Más allá del queso y la ficción

Además de las misiones de exploración a la luna, esta ha sido representada de muchas maneras en el cine o la literatura. A partir de esto se realizó una revisión de fuentes históricas, literarias y audiovisuales relacionadas con la representación de la Luna. Tomando como referencia autores clave como Julio Verne, pionero en la imaginación de los viajes especiales, con su obra De la Tierra a la Luna (1865) y la película dirigida por Georges Méliès Viaje a la luna (1902) basada en el mismo libro. Junto a la película  2001: Odisea en el espacio (1968) dirigida por Stanley Kubrick e Interestelar (2014) dirigida por Christoper Nolan. Finalmente esta investigación se traslada a un quiz de preguntas al estilo trivia en Kahoot, donde alternamos preguntas con explicaciones. Fuentes: La Luna II: Movimientos – Las Gafas del Hubble https://share.google/HpFYu7mnD3FqWTxEZ NASA SVS | Moon Essentials: Orbit https://share.google/1ErnCf6OOVKAjpIoo Moon as Cheese: The Myth and Science | The Cheese Professor https://share.google/oGiZ41IZLPgJS7JXs De la Tierra a la Luna (1865), Julio Verne.

¿Podría hoy ser más potente tu celular que el Apollo II?

Antes de que existieran las pantallas táctiles, las apps y los dispositivos que llevamos en el bolsillo, una computadora del tamaño de una maleta fue capaz de guiar a los seres humanos hasta la Luna. Hoy, en cambio, basta con sacar el celular para tener en la mano una potencia tecnológica que supera, por mucho, a la de aquellas primeras misiones espaciales. Esta comparación no solo evidencia cuánto ha avanzado la tecnología, sino que también plantea una pregunta: si el celular de hoy es más potente que las computadoras que nos llevaron a la Luna, ¿por qué no lo usamos para viajar al espacio? A lo largo de esta experiencia vas a explorar cómo tres dispositivos —el Apollo Guidance Computer, el sistema de Artemis II y un celular actual— representan distintas etapas de la evolución tecnológica. Más allá de los números, descubrirás que en el espacio no siempre gana el más rápido o el más moderno, sino el más confiable. Y si quieres poner a prueba lo aprendido, también podrás adentrarte en un tarot interespacial, donde cada dispositivo se convierte en una carta con personalidad propia: desde reliquias robustas hasta inteligencias brillantes pero frágiles. Porque en el espacio, como en las cartas, no todo lo que parece poderoso es realmente lo que sobrevive. Prepárate para comparar, cuestionar y sorprenderte: porque entender la tecnología que nos llevó a la Luna también es entender la que llevas todos los días en el bolsillo.  Metodología Este contenido interactivo se construyó a partir de un enfoque comparativo técnico y explicativo sobre la evolución de la tecnología en la exploración lunar. En una primera etapa, se definieron tres ejes de análisis: el Apollo Guidance Computer (AGC), los sistemas de cómputo de la misión Artemis II y un celular actual, con el fin de contrastar sus capacidades, limitaciones y contextos de uso. Luego, se realizó la recopilación de información técnica de cada dispositivo, incluyendo características como procesador, memoria, peso, interfaz y sistema operativo. Para ello, se consultaron fuentes institucionales y especializadas, entre ellas documentos oficiales de la NASA, reportes técnicos de empresas como Honeywell Aerospace y Lockheed Martin, así como materiales divulgativos y artículos periodísticos sobre la misión Artemis II y tecnologías espaciales. En una tercera etapa, la información fue organizada bajo criterios de equivalencia (RAM, almacenamiento, arquitectura, consumo energético y resistencia), lo que permitió traducir datos técnicos a comparaciones comprensibles para públicos no especializados. A partir de esto, se construyó una narrativa que no solo explica diferencias de potencia, sino también la importancia de la fiabilidad en entornos extremos como el espacio. Finalmente, se diseñaron elementos interactivos como la comparación entre dispositivos y el tarot interespacial, una herramienta narrativa que reinterpreta los equipos tecnológicos como arquetipos, facilitando la apropiación del contenido mediante el juego y la exploración. Esta estrategia busca reforzar el aprendizaje a través de la interacción, combinando divulgación científica con recursos creativos. Your browser does not support the video tag.

Bitácora de datos para explorar la Luna tras el vuelo de Artemis II

Con el exitoso regreso de la tripulación Artemis II, nos sumergimos en nuestra propia expedición narrativa para descubrir más sobre nuestro satélite. Desde el curso Producción y Géneros III, abordamos este hito histórico mediante una serie de relatos interactivos de periodismo de datos que exploran las complejidades de la Luna y su relación con la Tierra. Te invitamos a navegar por esta bitácora y, sobre todo, a divertirte y aprender con lo que hemos preparado.  Encontrarás desde una calculadora lunar hasta piezas que cruzan la tecnología, la historia, la literatura y el cine. ¡Anímate a explorar!  Chequea la ciencia del espacio en el cine y la literatura La ciencia ficción sobre el espacio ha representado a la Luna de múltiples maneras. Como un queso, como un escenario al que se puede llegar en pocas horas o como un territorio donde se puede silbar. ¿Qué tanto han acertado autores y directores a la realidad de este satélite? Haz este test lunar y descubre las respuestas. Juega aquí  Compara tu smartphone con la ingeniería espacial Si tu celular es miles de veces más potente que las computadoras que nos llevaron a la Luna en 1969, ¿por qué no lo usamos para viajar al espacio? Entender la tecnología que hizo posible el primer gran salto humano al espacio es también entender la que llevas cada día contigo. Prepárate para comparar datos, cuestionar la potencia de tus dispositivos y sorprenderte con este duelo de ingeniería interactivo que te ofrecemos aquí. Compara aquí   Navega por la geopolítica lunar Creamos un mapa interactivo que detalla cada contacto de la humanidad con la superficie lunar: su origen, fecha y coordenadas. Sin embargo, la geografía de las misiones ha cambiado. Mientras la era bipolar priorizó la accesibilidad de la franja ecuatorial, la nueva etapa se dirige al Polo Sur. En los cráteres del satélite, la posible presencia de agua congelada marca hoy la hoja de ruta científica y estratégica de los nuevos actores espaciales. Visita el mapa aquí

