La red digital y las listas de votantes que circulan en la Alcaldía de Medellín para impulsar la campaña de Creemos

Identificamos 12 páginas de Facebook e Instagram que gastaron en menos de un mes más de $460 millones en publicidad para amplificar el alcance de publicaciones que promueven la campaña del movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez. Encontramos la conexión de esos perfiles con personas que trabajan en la Secretaría de Comunicaciones. A eso se suma la circulación de listados para que funcionarios y contratistas registren los votos que le pondrán a Creemos en las elecciones del 8 de marzo. Collage: Luisa Fernanda Jaramillo. Abelardo De la Espriella apareció en la terraza de un almacén de variedades que se improvisó como tarima. Lo rodeaban sus escoltas y varios candidatos de las listas al Senado y la Cámara de Representantes por Creemos. Como en muchos de los discursos que ha dado en todo el país, el candidato presidencial llevaba un chaleco antibalas beige y un micrófono manos libres. Abajo, en la calle, en uno de los cruces de la carrera 68 en el barrio Castilla, lo esperaba una multitud con banderas y pancartas. Era la tarde del 12 de febrero y en su discurso De la Espriella repitió varias fórmulas que utilizó dos semanas antes cuando, también en Medellín, anunció el apoyo a su campaña de ese movimiento político fundado, liderado y por el que fue elegido en 2023 el alcalde Federico Gutiérrez. Allí, en esa esquina, dijo que el país tiene “una deuda” con Gutiérrez, que si lo hubiera elegido en las presidenciales de 2022 “hoy la historia de Colombia sería muy diferente” y que la manera de saldar esa deuda “con el mejor alcalde que ha tenido Medellín es votar masivamente por la lista de Fico, la lista de Creemos”. También, como lo hizo el 28 de enero en la Plaza Botero al anunciar la alianza —esa vez ante mucho menos público— mencionó uno por uno los nombres de la mayoría de los candidatos de ese movimiento político. Empezó por Juliana Gutiérrez Zuluaga, la hermana del alcalde y cabeza de lista al Senado. “La lista de Fico es la lista de Creemos —insistió—. Juliana Gutiérrez, próxima senadora de la República de Colombia”. La candidata, que estaba muy cerca, aplaudió y dio un paso al frente para abrazar a su aliado. De la Espriella también mencionó a tres de los aspirantes más visibles a la Cámara de Representantes: José Miguel Zuluaga, primo del alcalde; y sus exsecretarios Simón Molina (Privada) y Luis Guillermo Patiño (Educación), que renunciaron en marzo del año pasado a sus cargos para empezar la campaña. Aunque la Alcaldía de Medellín emitió en octubre de 2025 una circular en la que recordó que los funcionarios del distrito deben abstenerse de participar en política, el protagonismo de Federico Gutiérrez en el evento de De la Espriella no fue circunstancial. La campaña de Creemos ha usado, a veces de forma explícita como ese día en Castilla, y otras de forma más velada, el nombre y la imagen del alcalde que, además, no ha desautorizado públicamente esa vinculación y ha evadido varias preguntas directas sobre el tema. En esta investigación documentamos, entre otros episodios, la circulación de listas de votantes en algunas secretarías de la Alcaldía de Medellín y la participación de personas que trabajan para el distrito en actividades de campaña. Eso incluye la existencia de una estrategia digital, con una inversión millonaria en pauta publicitaria, para impulsar las listas de Creemos por medio de páginas en Instagram y Facebook. Encontramos la conexión de varias de ellas con la Secretaría de Comunicaciones. Una estrategia digital coordinada: más de $460 millones en pauta Un video publicado en la página de Facebook “El Tigre es Creemos” a las 6:47 de la mañana