Entrevistas

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Violentología: un manual del conflicto colombiano

Una obra fotográfica realizada por el estadounidense Stephen Ferry, quien se interesó por este conflicto luego de una charla que ofreciera en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericáno (FNPI), en la que conoció una serie de fotografías de Jesús Abad Colorado.

“El conflicto en Colombia es distinto de otras guerras civiles”, explica Ferry en su libro, “en el mundo que suelen tener causas étnicas, económicas o religiosas claras. Aquí hay un enredo de actores armados: dos guerrillas -las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)-, El Ejército Nacional apoyado por los Estados Unidos, y una cantidad de milicias paramilitares de derecha y pandillas criminales. Caleidoscopio de factores históricos y sociales, este conflicto es casi imposible de resumir con palabras”.

Para más información sobre la Violentología y la obra de Stephen Ferry puede acceder a http://violentologia.com

Bergoglio visto por un exdiplomático argentino

La elección del papa Francisco ha suscitado todo tipo de reacciones a nivel mundial. En su país natal, Argentina, varios sectores sociales se han manifestado frente a la decisión del cónclave. Hablamos con Carlos Pérez Llana, exembajador de Argentina en Francia, quién nos ayuda a entender a la figura pública detrás del Papa Francisco.

¿Era Jorge Bergoglio una figura influyente antes de ser elegido Papa?
“Sin duda, él era arzobispo, y era cardenal primado y fue presidente de la comisión episcopal argentina, de manera que era una persona influyente. Pero no solamente porque ocupaba todos esos cargos sino porque era un hombre que de alguna manera le impuso a su actividad pastoral alguna singularidad vinculada con la sencillez, una preocupación por un apostolado a los sectores más pobres y además era un hombre que había tenido algunos enfrentamientos públicos con el gobierno, especialmente bajo el gobierno de Kirchner. Ese enfrentamiento quedó en evidencia y se hizo públicamente tenso a partir del 25 de mayo, cuando la Presidenta decidió no asistir más al Tadeum, que es la fiesta patria de Argentina y en la que es tradición que el Presidente y los ministros asistan a la Catedral”.

¿Qué generó este distanciamiento? ¿Qué diferencias hay en los pensamientos de Kirchner y Bergoglio?
“Bergoglio dijo en su momento que el tema de la pobreza en Argentina no estaba arreglado, que cada día hay más pobreza, sin embargo, el Estado dice todo lo contrario. Un gran episodio marcó la gestión del presidente Néstor Kirchner y fue cuando la gente del campo se enfrentó  con el Gobierno porque éste quiso incrementar los impuestos. Hubo una gran movilización, mucha gente salió a las calles, a los campos y Bergoglio los apoyó. Más tarde Bergoglio visitó al vicepresidente del Senado, quien se encontraba enfrentado con el Gobierno. Ésto se entendió como un apoyo explícito de Bergoglio hacia el vicepresidente”.

Bergoglio ha sido controversial por los comentarios que ha hecho frente al homosexualismo y al aborto, ¿qué impacto han tenido esas declaraciones en Argentina?

“Respecto del aborto, la ley no ha salido entre otras cosas porque el poder ejecutivo no la ha mandado a aprobar, es decir, si una ley en Argentina no sale es porque el poder Ejecutivo no quiere que salga, no es porque el cardenal pidió que no saliera. Respecto a la homosexualidad, como consecuencia de esta ley que permite el casamiento de individuos del mismo sexo, Bergoglio pierde por primera vez una votación en el consejo episcopal, al recordar el enfrentamiento que había tenido la Iglesia con el gobierno radical en la época de Alfonsín. En aquella vez el gobierno envió la ley de divorcio y la Iglesia se opuso, entonces el cardenal sugiere que no haya un enfrentamiento tan abierto contra la ley e impulsa una ley de vinculación entre parejas del mismo sexo diferente al matrimonio, sin embargo, votaron y el perdió. Respecto de esta ley, no de la homosexualidad sino de esta ley, él siguió la línea del Vaticano tratando de hacer una salvedad diciendo ‘bueno, nos oponemos a que se llame matrimonio, pero no tenemos ningún problema si el Gobierno así lo estima en una ley’. Perdió y allí termina todo”.

¿Cómo ha reaccionado los sectores feministas y LGBTI respecto a este nombramiento?
“Algunos han expresado crítica, otros no, eso es obvio, pero eso se escucha porque el Papa es argentino, no he escuchado a esa misma gente hacer manifestaciones contra Juan Pablo II o contra Benedicto, lo que pasa es que acá hay todo un movimiento vinculado a unas estructuras cercanas al poder, por ejemplo alguna prensa, algunos programas de televisión que ha iniciado una campaña muy fuerte contra el cardenal, porque entienden que es una figura opositora, consecuentemente considero que no hay que evaluar solamente lo que dicen las ONG sino quiénes son los que lo dicen, tanto en el tema de género como en el tema en que hay algunos grupos que dicen que no defendió fuertemente a dos sacerdotes que estuvieron presos durante la dictadura, esas mismas personas hicieron circular una foto donde él aparecía  dándole la comunión a Videla, pero esa foto es falsa. Eso forma parte de las dinámicas de algunos sectores del poder que ven en él más que un sacerdote, un asunto de política”.

