La industria textil se descose hilo a hilo

Bodega de telas en el centro de Medellín

Colombia enfrenta una crisis en el gremio textil y de confecciones. Según el Observatorio de Inexmoda, en el 2025, el volumen de las importaciones de confecciones creció un 30.3 % y el de los textiles un 18.2 %, ambos con respecto al año anterior. Esto afecta a las grandes industrias y a los emprendimientos familiares que siguen trabajando para mantenerse dentro del mercado. Bodega de Bantino, empresa de confecciones que, principalmente, produce camisetas. Fotografía: Sofía Parra Álvarez y Anneth Sofía Huérfano Torres. Los fabricantes nacionales están sobre un tejido económico que muestra señales de desgaste, y se enfrentan al riesgo de que telas internacionales ocupen su lugar en el clóset de los colombianos. De acuerdo con el Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), en 2025, las importaciones de confecciones tuvieron un valor 821 millones de USD CIF.  Aunque las exportaciones de confecciones aumentaron un 3 %, comparado con las cifras de 2024, estas generaron 526 millones de USD FOB*, es decir, 295 millones de USD menos que las importaciones. Esto representa afectaciones en el empleo, los costos de producción y las ventas de insumos y confecciones colombianas. Otros factores como el comercio electrónico, la falta de capital, el contrabando y el aumento de costos, entre otros; han generado un gran impacto en la industria textil. En Medellín, Coltejer tuvo que suspender sus operaciones en 2021 y en enero de 2023 despidió a sus últimos empleados. Aún así, el grupo mexicano Kaltex (dueño de Coltejer), explica que la empresa no está en proceso de liquidación y que más adelante buscará estrategias para volver al mercado. Por otro lado, debido a una deuda de 34.000 millones de pesos, Fabricato se sometió a una reestructuración que inició en el año 2000 y finalizó el 9 de febrero de 2025. En enero del 2026, Fabricato anunció el cierre de su planta de hilado, una de sus tres líneas de producción. El precio de la importación de confecciones ha sido mayor que el de las exportaciones desde la regulación del mercado, luego de la pandemia por COVID-19. Fuente: Observatorio de Confecciones Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Flourish. Además de estas compañías, las pequeñas y medianas empresas (pymes) también han sufrido afectaciones. Aunque el gasto de los hogares en moda (3.13 % del gasto nacional) ha sido mayor en 2025 que en los últimos cuatro años, el centro de interpretación de datos Raddar explica que esto “no se traduce en impulso a la producción nacional, ya que gran parte del crecimiento comercial proviene de mayor importaciones”. Sebastián Hernández es uno de los emprendedores que sintió los efectos de esta situación y no tuvo más opción que cerrar su empresa. Junto a su mamá, Alida Ortiz, fundaron Manutex en 2015, una empresa de textiles para pijamas y repuestos de ropa interior. Durante nueve años trabajaron duro por su negocio y, en el camino, se encontraron con más de una barrera. La que más les afectó, según Sebastián, es la competencia injusta con plataformas de moda asiáticas. “Muchos clientes de Cali nos explicaban que Shein y Temu venden ya el producto terminado […] eso entra acá al precio que sea y el producto nacional, de verdad que decayó demasiado”. En la década del 2010 el comercio electrónico comenzó a tomar fuerza en Colombia. Esto le dio protagonismo a los productos originarios de China, lo que se reafirmó con la llegada de Shein y Temu al país en 2024. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior  (Analdex), de 2016 a 2024, las importaciones de confecciones fluctuaron entre 40.260 y 52.440 toneladas netas, que produjeron entre 583 y 917 millones de USD. Para 2025, China fue el origen del 45.7 % de estas importaciones, seguida de Bangladesh (11.9 %), Vietnam (6 %) y Camboya (5.8 %). Según BBC News, en China, los trabajadores pueden ganar menos de un dólar por la confección de una prenda. Fuente: Observatorio de Confecciones Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Canva. Otra de las razones por las que Sebastián y Alida decidieron no vender más franelas, fue la dificultad para adquirir los insumos debido a su alto costo. Con base en el observatorio de Inexmoda, el índice de venta de productos textiles ha tenido una tendencia a la baja desde el 2022, y en 2025 disminuyó un 1,5 % con respecto al año pasado. Ladinay Medina, líder de la textilera Tesk, comenta que “se ha visto bajar el volumen de rotación de la tela, porque la importada está más barata”. Arturo Vargas, trabajador de la textilera Fantasías Shara, dice que “nosotros mandamos a producir a China, importamos y vendemos acá en Colombia” ya que, explica, los materiales que importan no se producen en el país por falta de capital. En Medellín, algunas de las empresas que se sostienen y no han sentido el impacto de las importaciones, lo hacen porque deciden comprarle los insumos a países asiáticos. Durante 2025, esto ocasionó un aumento del 16.6 % en el volumen de las importaciones de textiles, mientras que la exportación de los mismos disminuyó un 7.9 %, ambas cifras con respecto a 2024. En 2025 el precio de las importaciones de textiles fue aproximadamente nueve veces mayor que el de las exportaciones. Fuente: Observatorio de Textiles Febrero 2026 – Inexmoda. Hecho con Flourish. Jhon López es el representante legal de Bantino, una empresa productora de ropa en La Candelaria. Dice que la mano de obra que paga a las mujeres que tienen taller en casa, es de 3.000-3.500 pesos por prenda, y agrega que “en China está al mismo precio. Por no decir que aquí es un poquitico más económico”. Según el doctor en administración y analista César Montoya, esta es la industria más “inhumana”, pues reduce costos bajando los salarios de la mano de obra para lograr competir con precios como los de dicho país. Bajo esta lógica, las operarias tienen que trabajar más tiempo que el de una jornada laboral para recibir un sueldo digno, pero “¿dónde le queda el tiempo

