De La Urbe Digital

Lunes
Dec 17th

Medellín se prepara para andar EnCicla

AddThis Social Bookmark Button

 

 

 

Elizabeth Otálvaro Vélez
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Entender las muchas ciudades que se concentran en Medellín parece tarea exclusiva de quienes deambulan entre sus arrabales y sus imponentes edificaciones, tal vez son los Fernando Vallejo que han escrito de esta ciudad de mil caras con tanta genialidad. Sin embargo, no hace falta ser un genio para aprehender en poco tiempo las múltiples facetas que nos presenta Medellín. Así de asombrosa es esta ciudad que en un recorrido de 30 minutos en bicicleta, con el cuerpo erguido y los ojos alertas, pueden apreciarse sus realidades, y esto, entre otras cosas, es la pretensión del proyecto Área EnCicla. 

 

De la idea privada al proyecto público

 

Es posible que alguien que haya visitado ciudades europeas como París o Barcelona encuentre poco asombro en las 105 bicicletas públicas que, desde el 7 de octubre, andan en la zona urbana de Medellín, y las 40 del Parque Arví. Pero, Lina López, una de las diseñadoras del proyecto Área EnCicla, a pesar de su viaje a Europa, donde conoció un sistema automatizado de bicicletas públicas, se sigue asombrando con las repuestas que da el contexto local a su idea de movilidad, muy positivas para corresponder a una ciudad ávida de conciencia pública.

 

Ella, junto a Jose Ocampo y Felipe Gutiérrez, egresados de la Universidad Eafit del pregrado de Ingeniería de Diseño de Producto, desarrollaron como trabajo de grado el proyecto de bicicletas públicas para Medellín, con la premisa de crear un diseño y un sistema exclusivo para la ciudad. La idea se incuba para estos jóvenes en un viaje académico de dos de ellos a Holanda, Lina y Jose, que al regresar a Colombia llegaron “engomados” con el tema de las bicicletas que usaban allá “más o menos 80 minutos diarios”, según explica Lina. 

 

Después del proceso teórico y del trabajo de campo para explorar las necesidades reales de la ciudad, además de la evaluación de aspectos relacionados con la manufactura de las bicicletas y las dinámicas sociales de Medellín, Bici-k, la marca registrada por los tres jóvenes, construye el primer prototipo. Para entonces la incertidumbre era latente, el proyecto dependía de voluntad política y de muchos permisos de entidades encargadas de la movilidad y del espacio público.

 

El rediseño de las falencias, hasta ahora encontradas, concluyó en una invitación que hace el Área Metropolitana a Bici-k para la formulación de una propuesta rural, además de la urbana que ya existía. Así nace Arvici, que vincula el mismo sistema con especificaciones en el diseño, como una bicicleta de 21 velocidades, y precisiones en el servicio orientadas a los turistas y habitantes del Parque Arví. 

 

Las negociaciones eran complicadas para unos jóvenes que no tenían respaldo ni constitución comercial, por esta razón el Área Metropolitana decide hacer el proyecto en asocio con la Universidad Eafit y su Centro para la innovación, consultoría y empresarismo (Cice), teniendo en cuenta que el proyecto partió de una iniciativa de sus egresados.  Pero, Lina explica que “para diciembre del 2010 el proyecto se cae … por lo menos pasó eso para reestructurarlo mejor, ahí, por ejemplo, llegamos al segundo prototipo”, y agrega, “la parte jurídica de los socios no se puso de acuerdo en ese momento porque era un tema muy nuevo para todos y que, realmente, involucraba más trabajo del que se podía pensar”.  

 

Finalmente, luego de que los jóvenes habían dejado el proyecto para buscar empleo, en marzo de 2011 los socios retoman el propósito y convocan a Bici-k, quienes, después de reformular una vez más el prototipo, deciden hacer parte, porque como apunta Lina, “si esto se daba no era justo que lo hicieran otros cuando fuimos nosotros quienes le trabajamos tanto”.  

 

Así, se firma en la primera semana de julio un convenio entre la Universidad Eafit y el Área Metropolita, que con el nombre de Área EnCicla busca recoger información, en dos capítulos, uno urbano y uno rural, durante una prueba piloto que comenzó el 7 de octubre y termina el 31 de diciembre. Su objetivo es posicionar un sistema de transporte individual y público que ofrece el préstamo de bicicletas para atender la movilidad en la ciudad y el impacto ambiental. 