¿Podría decirse entonces que hay una especie de división entre la sociedad Argentina?
“No. No hay división, son unos pequeños grupos, en general si usted pregunta a la gente pues la gente está contenta. Esos son solo algunos sectores del poder. La mayoría de la gente se alegra, en especial las personas de sectores pobres, donde Bergoglio tenía una presencia permanente, de manera que yo diría que donde está la división es en el poder, porque incluso este Papa en algún momento tuvo una afinidad peronista”.

¿Cree usted que el rumbo de la política en Argentina podría cambiar y que algunos sectores podrían verse beneficiados con le elección del nuevo Papa?
“La elección de Bergoglio no tiene nada que ver con la Argentina sino que es una decisión de la iglesia. Ahora, volviendo a la Argentina obviamente hay muchos sectores de la oposición, del peronismo disidente y otros grupos más que tenían una muy buena relación con él y algunos ya lo tenían como referente y hay otros que seguramente lo van a tener, pero esa gente que yo le digo no es clerical y no va a hacer política desde las estructuras de la Iglesia. Lo que sí ha surgido en la Argentina es una liderazgo sociológico político, social, religioso que tiene una nueva dimensión, porque una cosa era Bergoglio cardenal y otra cosas es Bergoglio transformado en el Papa Francisco”.

¿Qué  relevancia tiene la comunidad de los jesuitas en Argentina, a la que pertenece el nuevo Papa?
“Yo diría que la principal fuerza de la Compañía de Jesús en la Argentina era una fuerza vinculada a la educación, o sea el apostolado de los jesuitas tenía que ver con llevar la verdad hacia todos, pero en particular con un doble registro: mucho apoyo a la pastoral social en los lugares más pobres y mucha preocupación en formar cuadros dirigentes, por esto es que formaron universidades una vez caen las leyes peronistas que lo prohibían. Ahora bien, como toda al orden jesuita en el mundo, sufrió las consecuencias de Juan Pablo II porque él se recostó en otras órdenes como el Opus Dei o Los Caballeros de Cristo, y en ese momento acá como en todo el mundo, los jesuitas perdieron protagonismo e influencia. Esto fue una decisión política de la Curia Romana instrumentalizada bajo Juan Pablo II.

”La otra cosa que me parece conviene decirlo es el nombre, ya que no está claro por qué lo eligió, pues en la Iglesia hay dos Franciscos: el primero que es el de Francisco vinculado a la pobreza y a la limpieza de la Iglesia, estoy hablando de Francisco italiano; y después está el otro, la mano derecha de San Ignacio de Loyola, que fue el primero en iniciar actividades pastorales y evangélicas en Asia. De manera que para un jesuita, San Francisco Javier es la vinculación con San Ignacio pero además la idea de llevar el Cristianismo también a China y a Japón”.

¿Qué puede decir sobre el papel del Papa Francisco I en la Dictadura Militar Argentina?
“Se dice que hay dos sacerdotes que eran jesuitas y que él no protegió, que estuvieron presos seis meses, pero que no murieron. Lo que dice la otra gente es que Bergoglio les dijo que no siguieran trabajando en los lugares en que lo hacían, mientras que los otros dicen que no los protegió. Hay mucha gente que incluso está dando testimonios de que él le dio a otro sacerdote un documento para que pudiera salir del país, que protegió en sus oficinas y en algunos conventos a sacerdotes que estaban siendo perseguidos. Solamente es un caso puntual de dos sacerdotes, y hay una enorme infinidad de casos de gente vinculada a los derechos humanos, como la gente de la Conadeu (la entidad que creó Alfonsín para ver cuántos desaparecidos había) y un Premio de Nobel de la Paz han salido a mostrar esta realidad. Yo diría que esto es una cosa de pequeños grupos que utilizan esto masivamente porque entienden que el Papa es un enemigo del Gobierno y consecuentemente hay que atacar”.

**FIN**

 

“Tener un Papa argentino repara el complejo de ser un país remoto”
Julio Burdman, director de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano, también respondió algunas preguntas relacionadas con el nombramiento de Jorge Bergoglio como nuevo Papa.

¿Cómo han reaccionado los sectores LGBTI y feministas ante la decisión de Cónclave? ¿Y la sociedad argentina en general?

“Los sectores LGBTI y las feministas siempre tienen posiciones críticas frente a la jerarquía y la doctrina católicas, y con el Papa argentino no hicieron  una excepción. Más bien, la existencia de un Papa argentino preocupa especialmente a esos sectores, que temen un fortalecimiento del pensamiento católico en nuestro país que les impida avanzar en sus agendas públicas.

”La sociedad en general, recibió la noticia con sorpresa y satisfacción. La Argentina es un país geográficamente alejado de los centros del poder mundial, esa distancia determina en buena medida la identidad internacional de los argentinos, y por eso, la sensación y el reconocimiento de estar en el mundo genera fuertes emociones sociales. Tener un Papa argentino, pareciera reparar algo de ese complejo de país remoto e ignorado que afecta a la identidad colectiva”.

¿Cómo ve el panorama político con la elección de este nuevo Papa?

