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Una segunda vuelta de porquería

La campaña presidencial colombiana criticada por fría e inocua se transformó, en menos de dos semanas, en el peor ataque político entre candidatos de la historia reciente. Auspiciado por escándalos sorprendentes y el cambio repentino en las encuestas -que movieron el ánimo del presidente candidato y de su principal seguidor-, el debate de ideas quedó aplastado por los gritos y los insultos.

Hemos visto alaridos de ex presidentes, juramentos en vano de candidatos y fidelidades religiosas de partidarios políticos que siguen a sus líderes como a perros lazarillos. Parece que todo el panorama es negro pero lo peor está por venir. La segunda vuelta, se los aseguro, nos hará vomitar.

La culpa de las arcadas que sentiremos las podemos estructurar en una maldita trinidad, de la que nadie sale limpio.

En una esquina los candidatos, ansiosos de la victoria y dispuestos a cualquier artimaña legal o ilegal para alzarse con la mayoría. En la otra, los medios masivos populares, y sus periodistas, replicadores vacuos de cuanta estupidez se profiera siempre y cuando la información se pueda rodear de juegos pirotécnicos y canciones de extra. En la última sección, la tercera, un grupo mayoritario de ciudadanos dispuestos a anunciarse cansados de la porquería política pero irresponsables en su decisión de voto. No han leído un programa de gobierno, son fácilmente manipulables y escogen, a último momento, la salida democrática más sencilla y más colombiana: votar por uno para que no gane el otro.

Esos tres ángulos componen el triángulo nefasto de nuestra carrera presidencial. Candidatos, medios masivos y ciudadanos, retroalimentados todos en medio de la mediocridad del insulto. La algarabía que no permite que el pensamiento tome un asiento prudente. Llorar a cántaros y reír a carcajadas para que el cerebro pase de agache.

El ejercicio de la formación ciudadana, de opinión pública, no ha logrado en Colombia los pasos fundamentales. Cada nivel que logramos escalar, es luego retrocedido por una manipulación sencilla del poder, que no se tiene que devanar los sesos para inyectarle al elector la idea de que, como en el fútbol, en las elecciones importa más la pasión que la mesura y el análisis. Grave error.

Es común que por estos días columnistas y literatos digan o escriban sobre el lodazal electoral en el que vivimos. La mayoría recuerda que en campañas anteriores por la Casa de Nariño se veía más altura, decencia entre los contendientes, palmaditas en la espalda.

Es cierto que esta campaña ha liderado en porquerías, pero las anteriores no se han quedado atrás. La política de nuestra nación ha sido, por siglos, una carrera de rapiña con trucos y maquillajes. Si solo nos quedamos en el siglo XX, podemos hacer una lista de arbitrariedades amparadas en el machete o el engaño.

Lo que pasa ahora, es que la tecnología nos ha puesto en evidencia las tretas de los padres de la patria. Ese mismo conjunto de técnicas ha permitido tener también (y hay que reconocerlo) a un grupo de votantes más despierto, aunque ínfimo, que denuncia y populariza en redes sociales las ollas podridas. Son minoría entre la minoría.

Pero al tiempo que crece la técnica para poner en evidencia los desmanes crece la técnica para la maldad. Ya viene el 15 de junio y tendremos que ponernos un traje químico para aguantar estas dos semanas que nos quedan del mal olor emitido por el desperdicio político.

¿Qué vieron los medios en las elecciones legislativas?

Después de la jornada electoral del 9 de marzo, cuando las fuerzas del Congreso se reubicaron, cada quien ha hecho sus interpretaciones.

Es claro que los medios de comunicación influyen en las conclusiones de los ciudadanos. Por eso, en la siguiente galería, se exponen las portadas de algunos medios impresos, que tradicionalmente, han sido líderes de opinión.

Dentro de las diferentes maneras de mostrar la información, este panorama refleja la intención que tienen algunos medios de convertir el debate legislativo en un asunto del ejecutivo. Esto se demuestra en el tratamiento que se hace del equilibrio entre ganadores y perdedores como una contienda entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe.

¿Qué vieron los medios?

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Las elecciones y el fraude electoral se sintieron en las redes sociales

Estas son algunas de las imágenes que han sido virales esta semana en redes sociales y páginas web a propósito de los últimos comicios electorales.

