La red digital y las listas de votantes que circulan en la Alcaldía de Medellín para impulsar la campaña de Creemos

Identificamos 12 páginas de Facebook e Instagram que gastaron en menos de un mes más de $460 millones en publicidad para amplificar el alcance de publicaciones que promueven la campaña del movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez. Encontramos la conexión de esos perfiles con personas que trabajan en la Secretaría de Comunicaciones. A eso se suma la circulación de listados para que funcionarios y contratistas registren los votos que le pondrán a Creemos en las elecciones del 8 de marzo. Collage: Luisa Fernanda Jaramillo. Abelardo De la Espriella apareció en la terraza de un almacén de variedades que se improvisó como tarima. Lo rodeaban sus escoltas y varios candidatos de las listas al Senado y la Cámara de Representantes por Creemos. Como en muchos de los discursos que ha dado en todo el país, el candidato presidencial llevaba un chaleco antibalas beige y un micrófono manos libres. Abajo, en la calle, en uno de los cruces de la carrera 68 en el barrio Castilla, lo esperaba una multitud con banderas y pancartas.  Era la tarde del 12 de febrero y en su discurso De la Espriella repitió varias fórmulas que utilizó dos semanas antes cuando, también en Medellín, anunció el apoyo a su campaña de ese movimiento político fundado, liderado y por el que fue elegido en 2023 el alcalde Federico Gutiérrez. Allí, en esa esquina, dijo que el país tiene “una deuda” con Gutiérrez, que si lo hubiera elegido en las presidenciales de 2022 “hoy la historia de Colombia sería muy diferente” y que la manera de saldar esa deuda “con el mejor alcalde que ha tenido Medellín es votar masivamente por la lista de Fico, la lista de Creemos”. También, como lo hizo el 28 de enero en la Plaza Botero al anunciar la alianza —esa vez ante mucho menos público— mencionó uno por uno los nombres de la mayoría de los candidatos de ese movimiento político. Empezó por Juliana Gutiérrez Zuluaga, la hermana del alcalde y cabeza de lista al Senado. “La lista de Fico es la lista de Creemos —insistió—.  Juliana Gutiérrez, próxima senadora de la República de Colombia”. La candidata, que estaba muy cerca, aplaudió y dio un paso al frente para abrazar a su aliado.  De la Espriella también mencionó a tres de los aspirantes más visibles a la Cámara de Representantes: José Miguel Zuluaga, primo del alcalde; y sus exsecretarios Simón Molina (Privada) y Luis Guillermo Patiño (Educación), que renunciaron en marzo del año pasado a sus cargos para empezar la campaña.   Aunque la Alcaldía de Medellín emitió en octubre de 2025 una circular en la que recordó que los funcionarios del distrito deben abstenerse de participar en política, el protagonismo de Federico Gutiérrez en el evento de De la Espriella no fue circunstancial. La campaña de Creemos ha usado, a veces de forma explícita como ese día en Castilla, y otras de forma más velada, el nombre y la imagen del alcalde que, además, no ha desautorizado públicamente esa vinculación y ha evadido varias preguntas directas sobre el tema. En esta investigación documentamos, entre otros episodios, la circulación de listas de votantes en algunas secretarías de la Alcaldía de Medellín y la participación de personas que trabajan para el distrito en actividades de campaña. Eso incluye la existencia de una estrategia digital, con una inversión millonaria en pauta publicitaria, para impulsar las listas de Creemos por medio de páginas en Instagram y Facebook. Encontramos la conexión de varias de ellas con la Secretaría de Comunicaciones. Una estrategia digital coordinada: más de $460 millones en pauta Un video publicado en la página de Facebook “El Tigre es Creemos” a las 6:47 de la mañana del 16 de febrero ilustra bien la operación. Dura cuatro segundos, tiene una fotografía del alcalde Federico Gutiérrez y un logo de Creemos en el centro. Al fondo rueda un video de Abelardo De la Espriella: “Yo estoy firme con la lista de Fico, de Creemos”, dice el candidato presidencial. Hasta el pasado 28 de febrero esa publicación tenía 37.000 reacciones, más de 2.000 comentarios y se había reproducido 3,4 millones de veces.  Esas cifras las explica un gasto millonario en pauta publicitaria. En menos de un mes, entre el 28 de enero y el 26 de febrero, esa página pagó más de $84 millones a Meta para promocionar 102 post en Facebook e Instagram. Todas las publicaciones pautadas tienen el mismo énfasis: votar por Creemos es votar por el alcalde Gutiérrez y por Abelardo de La Espriella. Aunque desde finales de enero se dedica exclusivamente a la campaña de Creemos, en realidad esa página existe desde septiembre de 2020 y ha tenido otros dos nombres. En su primera etapa se llamó “Somos Medellín” y estuvo dedicada a difundir denuncias sobre Daniel Quintero. Luego, en mayo de 2023, pocas semanas antes de que Federico Gutiérrez oficializara su candidatura a la Alcaldía de Medellín para las elecciones de ese año, cambió su nombre por “Popular y Santa Cruz con Fico”. Hoy el perfil cuenta con más de 18.000 seguidores. Hay un dato que conecta a esa página con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín: el número celular registrado por Meta sobre el responsable de los anuncios publicitarios pagados por esa página hasta 2023 pertenece a César Antonio Aguirre Gómez, un tecnólogo en sistemas que desde 2025 ha tenido cuatro contratos con esa Secretaría. Uno de ellos está vigente y va hasta el 15 de julio de 2026. Todos esos contratos, que tienen la intermediación del Instituto Tecnológico Metropolitano, han estado enfocados, justamente, en la gestión de redes sociales. Según los informes de ejecución de uno de ellos, que terminó en diciembre del año pasado, las responsabilidades específicas de Aguirre Gómez han sido “el análisis de métricas y estadísticas de las diferentes redes sociales del distrito de Medellín” y “el análisis de datos para tomar decisiones en los canales digitales, medición de resultados basado en análisis de datos y monitoreo de interacción”. Pero la estrategia y el gasto en pauta publicitaria de las páginas dedicadas a