del 16 de febrero ilustra bien la operación. Dura cuatro segundos, tiene una fotografía del alcalde Federico Gutiérrez y un logo de Creemos en el centro. Al fondo rueda un video de Abelardo De la Espriella: “Yo estoy firme con la lista de Fico, de Creemos”, dice el candidato presidencial. Hasta el pasado 28 de febrero esa publicación tenía 37.000 reacciones, más de 2.000 comentarios y se había reproducido 3,4 millones de veces. Esas cifras las explica un gasto millonario en pauta publicitaria. En menos de un mes, entre el 28 de enero y el 26 de febrero, esa página pagó más de $84 millones a Meta para promocionar 102 post en Facebook e Instagram. Todas las publicaciones pautadas tienen el mismo énfasis: votar por Creemos es votar por el alcalde Gutiérrez y por Abelardo de La Espriella. Aunque desde finales de enero se dedica exclusivamente a la campaña de Creemos, en realidad esa página existe desde septiembre de 2020 y ha tenido otros dos nombres. En su primera etapa se llamó “Somos Medellín” y estuvo dedicada a difundir denuncias sobre Daniel Quintero. Luego, en mayo de 2023, pocas semanas antes de que Federico Gutiérrez oficializara su candidatura a la Alcaldía de Medellín para las elecciones de ese año, cambió su nombre por “Popular y Santa Cruz con Fico”. Hoy el perfil cuenta con más de 18.000 seguidores. Hay un dato que conecta a esa página con la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín: el número celular registrado por Meta sobre el responsable de los anuncios publicitarios pagados por esa página hasta 2023 pertenece a César Antonio Aguirre Gómez, un tecnólogo en sistemas que desde 2025 ha tenido cuatro contratos con esa Secretaría. Uno de ellos está vigente y va hasta el 15 de julio de 2026. Todos esos contratos, que tienen la intermediación del Instituto Tecnológico Metropolitano, han estado enfocados, justamente, en la gestión de redes sociales. Según los informes de ejecución de uno de ellos, que terminó en diciembre del año pasado, las responsabilidades específicas de Aguirre Gómez han sido “el análisis de métricas y estadísticas de las diferentes redes sociales del distrito de Medellín” y “el análisis de datos para tomar decisiones en los canales digitales, medición de resultados basado en análisis de datos y monitoreo de interacción”. Pero la estrategia y el gasto en pauta publicitaria de las páginas dedicadas a
La explotación sexual no se erradica persiguiendo extranjeros

Durante los últimos meses, el alcalde Federico Gutiérrez ha emprendido una mediática cacería de extranjeros pedófilos en Medellín apoyado por la creciente opinión desfavorable hacia los “gringos” ‒ese genérico que usamos para referirnos a los extranjeros del “primer mundo”‒ y el rechazo hacia el turista que llega en busca de sexo. Esta iniciativa, que se fortaleció a raíz del caso del estadounidense Timothy Alan Livingston, hallado en un hotel con dos menores de edad de 12 y 13 años a quienes habría explotado sexualmente, detonó medidas como el Decreto 0248 de 2024 que, con un enfoque prohibicionista, deja en evidencia la angosta mirada que tenemos en la ciudad sobre un problema que va más allá de los “gringos” y El Poblado. Es cierto que urge tomar medidas sobre la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes (ESCNNA) y que se agradece que esta Alcaldía parezca tenerla entre sus prioridades, pero el discurso que se ha ido tejiendo en Medellín alrededor de este tema se limita a exponer a los “gringos” como los principales culpables y deja en segundo plano a los abusadores locales, las redes y las víctimas adultas de explotación sexual, y otras zonas de la ciudad con esta problemática, como el Centro, la 33, la 70 y Castilla. El rechazo que ha crecido entre los habitantes de Medellín