¿Cómo le fue a la maquinaria de Carlos Andrés Trujillo en las elecciones en Itagüí?

La jornada electoral en el municipio de Itagüí estuvo marcada por la propaganda política vinculada al grupo del exsenador conservador Carlos Trujillo, y los resultados del preconteo evidencian el respaldo a sus candidatos, quienes hacen parte de la estructura política de Trujillo en Antioquia. La jornada electoral del domingo 8 de marzo en Itagüí se destacó por la presencia de propaganda política asociada al grupo del exalcalde y senador Carlos Andrés Trujillo González, quien respaldó las candidaturas de Daniel Restrepo Cárdenas al Senado y Jaime Alonso Cano Martínez a la Cámara por el partido Conservador; ambos aspirantes, que resultaron electos, hacen parte de la estructura política que lidera Trujillo en el sur del Valle de Aburrá, luego de que el dirigente decidió no aspirar nuevamente a una curul en el Senado. Uno de los lugares donde esta situación fue más visible fue la Institución Educativa Antonio José de Sucre, en Itagüí, uno de los puestos de votación del municipio. Desde tempranas horas del domingo, en la entrada de la institución, se evidenciaron personas vistiendo prendas azules, color comúnmente asociado con el partido Conservador, quienes entregaban pequeñas tarjetas con los nombres de los candidatos. Asimismo, en viviendas próximas al centro escolar, se podían observar grandes carteles con los nombres de los candidatos Restrepo y Cano. Este tipo de actividades proselitistas cerca de los puestos de votación son prohibidas por la normativa colombiana el mismo día de las elecciones. Entre los ciudadanos consultados durante el recorrido por el sector, algunos manifestaron inconformidad con la forma en que se ha desarrollado la campaña política en el municipio. Susana Zapata, residente del barrio El Rosario, afirmó que la presencia de propaganda ha sido constante durante la campaña: “Son muy pantalleros. Trujillo siempre hace campañas así, pone carteles en todo lado y paga publicidad en las casas y en los carros”, señaló. Otras voces también cuestionaron la falta de propuestas visibles en el debate político. Paola Osorio, habitante del barrio Santa María, considera que la estrategia electoral responde a dinámicas tradicionales de las maquinarias y clanes políticos: “Hay mucha campaña y muy pocas propuestas. Siento que así funcionan muchas campañas; hay populismo que hace que la gente vote sin analizar realmente lo que proponen”, afirmó. La elección legislativa de este año también estuvo rodeada de controversias a nivel nacional. Días antes de la jornada electoral, autoridades incautaron 145 millones de pesos y material de propaganda relacionado con la campaña de Daniel Restrepo en el departamento de La Guajira. El candidato negó tener relación con actividades ilegales. Puesto de votación I.E Antonio José de Sucre durante la jornada electoral y edificio al lado del colegio. Fotos: Yurany Ciro. Más allá de la polémica, los resultados electorales permiten dimensionar el alcance del grupo político conservador en el municipio. Según los datos del preconteo, Daniel Restrepo obtuvo 122,380 votos en todo Colombia, de los cuales 16.914 se alcanzaron en Itagüí: respaldo logrado en uno de los principales bastiones políticos de la estructura liderada por Trujillo. Esta cifra, aunque es reveladora, muestra un contraste frente a los 21.800 votos que el propio Restrepo logró en este municipio durante las legislativas de 2022, cuando aspiraba a la Cámara de Representantes. Y queda aún más distante de los 44.000 votos que el líder de la estructura, Carlos Andrés Trujillo, registró localmente en su candidatura al Senado ese mismo año, y a nivel departamental (Antioquia), con 114,351 votos. Ese resultado consolidó a su grupo político como una de las estructuras conservadoras con mayor capacidad electoral en el Valle de Aburrá. En el caso de Jaime Cano, hoy representante electo, los resultados también dejan ver el peso electoral del conservatismo local. Cano obtuvo 16.149 votos en Itagüí, mientras que en todo el departamento de Antioquia alcanzó 59.392 votos. Al comparar con las elecciones de 2022, Daniel Restrepo, en ese entonces candidato a la cámara, superó a Cano por una diferencia de más de 7.000 votos. De acuerdo con los resultados preliminares, el partido Conservador alcanzaría dos curules a la Cámara por Antioquia, dentro de las cuales se encuentra la elección de Cano quien fue el más votado. La influencia política de Trujillo en el departamento no es reciente y los resultados actuales en Itagüí confirman que esa base política mantiene vigencia en el municipio. Para algunos observadores y ciudadanos, este respaldo electoral a los candidatos apoyados por Trujillo evidencia la continuidad de una estructura política que ha logrado adaptarse y sostener su dominio a través de los años y distintos procesos electorales.