Viviendas que no alcanzan y techos que no protegen: el reto de vivir en Robledo

Viviendas que no alcanzan y techos que no protegen: el reto de vivir en Robledo.

En Medellín, miles de familias habitan viviendas inadecuadas. Solo en Robledo, la segunda comuna más grande y poblada, más de 18.000 hogares tienen déficit habitacional. El crecimiento poblacional, el alto costo de vida, la falta de programas sociales y los impactos en la salud hacen que, para muchos, una vivienda digna siga siendo un privilegio más que un derecho. Foto: Valeria Londoño Morales Entre el mosaico de ladrillos naranjas y techos de zinc que conforman los barrios de Medellín, miles de familias viven en viviendas que no cumplen condiciones adecuadas. En algunas, la cocina se confunde con el espacio para dormir; en otras, las paredes son de tabla o esterilla, los techos están remendados, no hay agua corriente y por las calles nunca ha pasado el camión de la basura. Mientras tanto, otras familias ni siquiera logran tener un techo propio y deben compartir vivienda con parientes o mudarse de arriendo en arriendo. A este fenómeno se le conoce como déficit habitacional. En Medellín (2024), uno de cada cinco hogares presenta problemas de vivienda: 192.475 hogares, equivalentes al 19.14 % del total de la ciudad (1.005.376). El 80.1 % corresponde al déficit cualitativo, es decir, viviendas que existen, pero que presentan, por ejemplo, goteras, grietas, instalaciones precarias o materiales frágiles que impiden considerarlas dignas y seguras. Y el 19.8 % restante representa el déficit cuantitativo, cuando faltan viviendas para cubrir la demanda. Entre tanto, hay comunas más o menos afectadas según sus particularidades. Hoy el fenómeno aqueja particularmente a tres (ver mapa). Según la Alcaldía*, 18.148 hogares de Robledo vivían en déficit habitacional en 2024. En 2021 eran 11.994. El aumento del 51.3 % puede no notarse desde la calle, pero está ahí, escondido detrás de paredes agrietadas, techos remendados, cocinas improvisadas y habitaciones donde duermen más personas de las que caben. Your browser does not support the video tag. Viviendas que no alcanzan Beatriz Posada tiene 59 años y vive en Robledo desde que tenía dos. Casi toda su vida transcurrió en el barrio El Pesebre, pero hace siete años reside en el Olaya Herrera y es la presidenta de su Junta de Acción Comunal. “Aquí sí hay mucha gente que en verdad no tiene casa y viven en unos ranchitos de madera que uno dice ‘pero ¿cómo hacen para vivir ahí? ¿Cómo hacen para acomodarse, cómo hacen por Dios?’ Aquí hay muchas familias que necesitan un hogar”, dice Beatriz sobre lo que hoy ve como paisaje en Robledo.  A esta problemática se le conoce como déficit habitacional cuantitativo: la falta de viviendas suficientes para cubrir la demanda de hogares que necesitan una. Según la Alcaldía de Medellín, entre 2021 y 2024, Robledo sumó 10.797 habitantes, 7917 hogares y 7425 viviendas. Aunque las cifras parecen equilibradas, la realidad no lo es: la construcción no alcanza a compensar el deterioro ni el aumento de la demanda, y en 2024 la comuna registró el mayor número de casos de déficit