hacia esos “gringos”, aunque justificado, se queda corto frente al panorama completo de la explotación y deja tranquilas a las organizaciones criminales que gozan de un chivo expiatorio para no ser juzgadas. Los pederastas extranjeros no vendrían a la ciudad tan entusiasmados si no existieran redes de trata para respaldar sus deseos. Según un reportaje de Vorágine, en Medellín “la explotación sexual infantil está conformada por personas colombianas y venezolanas que usan a menores de edad como ‘anzuelo’ para moverse por las comunas y los colegios reclutando más niños y niñas”, por lo que centrarse en la persecución del eslabón final de la cadena de explotación no basta para erradicarla. En escenarios que trascienden a El Poblado es donde se gestan las estructuras de las redes de explotación. Aun si se pusiera un cerco gigante alrededor de toda la Comuna 14, la actividad delictiva seguiría desarrollándose en los barrios de Medellín y la prostitución solo se movería a los lugares aledaños. Además, la ESCNNA y el trabajo sexual se siguen demandando y pactando en el espacio digital, hasta ahora poco considerado por las estrategias de la Alcaldía, como quedó en evidencia con la “suspensión” física de la demanda de prostitución en el parque Lleras y sus alrededores. Expandir la visión sobre la explotación sexual implica tener en cuenta las actividades que se desarrollan en otras comunas y en internet, entendiendo que sucede y ha sucedido más allá del turismo “gringo”. El Decreto 0248 tiene un plazo de seis meses y rige en el espacio comprendido entre el parque El Poblado y la carrera 32D, dos cuadras más arriba de Provenza. El resto de los escenarios donde se dan los delitos asociados a la ESCNNA siguen gozando de la clandestinidad, mientras que las trabajadoras sexuales de la Comuna 14 quedaron a la deriva y se sienten estigmatizadas por las medidas transitorias que prohíben su actividad en el espacio público. La cartilla “Diagnóstico y recomendaciones para la erradicación de la explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes en Medellín en la administración municipal 2020-2023”, de la Universidad de Antioquia y la Mesa contra la ESCNNA Medellín, advertía, para finales de 2019, que un problema que persiste en la lucha contra la explotación sexual es la falta de enfoque territorial y diferencial en la respuesta a estos casos, así como el abordaje a los diferentes tipos de explotadores. La alcaldía de Daniel Quintero, en su intento de incentivar el turismo, no desarrolló una estrategia adecuada para prevenir o mitigar los problemas que pudiesen potenciarse con la visita de extranjeros, por lo que ahora le corresponde al gobierno de Gutiérrez ejecutar un plan integral que permita disminuir las cifras de víctimas ‒según el Observatorio de ESCNNA de la ONG Valientes Colombia, en 2023 fueron 329 las víctimas de delitos asociados con la ESCNNA en Medellín‒ y evitar que continúe el reclutamiento de menores con fines de trata y explotación. En medio de los debates sobre la gentrificación, el encarecimiento de la vida y la explotación sexual ha sido sencillo poner a los “gringos” en el centro de la culpa. Más allá de su grado de responsabilidad evidente, permeada también por el colonialismo y por la idea de que pueden cometer en otro país los delitos que no se atreven en el suyo, hay un legado de narcotráfico y misoginia además de una falta de regulación estatal que han permitido sostener las prácticas comerciales y delictivas que terminamos por padecer los habitantes de Medellín. Si el debate deja de limitarse a la idea de que los “gringos” son los artífices de los males de la ciudad, será posible desentrañar la verdadera complejidad de la explotación sexual, con todas sus víctimas y victimarios.
