En Colombia, miles de mujeres ejercen la maternidad desde la cárcel. Algunas dan a luz y crían adentro, otras extrañan a quienes están afuera. Sus hijos, mientras tanto, crecen con una ausencia que el sistema no registra y que nadie les explica.
Las cárceles colombianas fueron diseñadas pensando en el hombre delincuente. Cuando una mujer entra a ellas, queda atrapada en un sistema que no fue construido para sus realidades, como ser madre, y mucho menos para sus hijos. La Ley 65 de 1993 reconoce el derecho de las madres reclusas a llevar su embarazo a buen término y a tener a sus hijos consigo hasta los tres años. Las Reglas de Bangkok, aprobadas por las Naciones Unidas en 2010, establecen estándares internacionales de atención diferencial para mujeres gestantes y lactantes en prisión. Y sin embargo, de las 40 mujeres embarazadas registradas en establecimientos penitenciarios colombianos en 2025, 37 fueron caracterizadas con algún riesgo clínico o psicosocial. La norma que busca cuidarlas existe, pero la realidad es otra.
Entre rejas me llaman mamá es una investigación periodística que busca llegar al corazón de esa experiencia, a ponerle voces a los datos. No para hablar de crímenes ni de condenas, sino para contar lo que significa ser madre en un lugar diseñado para el castigo: lo que significa gestar sin libertad, parir sin la mano de nadie conocido, criar en nueve metros cuadrados, o amar a un hijo que crece al otro lado de una reja y al que solo se puede abrazar los domingos durante una hora y bajo la mirada de un guardia.
Este proyecto nació en Medellín y se trasladó a Bogotá, en conversaciones con mujeres que accedieron a contar sus historias.
Entender el contexto y contextualizar las palabras
Para entender esta realidad hay que empezar por el contexto, por las palabras. Diccionario de una madre en prisión define los conceptos que estructuran esta investigación: qué es una cárcel, qué es la maternidad en prisión, quién es el cuidador, qué implica una sentencia para una familia entera. No como ejercicio académico, sino como punto de partida para comprender lo que los datos revelan.
Escuchar las historias
Para entender mejor los datos, hay que escuchar los testimonios. Historias en reclusión es un pódcast de dos episodios que documenta la maternidad en prisión desde las voces de quienes la viven. En el primero, Zuleymi Martínez cuenta lo que significa gestar, parir y criar dentro de la cárcel El Buen Pastor, en Bogotá. En el segundo, Helen Dayana Cruz Cajicá relata lo que fue crecer mientras su mamá cumplía una condena. Ambos episodios cuentan también con el análisis de Danna Fernanda Tejada, psicóloga con experiencia en establecimientos penitenciarios, y Juan David Posada, doctor en Derecho y experto en derechos humanos de personas privadas de la libertad.
Hablar con los niños y niñas
Cuando una madre entra a la cárcel, sus hijos quedan afuera con una pregunta que nadie sabe responder: ¿dónde está mamá? La mayoría de los cuidadores no saben cómo explicarlo. Muchos optan por el silencio o por historias que tarde o temprano se derrumban. Los niños, mientras tanto, llenan ese vacío con lo que pueden.
Para cuando preguntes por mí es un cómic pensado para acompañar esa conversación. A través de la historia de un niño y su abuela, ofrece un lenguaje accesible y honesto para explicarle a un menor de edad que su mamá está en la cárcel. Al final incluye una guía de orientaciones prácticas dirigida a los adultos que acompañan estos procesos.
La realización de este cómic contó con la orientación profesional de María Camila Tuberquia, trabajadora social, y Elizabeth Portilla, psicóloga especialista en neurodesarrollo y aprendizaje.