“La elección del Papa Francisco es una noticia de gran impacto en el escenario político argentino. En principio, la elección de un Papa latinoamericano representa un cambio en la estructura de la Iglesia Católica, y es otro signo de un tiempo en el que varios núcleos de poder se transfieren desde el centro hacia las periferias. El impacto local surge del poder del Papado, y de la particular personalidad política de Jorge Bergoglio. El nuevo papa, además de ser un hombre de sólida formación académica, se caracteriza por su orientación y vocación política. Realiza su carrera religiosa en la Compañía de Jesús -aunque no pertenecía a ella últimamente- y está formado en una de las más notorias escuelas políticas del mundo: el peronismo. El Papa ahora es un líder religioso mundial, y en una primera etapa su Papado estará absorbido por los asuntos de Roma. Pero una vez que se afiance, sin dudas será un actor político y social influyente en la política latinoamericana”.

Octavio Vásquez Uribe: el cronista de los hilos perfectos

Uno de los casos emblemáticos de los años 60, con el consiguiente estupor causado en la ciudad, e incluso en el país, fue el ocurrido en el céntrico edificio Fabricato, hoy todavía existente, protagonizado por el portero del mismo y por una joven empleada. Y ahí estaba Octavio Vásquez Uribe para cubrir el hecho y ayudar a descubrir al asesino. Este cronista es, precisamente, el personaje de nuestra primera entrega, fruto de la entrevista que le realizamos el 26 de agosto de 1989.

Don Octavio, el cronista judicial de los años 50 y 60 era una especie de sabueso de la información. ¿En alguna medida emulaba o competía con los investigadores de los organismos de seguridad?; en general, ¿cómo eran sus relaciones con ellos?

Eran perfectas, tan perfectas que los funcionarios nos colaboraban con la foto, con los datos; no había tantos prejuicios como ahora ni tanto miedo a perder los empleos. En aquella época, yo tenía mis buenas fuentes de información, al punto de que cuando se registraba un crimen o un atraco –y fenomenales atracos me tocaron–, nosotros éramos los primeros en recibir la llamada. En mi carro, yo aplicaba la sirena y llegaba al lugar de los acontecimientos muchas veces primero que la policía, por ejemplo, cuando Bernardo Garzón mató a la esposa y se suicidó. Antes de que hiciera esto último, yo llegué al Palacio Nacional –situado entre Carabobo y Ayacucho, fue sede de los despachos judiciales y se hizo célebre por los numerosos suicidios de personas que se lanzaban al vacío– cuando él ya se iba a lanzar. La cámara mía no logró obturar en forma y apenas si le tomamos el pie. Cayó junto a mí. Ese fue un caso muy espectacular porque las fuentes de información que yo tenía me sirvieron a tal punto que supe que él se iba a suicidar.

El cronista judicial de ese período, más que emular o competir con las autoridades, era considerado como un maestro de la investigación. Yo recuerdo que una o dos horas antes de salir mi periódico, agentes del detectivismo, empleados de permanecía, de juzgados, de inspecciones, se presentaban a mi oficina en espera de “Sucesos” porque les servía para la investigación a los jueces o a los funcionarios de instrucción. Y nosotros hacíamos investigaciones muy serias, investigaciones muy peligrosas que las autoridades no adelantaban. Es bueno traer a colación casos tan horrendos como, por ejemplo, “El crimen de La Laguna”, ese le tocó a otros periodistas que me antecedieron.

¿Cuál fue ese crimen?

Consistió en el asesinato de un muchacho, a quien le infirieron 11 puñaladas, por ahí por El Bosque –donde hoy es el Jardín Botánico– en un sitio llamado La Laguna; fue un homosexual, por violentarlo, por abusar de él. Entonces, a nosotros nos tocó, principalmente, “El crimen del edificio Fabricato”. Esa fue una soberbia investigación que hicimos en Sucesos Sensacionales, […], de no haber sido por Sucesos Sensacionalesno habría sido descubierto, como tampoco el de “El Chagualo”, o tampoco el de “El Pedrero”, el de “El Encostalado” y tantos otros que sería largo enumerar.

¿O sea que la investigación se orientaba, más que a conocer las circunstancias en medio de las cuales se cometió el crimen, a tratar de identificar a los responsables? ¿Hasta allá llegaba esa agresividad periodística?

Es que la tónica que yo le impuse al periódico fue la de no dormir mientras no se perfeccionara la investigación. A los colaboradores míos yo les indicaba, les ordenaba que, en los frentes de la noticia, de la información, debían estar presentes hasta tanto adquiriesen la gran cantidad de datos. Posteriormente, visitarían las casas o lugares que eran muy frecuentados por las víctimas, hasta terminar felizmente la investigación. Nosotros no descuidábamos la noticia y dábamos la noticia en forma continuada, de edición en edición, ahí estaba el éxito. Yo entiendo que dar una noticia ahora y dejarla media, no continuarla ahí, es un mal periodismo que se hace […]; pero es que en el medio actual en que vivimos yo creo que no se puede objetivizar tanto la noticia. Hay veces en que […] es necesario meter una buena mentira en procura de realizar una buena investigación.