La nueva mesa del poder en la UdeA: hacia el cambio de rectoría

Los resultados de las últimas elecciones presidenciales y regionales reconfiguraron la composición del Consejo Superior Universitario de cara a la próxima elección de rector. Tanto el presidente Petro como el gobernador Rendón tendrán votos en esa designación en marzo de este año. El 24 de noviembre de 2023, Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia, comenzó a conformar su gabinete. Uno de los primeros nombres que reveló fue el de Mauricio Alviar como secretario de Educación. La designación recorrió los pasillos de la Universidad de Antioquia, de la que Alviar fue rector entre 2015 y 2018. Las conversaciones entre burbujas de café y puestos informales de venta no se debían solo a que fuera un viejo conocido de la UdeA, sino a las polémicas que rodearon su rectoría y que auguran un ambiente tenso. Alviar asumió el cargo como secretario a pocos meses de que termine la rectoría de John Jairo Arboleda. En marzo, el Consejo Superior Universitario (CSU) deberá elegir quién ocupará ese cargo para el período 2024-2027, durante casi el mismo tiempo en el que Rendón estará en la Gobernación y Federico Gutiérrez en la Alcaldía de Medellín. Una nueva rectoría Después del cierre del periódico De la Urbe, la UdeA dio a conocer las nueve candidaturas acreditadas para el proceso de designación del nuevo rector: Carlos Fernando Arroyave, John Mario Muñoz, Elvia María González, Luquegi Gil Neira, Natalia Gaviria Gómez, Ramón Javier Mesa, Jaime Andrés Cano, Javier Darío Fernández y el actual rector, John Jairo Arboleda, son las opciones sobre la mesa del CSU. Antes de que se conocieran oficialmente, las “maquinarias” académicas ya estaban en marcha. Quienes tienen asiento en el CSU elegirán quién ocupará ese cargo, y allí la figura del gobernador de Antioquia es clave. No solo porque es quién lo preside, sino también por la influencia que puede tener sobre otros integrantes de ese consejo, máximo órgano de dirección y gobierno en las universidades del país desde la Ley 30 de 1992. Como explica el rector Arboleda, los gobernadores suelen delegar la participación en el CSU en su secretario de Educación. Esto significa que Mauricio Alviar volverá a ser un participante asiduo de esas reuniones, ya no como rector, una posición en la que tenía voz pero no voto, sino como portador de la voluntad del nuevo gobernador. La politóloga Maritza Trujillo, quien fue relatora de las reuniones del CSU y ahora es docente de la Facultad de Comunicaciones y Filología de la UdeA, considera que el nombramiento de Alviar se explica porque conoce sobre la administración de las universidades públicas. Es economista y fue profesor y decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Además, como rector de la UdeA, también fue representante de las universidades estatales ante el Consejo Nacional de Educación Superior y, tras terminar su gestión, fue designado como representante de los exrectores ante el mismo CSU. Incluso Salomé Restrepo, representante del presidente Gustavo Petro ante el CSU, considera que la presencia de Alviar “es una gran oportunidad para contar con un aliado conocedor del sistema de educación pública”. Esa opinión es cuando menos curiosa si se tiene en cuenta que ambos, Restrepo y Alviar, estarán sentados en la mesa como representantes de dos sectores políticamente antagónicos. Con el triunfo de Rendón en la Gobernación y la previa llegada de Petro a la Presidencia de la República, el CSU de la UdeA tiene una conformación inédita. Pese a ser los órganos máximos de gobierno en cada universidad pública, la distribución del poder dentro de los consejos superiores ha sido motivo de reclamo por parte de varios estamentos universitarios, principalmente los estudiantiles. Esto porque consideran que quienes toman algunas de las decisiones más importantes en sus instituciones no representan los intereses de las comunidades universitarias. En el caso de la UdeA, la silla del representante de los estudiantes está vacía desde el 2004, cuando terminó el período de Wilmar Mejía. En diferentes momentos los estudiantes han justificado esa decisión por cuestionamientos a la representatividad concentrada en una sola persona y porque su participación puede validar decisiones en las