Hablemos de adaptar el periodismo a otros formatos, con Ana Katalina Carmona

Si se menciona el nombre de Ana Katalina Carmona en la Universidad de Antioquia, a lo mejor a pocas personas se les haga familiar esas tres palabras. Pero si se dice que es egresada del Pregrado de Periodismo, probablemente la memoria ya se empiece a refrescar y algunos docentes la recuerden sentada frente a ellos en una de sus clases y varios de sus compañeros puedan hablar de ella con propiedad, mientras se tomaban un café en uno de los corredores del bloque 12 de la ciudad universitaria. No obstante, puede que siga siendo una completa desconocida para muchos periodistas de su generación y por supuesto, para otros más viejos que ella. Ana Kata, como le dicen quienes más la tratan, en realidad nunca ejerció el periodismo, o al menos, no como tradicionalmente se espera (o esperaba) que una periodista se desempeñe en el oficio.   Esta mujer se decantó por la escritura; pero de guiones, muy influenciada por la investigación y el rigor periodístico, pero de documentales, y más recientemente, de historias de ficción. Ana Katalina entonces, por más descabellado que le parezca a los puristas del oficio, practica el periodismo desde la producción y la escritura audiovisual. Cofundadora de Querida Productora, tiene más de cinco años de experiencia como productora, directora y guionista de proyectos cinematográficos y televisivos. Su guion de largometraje “La Cábala del Pez” ganó el premio de escritura del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico Colombia (FDC) y el premio de la Comisión Fílmica de Medellín. También fue seleccionado para participar en los talleres internacionales de Cine Qua Non Lab México, Bolivia Lab, BR Lab Brasil y en el Taller de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos de la Fundación Carolina e Ibermedia en España. Es directora y guionista de los cortometrajes “Comunión” y “Los Enemigos”, este último ganador del premio revelación del Festival Rencontres Cinémas d’Amérique Latine de Toulouse (Francia). Actualmente, trabaja como guionista de series para plataformas streaming y se encuentra en el desarrollo de su primer largometraje “La Cábala del Pez”. Actualmente, también es integrante del staff de escritores de la serie de Netflix: “Secuestro del Vuelo 601”. Todo es para decir, que ella, dentro del programa del pregrado, llamado ‘Hablemos de Periodismo‘ ofrecerá una charla titulada: “Adaptar el periodismo a otros formatos”. Donde hablará, entre otros temas, acerca de la influencia que ha tenido su formación en investigación periodística, el sentido crítico, el contraste de fuentes y la búsqueda de información rigurosa que le heredó el pregrado, para actualmente, dedicarse a la escritura de guiones y a la producción audiovisual. Este viernes 3 de mayo, a partir de las 10:00 a.m. en el aula Maestras y maestros fundadores (12-209) de la Universidad de Antioquia, estudiantes, docentes y comunidad académica en general, podrán conversar con esta egresada alrededor de esas otras maneras, en las que se puede hacer periodismo. Además, el grupo de lectura de De La Urbe hará una sesión especial de lectura del libro en el que se basó la serie, Los condenados del aire de Massimo Di Ricco, y del podcast de Radio Ambulante «Los Aeropiratas». La sesión se llevará a cabo el martes 30 de abril a las 4 p.m. en el segundo piso del 10|12 Lab.

Se le apagó la radio a un pueblo: el asesinato del periodista Mardonio Mejía en Sucre