[…] Para el caso del edificio Fabricato, por ejemplo, la investigación tuvo un gran éxito y eso se debió a una mentira que yo escribí en el periódico, y no solamente en el periódico, sino que, simultáneamente, la daba a través del noticiero radial. Entonces, cuando yo afirmé que sobre los tejados de la iglesia de La Candelaria, y del edificio Fabricato, y esto era una solemne mentira, revoloteaban las aves de rapiña, los funcionarios de policía que se habían negado a prestarnos atención, acudieron al lugar que yo citaba; ya estaba yo allá cuando ellos llegaron. Entonces, descubrimos partes del cuerpo de la niña sacrificada: un fémur, la pelvis, y otras partes del cuerpo… Y abajo, en el sótano, encontramos el cráneo de la muchacha, arriba en el entejado encontramos el serrucho, en un piso la hachuela, herramientas que él utilizo en el descuartizamiento del cadáver. Entonces, eso se debió a una mentira que, en ocasiones, hay que decirla para lograr una buena investigación.

En ese caso, ¿fue con el fin de mover a las autoridades?

Con el fin de que las autoridades fueran. Yo las había llamado ya varias veces y no me habían querido prestar atención. Y yo estaba ya en la plenitud de la certidumbre de que allí habían matado a esa muchacha. Yo ya había hecho un breve interrogatorio a “Posadita” y él no me afirmó que la había matado; pero la manera como actuó…, esa manera de despabilarme, de mirarme de soslayo, de lado, el complejo del individuo en frente mío y, más que todo, fue el haber visto en un sector de la caja toráxica, en el pecho, algo así como rasguños. Esto me indujo a pensar que el hombre no quería confesar nada, pero me estaba diciendo la verdad con sus gestos, con su expresión facial y con su manera de actuar.

Octavio Vásquez Uribe, en la Revista Cierto

[…] Y le decía que el tipo era responsable, le decía a Orlando Durango, abogado defensor de oficio, que fue responsable por aquello de que cuando ya la mató, bien pudo encostalar los despojos de la muchacha, o en una caja de cartón – en ese edificio había cajas de cartón y costales–. Sí, había inclusive envolturas de cemento, de cal, porque él era albañil y él estaba justamente haciendo un trabajo de albañilería en uno de los patios del edificio. Justamente en una de cuyas paredes, con sangre y desechos de la víctima, hizo una mezcla con cal, arena, cemento, y embadurnó o revocó la pared.

[…] Es más, al doctor Germán Díaz López –profesor en medicina forense durante muchos años en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia–, que a la sazón era el Médico Legista Jefe, le dije que examinara bien a Posadita porque no solamente en el pecho tenía muchos rasguños que me daban la impresión de que habían sido causados por la muchacha en el forcejeo, quizás por defenderse de él al utilizar sus uñas, dientes y pies, y todo eso, hasta le lastimó tanto que él estaba hasta cojeando. Pudo ser de un puntapié que ella le dio, un zapatazo. Le dije que analizara las manos de él que, a pesar de ser hombre bajito, no solamente proyectaba en su mirada cierto aspecto raro, una mirada profunda, muy aguda, sino que también de cada mano de él podía salir mano y media mía. O sea que a mí se me hacía que era el perfecto estrangulador que definiera Lombroso (médico y penalista italiano, autor de la famosa Teoría del Delincuente Nato: el individuo que posee tendencias innatas de orden genético, observables en ciertos rasgos físicos o comportamentales de los criminales habituales).

El doctor Díaz López me prestó mucha atención y el hombre, pues, cayó por indicio grave; no porque me hubiera confesado a mí que él fue el autor material del crimen, que lo fue intelectual y material, no cabe duda. A tal punto que a él lo castigaron y le hubieran acomodado 31 años de prisión, pero pagó con menos de los 16 a que lo condenaron, por su buena conducta […]. De modo que si le pusieron menos tiempo de sanción, de cárcel, ello también se debió a la ayuda misma que yo, en mi calidad de director de Sucesos, presté al abogado defensor Orlando Durango en mis propias oficinas, cuando fue a pedirme ayuda para efectos de hacerle la defensa de oficio en los estrados judiciales. A este hombre, yo le facilité los periódicos en los cuales había publicado la información muy completa durante muchas semanas, uno de cuyos tirajes del periódico ascendió a 169 mil ejemplares, siendo semanario.

En los estrados judiciales trataron de criticarlo porque se había servido del semanario Sucesos sensacionales y él le hizo la defensa al periódico afirmando que debido precisamente a la calidad de ese periódico, a la forma de dar a conocer una información y de investigar era que se había logrado la investigación. Él se pegó de una doble circunstancia: yo le dije que a pesar del crimen que había en el individuo, había un personaje distinto en él. Es decir, que obedecía a esa dualidad, ese doble personaje que hay en cada individuo que, según las circunstancias, siendo bueno se vuelve malo, en fin.

Don Octavio, en pocas palabras, ¿cómo definiría usted su estilo periodístico? ¿Qué lo ha caracterizado en la manera de presentar la información judicial?

