Video de encapuchados en la UdeA se viraliza como si fuera de hoy en medio del debate sobre la autonomía universitaria

Plazoleta Barrientos de la UdeA a las 2:45 de la tarde, el 14 de septiembre de 2026.

Un video grabado el 3 de junio en la Universidad de Antioquia se viralizó este 14 de septiembre como si mostrara la presencia actual de encapuchados en el campus, luego de que el canal Denuncias Antioquia y el concejal Andrés Tobón lo difundieron como un hecho reciente. El video circula en medio de la tensión por los señalamientos del presidente Abelardo De la Espriella contra la autonomía universitaria.

En la Universidad de Antioquia “impera la libertad de cátedra”: Luquegi Gil

Luquegi Gil en entrevista con De la Urbe.

En un contexto de cambios políticos, el rector de la UdeA, Luquegi Gil, respondió a las preguntas de De la Urbe. Dijo que la institución “es una universidad pública donde impera la libertad de cátedra”. Habló sobre el panorama actual del Hospital Alma Máter y el futuro de la Universidad bajo su administración.

Colectivo estudiantil AfroUdeA impulsa campaña para enviar ayuda a los damnificados en el Chocó

El colectivo universitario AfroUdeA se movilizó en conjunto con la Fundación 3s con amor para ofrecer ayuda humanitaria a los damnificados del terremoto del pasado 10 de agosto. Tras el terremoto del pasado 10 de agosto que afectó principalmente departamentos como Chocó, Risaralda, y el Valle del Cauca, el colectivo AfroUdeA se alió con la Fundación 3S con Amor con el fin de ampliar el alcance para las donaciones dentro de la campaña. AfroUdeA es un colectivo de estudiantes afrodescendientes de la Universidad de Antioquia que nació hace dos décadas. Son una organización político-social que defiende los derechos de las comunidades negras y que genera espacios de construcción de conocimiento crítico fundamentado en el espíritu libertario y la educación popular. A través de su página de Instagram, la Fundación 3S con amor publicó la iniciativa bajo el nombre de “Malungaje”. La publicación hace el llamado al asociarse con diferentes colectivos y grupos afrodescendientes, llegando así a un público externo a la universidad. A través de su página de Instagram, la Fundación 3S con amor publicó. En el bloque 9 de la UdeA se encuentra el principal punto de acopio de la iniciativa, en donde están recibiendo las donaciones tanto de insumos como de dinero desde el lunes 10 de agosto. El colectivo se ha juntado en este espacio cada día desde las 9 a.m. y hasta las 5 p.m. Allí varios de los participantes de la comunidad se están encargando de la logística y ordenamiento de todo lo recolectado. Un ejemplo de ello es Zarela, estudiante de periodismo, quien no se ha decidido sobre qué donar y prefiere donar dinero, mientras tanto, ha ayudado con la logística. Debido a las limitaciones que tiene AfroUdeA al ser un colectivo estudiantil, se han apoyado en la fundación para que ellos sean los encargados de enviar los camiones para las zonas afectadas, principalmente dirigidos al Chocó. En palabras de una de las integrantes del colectivo, “ya habíamos hecho bazares y recolectas por otras situaciones, pero nunca habíamos tenido un apoyo tan grande”. A través de un reel de Instagram publicado en la cuenta de AfroUdeA, Juan David Roldán, politólogo de la UdeA, comunicó que el viernes 14 de agosto se cerraría la campaña, para la tarde de ese día se habían recaudado más de 20 millones de pesos.  El desastre que tuvo como epicentro San José del Palmar, en Chocó, sigue revelando lo abandonado que ha sido el departamento, por eso, una campaña como la que está realizando AfroUdeA invita a todos a proporcionar la ayuda humanitaria necesaria.

Respuesta masiva obliga a reorganizar las jornadas de donación de sangre en Medellín