Las denuncias de fraude electoral en las elecciones del 9 de marzo le han subido el tono a la política nacional. Algunos analistas han asegurado, incluso, que estamos viviendo una “venezolanización” de la vida política colombiana por el tono que han usado, principalmente, voceros y militantes del Centro Democrático y el Partido de la U.

Cierto o no, estas elecciones dieron mucho de qué hablar y las redes sociales se están convirtiendo, cada vez más, en un espejo de esto. La “memificación” se ha convertido en uno de los principales vehículos de expresión de la indignación de sectores ciudadanos, algunos ligados a los partidos políticos y otros independientes de estos. Entre crear memes y generar movimiento ciudadano puede haber una brecha muy grande, pero lo interesante es que cada vez toma más fuerza esta forma de expresión política.

Por otro lado, y aunque el voto es secreto, algunas personas manifestaron su descontento, no solo anulándolo conscientemente o votando en blanco, sino también fotografiando su voto con el celular para luego compartirlo con sus amigos virtuales. Cada ciudadano es libre de hacer público su voto, tal como lo hacen los candidatos cuando salen a votar, pero hasta la era de las redes sociales, no era sencillo hacerlo, y menos acceder con esto a un gran público que, además, tiene la facultad de opinar y aprobar o desaprobar la actuación de quien publica su voto.

El fraude

Lo paradójico de la denuncia de fraude radica en que viene de sectores tan disimiles como la izquierda, el uribismo y el santismo. Si todos hicieron trampa, hay dos tesis posibles: la primera, es que nadie la hizo, y estamos en un pulso político donde quien más grite y acuse gana más capital político; la segunda, que efectivamente todos tienen su cuota de responsabilidad por actuaciones indebidas e ilegales, lo que llevaría a afirmar que, no solo el Congreso es “ilegítimo” –como afirma el senador electo, Álvaro Uribe-, sino también todo el sistema electoral. En medio de todas las denuncias, hay un poco de verdad y otro poco de fantasía.

Estas son algunas de las imágenes que han sido virales esta semana en redes sociales y páginas web:

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Los partidos políticos rumbo a las elecciones del 9 de marzo

El panorama de estos movimientos para las elecciones de este domingo no es claro. Pese a la conformación actual del Congreso, todos parecen tener las mismas oportunidades de llegar.

El domingo 9 de marzo se llevarán a cabo las elecciones en las que se decidirá la conformación del Congreso de la República de Colombia para el período 2014-2018. También, se elegirán los representantes por Colombia al Parlamento Andino. ¿Cómo llegan los partidos políticos a las elecciones parlamentarias? ¿Cuántos candidatos tiene cada partido y cuántos representantes corporados tiene actualmente?

Algunos partidos son nuevos, o son transformaciones de otros que ya existían, como Opción Ciudadana (antiguo PIN), La Unión Patriótica (después de recuperar su personería jurídica) y el Centro Democrático. Este es el panorama general sobre el cual los colombianos tomaremos decisiones el domingo 9 de marzo.

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.
Realizado por: Carolina Sánchez, Juan Raúl Muñoz y Juan David López.

Panorama de fraudes electorales causados por actores políticos

En Colombia, la violencia causada por los grupos armados ilegales ya no es el principal factor de riesgo para que se presente fraude. El 9 de marzo se realizarán las elecciones para escoger los representantes a Cámara y Senado.

Algunos actores políticos corruptos son la principal amenaza para que se presente fraude electoral en los próximos comicios, según describe la Misión de Observación Electoral  (MOE) en el informe de Mapas de Riesgos Electorales.

“Las elecciones en Colombia no necesitan más fuerza pública, sino, por el contrario, más jueces, mejores fiscales y autoridades de control capaces para prevenir y castigar el fraude electoral. Cada vez más estamos mejor blindados contra los ilegales, pero desprotegidos frente a los políticos corruptos”, señala la MOE en el informe.

Según el organismo, Antioquia es el departamento con  la mayor cantidad de municipios en riesgo, seguido de Cauca, Nariño, Tolima y Chocó, a pesar de que el riesgo de fraude  por violencia ha disminuido, zonas como “la frontera entre Antioquia y Córdoba sigue siendo un territorio en donde las elecciones se realizan bajo un escenario de guerra constante”, finaliza.