que su influencia sería mínima. La distribución de los nueve puestos del CSU ha favorecido la concentración del poder presidencial en las universidades. El presidente de la República nombra a un representante, pero también lo hace el Ministerio de Educación Nacional. Así mismo, puede llegar a tener influencia en el nombramiento de otros integrantes, como el representante de los exrectores. Y aunque no es parte del poder presidencial, el gobernador de Antioquia también tiene más de un puesto: el suyo, en propiedad o delegado en el secretario de Educación, y además influye en el nombramiento del representante del sector productivo, que se elige entre candidatos postulados por los gremios económicos del departamento. En las últimas décadas, los gobernadores de Antioquia no se han alejado mucho de la línea política presidencial, por lo que unos y otros puestos podían conformarse como un bloque de poder dentro del CSU. Es allí donde está lo inédito del nuevo CSU, en la distancia explícita y evidente entre los gobiernos nacional y departamental. Los demás puestos los ocupan representantes de profesores y egresados, así como del Consejo Académico. Además de esta distribución –que es uno de los puntos que el Gobierno nacional quiere cambiar mediante su propuesta de reforma a la Ley 30–, un elemento adicional sugiere que puede haber tensiones en el CSU: la coincidencia de Alviar y Arboleda. Ambos se disputaron la rectoría de la Universidad para los dos últimos períodos; Alviar fue elegido en 2015 por encima de Arboleda, y luego, en 2018, perdió contra este en su intento de relección. Restrepo, la representante de Petro, agregó que no desconoce que pueden existir diferencias políticas, pero dijo que “la universidad es un valor superior a las disputas partidistas”, por lo que asegura que seguirá trabajando con la Gobernación. Por su parte, el rector Arboleda aseguró que, más allá de sus líneas políticas, los gobernantes han sido “respetuosos” de la autonomía de la UdeA y “no tienen mayor
La jugada prohibicionista del alcalde

Foto: Alcaldía de Medellín. Federico Gutiérrez, alcalde repitente de Medellín, hizo la tarea incompleta con el Decreto 0007 de 2024, que prohíbe el consumo de sustancias psicoactivas en algunos lugares del espacio público. Y no porque sea un estudiante desaplicado, sino porque usó a favor de su postura prohibicionista las disposiciones legales nacionales sobre el consumo. En lugar de proporcionar pautas claras y equitativas, sus medidas restringen y vulneran los derechos de los usuarios de drogas. La «jugada» de Gutiérrez tiene varios antecedentes cercanos. En 2019, el Congreso de la República introdujo al Código de Policía los numerales 13 y 14 al artículo 140. Estos establecían sanciones a quienes portaran y consumieran sustancias psicoactivas en el espacio público. Según la Policía Nacional, en el primer semestre del 2023 se impusieron más de 122 mil comparendos por esta causa, los cuales representan el 16 % del total y revelan una persecución intencionada hacia las personas que hacen uso de las drogas. Sergio Pérez, investigador de la organización Dejusticia, señaló en un análisis para ese centro de estudios que se trata de una «criminalización administrativa mediante restricciones policiales» y una «falsa solución a los problemas de seguridad». La Corte Constitucional se manifestó frente a esto con la Sentencia C-127 de 2023. En esta estableció que esas normas significaban una restricción absoluta que vulneraba los derechos al libre desarrollo de la personalidad, la dignidad humana y la salud de los consumidores, con lo cual le ordenó al Gobierno nacional expedir un protocolo de aplicación, que fue publicado en enero de este año por el Ministerio de Justicia y del Derecho. El documento brinda a las autoridades territoriales las pautas para regular la prohibición del consumo de drogas y sus competencias legales dentro de la autonomía de sus territorios. También establece unas directrices generales, entre las cuales incluye aplicar el principio de no discriminación frente a las personas consumidoras. El Decreto 0007 de 2024 de la Alcaldía de Medellín, promulgado el 17 de enero, especifica que no se podrá consumir ningún tipo de sustancia psicoactiva en los 100 metros del perímetro alrededor de colegios y