La crisis de la salud: la deuda que hereda el nuevo Congreso

Con 10 EPS intervenidas y más de 120 liquidadas desde que la ley 100 entró en vigencia, los nuevos congresistas empiezan a perfilar opciones para subsanar un sistema en estado crítico. Foto tomada del sitio web del Ministerio de Salud y Protección Social. Aunque la curul obtenida por la exministra de salud Carolina Corcho no sorprende a nadie, su elección asegura la continuidad de uno de los proyectos más importantes del actual Gobierno: la reforma a la salud. Sin embargo, queda la duda de si las mayorías obtenidas por el Pacto Histórico, encabezadas por Corcho, serán suficientes para sacar adelante el proyecto iniciado hace ya tres años. Según declaraciones de la virtual senadora electa durante su campaña, lo primero que hará al posesionarse el próximo 20 de julio será radicar nuevamente el proyecto de reforma a la salud que el actual Congreso no ha aprobado, manteniendo el tema en el centro de la agenda política del país. Sin embargo Corcho no es la única que tiene la salud como eje. El actual representante a la cámara por Bogotá y virtual senador electo por el Centro Democrático, Andrés Forero, propone realizar una auditoría forense para conocer la deuda total del sistema y ajustes presupuestales para “estabilizar el sistema”. Forero se opone a la iniciativa de reforma del gobierno y de Corcho. Mientras tanto, el sistema de salud se mantiene en una crisis aguda sin remedio a la vista. Diariamente se denuncian decenas de irregularidades en el sector, para las que el gobierno plantea pocas respuestas y aún menos soluciones. Basta recordar cuando Colombia conoció el nombre de Kevin Acosta, un menor con hemofilia que falleció tras sufrir una caída, y cómo su caso terminó por dar rostro a decenas de pacientes de dicha enfermedad que no habían recibido los medicamentos necesarios para tratar su padecimiento. El pasado 18 de febrero, el concejal bogotano Rubén Torrado, denunció sobrecostos que superaban el 300 % en la contratación de insumos y servicios de la red pública de la ciudad. La Superintendencia de Industria y Comercio inició una investigación administrativa contra Farmatodo. Y, el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (OICI), iniciativa de organizaciones de la sociedad civil, y la Corporación para el desarrollo de la seguridad social (Codess), publicaron el 8 de marzo los resultados de una investigación realizada entre junio y agosto de 2025, revelando que hasta el 80 % de pacientes oncológicos pediátricos tienen dificultades para acceder a sus tratamientos oportunamente, lo que disminuye drásticamente sus probabilidades de superar la enfermedad. La reforma a la salud ha sufrido múltiples cambios respecto a la radicada en 2023 por Carolina Corcho. El mayor de ellos realizado por el ministro Guillermo Jaramillo en 2024 (ver cuadro). Cuadro comparativo de las propuestas de reforma al sistema de salud en Colombia. Por: Valentina Herrera y Jean Paul Parra. Desde diciembre de 2025 la reforma reposa en la comisión séptima del Senado a la espera de ser retomada por dicha comisión. Si esto no pasa antes del 20 de julio del presente año, será archivada, lo que deja en manos del nuevo Congreso la presentación de un nuevo proyecto que reforme el sistema de salud. Para entender el actual panorama de la salud y algunas posibles vías para resolverlo, entrevistamos a Luis Jorge Hernández, Médico Epidemiólogo, Salubrista, Bioeticista y coordinador del Observatorio de Salud Pública; y a Hannah Escobar, química farmacéutica, exasesora del Ministerio de Salud y Protección Social en la Dirección de Medicamentos y Tecnologías en Salud y excandidata a la Cámara por el Nuevo Liberalismo, con experiencia en gestión de riesgo en poblaciones con enfermedades crónicas, crónicas degenerativas y huérfanas. Como