Jardín, ¿Un paraíso para quién?

Jardín es un municipio ubicado en el suroeste de Antioquia y uno de los 18 pueblos patrimonio de Colombia. En la última década, se ha destacado como uno de los más bellos del departamento gracias a su rica biodiversidad, su parque central, la basílica de estilo neogótico y la belleza general del lugar. Este reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional, ha impulsado un aumento en el turismo, transformando la economía local que anteriormente dependía del café, la agricultura y las pequeñas industrias.
Algo huele mal en la quebrada Doña María

La tercera microcuenca más importante del río Medellín ya no tiene playas ni recibe paseos de olla. La expansión urbana, las presiones de empresas agroindustriales y hasta los temores de los habitantes por su seguridad tienen amenazado este afluente: una doña que paría material para construir y ya solo recibe contaminación. Las que antes eran las instalaciones de un balneario ahora le pertenecen a Biociclo, que realiza sus actividades alrededor de la quebrada Doña María, en San Antonio de Prado. Foto: Leidy Restrepo Mesa. Hace muchos domingos que los habitantes de San Antonio de Prado dejaron de bañarse en las playas de la quebrada Doña María. Todavía se ven a la orilla los fogones de leña para montar el sancocho y las piedras tiznadas donde subían las ollas, pero ya nadie quiere cocinar con el agua turbia que desciende por la quebrada, ni tocar ese suelo lamoso de los charcos, ni aguantarse el olor a marrano y desechos que le dañan el paseo a cualquiera. En una casa sobre un lote empinado cerca de la quebrada vive Manuel Velásquez desde hace 43 años. La quebrada suena azarosa y cada vez menos natural, no obstante, el lote, que además comprende su casa y otras dispuestas para recibir a ciclistas, está lleno de fauna nativa que convoca a los animales de la microcuenca. Manuel dice que alrededor de 2005 la gente empezó a dejar de bañarse en la quebrada, con lo que los balnearios y los estaderos empezaron a cerrar. Recuerda a sus vecinos que vivían de los balnearios, hoy construcciones abandonadas. Uno de ellos, calcula, “directa o indirectamente generaba ingresos para más o menos unas 15 personas de la comunidad”. Solo queda uno, al que llegan en su mayoría jóvenes y pocos se meten al agua. Al frente del último que cerró, se instaló en 2016 Biociclo, una empresa que produce fertilizantes a partir de residuos orgánicos. Según los vecinos, el olor de sus actividades es fuerte, desagradable y los perjudica. Un habitante de la zona cuenta que una de sus empleadas renunció porque se sentía enferma al trabajar allá. Esta es solo una de las presiones sobre la Doña María: otras empresas agroindustriales y la expansión urbana ensucian sus aguas cada vez menos claras. Más que agua para bañarse La quebrada Doña María es la tercera microcuenca más importante para el río Medellín por la cantidad de agua que le aporta. Nace en el cerro del Padre Amaya, en San Antonio de Prado, y desciende por ese lado de la cordillera, regando el corregimiento hasta llegar sucia, furiosa y maloliente al río Medellín, en Itagüí. Según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), en la Doña María hay problemas con el manejo de vertimientos, falta de mantenimiento de pozos sépticos, mala disposición de residuos sólidos, lejanía de los puntos de acopio de basuras y falta de cultura ambiental de las comunidades que viven cerca de la quebrada. Además, hay problemas de deforestación, disminución o remoción de la cobertura vegetal de las riberas, así como asentamientos informales alrededor de la cuenca y cercanía de porquerizas y ganadería. Sin embargo, aún hay turismo. Ciclocampeón y La Casa del Ciclista de Medellín, los negocios familiares de Manuel, hacen rafting y recorridos por la quebrada. Algunas veces incluso con la Secretaría de Medio Ambiente o la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín. Confiesa que el día anterior a los recorridos llama al mayordomo de una finca cercana dedicada a la porcicultura: “Hermano, tengo actividad, para que por favor me cuidés”. En San Antonio de Prado ha aumentado, desde finales de los 90, la agroindustria porcina y avícola que demanda agua para los animales y salidas para el estiércol. Entonces, la microcuenca tiene que abastecer a más marranos y recibir más lixiviados que se escurren por las montañas hasta el cauce de la quebrada. Jeisson Bedoya, antropólogo pradeño, recuerda que de un momento a otro la quebrada cambió su aspecto y sus piedras se