La disposición de los ciudadanos al llamado para donar sangre luego del terremoto del pasado 10 de agosto forzó a la Cruz Roja seccional Antioquia y a otros bancos de sangre en Medellín a reorganizar horarios y algunos puntos de atención. Esta campaña busca mantener suficientes reservas de sangre para atender la emergencia y abastecer el sistema de salud. Los antioqueños reflejaron su solidaridad con las ciudades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, que hasta el momento, según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ha dejado la cifra de 3.826 personas heridas. El llamado de la Cruz Roja Colombiana para donar sangre representó un aumento significativo en la asistencia de los puntos de donación en Medellín. La sede principal de la Cruz Roja en la ciudad pasó de atender poco más de 20 donantes en un día normal a atender más de 300 personas en el día siguiente al sismo. En respuesta a la gran cantidad de donantes, la Cruz Roja Antioquia decidió hacer cambios en varios horarios y puntos de donación que ya estaban previamente establecidos, para asegurar una atención organizada y garantizar el adecuado procesamiento de las unidades recolectadas. Esta medida buscó evitar saturaciones y posibilitar al personal atender de forma más segura a todos los donantes, luego de que algunos puntos sobrepasaran la cantidad de personas que se tenían estipuladas para que acudieran al llamado. Esta movilización ciudadana también se vio reflejada en las jornadas de donación realizadas en la Universidad de Antioquia. Cristina Yepes, microbióloga y bioanalista  encargada de la jornada impulsada por el Hemocentro UdeA, afirmó que la urgencia motivó a donar a personas que usualmente no participan de estas jornadas. “Sí, hemos notado un aumento en la colaboración, no solo de estudiantes, sino de empresas, instituciones y otros lugares donde antes era más complicado realizar una jornada de donación de sangre”, explicó. Además, Yepes indicó que la sangre recolectada en Medellín no será usada únicamente para los pacientes trasladados desde las zonas más afectadas por el terremoto, sino que también servirá para mantener abastecidos los bancos de sangre para responder a cualquier emergencia cotidiana. Por otro lado, añadió que los grupos sanguíneos con mayor necesidad siguen siendo O+ y O-. La alta participación de los ciudadanos también se evidenció en la experiencia de Alba Ríos, quien llegó hasta un punto autorizado por la Cruz Roja en el parque de Itagüí con la intención de donar. Pero alrededor de las 2:00 pm le informaron que ya no estaban recibiendo más personas. “Nos dijeron que era una situación que ellos nunca habían vivido y que no esperaban que tanta gente fuera a donar”, contó. Otro testimonio similar fue el de María Fernanda Plazas, quien acudió a la sede en Guayabal, pero no le permitieron hacer la donación ya que su factor sanguíneo, B+, ya había alcanzado la capacidad de almacenamiento y captación disponible. Aunque el llamado se dio por el terremoto, las autoridades recuerdan que la necesidad de sangre es permanente. Las transfusiones son vitales para atender cirugías, accidentes y otras urgencias médicas, por lo que mantener reservas suficientes sigue siendo fundamental más allá de la emergencia. Foto tomada de UdeA (Instagram oficial)

Los retos que enfrentará la UdeA durante la rectoría de Luquegi Gil

Luquegi Gil Neira es el rector de la UdeA durante el periodo 2026-2029. Imagen: Universidad de Antioquia.

En una atención a los medios universitarios, Luquegi Gil, el nuevo rector de la UdeA, habló sobre la financiación de la Universidad, la descentralización de las regiones y el regreso de la rectoría a la junta directiva del Hospital Alma Máter de Antioquia, entre otros temas.

Asamblea General de Estudiantes de la UdeA discutió sobre rectoría, inspección y denuncias de amenazas