medida inmediata para solucionar la crisis de salud, Hannah Escobar considera que esta debería ser incluida como punto crítico en el Plan Nacional de Desarrollo, agregando un capítulo de salud que garantice la sostenibilidad y accesibilidad del sistema: ‘‘Esos son los dos puntos más críticos que tiene el sistema ahora, y la ventaja de ponerlos en el marco de un Plan Nacional de Desarrollo es que se puede empezar a trabajar de una vez, sin necesidad de una reforma’’, pues esta tomaría mucho tiempo en tramitarse. Por su parte, Luis Hernández cree que se requiere una ‘‘gestión integral del riesgo’’, es decir: prevenir, detectar y manejar adecuadamente las enfermedades; junto con un “ajuste de la UPC (Unidad de Pago por Capitación)’’, que es el dinero que el estado paga por cada persona afiliada al sistema de salud anualmente, para cubrir la atención médica. Ante la propuesta del giro directo que indica la reforma, Hernandez propone apoyarse en herramientas de inteligencia artificial para acompañar las auditorías y evitar fugas, fortaleciendo así los centros de primer nivel para que “resuelvan y no solo remitan’’. Hernández opina que la reforma debe conservar el enfoque en atención primaria en salud, y señala que “esto no es de la reforma de Petro, ya estaba contemplado en la Ley Estatutaria de la Salud del año 2015’’. También propone que el sistema evolucione a un modelo en el que “el Estado regule fuertemente, pero los gestores (sean públicos, privados o mixtos) compitan por quién mantiene más sana a su población’’, buscando evitar lo que él llama estatización. Sin embargo, Escobar está en desacuerdo la forma en que se divide la atención planteada en la reforma del Gobierno: “Al fortalecer los centros de primer nivel lo que hacemos es fragmentar la atención, porque los pacientes crónicos, con enfermedades huérfanas y raras, ya presentan problemas al salir del primer nivel”, pues este no tiene incentivos para dejarlos ir, mientras que el nivel más alto “no tiene los incentivos para atenderlos’’, lo que se convierte en una barrera para los pacientes. Con el 99.5 % de las mesas escrutadas, el boletín 79 de la Registraduría Nacional, dio como vencedor de los comicios al Pacto Histórico, con más de 4.4 millones de votos y 26 curules en el Senado, tras conquistar aproximadamente a 1.6 millones de votantes más que en los comicios legislativos anteriores. El partido
8M: la marcha también pasa por las urnas

Foto: Sofía Parra Álvarez. Existe la creencia machista y popular de que detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer, y es este mandato del patriarcado el que dictó el orden en las listas de quienes aspiran a ocupar un puesto en el Congreso de la República en 2026. Este 8 de marzo en Colombia recordaremos más que nunca la incesante necesidad de conmemorar y exigir los derechos de las mujeres cuando enfrentemos los tarjetones marcados, de nuevo, por la desigualdad política. El panorama electoral en Colombia, que sigue teniendo rostro de hombre, plantea inquietudes frente al liderazgo que ejercen las mujeres en la política electoral, aunque conformamos el 51 % del total de personas habilitadas para votar, nuestra representación aún es minoritaria. Solo cinco de las 16 listas al senado son encabezadas por alguna mujer: Carolina Corcho (Pacto Histórico), Gloria Gaitán (Comunes y Fuerza Ciudadana), Nancy Vergara (Patriotas), Juliana Gutiérrez (Creemos) y Betzy Martínez (Con toda por Colombia). A pesar de la necesidad urgente de garantizar la paridad de género, tanto los partidos como los medios de comunicación siguen cumpliendo por obligación la “cuota mínima” (muy mínima) de mujeres en los espacios que convocan, así se libran del pecado de la discriminación. Aunque a El Espectador, Blu Radio y la Universidad Eafit se les olvidó intencionar su invitación para obtener