A través de mi periódico, pues hombre, que hice una magnífica labor: le servía a la administración de justicia, le serví a la sociedad, ayudé a descubrir muchos casos. Tenía también mis secciones literarias o culturales, secciones como Cosquilleo, es decir, llamándole la atención a tal o cual funcionario para que procediera mejor. Otra sección era Funcionarios que trabajan, de elogio a los funcionarios que trabajan. Lo que pasa es que no todo el periódico era de crónica judicial. Recuerdo que la primera página iba con los titulares de crónicas judiciales, que eran para la segunda página, tal vez con algo que se trajera y algún artículo de fondo. En la tercera, ya venía el editorial a dos columnas, una sección o columna llamada Corrigiendo las costumbres, o Bajando tejas, o Menudencias: esa era una crítica acerva pero muy constructiva; otras dos columnas eran para Defiéndase, dándole consejos a la gente para defenderse del hampa; esa la escribía el hijo mío, Orlando Vásquez Velásquez, quien después fue el Ministro de Gobierno. La cuarta página ya incluía alguna colaboración muy importante sobre los peligros de algún sector de la ciudad, por la presencia de marihuaneros, ladrones, etc.

Don Octavio, ¿tuvo usted algún o algunos autores preferidos que hubieran influido en su estilo periodístico?

Para crónica judicial, ninguno. Yo te digo: se nace poeta como se nace chapín. Yo te digo que para estas cosas de investigación yo jamás he leído ni siquiera a Sherlock Holmes ni a Agatha Christie. Creé un personaje llamado “Piquín, terror del hampa”, para investigar un caso. Semanalmente me sentaba a la máquina y hacía un capítulo; así hice un montón. Ese fue un novelón que yo debería haberlo publicado.

¿Y cómo manejó usted lo de la censura y autocensura?

El periódico no me lo llegaron a censurar jamás. Claro que cuando hubo aquí esa Oficina de Censura Previa, yo mandaba los textos y ni me contestaban siquiera; publicaba el periódico. Y tengo de la Curia un concepto hermosísimo suscrito por Monseñor Tulio Botero Salazar, entonces Arzobispo de Medellín, en el cual me felicitaba por ese bofetón que le daba a una sociedad descompuesta. Y, simultáneamente, me llegaba una felicitación hermosa de Luis Gómez Martínez, el hermano de Fernando Gómez Martínez, también por mi trabajo periodístico.

El nuevo rostro de Simón Bolívar

Philippe Froesch fue prácticamente el primero en tener en sus manos el cerebro de Bolívar. Por su puesto que es en forma figurada, puesto que él, sustentado en los estudios forenses realizados por peritos españoles y venezolanos pudo realizar la reconstrucción del rostro de Simón Bolívar en 3D.

En esta entrevista por correo electrónico habla del proceso y resuelve dudas, por ejemplo de la decisión de tener un Simón Bolívar más moreno a cómo se conocía.

¿En qué consiste la modelación en  3D y qué otros usos se le puede dar a la técnica?

La modelación 3D (en el tema de las reconstrucciones faciales) consiste en recuperar la base de datos de puntos de la tomografía axial realizada de los restos óseos, transformarla en polígonos, integrarle una serie de medidas antropológicas determinadas por los forenses y añadirle una piel tridimensional que se adapta a las necesidades. Mas tarde se añade el vello facial, cabello etc. En la fase final se ilumina la escena y se calculan las imágenes 3D. Parece simple, pero el protocolo requiere mucha dedicación. La técnica puede servir también por ejemplo para recuperar la huella endocránea de un sujeto e imprimirla en 3D.

¿Cómo lo contactaron para la reconstrucción en 3D del rostro de Bolívar?¿Qué información fue necesaria para llegar a la que ha sido denominada la muestra más exacta de la imagen del Libertador?

Me contactó vía mail la doctora radiologa Maribel Yoris y en las semanas siguientes se desplazó a Barcelona un equipo de especialistas para verificar la posibilidad de realizar la reconstrucción de Bolívar en mi estudio. Necesitamos el informe forense, los testimonios de los contemporáneos de Bolívar y los elementos gráficos como dibujos y cuadros.

¿Hubo alguna petición especial por parte del gobierno venezolano?

En efecto, la de realizar una imagen muy realista y respetar las indicaciones de los forenses venezolanos. Este tipo de petición es normal, ocurre en cada trabajo. Próximamente empezaré la reconstrucción facial del rey de Francia Henri IV ( XVI-XVII) y las condiciones serán equivalentes.

¿Se imaginó alguna vez que estaría en sus manos la realización del rostro de Bolívar en 3D?

Un no absoluto. Aquí en Europa, Bolívar es conocido pero no es un personaje que desencadene pasiones como en América Latina, es normal, para ustedes es un Libertador, aquí en Europa sólo es un personaje más de la historia mundial. Con todo el respeto evidentemente. Pero es verdad que me sorprendió el pedido.

Muchos tenían como imaginario de Bolívar algún retrato enseñado en la escuela y las estatuas que hay en muchos parques de las ciudades latinoamericanas, ¿está sería una imagen que recordarán las nuevas generaciones?

