒ seguían lanzando cohetes indiscriminadamente hacia Israel; algunos de ellos fueron interceptados por el domo conocido como “Cúpula de Hierro”: un sistema de defensa que cubre gran parte del territorio y que se encarga de frustrar ataques aéreos con misiles, drones y proyectiles. Según la policía israelí, la principal fuente de explosivos de Hamás son municiones que Israel lanzó sobre Gaza en los últimos 17 años y que no estallaron. Mauricio Jaramillo, profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, explica que este ataque “representó una humillación para Israel”, que nunca había sufrido tantas bajas a manos de Hamás. Esto tiene una relación directa con la magnitud del impacto y la duración de la respuesta de Israel, que ha sido mayor en comparación con conflictos previos. Para Jaramillo, hoy es incorrecto hablar de un “conflicto”, pues no se trata de dos enemigos enfrentándose en igualdad de condiciones, sino de una respuesta desproporcionada de Israel en un contexto de ocupación histórica. El profesor añade que lo ocurrido el 7 de octubre “puso en evidencia el dolor de los palestinos ante la incesante opresión sionista”. El sionismo es un movimiento de ideología nacionalista cuyo objetivo es establecer un Estado nacional judío en territorios palestinos al considerar que les pertenecen ancestralmente. Es algo sobre lo que Omar habla con fervor. Después de todo, es el sistema de “brutalidad, redadas, asesinato y discriminación” que le arrebató a su familia su tierra natal y a él sus ganas de volver. El sionismo ha desencadenado un apartheid, que es el término utilizado por la propia comunidad palestina y las organizaciones internacionales para describir la exclusión, las agresiones y la privación de tierras de palestinos a manos de los colonos judíos. Jeremy Laurence, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, escribe en una nota de prensa que miles de palestinos reportaron ser detenidos arbitrariamente dentro y fuera de Gaza, muchos de esos casos se convirtieron en desapariciones forzadas. Algunos de ellos alegaron maltrato y tortura a manos de las FDI. Según la ONU, entre el 7 y el 31 de octubre de 2023, se registraron 203 ataques de colonos hacia palestinos, en cerca de la mitad de estos incidentes participaron las fuerzas israelíes, quienes escoltaban o apoyaban activamente los ataques. Waseem habla de asesinatos que ocurren en su ciudad, Naplusa. La presencia de las FDI en las ciudades de Cisjordania durante el día es inexistente. En cambio, dice que siempre ingresan tarde, entre las dos y las cuatro de la madrugada, ya sea para matar o arrestar a alguien. Moverse entre ciudades es difícil: hay carreteras completamente cerradas y otras con
Edición 107. Abril de 2024
“No puedo garantizar la veracidad absoluta de la información que genero”: ChatGPT

El uso de ChatGPT se hace cada vez más popular en redacciones de medios de comunicación de todo el mundo. Sus funciones van desde la corrección hasta la redacción de contenidos, pese a que la misma herramienta reconoce sus limitaciones y sus riesgos. Ilustración: Jhojan Millán – @alverja.caricatura El 9 de julio una usuaria de Twitter (ahora X) publicó un hilo en el que muestra los resultados de haberle preguntado a una Inteligencia Artificial (IA) cómo se verían las Barbies de distintas ciudades de Colombia. Entre el 10 de julio y el 1 de agosto se publicaron al menos 18 notas en medios de comunicación replicando esta información: Semana, El Tiempo, Blue Radio, La FM, El Heraldo y W Radio fueron algunos de ellos. Este es solo un ejemplo de múltiples casos en que los medios de comunicación usan la información generada por la IA como material de publicación, haciéndole preguntas como cuáles son los pueblos o parques más lindos de Antioquia y Colombia, predicciones sobre el fin de la humanidad, soluciones o previsiones sobre el cambio climático o «desentrañar la incógnita ancestral” de si fue primero el huevo o la gallina. Sin embargo, conocedores del tema indican que las IAs generativas de modelo de lenguaje como ChatGPT no están diseñadas para esto. Las inteligencias artificiales generativas El 30 de noviembre de 2022 Open AI lanzó ChatGPT. A partir de este lanzamiento, otras plataformas como Google o Bing se sumaron al mercado incluyendo las inteligencias artificiales en sus motores de búsqueda para optimizar la experiencia de los usuarios. Pero esto no quiere decir que las inteligencias artificiales iniciaran con ChatGPT: al menos