Después de tres meses, el Teatro Camilo Torres volvió a ser el escenario de una Asamblea General de Estudiantes. Entre los temas abordados en el espacio, que comenzó sobre las 11 a.m. del 23 de abril, estuvieron el proceso de designación rectoral, el estado actual de la inspección del Ministerio de Educación Nacional y las denuncias por amenazas contra los representantes estudiantiles.   El jueves 23 de abril, en el Teatro Camilo Torres a medio llenar, el rector (e) Héctor Iván García presentó ante la Asamblea General de Estudiantes (AGE) un informe sobre su gestión en los tres meses que lleva en el cargo. Este espacio fue convocado por Melissa Olarte y Juan Manuel Muñoz, representantes estudiantiles ante el Consejo Superior Universitario (CSU), y el orden del día también incluyó la discusión en torno al proceso de designación rectoral convocado por el CSU, la crisis del Hospital Alma Máter de Antioquia (HAMA) y la situación de los venteros en Ciudad Universitaria. En su informe, García presentó un balance de su gestión, de los ejes en los que se ha centrado su encargo y de los requerimientos atendidos por el MEN, en el marco de las medidas de vigilancia en las que se encuentra la UdeA desde septiembre de 2025. También mencionó que aún no hay una fecha para la publicación de un informe definitivo sobre el diagnóstico de la inspección del Ministerio de Educación Nacional (MEN), y que su administración no tiene la intención de impulsar reformas de fondo a los estatutos de la Universidad. Durante la ronda de preguntas, el rector se refirió a la persistencia de dichas medidas y aclaró que, aunque han cumplido con todos los requerimientos de información solicitados por el MEN, aún no se ha definido una fecha para la publicación de un informe definitivo ni para levantar las medidas. También se refirió al proceso de designación rectoral y señaló que el nuevo rector o rectora que elija el CSU no asumiría el cargo hasta que el MEN decida reemplazar a la rectoría actual. Al respecto, la Resolución Superior 00007 de 2026 establece: «La persona designada como rector/a de la Universidad de Antioquia podrá iniciar su periodo estatutario y posesionarse como tal, una vez el Ministerio de Educación Nacional levante la medida de inspección y vigilancia especial de Rector reemplazante, que fue definida por dicho ministerio el 29 de diciembre de 2025». La representación estudiantil entre amenazas El lunes 20 de abril, en un comunicado público de representantes y líderes estudiantiles de las facultades de Medicina e Ingeniería, se denunciaron mensajes intimidatorios en contra de Melissa Olarte y Juan Manuel Muñoz, «en la antesala del proceso de designación de rector o rectora de nuestra Alma Mater». A estas denuncias se suman las amenazas y el atentado contra Carlos Mario Orrego, representante estudiantil del Instituto de Educación Física. Sobre estos hechos, Olarte señala que la intimidación ha sido «sin violencia física, pero sí discursiva. No sabemos si tiene relación con grupos armados, pero sí es una práctica que se está asumiendo frente a los escenarios de interlocución». Menciona que estas intimidaciones han sido una constante desde que asumieron la representación en septiembre de 2025, aunque se intensificaron a finales de enero. Agrega que se materializan en mensajes recibidos durante reuniones, que no han provenido de integrantes del CSU, sino de «distintas fuerzas políticas de la Universidad». Prefiere no individualizar y busca «develar una práctica de intimidación en el discurso político”.  Por medio de una carta abierta leída en la asamblea del 23 de abril, los representantes mencionaron que en algún momento les advirtieron que «bajarlos de la representación es muy fácil en la asamblea”; y que una vez, en el campus, alguien se acercó al hijo de Olarte para decirle: «Dígale a su mamá que estamos pendientes, que tenga cuidado con el voto». La carta también recogió las amenazas hacia Carlos «Forrest» Orrego, quien el 16 de abril, en un video publicado en Cofradía para el cambio, hizo la denuncia pública. Orrego habló con De la Urbe y explicó que «hemos estado haciendo denuncias en el instituto, precisamente sobre las formas de gobierno que tenía la dirección anterior [Francisco Gutiérrez] y las formas de hacer política de la nueva directora del instituto [Sandra Pulido]». Por otro lado, Orrego cuenta que ha recibido amenazas desde hace casi cinco años, cuando comenzaron con la llamada del «‘comandante John’ de las Autodefensas Gaitanistas». Desde entonces ha encontrado notas en su moto, y en septiembre de 2025, cuando se dirigía a su casa desde la Universidad, en un semáforo cerca del puente de la Madre Laura, «me alcanzaron los chinos. Sacaron el arma, la trataron de accionar o la accionaron, pero no les funcionó». Hoy, Orrego asiste a clases dirigidas o virtuales tras llegar a acuerdos con sus profesores, y se encuentra bajo la ruta de atención de amenazas de la Dirección de Bienestar Universitario. El rector también se refirió a la situación: «Una vez nos enteramos de las amenazas que han tenido los representantes estudiantiles, nos reunimos con ellos, con los tres, y tratamos de conocer a profundidad cuál es la situación real». El 17 de abril, la rectoría publicó un comunicado rechazando estos hechos; además, tras su intervención en la asamblea, García aclaró: «Hemos iniciado acciones para la protección y la seguridad de estas personas que, por supuesto, por el carácter que tienen, no podemos divulgarlas». Los cuestionamientos por la inspección y el proceso de designación rectoral De momento no hay una fecha definida para la publicación de un informe con los hallazgos de la inspección del MEN. María Isabel Duque, representante profesoral principal ante el CSU, dijo que «en estos momentos no conocemos el informe de la inspectora y no conocemos qué información entregó la Universidad, y si con esa información se va a levantar la medida del rector reemplazante». Agregó que «le hemos pedido al rector que nos entregue la información que le entregó al Ministerio y dice que hasta que el Ministerio no la

“Yo no soy un agente del Gobierno nacional”: Héctor García, rector (e) de la UdeA