Es diferente: las pinturas son una representación romántica de un ícono, muchas son copias de copias. Las estatuas son interpretaciones en volumen de las pinturas,  no pueden servir de referente físico, sólo sirven de símbolo. Una reconstrucción 3D hecha sobre los restos reales representa la imagen de carne y hueso de un ser humano que existió, una foto del personaje, no conlleva la carga romántica de los retratos.

Creo que todas las imágenes de Bolívar se complementan, tienen que existir, no se trata de renegar de las piezas creadas durante los años pasados.
Uno de los problemas creado por la iconografía pasada es que la nueva imagen 3D entra en conflicto con la imagen subconsciente aceptada como real y verdadera representada por Gil de Castro; cuadro que sirvió de referente, pero está lleno de aberraciones anatómicas y de perspectiva. El pintor se equivocó tomando las medidas visuales, es frecuente en pintura. No olvidemos que Gil de Castro interpretó lo que vio, en cambio nosotros construimos en base al esqueleto real de Bolívar. Los huesos hablaron. La nueva imagen quedará como una visión más, pero más neutra e imparcial.

Imagino que vio muchas imágenes de Bolívar antes de construir esta. Cree usted que en los rostros se refleja la personalidad de las personas. ¿Recuerda alguna en especial que sea su favorita?

Los retratos reflejan lo que los artistas quisieron reflejar. El siglo XIX fue siglo de romanticismo y los tratamientos gráficos de la época reflejan la exacerbación de los sentimientos. No es mi periodo favorito de la historia del arte.

¿Qué fue lo más difícil de esto, pensó en algún momento que el presidente Chávez, conocedor y seguidor de Bolívar, podría no estar de acuerdo con el resultado?

Me imaginé que dado las circunstancias algún tipo de opinión daría sobre el trabajo, pero sólo tuve contactos vía Vicepresidencia que se limitó a su papel de coordinación entre todos los expertos. Hicimos una primera versión de las imágenes que sirvió de base a las últimas versiones, mejoramos el equipamiento informático con tal de llegar a la máxima calidad de representación en las imágenes finales.

¿Cuánto demoró en la elaboración del rostro? ¿Tuvo alguna dificultad en especial?

Trabajamos varios meses en discontinuo. Se me escapa la cantidad exacta de horas. Costó mucho el encontrar el acabado final del cabello debido a las múltiples opciones posible (más corto, más rizado, más canoso, etc.), hay que pensar que cada fibra del cabello se constituye de unos 300 polígonos tridimensionales, sabiendo que son mas de 100.000 fibras ya se puede entender la dificultad a la hora de ‘peinar’ en 3D.

¿Qué porcentaje de realidad o autenticidad le podría dar al resultado de una imagen computarizada, se puede considerar esta pieza como de carácter científico o es una interpretación?

Las reconstrucciones son el resultado de matemáticas y antropología forense. El tamaño, proyección, anchura de la nariz por ejemplo son fruto de ecuaciones regresivas desarrolladas por el FBI y la Universidad de Manchester. Esas ecuaciones se calculan en base a medidas craneales muy precisas. No hay lugar para la invención. Nos acercamos al 90%, el 10% restante puede tener relación con marcas de la piel, arrugas, verrugas o cicatrices superficiales, color del cabello etc. Ese 10% no cambia nada el aspecto de la volumetría general. Usted y yo tenemos días mejor peinado, más o menos cansados, que no cambian nuestra morfología.

¿Si bien la morfología se puede determinar más fácilmente por muestras óseas y demás, cómo hizo para saber el color de la piel?

Una de las opciones hubiera sido visualizar a Bolívar enfermo, en el pleno desarrollo de su insuficiencia respiratoria por ejemplo, en este caso su piel hubiera sido de color más cetrino. Pero se decidió mostrar un Bolívar sano. Mi pregunta es: ¿qué color de piel puede tener un hombre que pasa sus días cabalgando bajo el sol? Moreno evidentemente. He leído que algunas personas piensan que le di una piel morena con tal de influir en el inconsciente de los votantes. Es absurdo.

El tema de Bolívar y la representación iconográfica de los héroes despierta muchas pasiones. ¿Le temió alguna vez a eso o le fue indiferente?

Un problema gigante, pero sólo al final durante las últimas semanas. Me di cuenta que quizás esta imagen podría chocar de frente con el inconsciente colectivo. No es fácil afirmar “aquí está Bolívar” y que esta imagen no corresponda realmente a la visión tradicional del personaje. En Europa los personajes históricos no desencadenan pasión, son considerados con respeto intelectual, es todo. Nadie pensaría en insultar u ovacionar un especialista en arte forense porque el resultado de su trabajo no fuera el esperado. En cambio con Bolívar recibí de todo: cartas de agradecimiento profundo y cartas de insultos. Sólo hice el trabajo que se me contrató.

La cerveza artesanal, una alternativa que gusta

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José Fernando Botero se considera “el hombre más envidiado”, no por sus propiedades o su relación con las mujeres, sino por su trabajo, que le ha permitido probar los mejores licores sin haber tenido que pagar un solo peso. Él es Ingeniero Químico egresado de la
Universidad Nacional de Colombia y desde que recibió su diploma que lo acredita como profesional, ha trabajado en el campo de las bebidas alcohólicas con las empresas más importantes del país.

