“No se puede manejar de la misma forma un batallón que una universidad pública”

John Jairo Arboleda, rector de la UdeA designado para un tercer período, habló del ambiente en el que el Consejo Superior Universitario se decantó por él. Además, respondió a varias de las críticas que le han formulado desde varios sectores de la Universidad, como que su gestión ha sido “permisiva”. El rector John Jairo Arboleda en el 10|12 Lab, donde se grabó la entrevista. Allí anunció propuestas sobre la duración del período de la rectoría. Foto: Juliana Restrepo Santamaría. El pasado 2 de abril, el Consejo Superior Universitario (CSU) reeligió a John Jairo Arboleda como rector de la Universidad de Antioquia, con seis votos a favor. En la sesión extraordinaria que se realizó en la Gobernación de Antioquia, Arboleda recibió el apoyo del sector productivo, el Gobierno, el Ministerio de Educación Nacional, el representante del profesorado, el de las directivas académicas y el de los egresados. El período 2024-2027 será el tercero en línea para él, no obstante, en esta entrevista aseguró que será el último. A propósito de su designación, De la Urbe habló con Arboleda sobre lo que la comunidad universitaria puede esperar de esta nueva gestión; y le planteó algunas dudas y cuestionamientos que quedaron tras la campaña, como su figura de candidato-rector y su relación con sectores del empresariado antioqueño. En un inicio, usted no estaba en las cuentas de las candidaturas, ¿por qué decidió volverse a lanzar? La normatividad universitaria permite que haya una postulación en el ejercicio del cargo. Desde lo personal, uno tiene que tomarse unos tiempos distintos. Así es que las decisiones son muy al final del proceso, y por eso precisamente quedé en el último lugar de la inscripción. También había sucedido en la primera (para el período 2018-2021). Yo era decano de la Facultad de Ciencias Agrarias (2016-2017), y pensaba mucho en la toma de la decisión porque ‒siempre lo he dicho‒ no es un cargo, es una enorme responsabilidad la que uno asume; y para eso tiene que tomarse su tiempo para pensarlo, para discutirlo con muchas personas cercanas y, sobre todo, para preguntarle a la familia si están dispuestos a acompañar tantas ausencias. Terminó una campaña donde hubo mucha desinformación con respecto a las candidaturas. ¿Qué lectura hace sobre ese panorama? Muy lamentable. Yo lo sufrí. Lo sufrí porque yo creo que una de las grandes cosas que nos diferencia a los académicos universitarios de la dirigencia política nacional es que nosotros nos basamos en hechos, en cifras, y en la proyección que creemos que debe tener la Universidad. Yo no creo que haya cabida en un debate de estos para noticias falsas, mentiras completas, verdades a medias o para algunos comentarios tendenciosos. Y eso, desafortunadamente, nos pasó. Pero ya por fortuna sucedió el proceso de designación y esperamos recuperar nuestro espacio. En medio de ese panorama, unos carteles lo señalaban entre los aspirantes “del GEA” (Grupo Empresarial Antioqueño). ¿Tiene alguna relación con el GEA o con el empresario Manuel Santiago Mejía? Tengo una relación interinstitucional. La Universidad de Antioquia y quien ocupe su rectoría hacen parte de la Junta Asesora del CUEE 2.0 (Comité Universidad Empresa Estado), y allí se encuentran todos los empresarios del departamento: los grandes, los medianos y especialmente los pequeños. Yo he tenido relación con el doctor Manuel Santiago en virtud de su participación en el Consejo Superior Universitario por muchos años. Él hace parte de la Junta Directiva del Hospital Alma Mater de Antioquia desde que era IPS universitaria, y ha sido un egresado de la Universidad que siempre ha estado muy atento en generar puentes de comunicación cuando se trata de gobiernos locales, regionales o nacionales, y también con el resto del empresariado. Tengo muy buena relación con los empresarios de Antioquia, con algunos de Colombia, e incluso en otras regiones. A mí me parece que es una gran oportunidad para que ellos conozcan de cerca la universidad pública, y sobre todo para que acompañen y apoyen muchos de los procesos que desarrollamos en los territorios. El 2 de abril el sector productivo votó por usted, cuando en principio había votado por la profesora Natalia Gaviria. ¿Por qué se dio ese cambio? Yo creo que el gran valor de mi candidatura fue la consulta. La comunicación que se conoció del Intergremial es que ellos se acogían también a esa consulta y que postulaban mi nombre. Y a raíz de lo que se suscitó con la elección de rector en la Universidad Nacional, el señor presidente hizo dos trinos en los cuales decía: uno, que se haga público por quién votan, así sea secreto el proceso; y dos, que apoyen a quien ganó en las consultas. ¿Cree que ser candidato-rector lo favoreció de alguna manera? Yo creo que favorece, sin duda. Primero por trayectoria, segundo por conocimiento del desempeño y funcionamiento de la institución; y por supuesto, cuando uno lleva seis años en el cargo hay mucha más gente que lo conoce y que ha trabajado con uno, y seguramente entre esas personas hay alguna preferencia por algún nombre, alguna figura en particular. Pero también hay riesgos. Yo creo que, en situaciones tan difíciles como las que nos toca administrar a las universidades públicas en nuestro país, es más fácil cometer errores, tener opiniones contrarias a lo que uno haya hecho. Finalmente, lo que se critica es lo que se ha hecho, lo que no se ha hecho es difícil de criticar, aunque también pueden venir críticas en cosas que se dejan de hacer. ¿Qué tan involucrado quiere estar en el debate sobre la reforma a la Ley 30? Como rector, lo que me toque hacer como la figura que represento. Pero sobre todo yo quiero ser un gran promotor de la participación que debemos tener los universitarios y la sociedad, porque yo creo que no podemos perder esta hermosa oportunidad de construir, porque este es un tema del orden nacional. La Ley Estatutaria de Educación va a generar la imperiosa necesidad de establecer no una reforma de la Ley 30,
