La nueva mesa del poder en la UdeA: hacia el cambio de rectoría

Los resultados de las últimas elecciones presidenciales y regionales reconfiguraron la composición del Consejo Superior Universitario de cara a la próxima elección de rector. Tanto el presidente Petro como el gobernador Rendón tendrán votos en esa designación en marzo de este año. El 24 de noviembre de 2023, Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia, comenzó a conformar su gabinete. Uno de los primeros nombres que reveló fue el de Mauricio Alviar como secretario de Educación. La designación recorrió los pasillos de la Universidad de Antioquia, de la que Alviar fue rector entre 2015 y 2018. Las conversaciones entre burbujas de café y puestos informales de venta no se debían solo a que fuera un viejo conocido de la UdeA, sino a las polémicas que rodearon su rectoría y que auguran un ambiente tenso. Alviar asumió el cargo como secretario a pocos meses de que termine la rectoría de John Jairo Arboleda. En marzo, el Consejo Superior Universitario (CSU) deberá elegir quién ocupará ese cargo para el período 2024-2027, durante casi el mismo tiempo en el que Rendón estará en la Gobernación y Federico Gutiérrez en la Alcaldía de Medellín. Una nueva rectoría Después del cierre del periódico De la Urbe, la UdeA dio a conocer las nueve candidaturas acreditadas para el proceso de designación del nuevo rector: Carlos Fernando Arroyave, John Mario Muñoz, Elvia María González, Luquegi Gil Neira, Natalia Gaviria Gómez, Ramón Javier Mesa, Jaime Andrés Cano, Javier Darío Fernández y el actual rector, John Jairo Arboleda, son las opciones sobre la mesa del CSU.  Antes de que se conocieran oficialmente, las “maquinarias” académicas ya estaban en marcha. Quienes tienen asiento en el CSU elegirán quién ocupará ese cargo, y allí la figura del gobernador de Antioquia es clave. No solo porque es quién lo preside, sino también por la influencia que puede tener sobre otros integrantes de ese consejo, máximo órgano de dirección y gobierno en las universidades del país desde la Ley 30 de 1992. Como explica el rector Arboleda, los gobernadores suelen delegar la participación en el CSU en su secretario de Educación. Esto significa que Mauricio Alviar volverá a ser un participante asiduo de esas reuniones, ya no como rector, una posición en la que tenía voz pero no voto, sino como portador de la voluntad del nuevo gobernador.  La politóloga Maritza Trujillo, quien fue relatora de las reuniones del CSU y ahora es docente de la Facultad de Comunicaciones y Filología de la UdeA, considera que el nombramiento de Alviar se explica porque conoce sobre la administración de las universidades públicas. Es economista y fue profesor y decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Además, como rector de la UdeA, también fue representante de las universidades estatales ante el Consejo Nacional de Educación Superior y, tras terminar su gestión, fue designado como representante de los exrectores ante el mismo CSU.  Incluso Salomé Restrepo, representante del presidente Gustavo Petro ante el CSU, considera que la presencia de Alviar “es una gran oportunidad para contar con un aliado conocedor del sistema de educación pública”. Esa opinión es cuando menos curiosa si se tiene en cuenta que ambos, Restrepo y Alviar, estarán sentados en la mesa como representantes de dos sectores políticamente antagónicos. Con el triunfo de Rendón en la Gobernación y la previa llegada de Petro a la Presidencia de la República, el CSU de la UdeA tiene una conformación inédita. Pese a ser los órganos máximos de gobierno en cada universidad pública, la distribución del poder dentro de los consejos superiores ha sido motivo de reclamo por parte de varios estamentos universitarios, principalmente los estudiantiles.  Esto porque consideran que quienes toman algunas de las decisiones más importantes en sus instituciones no representan los intereses de las comunidades universitarias. En el caso de la UdeA, la silla del representante de los estudiantes está vacía desde el 2004, cuando terminó el período de Wilmar Mejía. En diferentes momentos los estudiantes han justificado esa decisión por cuestionamientos a la representatividad concentrada en una sola persona y porque su participación puede validar decisiones en las que su influencia sería mínima.  La distribución de los nueve puestos del CSU ha favorecido la concentración del poder presidencial en las universidades. El presidente de la República nombra a un representante, pero también lo hace el Ministerio de Educación Nacional. Así mismo, puede llegar a tener influencia en el nombramiento de otros integrantes, como el representante de los exrectores. Y aunque no es parte del poder presidencial, el gobernador de Antioquia también tiene más de un puesto: el suyo, en propiedad o delegado en el secretario de Educación, y además influye en el nombramiento del representante del sector productivo, que se elige entre candidatos postulados por los gremios económicos del departamento.  En las últimas décadas, los gobernadores de Antioquia no se han alejado mucho de la línea política presidencial, por lo que unos y otros puestos podían conformarse como un bloque de poder dentro del CSU. Es allí donde está lo inédito del nuevo CSU, en la distancia explícita y evidente entre los gobiernos nacional y departamental. Los demás puestos los ocupan representantes de profesores y egresados, así como del Consejo Académico. Además de esta distribución –que es uno de los puntos que el Gobierno nacional quiere cambiar mediante su propuesta de reforma a la Ley 30–, un elemento adicional sugiere que puede haber tensiones en el CSU: la coincidencia de Alviar y Arboleda. Ambos se disputaron la rectoría de la Universidad para los dos últimos períodos; Alviar fue elegido en 2015 por encima de Arboleda, y luego, en 2018, perdió contra este en su intento de relección. Restrepo, la representante de Petro, agregó que no desconoce que pueden existir diferencias políticas, pero dijo que “la universidad es un valor superior a las disputas partidistas”, por lo que asegura que seguirá trabajando con la Gobernación. Por su parte, el rector Arboleda aseguró que, más allá de sus líneas políticas, los gobernantes han sido “respetuosos” de la autonomía de la UdeA y “no tienen mayor