Comenzó en compañías como la Industria Licorera de Caldas y la Empresa de Licores de Cundinamarca, dirigiendo la producción. De su labor en las fábricas pasó a las aulas para enseñar su conocimiento. De la mano de la Universidad Nacional de Colombia y de la Empresa Alcoholes y Licores S.A.S decidió desde hace unos años dedicarse a la capacitación en la producción de bebidas alcohólicas. Primero fueron los rones, luego los vinos, siguieron los tequilas y por último las cervezas. Todos los cursos tuvieron asistencia masiva tanto de invitados nacionales como internacionales.

José Botero entendió que lo que hacía falta en este campo en el país era capacitación, porque según su criterio, en las universidades no se enseña la producción de bebidas alcohólicas debido a que se considera un “tabú”, cuando en realidad su conocimiento constituye una cultura. En este momento Botero se encuentra en Chile, organizando el Congreso Mundial del Ron que se realizará el mes de diciembre y además se está preparando para obtener el Guiness record de la cata de ron más grande del mundo, en la que participarán 400 personas, degustando seis rones de diferentes países.

Desde su experiencia en el mundo de los licores, José Botero enseña un panorama sobre la industria cervecera colombiana, controlado por la multinacional Sabmiller, pero con iniciativas novedosas e importantes como la emergencia de las microcervecerías artesanales.

Juanchi Vélez, un hombre entregado a la cervecería artesanal

Desde el 2007, 3 Cordilleras ha intentado atrapar al público en bares, discotecas, tiendas de la ciudad y ha tenido éxito. Su fundador, aunque no le gusta que lo llamen así, es Juanchi Vélez, el abad de la cerveza, quien mientras vivió en Estados Unidos descubrió y aprendió a elaborar cerveza artesanal. Desde  entonces se ha dedicado a estudiar e investigar sobre su pasión y ha logrado insertar cervezas diferentes a las tradicionales en la vida de muchos colombianos.

En el 2011, 3 Cordilleras vendió un millón 200 mil cervezas y la meta para este año es llegar al millón 800 mil. Adicional a esto Juanchi es uno de los promotores del evento cervecero Vibra Mi Tierra, en el que además de impulsar la bebida, ofrece un espacio para exhibir talentos de la ciudad en profesiones como la música, la culinaria y el teatro. Además es un espacio para que las familias o ‘parches’ de amigos encuentren una programación diversa alrededor de la cultura, el arte y la cerveza.

 

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El oficio más peligrosamente bello del mundo

El periodismo es el oficio más hermoso del mundo. Eso dice Gabriel García Márquez. Y no muy distinto piensa Carlos Mario Correa, periodista, escritor, autor de Las llaves del periódico, y hoy docente. Más específicamente dice, en la última página de su libro, “es el oficio más peligrosamente bello y desamparado del mundo”, y lo afirma de nuevo respondiendo con un rostro serio, como si pensara mucho. “Es apasionante, de verdad el periodismo es como una golosina, un vicio, un narcótico; es como el café, como el chicle. Causa adicción. Uno no se explica cómo ganando pésimos sueldos sigue”. Y mientras habla no suelta ni una sonrisa.

No es por algo extraño que no sonría al decirlo y esto sólo podrá entenderlo quien haya leído su libro o quien conozca su historia.

Después de leer esta crónica, que cautiva desde el comienzo con su primera frase tan intrigante “El Periodista cayó al suelo intimidado por el cañón del revólver que le restregaban en la frente”, no hay mejor complemento que un encuentro con su escritor, el protagonista de su propia historia, quien tantas veces estuvo a punto de “cerrar las puertas de su vida por mantener abiertas las de El Espectador”, como dice en la dedicatoria de su libro. Y lo es porque al leer, el lector es quien concibe la historia que el escritor le cuenta, quien ilustra los personajes y crea las atmósferas en que ellos se desenvuelven, pero cuando esa misma historia es contada por quien la vivió y es posible apreciar sus gestos al hablar, su expresión en el rostro, su mirada a veces perdida, su sencillez, e incluso, su nobleza, es mayor la sensibilidad que se despierta al escucharlo que al leerlo y se hace más fácil imaginar lo que va narrando, y más aún, comprender cómo fueron esos episodios de su vida, la misma que hoy es un milagro.

Y el encuentro con él hace aún más inevitable querer leer el libro de nuevo.

Su historia en El Espectador fue, sin duda, una realidad que superó la ficción. ¿Qué otro periodista labora clandestinamente en el mismo edificio en que habita un hombre a quien se le ha encargado la inhumana misión de acabar con su vida? Es desconcertante. Y más aún lo es el hecho de que ni la víctima ni el victimario, dos hombres que vivían furtivos en el mismo edificio, supieran jamás que ambos eran parte de una misma novela. Solo cuando el periodista lo encuentra sin camisa, con sudadera y con unas “abuelitas”, después de 10 o 12 tiros por todo el cuerpo, con los ojos medio abiertos. Solo en ese momento, después de la redada, reconoció a ese hombre tan buscado por la justicia, con quien tantas veces se había cruzado en el edificio.

