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PROYECTO DE CLASE
event 09 Agosto 2022
schedule 12 min.
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Por:
Mariana Gómez
Juan Felipe Vargas
Alejandra Urrea
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Retos y vandalismo, desmanes a cambio de likes

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La primera vez que dos grupos de adolescentes, los Leones y los Gudiz, eligieron el centro comercial Parque Fabricato para encontrarse fue el 19 de febrero de 2022. Los pasillos y baños estaban repletos de sus integrantes, pero todo parecía normal, hasta que los guardas de seguridad recibieron la advertencia de que había algunos consumiendo sustancias psicoactivas en los baños. Ahí fue el caos. La respuesta de los vigilantes causó que algunos de esos jóvenes se disgustaran y agredieran físicamente a los empleados. 

Gudiz y leones

Adolescente usa un extintor dentro del Centro Comercial Fabricato en los desmanes sucedidos el primero de mayo de 2022. Ilustración basada en un video de lo sucedido. Ilustración: Alejandra Urrea.

Y es que en otros centros comerciales, como Viva Envigado y La Central, en Buenos Aires, se han registrado desórdenes y alborotos provocados por grupos de adolescentes con el fin de hacer trends y cumplir con múltiples retos que se proponen en Tik Tok.

Un sitio recurrente de reunión es el centro Parque Fabricado, en Bello, en el norte del Valle de Aburrá. A pesar de que fue inaugurado apenas el 12 de noviembre de 2021 y no ha sido terminado, por redes sociales circulan videos de menores de edad corriendo y ocasionando desórdenes: algunos activando los extintores, saltando en muebles de almacenes, fumando en zonas prohibidas, peleando entre ellos y hasta agrediendo a los vigilantes. Ante eso, llegó la Policía, quienes también intentaron controlar la situación. Por ser menores de edad, se les hizo un llamado a algunos padres.

 

Con la misma rapidez con que circuló por las redes, lo que pasó en febrero cayó en el olvido, hasta el 2 de mayo que ocurrió una situación similar. Ese día reaparecieron los grupos de jóvenes citados a pelear y jugar con extintores en un encuentro masivo, otra vez en Parque Fabricato. Como si fuera poco, se le sumaron los retos virales: en esta ocasión decidieron meterse en los locales para grabarse mientras desordenaban y jugaban para subir los videos a sus redes. Además, ese día se reportaron varios automóviles dañados en el parqueadero.

 

 

Las medidas

Tanto los administradores de este espacio comercial como los encargados de los locales se vieron obligados a crear estrategias para evitar que los mismos estragos ocurrieran una tercera vez. 

Aunque De la Urbe intentó entrevistar a Margarita Salazar, center manager de Parque Fabricato, no fue posible conseguir ninguna voz oficial dispuesta a conversar acerca de los disturbios ocurridos y las acciones para evitarlas. El establecimiento emitió un comunicado explicando lo sucedido y que pese a eso el funcionamiento siguió con normalidad. Además, todos los trabajadores adoptaron el mismo silencio frente al tema: ni los encargados del aseo, ni el punto de información y mucho menos los vigilantes pueden hablar de lo sucedido. 

Sin embargo, entre las medidas que han adoptado en este espacio, la principal y más radical es que todo menor de edad debe ingresar acompañado de un adulto. Igualmente, aumentó el número de ronderos por piso: antes eran dos y pasaron a ser tres los fines de semana y días festivos.

Adriana Martínez es la administradora de la sucursal de Colchones Comodísimos en Parque Fabricato, local que fue protagonista en los retos y videos subidos a Tik Tok. Allí se ve a los menores entrar a acostarse, saltar y jugar en los colchones de exhibición. Aunque ella no estaba presente el día de los sucesos, se enteró de los cambios que implementó el centro comercial. “Ya uno escucha algarabía y cierra las puertas, de una”, comentó la administradora.

Cuando se enteran de que va a haber un encuentro, los celadores pasan anunciándolo, explicó Martínez, quien además le ha pedido a la administración “hacer algún convenio con la Policía de Infancia y Adolescencia, porque es la única que los puede controlar”. 

 Sin embargo, la peor parte se la llevan las llamadas burbujas, pequeños locales que están en medio de los pasillos. Así lo contó una de las trabajadoras que prefirió no decir su nombre ni la marca para la que labora: “Yo debo guardar las cosas que tengo en el mostrador y quedarme aquí, cuidando todo, viendo a esos niños correr para todas partes”. 


¿Qué son estos grupos?

No es un solo grupo el que cita a cientos de jóvenes para grabar retos virales en Parque Fabricato y subirlos a Tik Tok. Los dos principales hasta ahora son los llamados Gudiz y los Leones. 

 No todos los que pertenecen a tales grupos son de un mismo colegio o un barrio en particular, sino que gracias a las posibilidades de internet pueden llegar de cualquier lugar del Área Metropolitana. La mayoría tienen entre 11 y 16 años. 

