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event 30 Marzo 2021
schedule 14 min.
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Juliana Parra Yesenia Palacio Melissa Téllez
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  • La lucha para nombrar los asesinatos trans

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    Desde mediados de 2020 las estadísticas del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia de Medellín cuantifican los asesinatos de las personas trans de acuerdo con su identidad de género. Esta es la historia detrás de ese debate.

     Collage Transfeminicidios

    Ilustración: Ana María Ortega

     

    Con un tacón en un pie y una bota en el otro, las performistas se arrastraban por la avenida La Playa en medio de gritos y lamentos. Vociferaban nombres de mujeres asesinadas durante el 2020, tres de ellos se destacaban: Alexandra, Paquita y Eilyn. “Se decreta estado de rebeldía y resistencia transfeminista, marica y animal en la ciudad de Medellín”, proclamó una de las asistentes con un micrófono en el Parque Bicentenario el 3 de julio del año pasado en la primera marcha trans que se realizó en Medellín y que se llevó a cabo durante la cuarentena obligatoria.

    Una de las asistentes era la madre de Eilyn Catalina Velázquez, mujer trans que fue apuñalada hasta la muerte el 28 de junio del 2020 en el barrio Santo Domingo Savio; una de las cuatro mujeres trans asesinadas por su identidad de género en la ciudad el año anterior. Un mes después de su muerte, el Sistema de Información para la Seguridad y Convivencia (SISC) dio a conocer mediante un informe que garantizará reconocer la identidad de género de cada persona en las cifras de mujeres y hombres. Sin embargo, esto es tan solo una parte del enorme debate detrás de cómo nombrar las muertes de las personas trans.

    Nombrar para reconocer

    En la búsqueda de cómo designar y visibilizar las muertes trans surge el concepto de transfeminicidios, un término muy reciente y sobre el cual no hay consenso. Este busca, en general, englobar los asesinatos de personas trans (incluyendo transgénero, transexuales, travestis y personas no binarias) cometidos por causa de su identidad de género

    “Hay overkill (uso de fuerza excesiva o acción que va más allá de lo necesario para lograr su objetivo), sevicia y enseñamiento. Se centran en el rostro, en el pecho, en los genitales. Se quiere eliminar eso que se transgrede, el símbolo de la libertad sexual. Además, los cuerpos no se esconden, son violencias públicas que se exponen”, dice Estefanía Rivera, coordinadora del Observatorio Feminicidios Colombia de la Red Feminista Antimilitarista. Además, explica que los transfeminicidios se caracterizan porque quien los ejecuta lo hace bajo una idea de moralización.

    Tres de los cuerpos de estas mujeres asesinadas en 2020 fueron encontrados en lugares públicos, cuestión que, a su vez, está relacionada con la prostitución, ocupación que ejercían las víctimas. Y es que los transfeminicidios se caracterizan, también, por ser perpetuados en espacios y contextos complejos en donde la vulnerabilidad de las personas trans incrementa y las pone en peligro de manera más evidente.

    No es solamente el hecho de que su expresión de género moleste al agresor sino que, sumado a esto, entran a jugar otros factores como la pobreza, el ambiente laboral, los diferentes contextos en donde viven y se desenvuelven. Así se configura un contexto de violencias reiterativas, empobrecimiento y exclusión que las hacen más vulnerables. Por ejemplo, Alexandra Ramos y Shantall Escalona, dos de las víctimas, eran migrantes venezolanas.

    Vidas que no importan

    Según Camila Esguerra Muelle, antropóloga e investigadora de feminismo etnográfico y sexualidades, las violencias como el transfeminicidio se dan por la feminización del cuerpo que hace referencia a la deshumanización por cuestiones de género, de raza, de edad, de condición física, emocional y sensorial. Dentro de nuestro sistema esas vidas son consideradas de menos importancia. No obstante, es necesario aclarar que el término no se refiere exclusivamente a las mujeres, sino que también incluye, en general, a las disidencias sexuales. Es una construcción social en la que hay un dominado y un dominante

    "Las personas trans habitan territorios políticos de la feminidad, independientemente de cuál sea su género, porque son subjetividades devaluadas, desobedecen las normas. Y al desobedecer se convierten en seres incomprensibles, y sujetos que son marcados como criminales, pecaminosos, enfermos. Es una devaluación estructural", explica la antropóloga.