El 29 de diciembre de 2025, el Ministerio de Educación Nacional apartó de la rectoría a John Jairo Arboleda y designó a Héctor Iván García como rector encargado. En esta entrevista García asegura no tiene intención de aspirar a este cargo en el futuro, habla sobre sus primeras acciones al frente de una universidad atravesada por la crisis y sobre los cuestionamientos sobre la autonomía universitaria. https://youtu.be/v5kw5GKdEBQ?si=DaqO9ziGP4JZoNZu El 20 de enero de 2026, Héctor Iván García García asumió la rectoría de la Universidad de Antioquia. Ese mismo día, abrió una cuenta en X (antes Twitter) y publicó tres videos donde aclaró que su encargo es excepcional y transitorio, que ya comenzó el empalme con el Comité Rectoral y que, tras el desembolso de los recursos del Ministerio de Hacienda, la Universidad ya empezó a cubrir sus obligaciones financieras con docentes, empleados y proveedores. Esa tarde, en entrevista con De la Urbe, habló sobre cómo no está acostumbrado a que lo graben y, antes de empezar —con las cámaras y los micrófonos ya encendidos—, aclaró entre risas lo asustado que estaba La entrevista estaba agendada para cinco días antes, pero fue cancelada a última hora debido a la renuncia de John Jairo Arboleda a la rectoría. El viernes 16 de enero, mediante una carta a la comunidad universitaria, Arboleda afirmó que la decisión del Ministerio de Educación Nacional (MEN) de imponer su reemplazo es «ilegal, arbitraria e injusta». Aunque las decisiones del MEN, anunciadas durante las vacaciones colectivas de fin de año, han sido cuestionadas por sus implicaciones a la autonomía universitaria, estas están amparadas por la Ley 1740 del 2014, que regula la inspección y vigilancia de la educación superior. García es médico cirujano de la UdeA, donde también realizó una maestría en Salud Pública y otra en Epidemiología Clínica. Es profesor vinculado de la Universidad desde 1995 y justo antes de asumir la rectoría era el director del Instituto de Estudios Médicos. Horas después de empezar funciones, en el balcón del bloque 16 adjunto a la oficina de la que se despidió Arboleda un día antes, García habló sobre las expectativas que tiene respecto a la duración de su encargo y de sus planes para afrontar la crisis. *** ¿Ya asumió el cargo de forma plena? ¿Cómo se hace un empalme en estas condiciones tan atípicas? Acabamos precisamente, hace una hora, de hacer la firma de la posesión como rector en propiedad de la Universidad. El trámite universitario consiste en que, ya que yo soy un profesor vinculado con funciones de docencia, extensión e investigación, para poder asumir cargos administrativos debo tener una resolución de una comisión administrativa; dejar de ejercer como profesor y empezar a ejercer como rector. En cuanto al empalme, desde ayer [19 de enero], ya con el equipo rectoral actual hemos establecido comunicación y les hemos solicitado la información que requerimos para poder conocer la situación académica y financiera de la universidad. Sabemos que las vacaciones colectivas de la Universidad apenas terminaron y que todas las labores administrativas apenas están empezando, ¿pero cómo han estado estos días especialmente hoy, que por ejemplo ya sabemos que se hizo efectivo el desembolso de 70 mil millones de pesos del Ministerio de Hacienda? En primer lugar yo debía terminar y hacer entrega de las actividades y las funciones que tenía como profesor en la Facultad de Medicina y director del Instituto de Investigaciones Médicas, ese fue el trabajo de ayer [19 de enero]. Hoy he estado dedicado a informar a la comunidad universitaria cuáles son las directrices principales que tenemos en esta rectoría, invitar a la comunidad universitaria a participar en todas las deliberaciones que debemos tener para trazar la hoja de ruta de este periodo de transición y adicionalmente he empezado a reunirme con distintos actores: profesores, estudiantes y los distintos estamentos para conocer cuáles son las inquietudes que tienen y cuáles son las propuestas que tienen para contribuir a salir de la crisis en la que estamos en este momento. Fotograma de la entrevista con Héctor Iván García García. Cámara: Miguel Ángel Becoche Quintero. ¿Cómo llegó su nombre al Ministerio de Educación, es cierto que Carolina Corcho fue la que lo recomendó? Yo no podría responder con precisión quién me recomendó, si fue Carolina Corcho o alguien más. Hay que reconocer, que eso es de vox populi, que yo tengo una relación desde hace muchos años con la doctora Carolina Corcho porque al contrario de lo que se dice ella fue mi estudiante. Cuando ella empezó su carrera de Medicina en la Facultad, desde el segundo semestre se vinculó al Grupo de Investigación en Violencia Urbana, del cual yo era integrante, y estuvo durante todo el tiempo de su formación. Incluso cuando hizo un posgrado en Bogotá estuvo vinculada con actividades del grupo. Posteriormente, una vez fue nombrada ministra de Salud, yo fui nombrado por el rector John Jairo Arboleda, en su momento, como el enlace entre el Ministerio de Salud y las actividades que tenían planeadas para ser realizadas con la Universidad. Ahí estuve en contacto nuevamente con ella, trabajé con ella y luego de su salida, seguimos participando en todo lo que ha sido el proceso de reforma [a la salud]. Yo fui avisado por el equipo del ministro de Educación en diciembre para asistir a una reunión en la cual me plantearon que mi nombre estaba dentro de los posibles candidatos para asumir como rector y luego de yo hacer las consultas respectivas, sobre todo con mi familia, tomé la decisión y anuncié que aceptaba. En conclusión, no les podría decir a ciencia cierta si fue ella o alguien más, pero lo que sí les puedo decir con toda claridad es que, a pesar de todas las coincidencias y acuerdos que podamos tener con Carolina, mi trabajo y mi posición en esta rectoría es completamente independiente de sus decisiones y de sus opciones políticas que tiene hoy y que son absolutamente legítimas. ¿Cree que la renuncia de John Jairo Arboleda, que todavía