La explotación sexual no se erradica persiguiendo extranjeros

Durante los últimos meses, el alcalde Federico Gutiérrez ha emprendido una mediática cacería de extranjeros pedófilos en Medellín apoyado por la creciente opinión desfavorable hacia los “gringos” ‒ese genérico que usamos para referirnos a los extranjeros del “primer mundo”‒ y el rechazo hacia el turista que llega en busca de sexo. Esta iniciativa, que se fortaleció a raíz del caso del estadounidense Timothy Alan Livingston, hallado en un hotel con dos menores de edad de 12 y 13 años a quienes habría explotado sexualmente, detonó medidas como el Decreto 0248 de 2024 que, con un enfoque prohibicionista, deja en evidencia la angosta mirada que tenemos en la ciudad sobre un problema que va más allá de los “gringos” y El Poblado. Es cierto que urge tomar medidas sobre la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes (ESCNNA) y que se agradece que esta Alcaldía parezca tenerla entre sus prioridades, pero el discurso que se ha ido tejiendo en Medellín alrededor de este tema se limita a exponer a los “gringos” como los principales culpables y deja en segundo plano a los abusadores locales, las redes y las víctimas adultas de explotación sexual, y otras zonas de la ciudad con esta problemática, como el Centro, la 33, la 70 y Castilla. El rechazo que ha crecido entre los habitantes de Medellín hacia esos “gringos”, aunque justificado, se queda corto frente al panorama completo de la explotación y deja tranquilas a las organizaciones criminales que gozan de un chivo expiatorio para no ser juzgadas. Los pederastas extranjeros no vendrían a la ciudad tan entusiasmados si no existieran redes de trata para respaldar sus deseos. Según un reportaje de Vorágine, en Medellín “la explotación sexual infantil está conformada por personas colombianas y venezolanas que usan a menores de edad como ‘anzuelo’ para moverse por las comunas y los colegios reclutando más niños y niñas”, por lo que centrarse en la persecución del eslabón final de la cadena de explotación no basta para erradicarla. En escenarios que trascienden a El Poblado es donde se gestan las estructuras de las redes de explotación. Aun si se pusiera un cerco gigante alrededor de toda la Comuna 14, la actividad delictiva seguiría desarrollándose en los barrios de Medellín y la prostitución solo se movería a los lugares aledaños. Además, la ESCNNA y el trabajo sexual se siguen demandando y pactando en el espacio digital, hasta ahora poco considerado por las estrategias de la Alcaldía, como quedó en evidencia con la “suspensión” física de la demanda de prostitución en el parque Lleras y sus alrededores.  Expandir la visión sobre la explotación sexual implica tener en cuenta las actividades que se desarrollan en otras comunas y en internet, entendiendo que sucede y ha sucedido más allá del turismo “gringo”. El Decreto 0248 tiene un plazo de seis meses y rige en el espacio comprendido entre el parque El Poblado y la carrera 32D, dos cuadras más arriba de Provenza. El resto de los escenarios donde se dan los delitos asociados a la ESCNNA siguen gozando de la clandestinidad, mientras que las trabajadoras sexuales de la Comuna 14 quedaron a la deriva y se sienten estigmatizadas por las medidas transitorias que prohíben su actividad en el espacio público. La cartilla “Diagnóstico y recomendaciones para la erradicación de la explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes en Medellín en la administración municipal 2020-2023”, de la Universidad de Antioquia y la Mesa contra la ESCNNA Medellín, advertía, para finales de 2019, que un problema que persiste en la lucha contra la explotación sexual es la falta de enfoque territorial y diferencial en la respuesta a estos casos, así como el abordaje a los diferentes tipos de explotadores. La alcaldía de Daniel Quintero, en su intento de incentivar el turismo, no desarrolló una estrategia adecuada para prevenir o mitigar los problemas que pudiesen potenciarse con la visita de extranjeros, por lo que ahora le corresponde al gobierno de Gutiérrez ejecutar un plan integral que permita disminuir las cifras de víctimas ‒según el Observatorio de ESCNNA de la ONG Valientes Colombia, en 2023 fueron 329 las víctimas de delitos asociados con la ESCNNA en Medellín‒ y evitar que continúe el reclutamiento de menores con fines de trata y explotación.  En medio de los debates sobre la gentrificación, el encarecimiento de la vida y la explotación sexual ha sido sencillo poner a los “gringos” en el centro de la culpa. Más allá de su grado de responsabilidad evidente, permeada también por el colonialismo y por la idea de que pueden cometer en otro país los delitos que no se atreven en el suyo, hay un legado de narcotráfico y misoginia además de una falta de regulación estatal que han permitido sostener las prácticas comerciales y delictivas que terminamos por padecer los habitantes de Medellín. Si el debate deja de limitarse a la idea de que los “gringos” son los artífices de los males de la ciudad, será posible desentrañar la verdadera complejidad de la explotación sexual, con todas sus víctimas y victimarios.