Nuevo mapa político de Antioquia: más coaliciones y más alcaldesas

Con el 99,97% de las mesas informadas (15.837 de 15.841) por parte de la Registraduría, el mapa político del departamento para los próximos cuatro años ya está definido. ¿Qué tanto cambió con respecto a 2019? Foto: Colprensa. Este es el panorama en los 125 municipios de Antioquia: en 80, las alcaldías quedaron en manos de coaliciones, es decir, alianzas entre dos o más agrupaciones políticas para llegar al poder y tomar decisiones en el gobierno de turno. Esta figura no es nueva en Colombia, pero se formalizó en la Constitución de 1991. En 39 municipios ganaron partidos o movimientos políticos con personería jurídica; y en seis ganaron candidatos apoyados por grupos significativos de ciudadanos. El Consejo Nacional Electoral define a estos grupos como figuras temporales que permite “postular listas y candidatos a una determinada contienda electoral”. El Valle de Aburrá: el corazón electoral del departamento En los 10 municipios del Valle de Aburrá se registraron 1’639.774 votos. Esto significa que de todos los votos de Antioquia, el 56,07% se concentra en esta subregión. En Medellín, Federico Gutiérrez, quien obtuvo 689.519, arrasó con el partido Creemos (en 2015 ganó la Alcaldía con 246.221 votos). Esta mismo partido logró la alcaldía de Copacabana con Jonathan Pineda. En La Estrella, el grupo significativo “Una Estrella para todos” ganó con la candidata Liliana Ramírez, prima de Daniel Quintero, exalcalde de Medellín. De acuerdo con los resultados de preconteo, le ganó al candidato Carlos Ramírez por 10 votos. En los siete municipios restantes del Valle de Aburrá, los ganadores fueron candidatos avalados por coaliciones. Gráfica: Walter Arias Hidalgo con datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil. En todo el departamento habían 5’246.344 personas registradas para votar en las Territoriales del 2023. Es decir, de cada cien votantes registrados en el país 13 eran de Antioquia. Este departamento solo es superado por Bogotá en potencial electoral. Creemos, el partido de Fico, obtuvo 751.495 votos para sus diferentes candidatos a las alcaldías en Antioquia, la votación más alta para una agrupación política en el departamento y una de las más altas en Colombia. Sin embargo, estos resultados solo se reflejan en tres municipios donde ganaron los candidatos: Medellín y Copacabana (Valle de Aburrá) y Entrerríos (Norte). Antioquia ha sido un bastión del partido Centro Democrático. Sin embargo, este partido solo ganó en tres municipios: Andes, Donmatías y San Rafael. A pesar de esto, el partido de Álvaro Uribe se quedó con la Gobernación de Antioquia. Es la primera vez que lo consigue. El tradicional Partido Conservador logró 10 alcaldías. Es el partido político, en solitario, que más municipios conquistó. Le siguen el Partido de la U, Alianza Verde y el Partido Liberal. Cada uno logró cuatro. El auge de las coaliciones Las coaliciones se quedaron con 80 alcaldías, el 64%. Esto significa que hubo un incremento del 43% con respecto a 2019, cuando esos grupos ganaron en 56 municipios. Las subregiones donde más vencieron estos pactos fueron Oriente y Suroeste. Cada una con 18 alcaldías. Las coaliciones dificultan el análisis sobre cuál es la postura de un/a mandatario/a municipal frente al Gobierno Nacional. Por ejemplo, en el municipio de Abejorral (Oriente) el candidato ganador fue Manuel Alberto Guzmán de la coalición Unidos Volvemos a Creer. Esta coalición está conformada por el Partido Liberal Colombiano, alineado con el gobierno; el Partido Conservador Colombiano, en independencia y el Partido Cambio Radical que está en oposición. Más alcaldesas A partir de 2024 habrá un 120% más de mandatarias en Antioquia. Fueron 22 las mujeres que se quedaron con las riendas de sus municipios, la mayoría en las subregiones de Oriente y Occidente. En 2019 ganaron 10, cinco menos que en las elecciones de 2015. El aumento de alcaldesas y de coaliciones, y la disminución de partidos o movimiento políticos con personería, y de grupos significativos de ciudadanos, son algunos de los datos que configuraron el nuevo mapa político de Antioquia, al menos en lo que tiene que ver con quienes estarán a la cabeza de las administraciones municipales. Finalizado el preconteo de votos inicia el proceso de escrutinio, el cuál dará de manera oficial el nombre de cada alcalde y alcaldesa de los municipios. Este proceso puede tardar días y en algunos casos puede arrojar que el margen de error del preconteo dio por ganador a un candidato diferente al que pueda quedar en el escrutinio. En La Estrella, por ejemplo, la diferencia entre un candidato y otro es de solo 10 votos y puede que con el escrutinio el candidato ganador sea diferente al que dio el preconteo. En todo caso, en los próximos días se confirmará definitivamente el nuevo mapa político de Antioquia que estará vigente por los siguientes cuatro años. Gráfica: Walter Arias Hidalgo con datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.