universidades, parques o plazas, centros deportivos y lugares de eventos públicos y privados. Además, establece multas de hasta 1.300.000 pesos a quienes incumplan las normas establecidas en el decreto. Por obvias razones, esto afecta de manera más significativa a las personas con bajos ingresos económicos. Federico Gutiérrez no puede tomar decisiones que vayan en contra de la Constitución. Por lo tanto, y por más que lo desee, no puede prohibir completamente el consumo. En cambio, sí puede establecer en qué lugares no se puede hacer uso de sustancias psicoactivas, pero también debe garantizar que las personas que las usan puedan ejercer sus derechos libremente y sin temor a la persecución policial. Esa fue la parte que le quedó faltando. Cuando una persona trata de encontrar en qué parte del decreto se especifican los lugares en los que sí podrá hacer uso de sustancias psicoactivas, esto no aparece. No se le indica en qué espacios serán respetados sus derechos. Entonces, los usuarios de estas sustancias son sometidos a entornos que pueden atentar contra su integridad, contra toda evidencia y recomendación de asumir las drogas como un asunto de salud pública y con políticas de mitigación del riesgo. Este vacío sería menos difuso si el país abandonara su política prohibicionista, pero en diciembre de 2023 volvió a hundirse el proyecto que buscaba regular, por lo menos, el cannabis para uso adulto. El decreto de Gutiérrez termina por estigmatizar al consumidor y favorece que se le trate como un delincuente, o sea discriminado, a pesar de que la Corte es clara en defender sus derechos. Si bien se sustenta en una supuesta protección de los menores, en determinados horarios no suele haber niños en ciertos lugares y eso tampoco se tiene en cuenta a la hora de vetar el consumo en espacios públicos. A pesar de que todo el tiempo aparecen políticas prohibicionistas, como las del alcalde Federico Gutiérrez, los datos indican que las personas no están dejando de consumir y por lo tanto estas medidas son un fracaso absoluto. Según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas publicado en 2023 por el Observatorio de Drogas de Colombia, la demanda de sustancias ilícitas se incrementó del 5.1 % al 8.7 % entre 1996 y 2019. Además de ser una medida ineficaz frente al consumo, el decreto del alcalde es tan poco específico que quedan abiertos a la interpretación del agente de Policía que imponga el comparendo asuntos como qué se entiende por eventos públicos y privados. En lugar de apostar por medidas prohibicionistas, se deben explorar enfoques que respeten los derechos individuales y proporcionen una regulación clara, como también espacios seguros para el ejercicio responsable de estos derechos. Un ejemplo exitoso es Portugal, que desde 1999 implementó programas para afrontar la situación como un problema de salud pública y ahora, según las cifras que ha recopilado la Agencia Piaget, tiene el índice más bajo de muertes relacionadas con drogas en la Unión Europea: tres por cada millón de habitantes, cinco veces menos que el promedio de Europa. En lugar de mejorar la convivencia ciudadana de manera justa y respetar los derechos que la misma Corte Constitucional ha reafirmado en ocasiones anteriores, el decreto de la Alcaldía de Gutiérrez podría convertirse en un multiplicador de conflictos en y por el espacio público. Por eso es fundamental que la Alcaldía reconsidere su enfoque y haga la tarea completa.
La voz de las historias en los barrios

En su más reciente edición, la semana de la comunicación y los premios de periodismo comunitario destacaron la importancia de diversificar las narrativas en territorios específicos y fortalecer el trabajo dentro de las comunidades. Con su eslogan de El Poder de La Verdad, distintos medios e invitados estuvieron presentes en el escenario dejando su mejor historia y reafirmando que aún les queda camino por recorrer. Foto: Alcaldía de Medellín. La semana de la comunicación se celebró nuevamente en Medellín. El escenario elegido fue la Corporación Ruta N, donde el 24 y 25 de noviembre se desarrollaron diferentes actividades relacionadas con la comunicación y el periodismo comunitario, mostrándolo como una alternativa para informar con otras perspectivas. El evento tuvo ponencias, charlas TED y