Radiografía del fraude en Colombia

En Antioquia los partidos políticos obvian las protestas mineras en sus campañas

Pese a la presencia de empresas mineras en 11 municipios del Departamento, los partidos poco o nada mencionan del tema en los debates con sus electores.

El conglomerado de empresas mineras Anglogold Ashanti, según un informe presentado por La Silla Vacía, cuenta con 333.415 hectáreas en Antioquia. A pesar de las protestas minera en varios municipios con presencia de la multinacional los líderes políticos en Antioquia parecen obviar las demandas de la población.

A pesar de que el departamento de Antioquia sigue siendo una de las principales fuentes de oro del país y que cuenta con la presencia de cinco grandes empresas mineras en su territorio, la problemática social y económica, que explotó durante el paro minero de octubre del 2013, está casi por fuera del debate electoral.

Esto contrasta con lo sucedido en el departamento del Tolima, en donde el ‘boom’, provocado por las protestas ciudadanas en contra de la actividad minera, ha atraído a varios partidos políticos que quieren transformar en votos fenómenos como la consulta popular de Piedras y la movilización en contra del megaproyecto La Colosa de la minera sudafricana Anglogold Ashanti.

De hecho, el interés de los partidos se ha extendido hasta tal punto que ya llega a 38 el número de candidatos al Congreso para las elecciones del 2014 que han firmado el “Pacto por la vida” promovido por el Comité Ambiental Defensa Vida, enemigo del proyecto de la Anglogold.

Pero en Antioquia, a pesar de que esta minera está presente en once municipios del departamento, los partidos poco o nada mencionan del tema en los debates con sus electores; esto lleva a cuestionar el hecho de que mientras en algunas regiones toman posturas en contra de los proyectos de la Anglogold, en otras prefieren obviar el tema para no comprometer su dominio político.

El siguiente mapa permite ver el total de votos que recibieron los partidos tradicionales, para Senado, en los municipios en los que hay proyectos de la empresa sudafricana durante las elecciones legislativas del 2010.

Dé clic en Full Screen (arriba – derecha) para ver mapa grande.

Estos datos cobran relevancia si se toma en cuenta que los partidos más votados en los municipios con mayor participación durante el paro minero, fueron el Partido Conservador y el Partido de la U, partidos que se han mostrado lejanos de las demandas promovidas por los mineros. Ver más.

Aunque se pueden ver casos –Jardín, Támesis, Cisneros y Andes–  donde la diferencia de votos entre partidos afines a la presencia de empresas mineras extranjeras (Partido Liberal, MIRA y Cambio Radical) no es muy representativa con respecto a tendencias más alternativas como el Partido Verde y el Polo, en gran parte del territorio donde está la Anglogold, son predominantes las tendencias de derecha.

La izquierda sabe que si no se une, naufraga

El desprestigio de ciertos sectores, las luchas solitarias de algunas cabezas, el apoyo al proceso de Paz, todos estos temas preocupan a la izquierda colombiana, que comienza a alistarse para las elecciones de 2014.

El pasado 12 de junio el representante a la cámara, Iván Cepeda, le envió una carta a los sectores de la izquierda y centro-izquierda del país. En el documento, Cepeda plantea la necesidad de garantizar la continuidad del proceso de paz, como una oportunidad histórica para generar cambios reales en el país. De cara a las elecciones presidenciales de 2014, el representante a la Cámara propone la unidad de los sectores ya mencionados no sólo como táctica electoral, sino como imperativo histórico. Pero, ¿cuáles son las posibilidades reales de esta eventual coalición? ¿Qué consecuencias traería para el proceso de paz?

“Solo una poderosa confluencia podrá garantizar que se echen los cimientos de la paz”

La carta del congresista es clara en sus aspiraciones. Plantea la formación de una convergencia por la Paz y la Democracia que incluya no sólo a los partidos políticos de izquierda, sino también a los distintos movimientos sociales del país y demás fuerzas democráticas.

El futuro incierto del proceso de paz es la principal motivación de la carta, pues como en ella se menciona, “hacia dónde se orientará el país dependerá de las decisiones de los tres principales campos del mundo político colombiano: la extrema derecha, la llamada Unidad Nacional y la izquierda social y política”. Para Cepeda, la unidad de los sectores sociales y políticos de izquierda significaría la oportunidad de que el proceso de paz no solo sea un paso de la guerra a la paz, sino un paso de lo que él denomina una democracia formal y débil, a una real.