 DLU contactó a Jose por Instagram, quien es uno de los participantes en esas acciones en Plaza Fabricato: “Yo soy de los Gudiz, los más chimbas y convoco mucha gente por Tik Tok”, escribió. Aclaró que sus intenciones no son hacer daños o pelear, “nosotros vamos es a (SIC) grabar contenido, pero la gente se enloquece y empiezan con el desorden. Pero nosotros vamos es (SIC) a grabar videos y formar personas”.

 Igualmente, dejó claro que los Gudiz y los Leones no son el mismo grupo, dijo que incluso hay una rivalidad entre ellos y que no se caen bien: “Es solo que ellos son muy problemáticos y agrandados, pero nosotros hasta hemos grabado con ellos, con Samuelito (influencer adolescente que hace videos para Tik Tok y es un León)”. Además, no solo se reúnen en centros comerciales, pero normalmente suelen citarse en Viva Envigado y Parque Fabricato.

 No obstante, no siempre son los jóvenes quienes organizan sus encuentros. El pasado 15 de mayo, una joyería del centro comercial bellanita, como estrategia para aumentar las ventas, contrató a varios influencers y estos convocaron a cientos de jóvenes para que asistieran al centro comercial. De nuevo hubo caos, con menores y consumiendo sustancias psicoactivas. 

@mayi.ww Cómo estuvo el centro comercial fabricato#@Juan Herrera ⚡️#@MAV 🦦 #@Samuelito 0888 ♬ ULTRA SOLO (Solo y coronao ¿De qué sirve? Si no estás a mi lao' Por ti paso el día conectau, pendiente al cel, pendiente a ti, pendiente si subes una story) - Polimá Westcoast & Pailita

 Lo curioso es que ese fenómeno no es nuevo. En 2016, durante una emisión de Hora13 Noticias, se anunció los desmanes ocasionados por jovencitos de la nueva tribu urbana en los alrededores del centro comercial Los Molinos:

 “Miércoles en la noche, decenas de jovencitos involucrados en altercados, ¿de dónde salieron? Fueron invitados por redes sociales, a través de perfiles de faras, los nuevos chicos populares del internet, su campo de acción es el virtual, allí acumulan seguidores, los anhelados me gusta y lo más importante consiguen el estatus social. Para ellos es muy importante, en primer lugar, la estética; en segundo lugar, que sean verdaderos nativos digitales que por lo general empiezan a operar muy bien las denominadas redes sociales donde ellos empiezan a  alcanzan su popularidad en cuanto mayor índice o acumulación de “Me gusta” tienen en las redes sociales, es decir mayor índice de aprobación. Bocas de pato, poses irreverentes, pintas estrafalarias, fotos narcisistas. Porque no cualquiera puede ser un fara, dicen los expertos, deben tener de 12 máximo 20 años de edad; es decir, ser nativo digital”, explicaba la periodista. 

 En ese entonces, ese grupo de jóvenes contaba con códigos propios, se juntaban a pelear y se tomaban fotos con boca de pato. Normalmente, se reunían en sitios más públicos como las afueras del centro comercial Los Molinos o de los McDonalds de Laureles o El Poblado. Se reconocían por ser de determinado colegio o barrio y el principal motivo para citarse en un lugar era subir el estatus, de manera que la persona a quien más reconocieran era la más fara

 “Los expertos aseguran que puede tratarse de carencias afectivas o emocionales que buscan suplir en las redes sociales mediante la aprobación de los otros, sin embargo no se debe satanizar a los faras aunque muchos se convierten en líderes negativos”, concluía la nota.

Hablan expertos

Las redes sociales son factores que potencian el interés de ciertos grupos poblacionales para hacerse notar y ser virales. Cielo Mahecha, docente universitaria y experta en márketing digital, explicó que “algo viral es de momento, un fenómeno más puntual: se viraliza un contenido, un post o un video; a diferencia, la tendencia es más duradera, permanece en el tiempo incluso por meses, temas, conductas, información y demás áreas o comportamientos”.

 A través de las redes los menores logran una identificación emocional, lo que hace que se comparta y circule el contenido sin necesidad de pedirlo. El riesgo está en que las mentes aún muy jóvenes necesitan elegir qué y cómo participar en esa clase de contenidos:

 “Así como hay cosas buenas, hay malas y la línea ética se hace cada vez más delgada. Los adolescentes siguen en formación, aún no tienen criterios definidos, el cerebro falta por desarrollarse, por tanto, son susceptibles a qué tipo de valores va a acceder a través de medios digitales. Es clave hacer acompañamiento en la definición de criterios, de manera que los niños y jóvenes, por sí mismos, puedan elegir con determinación”, añadió la docente.