mayor participación de las candidatas a la Cámara de Representantes por Antioquia, sin embargo, los propios partidos tampoco priorizaron su asistencia. Tal vez pensaron que las mentes de los nueve hombres eran suficientes para llenar el reducido espacio del auditorio. Por su parte, RCN y El Tiempo tampoco dieron ejemplo de igualdad en televisión nacional con El debate de la gente: fueron nueve hombres contra Carolina Corcho. Si bien estos medios no son culpables de la conformación de las listas, tampoco se les debe restar la responsabilidad por no abrir el espacio a las demás candidatas. ¿Acaso tenemos que aplaudir el mínimo esfuerzo? O será que finalmente nos conformamos con esta visión incompleta y facilista del país. Esta discusión trasciende del número de candidatas inscritas y plantea discusiones de fondo sobre problemas estructurales como la instrumentalización de los liderazgos femeninos y de los discursos que los acompañan. Así pues, no es la administradora de empresas Juliana Gutiérrez, sino “la hermana de Fico” quien ocupa la cabeza de lista por Creemos, el movimiento fundado por el actual alcalde de Medellín, quien, ante su impedimento para participar en política, de manera estratégica sigue usando su imagen por medio de Juliana Gutiérrez para obtener la votación que le devolvería la personería jurídica. Así mismo, Diana Osorio, exgestora social de Medellín, estuvo cerca de aspirar a la presidencia por invitación del Partido Ecologista Colombiano, luego de que su esposo Daniel Quintero fuera inhabilitado por la Registraduría para participar en la consulta del Frente por la Vida, con el argumento de que ya había participado en la del Pacto Histórico pues no presentó a tiempo su renuncia. Finalmente, el Consejo Nacional Electoral aprobó su candidatura con aval del partido AICO, aunque la jugada con Diana Osorio dejó ver que ella era el último recurso por agotar ante el desespero de Daniel Quintero por obtener el poder. Por el lado de la Presidencia, 16 aspirantes repartidos en tres consultas interpartidistas se disputarán las candidaturas que irán a primera vuelta en mayo. Allí solo veremos el rostro de cuatro mujeres: Vicky Dávila (Valientes), Claudia López (Imparables), Martha Viviana Bernal (La Fuerza) y Paloma Valencia (Centro Democrático). Esta última es una de las más opcionadas para ganar la Gran Consulta por Colombia al ser la representante del uribismo. Dentro de sus discursos en publicidades y debates, la candidata mira fijamente a la cámara y repite: “soy Paloma Valencia y quiero ser la primera presidente mujer de Colombia”. Presidente. Así, sin reemplazar la “e” por una “a”. Y es que todo en sus estrategias de comunicación política está dado para que los electores comprendan que ella quiere ser la mujer que gobierne el país, eso sí, sin incomodar ni con el lenguaje, ni con las acciones a los hombres poderosos que defiende. Por eso prefiere infantilizarse en las plazas públicas gritando con el tono característico de la mano firme y el corazón grande: “Uribe es mi papá”. De nuevo, una mujer con toda la trayectoria desde su orilla política siendo propaganda para una figura desgastada como la de Álvaro Uribe Vélez. Estos ejemplos demuestran la carencia de referentes y liderazgos en la contienda electoral de mujeres independientes, jóvenes, con nombres y apellidos propios más que ser “la esposa, la hermana, la hija de…”. No es posible construir democracia sin la mitad de la población. A propósito del 8M, reforcemos el llamado a construir identidad y aumentar la incidencia política, no solo con la cantidad, sino con la calidad de propuestas que representen de verdad los intereses de las mujeres en Colombia. No somos un discurso más al que se le debe sacar provecho de cara a las elecciones, por eso, este domingo la marcha también es hacia las urnas.