Periodista de tiza y tablero

Periodista de tiza y tablero

Dedicó su vida a lo que quiso: estudió, leyó, escribió hasta donde pudo y caminó el mundo durante 82 años. Nos despedimos de Miguel Valencia, el hombre que durante casi seis décadas hizo periodismo con su puño y letra, con tiza y tablero, en las afueras de la Universidad de Antioquia. Foto: archivo Familiar. Intervención digital: Andrés Camilo Tuberquia Zuluaga Miguel murió el 11 de octubre de 2025. Un mes después, cerca de la portería de la calle Barranquilla de la Universidad de Antioquia ‒por la que transitan diariamente miles de estudiantes, profesores y empleados‒, la malla seguía cubierta por los carteles y los tableros en los que Miguel escribió durante años. Algunos estaban vacíos, otros tenían borrones, unos pocos mostraban los números ganadores de la lotería y muchos llevaban mensajes que conmemoraban su vida. “¡Gracias, Miguel, por cinco décadas de periodismo libre!”, se leía en uno de ellos. En un cuarto pequeño del costado oriental de la portería de Barranquilla, donde los vigilantes guardan conos y reciclaje, aún estaban los periódicos que dejó Miguel el 3 de octubre, la última vez que pisó la Universidad. Cada día ‒los hábiles, los fines de semana y hasta los festivos‒, Miguel caminaba desde el barrio Córdoba, en el noroccidente de Medellín, hasta la UdeA. Llegaba a las siete de la mañana, pasaba por la plazoleta Barrientos y de su casillero sacaba una caja con libretas, lapiceros, mecato, pintura y tizas. Pero ese no era el comienzo de su jornada: más temprano, caminaba hasta el centro de la ciudad para recoger los periódicos que intentaría vender, prestar o cambiar durante el día. Usualmente El Colombiano, Q’Hubo, El Espectador y El Tiempo.  La rutina de Miguel fue la misma desde 1968, cuando llegó a la Universidad, y no cambió mucho cuando Marta, su hermana, comenzó a trabajar con él en 1976. Montaron un puesto junto a la portería más transitada de ese entonces en Ciudad Universitaria, la de Barranquilla, cuando aún no existía la del metro. Vendían periódicos tradicionales y otros no tanto, desde El Mundo, Vanguardia Liberal y la Revista Vea hasta el Semanario Voz o el Almanaque Bristol. Pero llegaron la portería del metro y el internet, que no favorecieron las ventas, y eventualmente el quiosco desapareció, pero ellos no. En 2015, Marta se enfermó, dejó el trabajo y Miguel siguió solo. Foto: archivo familiar. *** Miguel Ángel Valencia García nació en la Medellín de 1943, pero su infancia transcurrió entre El Carmen de Viboral y El Santuario. Fue hijo de campesinos, penúltimo entre 11 hermanos y el menor de los hombres. Tenía la cara alargada, los ojos claros, la tez morena y el cabello, que con los años se volvió gris, delgado y siempre bien peinado. La vida paisa y pueblerina lo acercaron a la religión. Pensó en ser sacerdote, pero, según recuerda su sobrino Juan Guillermo Escobar, hijo de Marta, los seminarios le cerraron las puertas por el color de su