Crónica de una alcaldía ganada: Fico repite como alcalde de Medellín

Federico Gutiérrez fue elegido alcalde por segunda vez. Una victoria que, para los analistas, ya estaba cantada al llevarle hasta más de 50 puntos de ventaja de intención de voto a Juan Carlos Upegui. ‘Fico’ logró canalizar el descontento con la administración Quintero. Federico Gutiérrez fue electo por segunda vez como alcalde de Medellín. Al cierre de este informe, Gutiérrez, con el 74.60 % de mesas informadas, pasaba de los 500 mil votos. Juan Carlos Upegui, candidato del partido Independientes -del exalcalde Daniel Quintero-, llegaba a los 70 mil; y Albert Yordano Corredor, pasaba de los 19 mil. Se trata de una victoria cantada. Desde hace varias semanas diferentes encuestas pronosticaban una paliza en las urnas. Y así sucedió: Gutiérrez aventajaba a Upegui en 64 puntos porcentuales. Se trata del alcalde más votado desde 2011: en ese año, Aníbal Gaviria sacó 239.259 votos; en 2015, el mismo Federico Gutiérrez obtuvo 246.221; y en 2019, Daniel Quintero logró 304.034. Ahora Gutiérrez podría llegar a los 550 mil. En 2022 Federico Gutiérrez fue candidato a la Presidencia. Ganó en las consultas interpartidistas -como parte del Equipo por Colombia- con un 52,1% de los votos. En las encuestas para primera vuelta era el segundo después de Gustavo Petro, pero quedó en tercer lugar, detrás de Rodolfo Hernández. Sin embargo, estas elecciones mostraron su amplia popularidad en Antioquia, donde obtuvo una clara ventaja. De hecho, en estas elecciones acompañó al candidato del Centro Democrático para la Gobernación de Antioquia: Andrés Julián Rendón, quien, por su parte, fue elegido como gobernador (al cierre de esta nota aventaja a Luis Pérez en más de 240 mil votos). “Es mi fórmula a la Gobernación de Antioquia y como partido Creemos adhiere a la candidatura de Andrés Julián Rendón y a nuestros casi mil candidatos en toda Antioquia”, dijo Gutiérrez ante periodistas recientemente. La primera alcaldía de Gutiérrez en Medellín coincidió con la alcaldía de Rendón en el municipio de Rionegro. Al dejar su alcaldía (2016-2019), su favorabilidad fue del 88%, según Medellín Cómo Vamos. Además, algunos de sus resultados insignias fueron: el aumento de los días de atención del programa Buen Comienzo enfocado en los niños de 0 a 5 años y las madres gestantes, lo que desembocó en los índices más bajos en mortalidad y desnutrición infantil en la década, según el informé de Medellín “Cómo Vamos 2016-2019”. Otra de las “victorias” que menciona Gutiérrez en cada debate es la captura de 161 cabecillas de bandas criminales. Sin embargo, la judicialización de Gustavo Villegas, secretario de Seguridad en su administración, por colaborar con la “Oficina de Envigado” dejó en entredicho la legitimidad de estos resultados. En su periodo hubo 2.347 homicidios, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. La cifra estuvo muy por debajo de la Alcaldía de Aníbal Gaviria, cuando hubo 3.335 casos. Pero muy por encima de la administración saliente: hasta agosto de 2023 iban 1.401 casos. Las propuestas con las que repite Alcaldía El 4 de julio de este año oficializó su candidatura con Creemos, el mismo movimiento con el que se lanzó a su anterior alcaldía, ahora reconocido como partido político por el Consejo Nacional Electoral. Su apuesta es “recuperar a Colombia desde las regiones”. Asegura que no renunciaría a la Alcaldía para aspirar a la Presidencia en 2026. Entre sus propuestas se encuentra crear el “Distrito cinema” y ser epicentro creativo, respondiendo a una necesidad de la industria. Además, dice que creará una “gran alianza por la primera infancia” en la que buscará promover el desarrollo infantil de manera integral y así aumentar las atenciones en el programa Buen Comienzo. Además, propone crear los “Centros Creer”, que son espacios diferenciados para atender a niños, niñas y adolescentes en riesgo. En materia de educación, propone llevar la deserción escolar al punto más bajo y mejorar la infraestructura de 421 sedes educativas en sus primeros 100 días de gobierno. Con respecto al turismo, plantea reestructurar la actual dependencia encargada de la Política Pública del Turismo y centrarse en la sensibilización a los turistas sobre el cuidado de los niños, niñas y adolescentes. En seguridad, que es su eje central, buscará utilizar más tecnología para fortalecer la línea 123, pondrá más cámaras de seguridad e integrará con sistemas privados, pondrá alarmas comunitarias conectadas al 123 en zonas con índices altos de delincuencia y botones de reacción en zonas comerciales en contra del atraco, el hurto y la extorsión. Además, intentará eliminar el actual proyecto de la cárcel de San Cristóbal, para crear una cárcel metropolitana con mayor capacidad. En su programa de gobierno menciona muchas “recuperaciones” de programas y entidades como: el Programa Escuela Entorno Protector, a Ruta N como agencia de Innovación, los CEDEZO como Centros de Desarrollo Económico en el territorio y, principalmente, el Programa Parceros, que tiene un modelo de atención focalizada a población en riesgo de ser reclutada e instrumentalizada.