La red digital y las listas de votantes que circulan en la Alcaldía de Medellín para impulsar la campaña de Creemos

Identificamos 12 páginas de Facebook e Instagram que gastaron en menos de un mes más de $460 millones en publicidad para amplificar el alcance de publicaciones que promueven la campaña del movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez. Encontramos la conexión de esos perfiles con personas que trabajan en la Secretaría de Comunicaciones. A eso se suma la circulación de listados para que funcionarios y contratistas registren los votos que le pondrán a Creemos en las elecciones del 8 de marzo. Collage: Luisa Fernanda Jaramillo. Abelardo De la Espriella apareció en la terraza de un almacén de variedades que se improvisó como tarima. Lo rodeaban sus escoltas y varios candidatos de las listas al Senado y la Cámara de Representantes por Creemos. Como en muchos de los discursos que ha dado en todo el país, el candidato presidencial llevaba un chaleco antibalas beige y un micrófono manos libres. Abajo, en la calle, en uno de los cruces de la carrera 68 en el barrio Castilla, lo esperaba una multitud con banderas y pancartas. Era la tarde del 12 de febrero y en su discurso De la Espriella repitió varias fórmulas que utilizó dos semanas antes cuando, también en Medellín, anunció el apoyo a su campaña de ese movimiento político fundado, liderado y por el que fue elegido en 2023 el alcalde Federico Gutiérrez. Allí, en esa esquina, dijo que el país tiene “una deuda” con Gutiérrez, que si lo hubiera elegido en las presidenciales de 2022 “hoy la historia de Colombia sería muy diferente” y que la manera de saldar esa deuda “con el mejor alcalde que ha tenido Medellín es votar masivamente por la lista de Fico, la lista de Creemos”. También, como lo hizo el 28 de enero en la Plaza Botero al anunciar la alianza —esa vez ante mucho menos público— mencionó uno por uno los nombres de la mayoría de los candidatos de ese movimiento político. Empezó por Juliana Gutiérrez Zuluaga, la hermana del alcalde y cabeza de lista al Senado. “La lista de Fico es la lista de Creemos —insistió—. Juliana Gutiérrez, próxima senadora de la República de Colombia”. La candidata, que estaba muy cerca, aplaudió y dio un paso al frente para abrazar a su aliado. De la Espriella también mencionó a tres de los aspirantes más visibles a la Cámara de Representantes: José Miguel Zuluaga, primo del alcalde; y sus exsecretarios Simón Molina (Privada) y Luis Guillermo Patiño (Educación), que renunciaron en marzo del año pasado a sus cargos para empezar la campaña. Aunque la Alcaldía de Medellín emitió en octubre de 2025 una circular en la que recordó que los funcionarios del distrito deben abstenerse de participar en política, el protagonismo de Federico Gutiérrez en el evento de De la Espriella no fue circunstancial. La campaña de Creemos ha usado, a veces de forma explícita como ese día en Castilla, y otras de forma más velada, el nombre y la imagen del alcalde que, además, no ha desautorizado públicamente esa vinculación y ha evadido varias preguntas directas sobre el tema. En esta investigación documentamos, entre otros episodios, la circulación de listas de votantes en algunas secretarías de la Alcaldía de Medellín y la participación de personas que trabajan para el distrito en actividades de campaña. Eso incluye la existencia de una estrategia digital, con una inversión millonaria en pauta publicitaria, para impulsar las listas de Creemos por medio de páginas en Instagram y Facebook. Encontramos la conexión de varias de ellas con la Secretaría de Comunicaciones. Una estrategia digital coordinada: más de $460 millones en pauta Un video publicado en la página