una premiación. Este evento reunió medios y corporaciones comprometidas con una información de calidad en las diferentes comunas y corregimientos de la ciudad. En esta versión, el eslogan que acompañó la campaña fue El Poder de la Verdad, visibilizando a aquellos que día a día trabajan por contar las historias que suceden en su sector y contribuyen a la participación ciudadana. En su programación, se integró la decimocuarta edición del Premio de Periodismo Alcaldía de Medellín, que exaltó trabajos periodísticos narrados con un enfoque de transformación social. La programación de esta versión contó con diez ponentes ganadores de los MAICC (medios alternativos, independientes, comunitarios y ciudadanos) que a través de historias revelaron algunos secretos o dilemas que vive hoy en día el periodismo comunitario. Además, siete expositores invitados, entre ellos cronistas, periodistas y especialistas enfocaron su charla en cómo potenciar la profesión desde otras metodologías. José Guarnizo, periodista y director del medio ‘Vorágine’, fue uno de los invitados. “Mucha gente habla de crisis del periodismo, yo creía que hay un espectro que se ha abierto para que no solamente sean los mismos medios de siempre los que cuenten las historias, sino muchos más”, expresó. El evento culminó con una de las actividades más esperadas, los premios de periodismo. Allí, se exaltaron distintas categorías como: mejor medio escrito, mejor trabajo audiovisual, mejor programa radial, mejor revista, incluyendo estrategias con algunas secretarías de la alcaldía de Medellín. En un ir y venir de aplausos, medios y corporaciones subieron al escenario a recibir sus premios, con sus equipos de trabajo. Giovanni Figueroa, director de La Pupila Comunicaciones comentó que “obtuvimos el segundo lugar como mejor trabajo audiovisual, una categoría a la que habitualmente no nos presentamos. Eso nos recuerda que estábamos haciendo un buen trabajo, pero vamos por más”. Como él, muchos otros directores y equipos de trabajo disfrutaron la jornada y se fueron con nuevas ideas y proyectos para una próxima versión de los premios y de la semana de la comunicación. Esperando un año próspero, lleno de producciones y realizaciones innovadoras. Pues una idea en la que coincidían algunos de ellos, es que la comunicación y el periodismo no eran comunitarios por sí mismos, sino que se hacen con la comunidad. Foto: Alcaldía de Medellín.
Quintero no fue el primero, Uribe le ganó

La última vez que un alcalde de Medellín renunció a su cargo fue en 1982. Quién entonces, como lo hizo Quintero iniciando octubre, dejó la administración de la ciudad, fue Álvaro Uribe Vélez. Así lo registró la prensa en ese momento. Octubre empezó con el fin anticipado de la alcaldía de Daniel Quintero. El ahora exalcalde de Medellín dijo que dejó su puesto para ser otro “soldado” de la campaña a la alcaldía de Juan Carlos Upegui, candidato del partido Independientes. Pero más allá de las polémicas que deja este hecho, Quintero no es el primer alcalde de Medellín que renuncia a su mandato. De hecho, ese título se lo lleva Álvaro Uribe Vélez, némesis del reciente exalcalde. De 1982 a 2023 El 15 de diciembre de 1982, Uribe renunció a su cargo como mandatario municipal después de casi cuatro meses de mandato. Pero estas renuncias tienen varias diferencias. En el 82, los alcaldes y gobernadores no se elegían por voto popular. El proceso, en resumen, era el siguiente: el presidente designaba a los gobernadores y estos a los alcaldes, por lo que Uribe, a diferencia de Quintero, no llegó a su alcaldía por voto popular, sino porque el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Villegas Moreno, le asignó el cargo. Villegas Moreno es más recordado en los últimos años como dueño de CDO, la empresa que construyó el edificio Space. Tanto Uribe como Quintero fueron alcaldes de partidos opositores al del gobernador de turno. Uribe, entonces del Partido Liberal, fue alcalde de un gobernador conservador; y Quintero, de un movimiento que se autodenomina independiente, tuvo fricciones durante su mandato con el gobernador liberal Aníbal Gaviria. De hecho, esta diferencia de partidos es una de las razones que llevó a Uribe a renunciar a su puesto en el 82. Un no tan conocido alcalde de Medellín renuncia El 16 de