Elegir en la era del algoritmo

Un tweet en el que alguien le pregunta a Grok quién será el próximo presidente de Colombia con una foto adjunta de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Paloma Valencia

El momento que vivimos con las redes sociales plantea nuevas formas de pensar las campañas electorales. La inmediatez, el algoritmo y las emociones cambian la manera en la que el electorado y los candidatos nos relacionamos, además, con un nuevo actor que cada vez toma más fuerza: la inteligencia artificial. Foto tomada del perfil de X @Tuitarrista. Después de las elecciones legislativas y las consultas del 8 de marzo de 2026, los cuatro candidatos presidenciales con mayor probabilidad de ganar las elecciones tuvieron un pico en las búsquedas web por sus nombres. Del 8 al 14 de marzo, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, tuvo una popularidad máxima con 100 puntos; Iván Cepeda tuvo 85; Abelardo de la Espriella, 40 y Sergio Fajardo, 8. Estos fueron los números más altos que cada candidato tuvo en 12 meses hasta ese momento. En Colombia hay alrededor de 53.6 millones de personas, de las cuales 41.7 millones usan internet, según el último informe de DataReportal. En ese contexto, las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial cumplen un rol fundamental en una campaña electoral. Para Luisa Fernanda Olejua, publicista, community manager de Rodolfo Hernández en la campaña presidencial de 2022 y actual directora de comunicaciones del candidato Santiago Botero, ahora los votantes no solo conocen las propuestas de los políticos, “sino su vida cotidiana, su personalidad, incluso detalles íntimos. Y eso influye directamente en la decisión de voto. Muchas personas no votan por un programa político, sino porque sienten cercanía [con el candidato]: ‘me cae bien’, ‘se parece a mí’, ‘tiene perritos’”. La campaña presidencial de Barack Obama en 2008 en Estados Unidos fue una de las primeras y más visibles en usar el entorno digital a su favor. Con el eslogan “Yes we can”, el entonces candidato utilizó las redes sociales para “recaudar dinero, organizarse localmente y luchar contra campañas de desprestigio”, como lo describió un artículo de 2009 de The New York Times. Un caso similar, pionero en el uso de redes sociales en Colombia, fue el de Antanas Mockus con la “Ola verde” en el 2010. El excandidato presidencial había sido dos veces alcalde de Bogotá y llegaba a las elecciones del 2010 como máximo contendiente de Juan Manuel Santos, que en ese momento representaba al uribismo. En Twitter (ahora X) y Facebook, el candidato del Partido Verde parecía ganador, pero Santos se impuso en las urnas con 9.028.943 votos en la segunda vuelta, el 69.1 % de los votos. A 18 años de la elección de Obama y 16 de la derrota de Mockus, el uso de las redes sociales en las campañas políticas ha cambiado debido a la aparición y el auge del análisis de datos, los algoritmos y la inteligencia artificial. Ya no son un canal más, sino que representan un factor clave a la hora de influir en las decisiones y las percepciones del electorado. Hoy, las redes sociales permiten a los candidatos llegar a un público más amplio, recolectar datos específicos de sus electores y segmentar sus audiencias. La inmediatez, el uso de las emociones y el fenómeno de la desinformación cambian las formas en las que los políticos se relacionan con el electorado y la opinión pública. Según Olejua, las emociones son más permanentes y volátiles ahora, por lo que la percepción de un candidato puede cambiar en cuestión de horas. “Antes las coyunturas tomaban tiempo; hoy se mueven a una velocidad mucho mayor. Esto ha hecho que la política sea cada vez menos racional y más una reacción continua a lo que la gente ve en su celular”, remata. La pantalla correcta Antes de internet y las redes sociales, los candidatos debían pasar por los medios de comunicación y las plazas públicas para exponer sus propuestas. Ahora, dice Lina Guisao, profesora de comunicación política en la Universidad de Antioquia, hay un triángulo al que pertenecen los políticos, los medios y las redes. Los medios observan lo que pasa en las redes, lo vuelven noticia y lo llevan de nuevo al electorado, que tiene insumos para hacer demandas, que luego vuelven a los medios. Los tres actores están en constante conversación. El periodista y experto en comunicación digital Camilo Andrés García, también conocido como Hyperconectado, agrega que antes había una serie de “filtros” que, aunque todavía existen, hacían más difícil que un mensaje adquiriera una difusión amplia de manera rápida. En cambio, ahora, dice Olejua, el votante “tiene mucho más acceso a la información, lo que lo hace menos manipulable desde los canales tradicionales”. Según el informe Digital News Report de Reuters de 2025, los medios digitales son la fuente principal de información en Colombia, con un 76 %, seguidos de las redes sociales, con el 58 %. Además, el informe cuenta que la red social más usada para informarse es Facebook, con un 47 %, seguida por WhatsApp y YouTube, con 35 % y 34 %, respectivamente. En los últimos lugares aparecen TikTok e Instagram, con 27 % y 13 %. Sin embargo, la inmediatez y la difusión masiva de la información no son lo único que implican las redes sociales en la política electoral actual. Cambridge Analytica fue una empresa británica de marketing político, protagonista de uno de los casos de manipulación electoral más importantes y mediáticos desde la aparición de las redes sociales. En 2018, la consultora fue acusada de ayudar a que Donald Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos durante las elecciones de 2016. Mediante la recolección y el uso de datos provenientes principalmente de Facebook, la empresa creó perfiles psicológicos de los votantes, con los que se podía influir en su comportamiento mediante contenidos dirigidos a cada uno de ellos. Un algoritmo es la serie de pasos que un sistema necesita para hacer una tarea. En los buscadores web y las redes sociales se refiere a la forma como el sistema “elige” mostrar lo que cada individuo “quiere” ver y deja por fuera lo que no le interesa, explica García. Para Luisa Fernanda Olejua, estos modelos tienen mucho poder: “Es el que