de Facebook “El Tigre es Creemos” a las 6:47 de la mañana del 16 de febrero ilustra bien la operación. Dura cuatro segundos, tiene una fotografía del alcalde Federico Gutiérrez y un logo de Creemos en el centro. Al fondo rueda un video de Abelardo De la Espriella: “Yo estoy firme con la lista de Fico, de Creemos”, dice el candidato presidencial. Hasta el pasado 28 de febrero esa publicación tenía 37.000 reacciones, más de 2.000 comentarios y se había reproducido 3,4 millones de veces. Esas cifras las explica un gasto millonario en pauta publicitaria. En menos de un mes, entre el 28 de enero y el 26 de febrero, esa página pagó más de $84 millones a Meta para promocionar 102 post en Facebook e Instagram. Todas las publicaciones pautadas tienen el mismo énfasis: votar por Creemos es votar por el alcalde Gutiérrez y por Abelardo de La Espriella. Aunque desde finales de enero se dedica exclusivamente a la campaña de Creemos, en realidad esa página existe desde septiembre de 2020 y ha tenido otros dos nombres. En su primera etapa se llamó “Somos Medellín” y estuvo dedicada a difundir denuncias sobre Daniel Quintero. Luego, en mayo de 2023, pocas semanas antes de que Federico Gutiérrez oficializara su candidatura a la Alcaldía de Medellín para las elecciones de ese año, cambió su nombre por “Popular y Santa Cruz con Fico”. Hoy el perfil cuenta con más de 18.000 seguidores. Hay un dato que conecta a esa página con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín: el número celular registrado por Meta sobre el responsable de los anuncios publicitarios pagados por esa página hasta 2023 pertenece a César Antonio Aguirre Gómez, un tecnólogo en sistemas que desde 2025 ha tenido cuatro contratos con esa Secretaría. Uno de ellos está vigente y va hasta el 15 de julio de 2026. Todos esos contratos, que tienen la intermediación del Instituto Tecnológico Metropolitano, han estado enfocados, justamente, en la gestión de redes sociales. Según los informes de ejecución de uno de ellos, que terminó en diciembre del año pasado, las responsabilidades específicas de Aguirre Gómez han sido “el análisis de métricas y estadísticas de las diferentes redes sociales del distrito de Medellín” y “el análisis de datos para tomar decisiones en los canales digitales, medición de resultados basado en análisis de datos y monitoreo de interacción”. Pero la estrategia y el gasto en pauta publicitaria de las páginas dedicadas a
Luces, cámaras, ¡campaña!

Se aproximan las elecciones presidenciales de 2026 y los precandidatos se preparan para el espectáculo. Generar debates con argumentos serios y plantear propuestas viables no está de moda, ahora lo importante es seducir a la ciudadanía con videos entretenidos y conquistar a las juventudes jugando al ping-pong en TikTok. Los precandidatos deben mantenerse a la vanguardia porque saben que en plena revolución digital las formas de la comunicación política también se están transformando. Parece que ya no basta con ponerse una camisa blanca y posar en contrapicado con una expresión heroica; o tener un chaleco rojo, el ceño fruncido, mirada penetrante y el puño en alto como símbolo de fuerza. Las nuevas demandas de las comunidades virtuales nos dejan un grupo de líderes políticos que, convertidos en actores y actrices, preparan su obra de teatro. Tras bambalinas repasan una y otra vez sus líneas, se acomodan las camisas, se peinan y hacen ejercicios de yoga facial para que la hipocresía al sonreír no les cause parálisis en el rostro. El exministro Juan Carlos Pinzón preparó su fino paladar para comer tomate en una plaza de mercado de Armenia; la experiodista Vicky Dávila aprovechó para degustar empanadas de mil pesos ante