El barrio Medellín sin Tugurios, legado social de Pablo Escobar

Además de hacer explotar bombas y asesinar personajes de la vida pública nacional, Escobar le aportó a las comunidades que el municipio no atendía, iluminó y construyó canchas deportivas y entregó mercados a las familias más pobres.

En el proyecto de Reconstrucción de la Memoria Oral de la Comuna 5, Castilla, que desarrolló el Instituto de Estudios Regionales, INER, de la Universidad de Antioquia, la comunidad reconoció como uno de los hitos socioculturales de su territorio a Pablo Escobar, quien según ellos iluminó varias canchas de la zona como La Maracana y ayudó en la parroquia San Judas. Reconocen también que vinculó muchos jóvenes al mundo del sicariato.

“La memoria no busca encontrar la verdad o la realidad total de un acontecimiento, sino que es una mirada subjetiva, mucha veces construida desde lo colectivo, que da cuenta de aquellas cosas que para un individuo o una sociedad son importantes, ya sea para que las nuevas generaciones tengan una dimensión del presente o para visualizar el futuro y no cometer los errores del pasado, o simplemente por lo anecdótico del suceso” (pág. 103). Afirma el libro De Memorias, Relatos de Castilla, publicado por el INER en el 2011.

Una de las obras más representativo de su legado social es el barrio Medellín sin Tugurios, el cual la comunidad en su honor llama Pablo Escobar. Allí el narcotraficante y su familia le entregaron vivienda nueva a los habitantes del entonces basurero Moravia.