Un sicario mató a Mardonio Mejía Mendoza el pasado 24 de enero cuando entraba a su emisora en el municipio de San Pedro. Con su muerte no solo se apagó la voz de un periodista, líder local y ganadero, sino que desapareció el noticiero de la única radio del pueblo. El hecho deja una sensación de temor y zozobra entre sus colegas que enfrentan a diario la precariedad laboral y la autocensura.  Collage: Felipe Rivera Echeverri. IG: @ojito__apagado Un hombre recorre en moto el centro de un municipio de 22 mil habitantes. Lleva un parlante y un letrero donde aparece su nombre, su número de contacto y la palabra “publicidad”. Generalmente anuncia la venta de productos, promociones de almacenes y da avisos de todo tipo. Es miércoles 31 de enero. Walter Chamorro —ese hombre que también es periodista y corresponsal de radio— hace perifoneo en San Pedro, departamento de Sucre, para invitar a la población a la misa del novenario que se realizaría al día siguiente por la muerte de su colega Mardonio Mejía Mendoza, de 66 años. Chamorro también anunció el entierro de Mardonio con este método.  Unos días antes, un sicario sorprendió a Mejía por la espalda y le disparó. Según los habitantes y las autoridades, esto es algo que no suele ocurrir en San Pedro, incluso en el contexto violento del departamento. Aseguran que este es un municipio “tranquilo”: del total de 340 homicidios registrados en Sucre el año pasado, cuatro pasaron acá.  El ataque provocó conmoción, no solo por tratarse de un sicariato, sino porque fue contra una de las personas más reconocidas del pueblo; el pionero de todas las formas de comunicación en ese lugar: hace más de 30 años Mardonio Mejía  lanzó Promej Televisión, el primer canal local, y publicó La Plana, el primer periódico. También era el dueño de la emisora comunitaria Sonora Estéreo 94.3, la única radio del municipio, en la que se transmitía Amanecer Campesino, el noticiero que conducía. “Presentamos las noticias con un estilo diferente, un estilo propio, natural, auténtico, y con el verbo nuestro, de la gente de acá, de la sabana del departamento de Sucre”, solía decir Mejía en sus transmisiones por FM que también difundía por Facebook.  “Era un pulpo; era un enamorado del agro, y compaginaba esa pasión con el periodismo, que también lo llevaba en la sangre”, recuerda Walter Chamorro. “Ahora la emisora está apagada; cuando asesinaron a Mardonio silenciaron la voz de los que no tenían voz”, añade. Su colega Manuel Morón, presidente del Colegio Nacional de Periodistas, seccional Sucre, gremio al que pertenecía Mejía, describe el vacío así: “El municipio de San Pedro queda huérfano ante la pérdida de un valioso personaje que de verdad, verdad, era la voz de San Pedro”. El 24 de enero, el día del asesinato, Mardonio Mejía repitió en su noticiero —como lo hacía cada día y sin sospechar que sería su última emisión—que el programa estaba dirigido a los campesinos, “para que aprendan oyendo radio”. Se despidió anunciando la programación que seguía: rancheras y boleros.  En el noticiero contó que ese día tenía previsto ir a una subasta. Mejía era además ganadero y se dedicaba a actividades del campo. Al terminar el evento, se dirigió a su casa solo. Una cámara de seguridad registró el momento en el que Mardonio Mejía llega —recién caída la noche—, se baja de la moto, abre la puerta, se sube de nuevo y la guarda. En ese momento otra moto se detiene frente a la puerta. De ella desciende un hombre y el conductor lo espera. Entra y sale enseguida. En la grabación solo se ve lo que ocurre afuera. Adentro Mejía había recibido dos tiros por detrás, en la cabeza. Su cuerpo quedó encima de la moto y abajo de las letras Sonora Estéreo, grabadas sobre un vidrio, a la entrada del lugar. Justo detrás del sitio del ataque está su estudio con las paredes repletas de fotos de coberturas periodísticas para diferentes medios y junto a personajes diversos, también se exhiben credenciales de prensa y una pizarra con el detalle de la programación diaria. En otra parte de la casa hay más fotos, incluida una con el uniforme de la Defensa Civil, organismo al que perteneció. De su tiempo haciendo video quedaron repisas con decenas de casetes: “Documental de San Pedro”, “Toros de Sincé. 2004”, “Comerciales”, “Difuntos de San Pedro”, cumpleaños, quince años, primeras comuniones.  Mardonio Mejía, que aprendió de periodismo haciéndolo desde hace más de 35 años, también era la memoria del pueblo. Incluso en un documento oficial sobre el “mapa cultural de Sucre” se recoge el trabajo de documentación que hizo sobre las construcciones tradicionales de San Pedro y su patrimonio material, arquitectura de “estilo antillano” o isleño, dicen los expertos. Se trata de un álbum digital con fotografías y reseñas de cerca de 300 casas del municipio. Las calles de San Pedro están llenas de pequeños negocios; en muchos encendían la radio para escuchar el noticiero de Mejía o la dejaban prendida para acompañar el día con música. Por más de una semana el silencio reinó. Como en otros pueblos pequeños, la iglesia y el parque son el centro alrededor del que gira todo y las motos son el transporte principal. Hubo épocas de bonanza como el boom algodonero en el siglo pasado o de la explotación de gas. Hoy no hay algodón, ni gas; hay ganado y agricultura. “El pueblo en estos momentos siente su ausencia y hasta las mismas personas que decían no estar de acuerdo con él sienten la importancia de una emisora en el pueblo”, dice Angélica Mejía, la hija mayor de Mardonio que en un tiempo trabajó con él y ahora vive fuera del país. Destaca la  influencia de su padre: “Aquí las personas, como se dice coloquialmente, creían que lo que él decía era misa”. También admite que la forma de ser, directa, jocosa y a veces controversial, podía molestar a algunos. Angélica Mejía y sus dos hermanos aún

El ruido de las balas: ¿Quién mató al periodista Abelardo Liz?

El 13 de agosto del 2020, durante un operativo de desalojo en una finca de propiedad del ingenio azucarero Incauca, en Corinto, norte del Cauca, el periodista indígena Abelardo Liz fue impactado por una bala que lo mató. En un trabajo conjunto, Cerosetenta y Bellingcat, con el apoyo de La Liga contra el Silencio, utilizaron los videos grabados por Abelardo y por otras personas presentes y el sonido de los disparos analizado por expertos en audio forense, para investigar lo que ocurrió.

El periodista indígena filmó el momento en el que fue herido de muerte por una bala. 070 y Bellingcat usaron sus videos y analizaron el sonido de las balas para investigar lo sucedido.