desde 1956 se está hablando de inteligencia artificial, pero Open AI fue la primera empresa en ofrecer el acceso gratuito para los usuarios. Según Víctor Vallejo, psicólogo y lingüista computacional de la Universidad de Antioquia, el uso de ChatGPT no es completamente gratuito, pues se sirve de la interacción de los usuarios para entrenarse en una lógica similar a las redes sociales: gratuidad a cambio de datos. Vallejo agregó que para la generación de contenidos con inteligencia artificial hay que tener en cuenta el “sesgo cognitivo” o de programación: las inteligencias artificiales generativas comparten las lógicas neuronales de los seres cognitivos, como los humanos, en su entrenamiento. Así, plantea que “los sesgos cognitivos se pueden referir a las tendencias, inclinaciones, interpretaciones y conclusiones que omiten aspectos de la información en función de una valoración”. Esto puede pasar por condiciones intelectuales, emocionales o fisiológicas que afectan la percepción de la información. Por ejemplo, estar enamorado o tener hambre afecta cómo nos relacionamos con una persona. Un ejemplo de esto es el sesgo que se crea cuando nos quemamos y optamos por, en caso de volverse a presentar la posibilidad, evitar el contacto con la llama. Otro ejemplo podría ser cuando establecemos rutas para llegar de A a B según criterios de velocidad, seguridad o costumbre. Las inteligencias artificiales generativas conversacionales, como ChatGPT, funcionan como una red neuronal: a partir de los entrenamientos y de la información que se le da, la IA genera redes de información a partir de la predicción y, por medio de la supervisión por parte de ingenieros y expertos y a través de la repetición de esas conexiones, se refuerzan las respuestas más cercanas a un “ideal”. Según el profesor, en este punto existen varios problemas. Lo primero es que las IAs tienen un rango de temas muy amplio para la generación de estas conversaciones, por lo que su entrenamiento se dificulta y muchas de sus respuestas no están afinadas. Por otro lado, está la complejidad y la polémica que conlleva tratar temas humanos. Vallejo explicó que “hay unos principios que los ingenieros y sus asesores tratan de establecer: que la IA sea amable, que evite temas polémicos, que procure ciertos valores que consideramos más deseables. Aquí ya hay un sesgo ideológico. Podemos esperar que muchas IAs tiendan a valores liberales, valores de izquierda, que procuran el respeto por la diferencia y la diversidad en oposición a valores más conservadores”, agregó. Escuche aquí la explicación completa, con ejemplos, del sesgo cognitivo. ¿Ǫué tiene que ver esto con las noticias? El País de Cali publicó el 5 de agosto un artículo con el siguiente titular: “Desentrañando la incógnita ancestral: ChatGPT explica quién surgió primero ¿el huevo o la gallina?”. Esta nota expone las respuestas dadas por la inteligencia artificial a esa pregunta. Al final hay una nota que dice que el artículo se creó con apoyo de una inteligencia artificial y lo curó un periodista especializado de ese medio. Diana Ramírez, coordinadora del pregrado de Periodismo de la Universidad de Antioquia y estudiante del doctorado en Comunicaciones y Narrativas de la misma universidad, ha realizado experimentación con ChatGPT como coeditor en la creación de productos informativos como noticias. Partiendo de la nota de El País, explicó que en esta se usa la inteligencia artificial de dos formas diferentes: como fuente de información y como ayudante de redacción. Sobre lo primero, según ella, “no tiene justificación ni esta ni ninguna noticia en la que se le haga a ChatGPT o a otra inteligencia artificial similar cualquier pregunta”. Agregó que “no es una fuente confiable de información y, a pesar de que está alimentada por millones de datos, al igual que Bing o Bard, no son datos que estén curados o que pasen por el criterio de qué es verdad y qué no”. Sobre esto, el profesor Vallejo explicó que “cuando se le plantea una pregunta a la inteligencia artificial se le da un contexto para que responda poniendo una palabra tras otra a partir de cuál es la probabilidad de que una palabra siga a la otra. Esa probabilidad se establece con los textos con que fue alimentada la IA”. Ramírez planteó que “es cuestionable que los periodistas estén acudiendo a este tipo de tecnologías o herramientas sin saber cuál es su uso o sus alcances, y que estén divulgando información basados en ella”. Sobre lo segundo, su uso como