 La diferencia entre las actividades de hoy y lo que sucedía antes era que, en primer lugar, no todos tenían un celular Blackberry para grabar video, subirlo a Facebook y hacerlo viral. Además, las acciones y problemas de orden público se daban en las calles. Igualmente, los desmanes salían en los medios, la Policía llegaba a dispersar a los adolescentes, a calmar el ambiente y llevarse a uno que otro jovencito problemático a un CAI, para que lo recogieran sus padres. Así, aunque parezca que las tribus urbanas quedaron en el pasado, no han desaparecido y los menores de edad desde que pasan por esa etapa siempre buscarán hacerse notar, pues hace parte de su proceso formativo psicológico y grupal. 

Mari, hoy con 22 años y exfara que desea conservar su anonimato, explicó que las diferencias con estos nuevos grupos son grandes. 

“Éramos la familia que uno escoge, no había drogas ni nos metíamos con los bienes ajenos y como era por Facebook, el formato eran fotos, no videos. Hoy, las redes se salieron de las manos y quienes participan son niños. Nosotros éramos más grandes y nos llamábamos “hermanitos”, declaró Mari.

Por otro lado, Salomé Mejía, una joven de 23 años, que en su adolescencia aparecía repetidamente en las páginas de Facebook de Faras Medellín, contó sobre su experiencia en aquellas

épocas y el gran parecido entre los grupos actuales y los antiguos faras. Según Mejía, las niñas usaban shorts altos y ombligueras de colores fluorescentes, los pelados se motilaban con el mohicano y usaban camisetas que les doblaban la talla. Eran grupos de 10 o 15 e iban a McDonald’s a comprar conos de 1.200, en ese entonces. Respecto al consumo de drogas, Salomé afirma que lo que más usaban era Popper y marihuana, y era muy común consumir para ascender en la jerarquía social, aunque no era algo obligatorio. 

Por último, lo que sí deben atender los padres y la sociedad es identificar la frontera de lo ilegal, pues por más Likes y emisiones compartidas que se tengan una cosa es la locura juvenil, la rebeldía propia de la edad y otra, muy distinta, la tolerancia al vandalismo.

   
   
 

El mundo virtual impulsa la presión social y el individualismo

David Agudelo, psicólogo, docente e investigador, mencionó que las redes y el internet han comenzado a ser mediadores en el desarrollo psicosocial de los niños actualmente y que, como consecuencia de la pandemia, sus dinámicas de relacionamiento se transformaron de forma acelerada, mudándose a lo digital.

¿Qué implica que los niños y adolescentes pasen mayor parte de su tiempo en redes sociales?

“Implica, por supuesto, consecuencias graves. Una de ellas, es que se pierden aspectos del desarrollo como habilidades prosociales: empatía, trabajo colaborativo e inteligencia emocional, dado que no hay una interacción cercana con el otro, creciendo la percepción de individualidad y también de soledad y falta de vínculos. Otro aspecto es que la red se mueve por estatus de puntuaciones, lo que uno llama viralidad, por lo que, la presión social sobre los más chicos es mayor, dado que la intimidación tiene otras proporciones. 

Al depender la socialización en gran medida de las redes y lo digital, este se convierte por sí mismo en un entorno en el cual el niño percibe una amenaza y también la necesidad de destacar, ser visible, tener likes, cumplir con los retos, etc… Las explicaciones de eso no son sencillas porque obvio hay factores de individualidad que inciden en lo que sucede, por ejemplo, disfuncionalidad familiar, historial de maltrato, falta de supervisión… Estas situaciones están bajo constantes estudios precisamente porque como son los más jóvenes los que interactúan en mayor medida con las plataformas, los algoritmos se crean de acuerdo con sus patrones de uso”.

¿Qué se plantea cómo solución? 

“Ahí el asunto es complejo, porque tiene que centrarse en educar a los niños sobre el uso y también a los padres de familia, pero, por supuesto, hay cosas de base como ‘habilidades para la vida’. Por ejemplo, donde el centro es formar a los niños no solo frente a las redes sino frente a todos los aspectos relacionados a la socialización, el bBullying o matoneo, el acoso, el autocontrol, la toma de decisiones. La conclusión a la que he llegado es que, los intentos por solucionarlo sirven, pero las redes están diseñadas para absorber, es necesario comprender las implicaciones y auto regular su uso”.

¿Cómo se definen los nativos digitales?

“No hay una definición puntual; nativo digital es todo aquel que nació en un periodo sin transición tecnológica y, desde el primer momento de su vida comenzó con su uso. Diferente por ejemplo a mi caso, que tuve mi primer teléfono a los 23 años quizás y nada tenía que ver con los que ahora existen. Por otro lado, la psicología social ha determinado que el ser humano actúa de acuerdo a tres dimensiones: la cognitiva, la emocional y la comportamental. Los estudios han arrojado que la emoción es la que impulsa a la acción, incluso más que el pensamiento. Esta premisa se ha utilizado satisfactoriamente dentro del mundo digital, apelando a las emociones se crean estrategias digitales para llegar al punto de tendencia o viralización”.