cuantitativo en Medellín. Los datos muestran que el problema crece rápido: en 2021, Robledo tenía 1996 hogares con déficit cuantitativo (2.81 %), pero para 2024 la cifra subió a 6533 (8.4 %). El contraste ayuda a dimensionarlo: ese mismo año, comunas como El Poblado, Belén y La América registraron porcentajes mucho menores —3.3 % (1576), 2.8 % (1890) y 0.4 % (144) de hogares afectados, respectivamente— y entre los más bajos de la ciudad. Robledo, la comuna 7 de Medellín, es la segunda más extensa de la ciudad con 9.46 kilómetros cuadrados. Ubicada al noroccidente, limita con seis comunas —Doce de Octubre, Castilla, Laureles–Estadio, La América, San Javier y San Cristóbal— y está conformada por 22 barrios: Pilarica, Altamira, Córdoba, San Germán, Cerro el Volador, Bosques de San Pablo, B. Facultad de Minas U. Nacional, Villa Flora, Palenque, Aures No. 1, Aures No. 2, El Diamante, López de Meza, Bello Horizonte, Robledo, Pajarito, Monteclaro, El Cucaracho, Fuente Clara, Olaya Herrera, Santa Margarita y Nueva Villa de Iguaná. Your browser does not support the video tag. El déficit habitacional se ha extendido por toda la comuna 7, aunque es más crítico en algunos sectores. “El mayor porcentaje está en la zona Sur, en los retiros de la quebrada La Iguaná. Desde El Pesebre hasta el límite con San Cristóbal hay barrios de invasión donde no hay calidad de vida”, explica Fernando Castañeda, tecnólogo en Gestión Ambiental y coordinador de la Mesa Ambiental de Robledo. Por su extensión, Robledo acoge una población numerosa. En 2024 tenía 212.453 habitantes —52.8 % mujeres y 47.2 % hombres—, lo que la convierte en la segunda comuna más poblada de Medellín, después de Belén. En 2013 vivían allí 168.624 personas; en 12 años sumó 43.829 habitantes, un aumento promedio de 3650 personas por año. Además, la mayoría de sus habitantes tienen entre 20 y 44 años. Ese crecimiento sostenido se refleja en la creación de nuevos hogares y en la presión sobre la demanda de vivienda. En 2005, Robledo tenía 44.143 hogares, de los cuales 4429 presentaban algún tipo de déficit; 1052 correspondían a déficit cuantitativo. Entre 2021 y 2024, hogares y viviendas aumentaron de forma constante, aunque no siempre al mismo ritmo. Esta dinámica evidencia la creciente presión habitacional en la comuna. Según el Departamento Administrativo de Planeación de Medellín (DAP), el alto número de casos de déficit cuantitativo en Robledo se explica, en parte, por su elevada movilidad residencial: la comuna es al mismo tiempo emisora y receptora de migración intraurbana. Mientras muchas familias se trasladan a otras zonas, otras tantas llegan a instalarse allí. Datos del DAP evidencian que Robledo recibe el 7 % de la migración intraurbana de la ciudad y alrededor del 7.5 % de la población migrante total. Esto, sumado a variables que no pudieron preverse en 2014 al elaborar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), dificulta hoy las asignaciones presupuestales. “El crecimiento demográfico, las dinámicas de la pandemia y la pospandemia, y el que Medellín se convirtiera en un epicentro de migración y turismo, sobre todo de nómadas digitales,