volvieron lamosas. Supone que se debe a los desperdicios orgánicos, se queja y luego recuerda el olor: “Es tan abominable que, por la tarde y por las noches, se filtra por toda la cuenca y yo desde mi casa lo siento”. Vive en Pradito, un barrio del corregimiento a cinco kilómetros de las actividades agroindustriales y los vertimientos. Ana María López, bióloga de la Corporación Pro Romeral, una organización que propende por la recuperación de los ecosistemas y las microcuencas en Antioquia, ubicada en San Antonio de Prado, explica que la razón es el mal manejo de la porquinaza (un fertilizante orgánico obtenido de los excrementos de los porcinos) por falta de alternativas como biodigestores: “La porquinaza, que desde las prácticas ancestrales se usa para fertilizar el campo y los pastos, llega a la quebrada cuando llueve, por escorrentía o por infiltración”. La Doña María es una de las quebradas priorizadas en el Plan de Ordenamiento del Recurso Hídrico (PORH) del 2019 del río Aburrá-Medellín, contratado por el AMVA para administrar de manera eficiente el agua. Sin embargo, la comunidad no ha visto acciones que den cuenta de esa priorización. El 28 de diciembre de 2023, la UdeA actualizó la reglamentación de usos del agua y vertimientos en la quebrada mediante un convenio interadministrativo con Corantioquia y el AMVA. Sin embargo, esa reglamentación solo contempla las descargas directas, así que la caída de porquinaza por escorrentía no es tenida en cuenta. “Sobre todo como a las cinco de la mañana uno ve bajar la quebrada Larga (afluente de la microcuenca) así, roja y toda cochina” Habitante del sector Los habitantes del sector mencionan algunas empresas de agroindustria que tiñen de rojo y llenan de una espuma alta las quebradas que irrigan a la Doña María. “Sobre todo como a las cinco de la mañana uno ve bajar la quebrada Larga (afluente de la microcuenca) así, roja y toda cochina”, dice uno de ellos, quien decidió no revelar su nombre por miedo a represalias. Para Ana María, la microcuenca no es solo el agua, sino
RastrOjeando

Ojear es poner cuidado, echar un vistazo, estar atento. Mirar arriba hacia los frutos de los árboles, abajo a las raíces de las cosas, hacia las matas, las hierbas, los arbustos, hacia esas plantas enredadas, escondidas, que sirven para esto o para lo otro. En la comunidad de paz de San José de Apartadó se trabaja la tierra, se siembra, se cosecha, se conoce la tierra, se estudia el campo, se aprovecha la tierra con todo lo que puede brindar, que es mucho. Rastrojo se le llama a la parte baja de las cañas que queda en los terrenos maduros después de cortar la cosecha, lo que sobra de lo que sirve. Rastrojo también se empieza a llamar el terreno después de ese corte y antes de la nueva cosecha, también se usa a menudo para nombrar a un vegetal de poco valor que crece por ahí, o a esa maleza que crece entre el piso y solo está ahí para ser marcada con la suela. En la comunidad de paz se sabe por donde se pisa, se lleva el rastro, se conoce el suelo y lo que crece en él; casi no se va al hospital y se tratan las enfermedades y molestias con lo que “crece por ahí” y brinda la tierra, con lo que se ha estudiado y se ha aprendido.Caminar y pensar que “todo eso no es rastrojo” eso es estar #RastrOjeando. https://youtu.be/Inr71m_5lxg?si=EJ7vWykOT6zJLBsC Un antídoto de piedra negra La piedra negra llegó a la Comunidad de Paz desde África, “La trajo una misionera que visitó La olandesa” dice Brígida González -La holandesa es el nombre del terreno que ocupa la finca de San Josesito de la Dignidad, entre los terrenos de la Comunidad de paz-. La misionera les habló de las propiedades curativas que poseía ese pedacito negro; tan brillante, pulido y fragil. Sin embargo, durante un tiempo, la comunidad no utilizó esta piedra para acceder a su antídoto y la piedra estuvo rodando de aquí para allá en los bolsillos del hábito de la misionera, caminando los largos caminos calientes por el sol que conforman toda la comunidad de paz. Piedra negra curativa hecha con pata de res en la CDP de San José de Apartadó. Es difícil creer en aquello que apenas conocemos ¿no?, lo nuevo, lo diferente, todo eso que nos hemos visto y no hemos oído mentar siempre nos genera desconfianza, siempre nos confronta entre todo lo que creemos que somos y lo poco que conocemos. La piedra negra traída de África por la misionera es un antídoto contra las picadura de serpiente, y aunque la comunidad no tiene algo así como un antídoto, sí tenía ya un tratamiento a base de