piel. Miguel abandonó la idea de ser cura. Luego prestó servicio militar y, a sus 25 años, halló su lugar definitivo en la Universidad de Antioquia. Allí mantuvo, en sus tableros, un mensaje conciliador y de fe. Miguel hizo suya la vida universitaria. Al mediodía dejaba su puesto ‒cuando estaba Marta, a cargo de ella; después, de los vigilantes‒ y se adentraba en las posibilidades de la UdeA. Se ponía a “circular”, cuenta Óscar Ortega, profesor de Ingeniería de Sistemas y creador de la cuenta de Instagram @miguelcarteles, donde publicaba las frases y los anuncios que Miguel replicaba en sus tableros. En sus recorridos, entraba a conversatorios, participaba en cineclubes y escuchaba debates con la misma atención con la que repartía titulares. Foto: archivo familiar. Su voz cálida y grave era inconfundible. Tal vez por eso lo cautivaban el canto y la radio. Hizo parte de varios coros, como el de la Arquidiócesis de Medellín, el de los jubilados de la UdeA y el del hospital San Vicente de Paúl. En la Emisora Cultural UdeA grabó algunas oraciones navideñas. Allí, participó en varios programas: leía noticias o declamaba poesía. “Así lo pusiera a leer tres minutos, él venía por estos tres minutos los domingos”, recuerda Carlos González, programador y productor, sobre el rol de Miguel en el espacio En defensa de la palabra. Con el tiempo, se volvió uno de esos “amigos de la emisora”. “Siempre nos saludaba con mucho cariño, como a todos, pero con nosotros tenía un afecto especial”, dice Carlos. León Ortiz, el dueño de la cafetería del bloque 22, cerca de las piscinas, le ofrecía el almuerzo todos los días a cambio de un par de periódicos. “Le servían de más”, dice su sobrino. Óscar cuenta que cuando Miguel enfermó por problemas renales y cardíacos, algunos docentes y amigos lo ayudaron a acceder a citas médicas particulares para evitar que se agravara su salud. Juan Guillermo añade, con desazón, que esperaban tener más apoyo de la Universidad, pero nunca llegó. Miguel tejió amistades con profesores, estudiantes, empleados y vigilantes; todos lo reconocían por su voz, su sonrisa, su humildad y su manera de pertenecer a todos los lugares sin ser totalmente de ninguno. Miguel nunca se casó ni tuvo hijos. En la casa donde vivían él, Marta y Juan Guillermo dominaba el silencio. Miguel era “luz de la calle y oscuridad de la casa”, dice su sobrino. Además, cuenta que su tío llegaba cerca de las nueve y media de la noche y hablaba poco, salvo con su hermana. *** El segundo sábado de octubre, tras una semana hospitalizado en la Unidad Intermedia de Castilla, Miguel falleció. Su familia creía que de los cuatro hermanos que seguían con vida sería el último en morir, porque no fumaba, no bebía, “tenía un chasis muy resistente”. Al amanecer del domingo, su sobrino dio la noticia a los conocidos de Miguel. “Se merece que anunciemos su muerte”, le dijo Yasmile Pineda, otra amiga de Miguel, a Óscar. Decidieron despedirlo en su ley: tomaron de la caja la