En ese sentido el docente Gonzalo Medina afirma que esta carta surge como “una propuesta acorde al país que tenemos hoy, es una propuesta para sustituir de manera creativa a quienes a través de los siglos no han sido capaces de sacar al país del atraso y de la exclusión, una clase dirigente que no ha consolidado un estado nación”. Se trata, en otras palabras, de generar un cambio estructural, teniendo como punto de partida el proceso de paz.

“La unidad de la izquierda es un imperativo histórico”

Pero un cambio de esta magnitud sólo sería posible con una alta legitimidad y aceptación pública de los sectores que lo proponen, y ese no es el caso de la izquierda colombiana. La percepción generalizada -y por lo demás, errónea- de que ser de izquierdas es simpatizar con las acciones violentas de las guerrillas, ha creado un rechazo casi automático frente a los planteamientos de la izquierda en el grueso de la población.

Por otra parte, las divisiones internas de este sector político han sido una constante en el país. “Los grupos de la izquierda tanto los que están dentro de la ley como los que están al margen se han caracterizado por una cierta inmadurez para propiciar acercamientos que permitan alianzas, unidades, ponerse de acuerdo para ir con un programa o con un candidato único para las campañas electorales, para hacerle frente a los sectores contrarios de extrema derecha. (…) hay un presente que está ratificando ese pasado”, afirma Medina. Añade que “la historia de la izquierda es una historia atravesada por celos, por desconfianzas, por prejuicios que lo que reflejan es una falta de compromiso en lo que significa realmente ser líder, ser dirigente en la sociedad colombiana y más en el caso de sectores alternativos”.

Además de la tendencia sectaria de la izquierda en Colombia, hechos como el Carrusel de las Contrataciones en Bogotá, y la baja aceptación de Gustavo Petro en la Alcaldía de la capital han debilitado la imagen de la izquierda, y han planteado el interrogante sobre su capacidad para gobernar. Por esto, según Gonzalo Medina si la izquierda quiere tener vigencia y quiere permanecer como una alternativa de poder, es necesario fortalecer la idea de que la izquierda plantea un estado más actuante y que trata de mediar en las contradicciones que existen en nuestra sociedad, que avanza en una democratización de la misma.

“Que todo cambie para que… nada siga igual”

La carta de Cepeda ya ha recibido varias respuestas por parte de los líderes de izquierda. Según Contagio radio, Piedad Córdoba y el líder de la Minga Indígena y precandidato presidencial del movimiento ‘País Común’, Feliciano Valencia, ya expresaron su apoyo a esta iniciativa. Clara López, presidenta del Polo Democrático, afirmó que “en la coyuntura actual, pienso que no sólo puede, sino que debe haber una unión de las fuerzas alternativas. Es una responsabilidad que tenemos todos los dirigentes que queremos un cambio de rumbo en el país”. Por su parte Carlos Lozano, director del Partido Comunista, afirmó que “esta carta debe ser muy bien recibida por todos los sectores de izquierda y democráticos para iniciar la construcción de la Unidad Popular”.

En sus declaraciones, Clara López afirmó que el Polo ya se ha estado moviendo en este sentido, pues la necesidad de la convergencia fue una decisión unánime de los 750 líderes que participaron en esta reunión. La dirigente aseguró que el Polo se ha puesto en contacto con movimiento Progresistas y el Partido Verde, y que los acercamientos a Marcha Patriótica y al Partido Comunista los ha realizado con Iván Cepeda como puente. Aunque aún faltan por manifestarse grupos importantes como los Progresistas o el Congreso de los Pueblos, hasta ahora la Convergencia por la Paz y la Democracia parece una alianza factible.

Para Gonzalo Medina esta unidad sería “la gran oportunidad que tiene la izquierda y los sectores democráticos para darle vida, para hacer realidad los acuerdos que se suscriban entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos”. Pero para esto ocurra deben generarse acuerdos programáticos que garanticen que esta unidad no se limite a una alianza electoral.

Si bien las posibilidades de obtener la presidencia son bastante escasas, un movimiento unificado en las elecciones de congresistas podría influir en el número de curules que se obtengan en estos comicios y además podría posicionar a la izquierda colombiana como un actor fundamental en la transición de unos eventuales acuerdos de paz.