Regreso a la Luna: el satélite que el mundo no ha dejado de disputar

Desde el Apolo 11 hasta los rovers chinos en la cara oculta, la luna ha sido el escenario donde el poder se mide en kilómetros de distancia. Medio siglo de alunizajes protagonizados por estadounidenses, soviéticos, chinos, indios y japoneses desembocan hoy en una nueva fase: en 2026, una tripulación humana volvió a orbitarla, y la disputa geopolítica por nuestro satélite se reanuda con más actores y más intereses. En diciembre de 1972, Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron tres días en el valle de Taurus-Littrow, en la cara visible de la Luna. Eran los últimos humanos en pisar nuestro satélite y, quizás, pocos imaginaban que habría que esperar más de medio siglo para que una tripulación con humanos volviera siquiera a orbitarlo. Ese paréntesis terminó el 1 de abril de 2026, cuando la misión Artemis II despegó desde el Centro Espacial Kennedy con cuatro astronautas a bordo: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Aunque se trató de un vuelo de prueba sin alunizaje, la misión situó nuevamente a seres humanos en el espacio profundo y confirmó el interés estratégico por el satélite. Durante el tiempo transcurrido desde 1972, la actividad en la Luna fue exclusivamente robótica: China (2013), India (2023) y Japón (2024) lograron aterrizajes con sondas, estableciendo antecedentes tecnológicos para la actual competencia espacial. La Luna en el orden bipolar La primera manifestación de la carrera por la exploración lunar llegó en 1957, cuando el Sputnik 1 soviético sobrevoló territorio estadounidense varias veces al día y demostró que el espacio era, ante todo, un asunto de poder. Como señaló el historiador Eric Hobsbawm en Historia del siglo XX, la expansión económica de posguerra dependió de tecnologías que nadie imaginaba antes de 1945. El cohete y el satélite fueron dos de ellas: nacieron en la industria de guerra para luego convertirse en instrumentos de prestigio nacional. Durante dos décadas, la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética no solo produjo hitos como el Apolo 11 en 1969, sino también la creación de un marco jurídico internacional. Entre 1967 y 1979, la ONU impulsó cinco tratados fundamentales. El más relevante fue el Tratado del Espacio Exterior, que prohibió la apropiación de la Luna y estableció el uso pacífico del cosmos. Sin embargo, otros intentos como el Acuerdo de la Luna fracasaron. Este apenas reunió 18 firmas y ninguna potencia espacial aceptó suscribirlo. Más allá del duelo bilateral: nuevos actores en la carrera lunar Aquel marco legal actual fue diseñado para un contexto bipolar y no previó la complejidad del escenario presente. Aunque la competencia parece centrarse en Estados Unidos y China, el panorama es ahora mucho más multipolar. El país asiático se ha consolidado como una potencia de primer orden: en 2019 alunizó en la cara oculta (misión Chang’e 4) y posteriormente recuperó muestras de esa región. Su programa prevé llevar tripulación a la superficie antes de 2030 y y, junto a Rusia, avanza en la construcción de una estación lunar permanente. A esta dinámica se han sumado India y Japón, diversificando los actores en juego. Sin embargo, el factor distintivo del siglo XXI es la irrupción del sector privado. Empresas como SpaceX, Blue Origin, Boeing y Lockheed Martin han transformado la exploración espacial al reducir los costos operativos y acelerar los tiempos de desarrollo. Geografía del poder en la luna El mapa que sigue detalla cada contacto de la humanidad con la superficie lunar: su origen, fecha y coordenadas. Este deja ver que la geografía de las misiones ha cambiado. Mientras la era bipolar priorizó la accesibilidad de la franja ecuatorial, la nueva etapa se dirige al polo sur. En sus cráteres, la posible presencia de agua congelada marca hoy la hoja de ruta científica y estratégica de los nuevos actores espaciales. Metodología La información sobre los alunizajes desde el siglo XX hasta la fecha fue recopilada y organizada manualmente en una hoja de cálculo de Excel, incluyendo coordenadas, país o agencia responsable, año y resultado de cada misión. Los datos fueron verificados antes de ser utilizados. Con esa base de datos y el apoyo de Gemini AI, se construyó el código para visualizar las misiones sobre un mapa lunar interactivo, ubicando cada alunizaje en sus coordenadas exactas. Las fichas informativas que aparecen al hacer clic en cada punto fueron diseñadas en Canva. ¿Cómo navegar la herramienta? Para navegar la herramienta, el mapa puede desplazarse libremente arrastrando con el cursor, y el nivel de zoom se ajusta con la rueda del mouse. En el panel izquierdo de la interfaz se encuentra el listado de todas las misiones, desde donde se puede seleccionar cualquiera de ellas. Al hacer clic sobre una misión, ya sea desde el panel o directamente en el mapa, se despliega una ficha con fotografía e información básica de esa misión.