La crisis de hoy en voces nuevas y viejas

Las consecuencias del déficit financiero y las otras caras de la multicrisis han llevado a que en la UdeA se escuchen voces nuevas en los roles de representación de docentes y estudiantes, que se suman y confrontan a las que, desde antes, ya resonaban en las esferas directivas. Mauricio Múnera y María Isabel Duque asumieron la representación profesoral ante el Consejo Superior Universitario (CSU) en mayo de 2025 con una posición crítica frente a la administración central e impulsados por el creciente descontento de los docentes. Foto: Juan Andrés Fernández Villa. “El rector no está tomando decisiones, lo que está haciendo es por la presión que le ha planteado el [Consejo] Superior, pero ha sido la Vicerrectoría Administrativa la que ha tomado la vocería, ha sido el vicerrector y su equipo haciendo unos análisis específicos de reducción. Más allá no hay ningún otro tipo de decisiones que afecten la vida universitaria en términos de gobierno universitario, ni en términos de deserción, ni en términos de violencias basadas en género. Todo se ha quedado en el plano de la crisis financiera y las decisiones han sido de reducción”. Mauricio Múnera, representante profesoral suplente ante el CSU Foto: Juan Andrés Fernández Villa. Una de las posturas de la representación profesoral y la Mesa Ético Política ‒creada por profesores y profesoras en 2024‒ es que la Universidad no debería endeudarse más para solucionar sus problemas de liquidez. “Cuando [el rector] te pone un escenario de que si no la vendemos a este único señor dadivoso que la va a comprar [solo hubo una oferta por la hacienda El Progreso, en Barbosa], y que si no nos endeudamos por 100 mil millones de pesos no vamos a pagarle la nómina a los profesores, a mí me pone entre la espada y la pared […]. Es irresponsable a dónde nos ha llevado este señor, a tomar malas decisiones”. María Isabel Duque, representante profesoral principal ante el CSU Pasaron más de 20 años para que el estudiantado volviera a tener voz y voto en el CSU. El 26 de agosto, la Asamblea General de Estudiantes decidió cambiar su posición frente a la representación estudiantil y apoyar el proceso de elección. Laura Melissa Olarte fue elegida el 11 de septiembre como representante principal junto a Juan Manuel Muñoz como suplente. Foto: Dirección de Comunicaciones de la UdeA. “Hay una lectura un poco crítica frente al momento en el que proponen la reforma a la Ley 30, reforma que llevaron al Congreso y que a ellos mismos [el Gobierno nacional] les tocó retirar. Yo considero que esta debió haber sido una de las banderas del Gobierno durante las primeras legislaturas del Congreso y ellos son muy conscientes de cuál es el problema financiero de las universidades públicas, pero dejaron casi para la última legislatura una reforma a la Ley 30”. Laura Melissa Olarte, representante estudiantil principal ante el CSU Foto: Valeria Londoño Morales. La UdeA está bajo inspección del Ministerio de Educación Nacional de Colombia (Mineducación) desde el 11 de septiembre. La decisión de enviar una inspectora in situ no fue bien recibida por la Gobernación, ni por la Rectoría; en cambio, los grupos de docentes y los estudiantes la ven con buenos ojos. “Es innegable que la presencia de una inspectora in situ motivada por una crisis financiera genera un impacto en la reputación de la Universidad, pues inevitablemente se instala una duda pública sobre la solidez administrativa y la capacidad de la institución para manejar sus propios recursos. Sin embargo, mi trabajo no busca vulnerar la autonomía universitaria. Mineducación ejerce la suprema inspección y vigilancia, que es una función de rango constitucional. La justificación de esta intervención es clara: la autonomía de las instituciones de educación superior no puede utilizarse como escudo para poner en riesgo el derecho fundamental a la educación de los estudiantes a causa de la inviabilidad financiera”. Angielly Paola Martínez, inspectora in situ del Mineducación La voz de Arboleda es más conocida: está en su tercer período como rector (el primero inició en 2018). Además de señalar a la UdeA como “víctima de su propio éxito”, él asume una responsabilidad parcial porque asegura que el problema venía desde antes.   Foto: Dirección de Comunicaciones UdeA. “Hay una frase de un exintegrante del Consejo Superior: hacia atrás es más fácil. Para tratar de entender por qué no hicimos cosas que debimos haber hecho, mirar hacia atrás es más fácil. Él también decía que para atrás todos somos muy inteligentes. Desde 2007 esta universidad gasta más de lo que recibe. Desde esa fecha se sabía que iba a llegar un momento en el que, si seguíamos gastando más de lo que recibíamos, esto iba a ser insostenible, pero teníamos unos ahorros y unos ingresos, lográbamos unas contrataciones y solventar recursos a través de las distintas actividades que desarrollamos”. Jhon Jairo Arboleda Céspedes, rector de la UdeA Foto: Valeria Londoño Morales. El 30 de octubre, Mauricio Alviar renunció a su cargo como secretario de Educación de Antioquia. Desde 2024 hasta su renuncia presidió el CSU, donde impulsó las medidas de austeridad que hoy son cuestionadas dentro de la Universidad y que ponen en peligro la estabilidad laboral de personal administrativo y docente de todas las unidades académicas. “La figura del profesor de cátedra es muy importante, sobre todo la de aquellos que tienen vínculos con el sector productivo, con el sector público o con las comunidades; es importante porque su experiencia y conocimiento se lo transmiten a los estudiantes y ayudan muchísimo al proceso de formación. Pero insisto en que se nos fue la mano porque a mí me parece que hay un exceso de contratos de hora cátedra para docencia en pregrado debido a que los profesores de planta han disminuido su participación en la docencia. Un profesor de planta hoy, en promedio, está dedicando el 14 % de su plan de trabajo a docencia directa y nosotros hemos insistido en que, en promedio, en cualquier institución de educación superior ese porcentaje debería

Se buscan gobierno y rescate para la UdeA

Collage de la crisis de la Universidad de Antioquia.