las cámaras, y la senadora María Fernanda Cabal no perdió la oportunidad para criticar los sellos de advertencia en los alimentos cuando destapó su fiambre. Si no llegan a la presidencia, al menos tendremos suficientes foodies para promocionar emprendimientos gastronómicos. Abelardo de la Espriella es uno de los protagonistas de esta tragicomedia. Antes de subir al escenario se perfila la barba y se acomoda la corbata seguro de ser un ícono de la moda; repasa su discurso –valor, honor y patriotismo, vamos a destripar la izquierda, el Estado es un monstruo que si se recorta, se hace más funcional, ¡firme por la patria!– y antes de subir al escenario guarda su ateísmo –por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos los mamertos, Fecode y Petro, líbranos, Señor, Dios nuestro, en el nombre de Alvarito, de Miguel Uribe, padre e hijo, y del espíritu de Milei, amén–. Algunos medios hegemónicos disponen sus recursos para adecuar el teatro: promueven la idea de crisis e inestabilidad en la que se encuentra Colombia y preparan el panorama ideal para que un caballero con sombrero aguadeño montado sobre una yegua llegue a rescatar a la pobre patria sometida por las garras de la izquierda. La revista Semana muestra en su portada a Abelardo, “el Tigre”, y le cede sus micrófonos para que reitere que es “un tipo sin trayectoria política, sin estructura, que no pertenece a la casta política, que no está financiado por los grandes capitales”: el nuevo outsider de la política. Y así, los personajes principales tratan de medir su popularidad con el aplausómetro. El único que no ha podido concretar su papel es el exalcalde de Medellín e imputado Daniel Quintero que, a pesar de demostrar su destreza para actuar, recibió otra negativa de la Registraduría para inscribir su candidatura por firmas y una inhabilidad de la Procuraduría por seis meses para ejercer cargos públicos. Nos perderemos de su espectáculo Reset total contra el narco y los corruptos, una adaptación de la dramaturgia de Nayib Bukele. Una de las consecuencias que dejan estas formas de emplear las comunicaciones es que las audiencias terminan por exigirles a otros candidatos que caigan en la misma teatralidad, de lo contrario sus discursos “no venden”. No sobra mencionar que estamos ante nuevas formas de entender las campañas y que nos tendremos que acostumbrar a ver influencers con candidaturas, como a Hernán Muriel, quien hizo campaña en redes sociales con su cuenta Cofradía para el Cambio; al youtuber Walter Rodríguez, conocido como Wally, a quien no le gustan las “listas cremallera” que buscan darles más protagonismo a las mujeres en las listas al Congreso; y a Laura Daniela Beltrán, “Lalis”, quien no convence con sus explicaciones sobre la agresión que se habría inventado en 2018. A juzgar por los resultados de la reciente consulta popular del Pacto Histórico, tienen casi asegurada su curul para llegar al Congreso. Por cómicas que nos puedan parecer estas situaciones, las estrategias de persuasión que pretenden sacar de contexto la situación política del país para desinformar y profundizar la polarización ponen en riesgo la democracia. Esta obra de teatro, que no cobra a la entrada, puede salir muy cara a la salida. En las últimas elecciones tuvimos la comedia de terror Les pego su tiro mal… nacidos, inspirada en Narcos, en la que el ingeniero por poco nos obliga a subir a la “rodolfoneta” para salvarnos de la parranda de sinvergüenzas que “metían droga, metían prostitutas, cocaína y marihuana”. Y no olvidemos que cuatro años antes el espectáculo le funcionó al expresidente Iván Duque, que demostró tener más habilidades con el balón y la guitarra que con la gerencia del país.
