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De la Urbe, laboratorio de cambios

El Laboratorio periodístico De la Urbe estrena espacio y con él se vienen una serie de retos y desafíos en el periodismo que hacemos. Profesores y estudiantes cercanos a De la Urbe hacen sus proyecciones.

¿Los nuevos retos del periodismo en materia digital implican la puesta en marcha de un nuevo paradigma? Hacer y reflexionar es la tarea de los integrantes del laboratorio periodístico De la Urbe de cara a responder esta pregunta. Por ahora, dentro de los cambios que se proyectan en el Laboratorio está la conquista de un nuevo espacio de encuentro, abierto a estudiantes y docentes con el fin de seguir aportando a la gran historia que a diario escribe De la Urbe.

Cita de autoevaluación del pregrado

Este jueves a las 9 a.m., en el edificio de Extensión, los futuros periodistas de la U. de A. podrán conversar con el Comité de Carrera sobre los cambios que tendrá el programa rumbo a su reacreditación.

Una casa para Svetlana Alexiévich

Alexiévich es periodista y así ganó el Nobel de Literatura: no ha escrito novelas ni cuentos ni poesía. A diferencia de otros escritores que utilizan el periodismo como puente hacia la ficción, ella hizo de este el sostén de su trabajo.

De las historias de la nana a las historias de colombianos en las cárceles extranjeras

“Tras rejas extranjeras”, reportaje de la estudiante de periodismo Estefanía Carvajal, ganó el premio CPB en la categoría “Mejor tesis de grado”.

La estudiante Estefanía Carvajal comenzó sus prácticas en la Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo y actualmente se encuentra en el área multimedia de esta casa editorial. Fotografía: José Granados.

La estudiante Estefanía Carvajal comenzó sus prácticas en la Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo y actualmente se encuentra en el área multimedia de esta casa editorial. Fotografía: José Granados.

Por Diego Zambrano Benavides / @diegozamben

Si no hubiera sido por Cristina, la nana que le contaba historias cuando apenas era una niña, Estefanía quizás nunca hubiera sido periodista. Entre las comidas, la nana compartía con ella un repertorio de anécdotas y cuentos que la asombraban y despertaron su pasión por escribir.

Pudo haberse dedicado a muchas otras cosas. Un día, tomando tinto con ella y su madre, simplemente nos dijo, “si yo no hubiera estudiado periodismo, creo que sería bailarina”. Comenzó en clases de baile a los cuatro años, casi al mismo tiempo que recibía lecciones de piano, su instrumento favorito. El baile le permite una suerte de liberación que para ella resulta fundamental.

En el 2011 tuvo la oportunidad de irse a estudiar un año en Estados Unidos; al mismo tiempo fue admitida a la Universidad de Antioquia en el pregrado de Periodismo, no quiso desaprovechar la oportunidad y decidió quedarse.

Tiene un ingenio para entrevistar poco común en este oficio, y una creatividad que le permite experimentar nuevas formas de contar historias. Le apasiona la crónica roja. Si fuera su decisión seguramente sus escritos rondarían los pasillos de los estrados judiciales y las cárceles. Aunque le gustan las historias crudas y con olor a sangre, puede escribir de cualquier cosa, porque el encanto de su voz no está en el tema sino en su estilo.

Trabajó en el periódico Pueblo de Girardota, también hizo parte del Sistema Informativo De La Urbe, el cual fue su casa y su escuela. Siempre trató de dejar constancia durante su paso por la Universidad de su aprecio por esos lugares donde estuvo y donde aprendió a escribir, o siendo justos, donde pulió su escritura, porque para escribir de la manera como ella lo hace se necesita haber nacido con ese talento.

Estefanía está convencida de que el periodismo de hoy tiene que migrar hacia las nuevas herramientas y plataformas tecnológicas que existen, y con tal entusiasmo realizó sus prácticas en la primera generación de la Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo, lo que le permitió aprender acompañada de grandes periodistas. Actualmente hace parte del equipo Multimedia de El Tiempo.

Se embarcó en el proyecto de escribir la historia de tres personajes condenados que cumplieron sus penas en los Estados Unidos. El resultado fue el reportaje Tras rejas extranjeras, que trasciende de la simple investigación y narración de la vida de los tres protagonistas del libro, y que adquiere unas características propias de los grandes relatos literarios, sumergiendo al lector en fascinantes historias que no se cuentan ni en los periódicos, ni en la radio, ni en la televisión.

En consideración del Círculo de Periodistas de Bogotá, quienes otorgaron a Estefanía el premio a “Mejor tesis de grado”, Tras rejas extranjeras “muestra con realismo todo cuanto afecta la existencia de quienes caen en ese destino de pérdida de la libertad por quedar involucrados en una tormentosa relación con el narcotráfico”.

Estefanía es una gran reportera y tiene un corazón de oro. Una periodista que baila, que pinta, que a veces toca el piano, y a la que le encanta coleccionar libretas; pero sobre todo, que nunca se cansa de hacer lo que le gusta, escribir. Hay que acostumbrarnos a leer el nombre de Estefanía Carvajal Restrepo, porque este reconocimiento será el primero de varios, y por el carácter y sus inagotables ganas de contar historias, vendrán muchas más crónicas y reportajes de una de las plumas más promisorias en el periodismo nacional.

Palabras de quienes marcaron su paso por la Universidad:

César Alzate Vargas, asesor del trabajo de grado Tras rejas extranjeras:

Estefanía consigue fusionar periodismo y literatura con lo mejor de ambas disciplinas: la investigación rigurosa y la narración detallada del periodismo, el lenguaje bello de la literatura, y a pesar del corto plazo para la realización del trabajo logra evitar las trampas y los vicios que son comunes en estas dos formas de relato.

Camilo Jaramillo, exdirector del periódico De La Urbe:

Estefanía es de ese tipo de estudiantes frente a las que uno siente que no tiene mucho que enseñar. Que, en adelante, lo que debe es seguir escribiendo, escribir siempre, escribir mucho, y seguir formándose a partir de ese acto solitario y duro. Porque ya tiene una voz propia, un estilo, una puntuación impecable y una ética. Entonces, lo que le queda por aprender es lo que la pelea con las palabras –y a veces con los lectores– le enseñe. Aunque bueno, la palabra pelea es inexacta: muchas veces es caricia y gozo.

Ramón Pineda, profesor:

Estefanía tiene una prosa auténtica y rítmica, usa juegos de palabras que hacen que su lectura sea deliciosa. Es una persona serena y segura, que ama la palabra, hablada y escrita, y que no deja de preguntarse cosas para luego hacerlas tangibles en sus crónicas y reportajes. A Estefanía la respeto y la admiro, tiene un amplio bagaje literario, es una caja de sorpresas, y además baila. Su práctica en la Escuela Multimedia de El Tiempo, sus constantes publicaciones en esa casa editorial, el premio del Círculo de Periodistas de Bogotá; todas esas cosas, son la consecuencia lógica de lo que está sembrando.