plantas1contra el veneno de las serpientes que se pueden encontrar en estos suelos calientes del Urabá Antioqueño. En el proceso de reconocer la piedra como parte de su catálogo medicinal, la comunidad pasó por varias charlas, tiempo y picaduras de culebra en muchos miembros. Para preparar la piedra negra es necesario tener una pata de res, pelada, organizada y bien lavada. Primero se deben cortar todas las coyunturas de la pata, incluyendo la parte trasera que es de donde sale principalmente la piedra. Después de hacer estos cortes se parte con una pulidora la pata en 4 pedazos y empieza: raspar, raspar y raspar hasta que quede bien planita. Después de tener los cuatro pedazos totalmente planos, se guardan en un recipiente seguro y luego se prende el fogón: se parte la leña seca, se corta en bastillas, se amontonan, se les da candela, se soplan con la boca y con una tapa hasta que hay la suficiente llama para colocar palos grandes que mantengan el fuego encendido todo el tiempo que se necesite. Con el fogón caliente se ponen las cuatro piedras juntas en una parrilla para empezar el proceso de quema. Las piedras al llevar un tiempo en el fogón sueltan un humo gris; para saber cuándo está lista la piedra, usted debe seguir las transiciones del color del humo. primero sueltan el humo gris, como el que sale de las chimeneas o de cuando se cocina en los grandes fogones de adobe y cemento que hay en la comunidad. Luego sueltan un humo negro “como si se estuvieran chicharroneando”, explica Brígida, vuelven al humo gris tipo chimenea-fogón y para terminar, sueltan un humo blanco y ahí, en ese momento, es cuando se deben bajar del fogón. Para que la preparación termine bien se deben dejar enfriar las piedras antes de guardarlas, porque si se guardan calientes se pueden quebrar; una vez estén frías, se guardan en un recipiente con tapa y aserrín, o se pueden envolver en papel higiénico. En caso de llegar a necesitar la piedra hay que seguir un procedimiento que ha repetido la comunidad por varios años, para que haga efecto y se conserve la piedra. No está demás aclarar que antes del procedimiento hay una cosa esencial, para la piedra y para todo, la disposición. Si usted se desespera, se asusta, se malviaja y desconfía, lo único que va a hacer es empeorar la vuelta y a lo mejor estropear el antídoto -ojo que esto aplica para la vida en general- uno entiende que una picadura de serpiente no es cualquier cosa, la vida tampoco, pero aún así hay que mantener la calma. Volviendo al procedimiento: primero, se le debe poner la piedra a la persona que fue picada por la serpiente en el punto preciso de la picadura, ahí la piedra se pega de la piel como un imán a una nevera. Ella se queda ahí extrayendo el veneno y ¡ojo! no se debe forzar, ella solita se suelta cuando ya está cargada con todo el veneno -eso sí, hay es que estar poniéndole cuidado-. El procedimiento que sigue es vital si quiere conservar la piedra para después: se debe poner en una vasija, exclusiva para este procedimiento, y echar agua tibia; a la media hora ella empieza a burbujear, a
ApartadoSonoros

Es posible identificar una comunidad e identificarse en ella pensando y reconociendo sus sonidos: el sonido ambiente, el más frecuente, el sonido particular de cada hora y de cada lugar. ¿Cómo suena la comunidad? ¿Qué sonidos representan a la comunidad? https://youtu.be/cCD70H8YMWY?si=gP8zDW0hnAq1ZeeS ¿Pa’ usted qué es la Comunidad de Paz? De la Urbe · Pa Usted Qué Es La Comunidad De Paz Hacer estas preguntas en un territorio donde suenan los árboles cuando los mueve el viento, en el que se escucha permanentemente el canto de los pájaros, en el que se se resiste y se celebra por medio de la música, en la que una vez te levantas lo primero que pasa es que oyes: los gallos, los perros, los marranos, las gallinas. Hacer estas preguntas es abrir una posibilidad de reportería en la que el método, el proceso y el producto convergen en la misma actividad. Un ejercicio de creación donde se cambian los roles y los papeles, donde se aprende y se desaprende, y, sobre todo, se escucha. Gracias a la participación Comunidad de Paz de San José de Apartadó, sobre todo a sus niños,creamos #ApartadoSonoros Identidad y territorio En el mapa – río, kiosco, restaurante, escuela, placa, trilladora, cúpula. De la Urbe · En El Mapa – Audio – Taller (Actualizado) Atención: Explora los 7 lugares del mapa interactivo de la comunidad de paz. Cada lugar se irá habilitando al dar click uno por uno. Your browser does not support the video tag.