Editorial: De metáforas, bates y debates

El 30 de julio de 2025, un día después de la condena en primera instancia contra Álvaro Uribe Vélez, el precandidato presidencial Abelardo de la Espriella lanzó, en una entrevista con La FM, una amenaza abierta a la izquierda colombiana: “en mí siempre tendrán un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos”. Aunque luego trató de matizar lo que quiso decir, fue claro en señalar que no considera a los políticos de izquierda sus contradictores, sino sus enemigos. Un par de semanas después, el 15 de agosto, De la Espriella reconoció que hay palabras que se pueden transformar en violencia directa. Pero no lo hizo como un mea culpa por sus declaraciones previas. En los mismos micrófonos aseguró que el presidente Gustavo Petro tiene responsabilidad en el magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay: “el régimen instigó el asesinato de Miguel Uribe y el narcoterrorismo lo ejecutó”, dijo. «Quiero que sepan ustedes, señores de la izquierda, que en mí siempre tendrán un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos» Abelardo de la Espriella, precandidato presidencial Tweet En Colombia sabemos que la violencia engendra violencia. En su informe final, la Comisión de la Verdad recuerda que aunque la democracia colombiana ha sido “restringida, imperfecta, semicerrada”, los espacios de participación que se han conquistado con hitos como la Constitución Política de 1991 y los acuerdos de paz con las Farc en 2016 no han resultado de los tiros, sino de su silenciamiento. En ambos casos la sociedad presionó para conseguirlos: “la democracia […] se abrió con el empuje de una ciudadanía que le dio la espalda a la guerra”, dijo la comisión. La violencia está cargada de palabras y de símbolos. El pasado 7 de octubre, Andrés Felipe el Gury Rodríguez, concejal de Medellín por el Centro Democrático, salió con un bate de béisbol a intimidar a manifestantes en una marcha pro Palestina. Rodríguez quedó registrado en video cuando les declaraba “la guerra”. Luego, ante los cuestionamientos, el concejal decidió ser más provocador: grabó la palabra “diálogo” en el bate y prometió regalar algunos de esos “amansa mamertos”. Ese bate, además de un arma, es un símbolo que impone la confrontación sobre el diálogo. El Gury, quien es investigado disciplinariamente por la Procuraduría por posible instigación a la violencia, parece olvidar que llegó al Concejo gracias a una democracia que se construyó desde el debate, no desde el bate. “La democracia […] se abrió con el empuje de una ciudadanía que le dio la espalda a la guerra” Informe final de la Comisión de la Verdad Tweet Otra instigación a la violencia que quisieron disfrazar de libertad de expresión fue la de la influencer Laura Gallego ‒ahora exseñorita Antioquia‒, quien en dos videos les preguntó a los precandidatos De la Espriella y Santiago Botero si, en caso de tener “solo una bala”, la usarían contra Petro o contra el exalcalde Daniel Quintero. Gallego defendió su opinión bajo la excusa de que los disparos eran una “metáfora de la justicia”. Opinar implica siempre responsabilidad sobre lo que se expresa, más cuando se emite ante una audiencia de casi 50 mil seguidores en redes sociales. El discurso de Gallego también es violencia y desde la “metáfora” prepara el terreno que legitima las agresiones físicas. Las palabras de la guerra han sembrado de sangre la política colombiana. Así sucedió desde los años 80 con la Unión Patriótica, cuyo exterminio estuvo legitimado por la estigmatización hacia sus integrantes. Así pasó también en los años 2000 cuando el entonces presidente Uribe se refería a sus opositores, a los que persiguió ilegalmente el DAS, como “guerrilleros de civil”. Y así ocurre todavía: según Indepaz, 475 firmantes de paz y 1879 líderes y lideresas sociales han sido asesinados después de la firma de los acuerdos de 2016. La misma organización advierte que en el año electoral que se avecina esos crímenes podrían aumentar. 475 firmantes de paz y 1879 líderes y lideresas sociales han sido asesinados después de la firma de los acuerdos de 2016. Indepaz Tweet En Colombia, donde los actores armados representan un riesgo permanente para la acción política, resulta aún más grave que funcionarios, precandidatos y figuras públicas alimenten un ambiente hostil para la deliberación democrática. Ya hemos transitado el camino de la violencia en la política y sabemos que la democracia, fundada en la legitimidad de la diferencia, la protección del disenso y el respeto por el otro, se hace pedazos cuando, en nombre de su defensa, se trata al opositor político como un enemigo que hay que “destripar”. En las elecciones del 2026 la sociedad colombiana debe condenar a quienes buscan instaurar un clima político violento, tanto simbólico como directo. Si no lo hacemos, la democracia corre el riesgo de convertirse en el recuerdo de un sistema que terminó sepultado en su propio nombre. Adenda: No se puede justificar que el subdirector de Inteligencia Estratégica de la Dirección Nacional de Inteligencia fuera, al mismo tiempo, representante del presidente Petro en el Consejo Superior de la UdeA. La izquierda conoce bien el papel represivo que han tenido las fuerzas de inteligencia del Estado en las universidades públicas. Que Wilmar Mejía ocupara ese puesto es inaceptable.