 

EnCicla por Medellín

 

Próximo destino, estación estadio. Allí encontraría a Samuel Díaz, encargado de la logística del proyecto Área EnCicla. Al lado de la canalización está una de las seis estaciones que conforman la prueba piloto. En este momento sólo hay un público que puede acceder al servicio, son usuarios que según Samuel tienen “cultura de bicicleta”; los estudiantes de las universidades Nacional y de la Pontificia Bolivariana, quienes después de registrarse vía internet firman un contrato, luego viene la verificación de los datos con un software de control manipulado por los anfitriones (estudiantes de ambas universidades que atienden los usuarios), y finalizado esto es posible el uso del servicio. 

 

Montar la bicicleta es fácil, fue diseñada con una barra caída para fácil acceso de las mujeres. Su canasta para el transporte de cargas, livianas, hace cómodo transportarse. No es una bicicleta pesada, su sillín tiene la posibilidad de graduarse de acuerdo al usuario. El uso del casco será parte fundamental del proyecto, por razones de salubridad será necesario que los usuarios tengan su propio casco, por ahora el Instituto de Deportes y Recreación (Inder) donó 200 para los primeros inscritos. Samuel asegura que con el ejemplo del uso de elementos de seguridad personal en la vía se hará una labor educativa, no sólo en este caso sino en el respeto por el ciclista.  

 

Empieza el recorrido hacia San Juan con la 70, es extraño para quien no está acostumbrado a acceder a las vías públicas en bicicleta, ya decía Julio Cortázar que “las bicicletas han tratado por todos los medios de mejorar su condición social”. A pesar de eso,  EnCicla, en el poco tiempo que lleva de funcionamiento, ha logrado que las bicicletas tomen un importante rol en la vía. Muestra de esto es el apoyo del Tránsito de Medellín, que ha pintado la ciclo ruta que ya hacía parte de la infraestructura de la ciudad y de la cual Área EnCicla se quiere valer para  generar apropiación de la misma por parte del ciudadano.

 

Hay temor de ser atropellado por un conductor que ignore la ciclo ruta o las cebras en las esquinas, pero Samuel explica que también los tiempos de los semáforos fueron reorganizados. Varias entidades han estado comprometidas con el impacto que este proyecto ensaya, asumiendo desde su labor pública responsabilidades como esta. Por otra parte, un timbre permite anunciar la presencia de quien va EnCicla. Las bicicletas cuentan además con luces delanteras y traseras que funcionan con foto celdas, esto las hace amables con el medio ambiente. Paneles de publicidad que cubren las cadenas buscan la financiación con pauta. Contienen, además, un sistema de georeferenciación, Lina y Samuel coinciden en que más allá de ubicar las bicicletas en caso de robo, esto permitirá conocer cuáles son las rutas más usadas y, en el caso del tiempo del préstamo que es de una hora, responder qué tan justo es. 

 

La dirección abierta del diseño de la bicicleta permite que el cuerpo esté erguido y visualice con más naturalidad todo su alrededor, así es como quien haga el recorrido completo entre la UPB y la Universidad Nacional reconocerá la Medellín multifacética, comercial y amena entre la UPB y la estación estadio por la carrera 70; abandonada entre las estaciones Estadio y Suramericana, justo al lado de la canalización; transitada y bulliciosa entre Suramericana y la calle Colombia y, en una extraña y temerosa soledad entre la calle Colombia y la Nacional. Esa es la Medellín que EnCicla nos invita a descubrir, las muchas ciudades que se concentran en un proyecto público.

 

Después del recorrido queda una preocupación, ¿el proyecto puede constituirse en una estrategia para fomentar la conciencia de lo público, o, al contrario es riesgoso este proyecto en una ciudad que carece de cultura por lo colectivo? Lina López cree en el proyecto en sí como campaña para la construcción de ciudadanía, confía en que motive y convoque a toda Medellín a pensar su movilidad y su sentido de ciudad.

 

Para Gloria Echavarría arquitecta y docente de la Universidad Sanbuenaventura, quien analiza el proyecto, “es necesario, el fomento del respeto por el servicio debido a su condición de gratuidad, que haya un acompañamiento permanente a la ciudadanía por parte de las instituciones que dirigen el proyecto para formar sentido de pertenencia en el ciclista” y agraga que habrá que preocuparse por que “alimente los sistemas masivos de transporte y que incluya a las personas con discapacidad”. 

 

Área EnCicla, como cualquier otro sistema de bicicletas públicas, no está pensado para que sea subsidiado por el usuario, ahí comienza la corresponsabilidad y la estructura social que hay que solidificar en cuento al carácter público de las bicicletas. El proyecto aún permanece en su parte inicial, busca argumentos para definir aspectos como el público al cual estará dirigido, la aceptación real de la ciudadanía y los lugares estratégicos que fortalecerán la concepción de la movilidad EnCicla.