diciembre de 1982, periódicos como El Tiempo, El País, El Espectador, El Mundo y El Colombiano anunciaron la renuncia de Álvaro Uribe Vélez. Aquella salida no fue tan controversial comparada con la de Quintero. De hecho, varios de esos periódicos apenas le dedicaron unos dos o tres párrafos a desarrollar la información. “El alcalde, primera víctima de la crisis”: así tituló El Colombiano en su primera página el jueves 16 de diciembre del 82. La nota, más que centrarse en la salida del mandatario, hablaba de la crisis política que enfrentaba Antioquia. La noticia abría la portada de ese medio. Este fue uno de los primeros cargos administrativos de Uribe. Para esa época, no era nada comparado con la figura que es hoy. Prueba de ello es que su nombre ni siquiera aparece en los titulares de El País, El Espectador y El Mundo: “Alcalde de Medellín”, así lo nombraban en los titulares. El hoy expresidente, que irá a juicio por decisión del Tribunal Superior de Bogotá en la investigación en su contra por presunta manipulación de testigos, aún no tenía el peso mediático que tiene ahora. Para 1982 la razón que los medios daban para la renuncia de Uribe era que el mandatario había dejado el cargo por una “crisis administrativa” en Antioquia. Y es que los conservadores buscaban ocupar algunos puestos políticos ocupados por liberales. Sin embargo, el propio expresidente dice que la razón principal que le llevó a renunciar fue una inconformidad con la salida de Diego Calle Restrepo como gerente de EPM, quien era amigo cercano suyo. En 1982, Álvaro Uribe fue alcalde de Medellín por nombramiento del entonces expresidente Belisario Betancur. Frente a ese hecho conviene recordar lo siguiente: pic.twitter.com/cqGCzBw1Bb — Centro Democrático (@CeDemocratico) October 2, 2023 La versión “no autorizada” de su salida Otra versión controvierte ese relato oficial. En Secretos de un líder, biografía del Villegas escrita por el periodista Germán Jiménez Morales, el exgobernador afirma que Uribe salió por supuestos vínculos con el narcotráfico. Según él, el mismo Belisario Betancur, entonces presidente del país, lo llamó para decirle: “¿Cómo es posible que tengamos en la Alcaldía de Medellín a una persona de quien me han dicho que tiene nexos con narcotraficantes?”, por lo que, según esta biografía, la salida de Uribe se habría dado por orden del presidente. Sumado a lo que habría dicho Betancur en su momento, en 1991 la Agencia de Inteligencia de las Fuerzas Militares de Estados Unidos (DIA) creó un documento clasificado que contenía una lista de personas relacionadas con carteles de narcotráfico, en especial el de Medellín. Entre las 104 personas que figuran en el documento, Álvaro Uribe Vélez ocupa el puesto 82. “Asociado 82, Álvaro Uribe Vélez. Es un político colombiano, senador y dedicado a la colaboración con el Cartel de Medellín en los altos niveles del gobierno. Uribe fue vinculado a negocios que están conectados con actividades de narcotráfico en Estados Unidos […]. Uribe ha trabajado para el Cartel de Medellín y es un amigo personal y cercano de Pablo Escobar Gaviria (…)”, así figura el expresidente en el documento, junto a otros nombres familiares como Pablo Escobar, Fidel Castaño y Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye. Este documento dejó de ser clasificado en agosto de 2004. Para ese momento, la gran parte de los que figuraban en esa lista estaban tras las rejas o bajo tierra. Uribe, en cambio, estaba en su primer mandato como presidente de la República. En respuesta a la desclasificación del documento, el 30 de julio del mismo año el gobierno colombiano emitió un comunicado en el que contradice esas acusaciones. Dice, por ejemplo, que Uribe nunca tuvo cuentas bancarias a su nombre en el extranjero y que estuvo en Harvard en un programa académico en el año en que se hizo esa lista, aunque no queda claro la relación entre esto y lo que el documento afirma. El asunto no termina ahí. De hecho, si nos devolvemos un poco en el tiempo, durante su campaña presidencial en 2002 (antes de que la lista de la DIA fuera pública), en una entrevista para el medio Newsweek, el reportero Joseph Contreras le preguntó a Uribe por sus supuestos vínculos con Pablo Escobar durante su periodo como director de la Aeronáutica Civil (1980-1982).