    Por lo anterior, el término de transfeminicidio, a pesar de estar antecedido del sufijo fem, incluye también a los hombres trans, puesto que estos, de alguna manera, renuncian a esa “vulnerabilidad” que trae lo considerado como femenino, mientras intentan corresponder a las dinámicas masculinas establecidas. “Un transfeminicidio no es sólo por el hecho de tener esas cargas por lo femenino que ha asumido, sino también por el hecho de ser, si se quiere, una traidora de la masculinidad”, asegura Analú Laferal, investigadora de teorías trans y profesional de Antioquia Región Arcoíris, programa de la Gobernación.

    Visibilizar los transfemincidios

     

    En 2017 Anyela Ramos murió luego de que Davinson Stiven Erazo le disparara en la espalda en el departamento del Huila. Después de un año de juicio, el responsable fue condenado por feminicidio, siendo este el primer caso de asesinato de una mujer trans considerado como tal. El agresor, luego de ser capturado, admitió que su motivación fue la expresión de género de Anyela. La ley 1761 de 2015, también conocida como la ley Rosa Elvira Cely, tipifica el feminicidio cuando la muerte tiene como factor el hecho de “ser mujer o su identidad de género”.

     

    Esto abrió el debate sobre la necesidad de complejizar las identidades de género y las orientaciones sexuales en los casos de homicidios, sobre todo cuando la víctima hace parte de la población LGBTIQ+, dado que generalmente este factor es muy importante para entender los contextos de las muertes.

    En cuanto a la decisión del SISC, algunas organizaciones sociales lo celebraron; aun así, creen necesario que estos sistemas de información hagan la anotación cuando las personas asesinadas son trans, pues temen que se invisibilicen entre los demás asesinatos, más teniendo en cuenta que en Colombia la identidad trans es social, mas no legal.

    Por ello, Lina Quevedo, quien integra la Red Popular Trans de Medellín, aclara que es indispensable que se tengan en cuenta las complejidades del género, pues considera que los asesinatos de las personas trans no son homicidios simples, sino que están mediados por factores de odio.

    Por su parte, Juliana Martínez, secretaria de las Mujeres de la Alcaldía de Medellín, menciona que es difícil hacer una visibilización profunda de los asesinatos de las personas trans dentro de los feminicidios a causa de que, actualmente, no existe un censo poblacional de las personas trans en Medellín.

    “Con las mujeres trans es claro que es necesario hacer unas adecuaciones que permitan que esa atención sea diferenciada y que las convoque a acudir a los mecanismos, que sepan que también están disponibles para ellas. Porque encontramos un vacío en la difusión de esta oferta específica”, dice la secretaria.

    Pero a esto se suma la discusión sobre cómo nombrar los asesinatos de los hombres trans. “Si a mí me matan como hombre trans, ¿cuál es el mecanismo para reconocer esa muerte como un asesinato por cuestiones de género? El único tipo penal es el feminicidio, no existe otro. A nivel legal no tenemos muchas opciones”, menciona Quevedo.

    Analú Laferal afirma que como no existe el transfeminicidio como una tipificación legal, estos asesinatos deberían ser reconocidos como feminicidios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el SISC no hace la distinción entre homicidio y feminicidio, lo cual amplía mucho más la discusión. Mientras tanto, organizaciones como Región Arcoíris, Red Popular Trans de Medellín, Red Comunitaria Trans, entre otras, están de acuerdo con que el término que se debería usar es transfeminicidio y sus voceras insisten en que seguirán buscando que así se reconozcan estas violencias.

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