La crisis financiera, ética y política que atraviesa la Universidad de Antioquia hoy parece más profunda que nunca. En medio de la urgencia de un salvavidas financiero, las preguntas por quiénes pueden y deben sacar a la Universidad de la crisis toman relevancia y profundizan la incertidumbre de cara a un año 2026 que solo promete más austeridad. Collage: Sara Uribe de los Ríos. El 21 de febrero de 2024, en el Teatro Camilo Torres se realizaba uno de los foros institucionales con candidatos a la Rectoría de la Universidad de Antioquia. Allí, frente al teatro medio vacío, John Jairo Arboleda, candidato-rector, habló sobre sus planes para estabilizar las finanzas. Al cerrar su intervención dijo: “ustedes pueden decir cualquier asunto al respecto de la desfinanciación, pero nadie puede decir que esta Universidad se ha demorado un día en pagar un salario”. Tres meses después, el 20 de mayo, docentes y personal administrativo recibieron una notificación de la Vicerrectoría Administrativa que decía que sus pagos se iban a retrasar mientras resolvían los problemas de liquidez. A un año y medio de ese retraso, la UdeA sigue sumida en una de sus mayores crisis financieras: según la Vicerrectoría Administrativa, a la Universidad le faltan 163 mil millones de pesos para cerrar el 2025. Además, el Consejo Superior Universitario (CSU), máximo órgano de gobierno, aprobó las medidas de austeridad propuestas por la Secretaría de Educación de Antioquia, con las que se busca reducir cerca de 95 mil millones de pesos y disminuir en un 37 % las horas cátedra para 2026. Al mismo tiempo, la Universidad está bajo inspección del Ministerio de Educación Nacional de Colombia (Mineducación), una medida con la que esa entidad busca recopilar información para comprender las causas de la crisis. Mientras tanto, entre las propuestas aprobadas por el CSU para cubrir los costos de cierre de año están un crédito de tesorería por 54 mil millones de pesos y la venta de la hacienda El Progreso, en Barbosa, negocio que ya se cerró y por el que la Universidad recibirá cerca de 34 mil millones de pesos en cuotas hasta diciembre de este año. En medio de todo está la comunidad universitaria, que ve las medidas de austeridad con escepticismo y cuestiona cómo afectarán la calidad de la educación y el prestigio de la institución: los estudiantes temen que los recortes impliquen una menor oferta de cursos y horarios; el estamento profesoral, que implique el despido de docentes de cátedra, lo que conlleva a que los profesores de planta se vean obligados a aumentar sus cargas de trabajo en docencia directa y a reducir las horas que dedican a la extensión y la investigación; y las unidades académicas se enfrentan a la necesidad de ajustar sus gastos de funcionamiento de cara al inicio de 2026. El 10 de octubre de 2025, en una rueda de prensa, convocada por la Asamblea Multiestamentaria, encabezada por María Isabel Duque, representante profesoral principal ante el CSU, y Mauricio Múnera, su suplente, los docentes les pidieron a los gobiernos nacional, departamental y distrital un salvavidas económico para la Universidad. Duque advirtió: “si seguimos tal y como estamos hoy, en 10 años la Universidad no será viable”. Detrás de ese grito de auxilio hay una discusión pendiente: si la Universidad es rescatada, ¿ese dinero será administrado por los mismos que estaban a cargo cuando se profundizó esta crisis y en quienes la confianza de los estamentos está deteriorada? “Víctimas de nuestro propio éxito” Para entender parte de la crisis que vive la UdeA (y todas las universidades públicas del país), hay que volver a la Ley 30 de 1992, que regula la educación superior en Colombia, y sobre todo a sus artículos 86 y 87, que plantean que las universidades reciben aportes del Gobierno o de las entidades territoriales y que el incremento anual de estos se hace según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir, la inflación. Desde 1992, las universidades públicas han crecido en infraestructura, programas académicos, estudiantes e investigación y, en comparación, el IPC ha crecido por debajo. Esto ha provocado que la brecha entre lo que reciben las universidades por parte del Estado y lo que gastan sea cada vez más grande, y que el resultado sea una desfinanciación calculada en 19 billones de pesos por los rectores del Sistema Universitario Estatal para todas las universidades públicas. La UdeA, de carácter departamental, recibe recursos del Mineducación y la Gobernación; estos aportes conforman los fondos generales que, de acuerdo con la Vicerrectoría Administrativa, representan el 39 % de los ingresos. Pero varias voces de la Universidad insisten en que la Ley 30 no explica toda la crisis, o al menos no en sus dimensiones actuales. María Isabel Duque, que además de representante profesoral ante el CSU es docente de la Facultad de Ciencias Económicas, menciona que el rector solo reconoce la responsabilidad de los gobiernos nacional y departamental y de la Ley 30 por la forma en que se transfieren los recursos, pero “no asume responsabilidades en las decisiones que internamente tomó de crecer de manera desproporcionada frente a los recursos que le llegaban, de construir planes de desarrollo demasiado ambiciosos que no tenían un soporte financiero”. John Jairo Arboleda fue designado para la rectoría por tercera vez consecutiva el 2 de abril de 2024, con seis de ocho votos en el CSU. Durante el proceso de designación rectoral, Arboleda asistió a varios foros de candidatos y, aunque la desfinanciación ya era conocida por el CSU, el Consejo Académico y la comunidad universitaria en general, nunca mencionó en esos espacios, de forma explícita, las verdaderas dimensiones del déficit de liquidez. Luego, en entrevista con De la Urbe, afirmó: “nosotros no teníamos ni cartas ni información escondida”. Aunque en los foros se abordaron temas relacionados con violencias basadas en género y otros asuntos coyunturales de la Universidad, según él, “el tema financiero no era una preocupación de la comunidad universitaria que asistía a los foros” y dijo que no le