Y Carlos Mario se refiere como a una anécdota cuando cuenta los constantes capítulos de aquella época en los que, sin saber con quién, subía tranquilamente el ascensor. Era el mismo “Chopo”. Ese tipo de piel clara, cabello castaño, que no inspiraba nada, que llegaba en un Chevette blanco poco vistoso, era un estratega de sicarios. El jefe de todos los de Pablo Escobar. Los contrataba, les decía con qué armas asesinar a sus víctimas, en qué motos y qué días. Así lo describe el periodista. “Varias veces, unas cuatro o cinco, me lo encontré en el ascensor. Él iba para el piso 19 y yo para el cuarto. Nos encontrábamos sobre todo después de las seis de la tarde cuando cerraban la entrada del edificio que daba para Junín, y todos teníamos que entrar por Palacé”.

¿Qué otra persona que debe ocultar su identidad para poder trabajar, deja cerrar con la tranquilidad y el descanso de haber llegado vivo a su trabajo las puertas de un cajón tan pequeño, silencioso y encerrado, que podría ser su tumba, con alguien cuyo objetivo es matarlo? Solo quien no lo sabe, como el periodista de esta historia, pues un ascensor podría ser el escenario ideal para un asesino. Cabe repetir que esa realidad superó la ficción. Por eso su libro es fascinante.

Y más fascinante es escuchar cómo, entre risas, cuenta algunos detalles que por precaución prefirió no mencionar en su obra. Detalles que involucran a personas que aún viven. “Escobar compró mucha gente para que no hablara”, dice. Muchos de esos comprados eran periodistas, y destaca tres tipos de ellos que existían en esa época: Los que recibían dinero de Pablo Escobar, a quienes además de servirle, les compró su silencio; los que no recibían nada ni se relacionaban con él, pero como directores de medios se hacían los de “la oreja mocha”; y por último, los de El Espectador, quienes estaban en la mira de los sicarios.

“Los que más me amenazaron fueron dos periodistas que compró Pablo Escobar. Uno de ellos dirige hoy un programa de radio”, dice y sonríe maliciosamente. Los dos están vivos, ahora son importantes, cuenta sin revelar sus nombres.

“’Siquiera te fuiste de ahí guevón, te ibas a hacer quebrar el culo’, me dice uno de ellos cada vez que me ve. Él dice que me salvó la vida”. Cuenta el periodista que esos dos hombres eran los más cercanos a los que se podía acceder para protegerse de Pablo Escobar. Tenaz. La vida de tantos periodistas estuvo en manos de dos hombres que hoy son reconocidos en los medios, y según el misterio con el que habló Carlos Mario sobre ellos, no salió a la luz pública la verdad sobre sus acciones en la época negra de Pablo Escobar.

Carlos Mario Correa. Periodista.

¿Pero por qué no se retiró de este oficio tan peligroso? Puede ser la pregunta de muchos que conocen su historia; incluso él se la hizo y apenas unos años después de la muerte de Escobar, en 1998, haciendo un trabajo periodístico sobre los apodos que se usaban en los carteles del narcotráfico, reflexionó. “Empecé a recapacitar y a preguntarme en dónde estuve y para qué seguir en eso, perdí el aliento y también me desanimó la negociación de El Espectador con el grupo Santo Domingo. Si acaso ellos se dieron cuenta de que yo arriesgué mi vida y no les importó”, dice con desaliento y se distingue una notable desilusión en su rostro.

Afirma que si eso sucediera hoy, con seguridad no lo haría. Lo pensaría. Y algo de razón tiene al decir que en gran parte su insensatez frente a la situación se debía a que era joven, pues al empezar en este mundo del periodismo, es afanoso el deseo de estar en todo, de conocer la realidad y poder apreciarla de cerca para crear una propia versión de los hechos y lograr narrarla de la mejor manera. Eso hace difícil entender lo peligroso.

Es asombroso ver al periodista hoy vivo, trabajando, y ver que ese episodio de su vida pasó y al parecer, no hizo mucho daño. Sin embargo, cuenta dos de sus experiencias en las que se evidencia una secuela: “Una vez, más o menos en 1990, fui a una fiesta y me emborraché mucho. Al rato llegó un tipo por la noche en una moto y yo me lancé sobre él y le dije: ¡¿qué hubo hijueputa, vos sos el que me vas a matar?! Y lo agarré a golpes a él y a la moto”. También cuenta que dormía debajo de la cama y que cuando tomaba mucho, siempre salía corriendo. Es asombroso ver cómo su vida vuelve a ser normal.

Con esta y muchas historias que han sucedido a periodistas, es posible entender por qué el periodismo es la profesión más “peligrosamente bella”. Dicen que para desempeñarse en cualquier profesión hay que tener vocación. Pero el periodismo no es como cualquier profesión. No hay un oficio más vivo, más real, más actual, ni uno que despierte más sensibilidad ante el mundo que este. Porque para escribir una versión de los hechos y lograr que el lector se ubique en un contexto y comprenda la situación que está leyendo, es necesario tener una permeabilidad selectiva ante cualquier acontecimiento por simple que sea, para poder describirlo y darle vida al escrito. Solo un periodista con vocación logra transformar las emociones que le suscita un evento en una fiel narración del hecho. Un médico, un abogado, un arquitecto, un ingeniero serán siempre intérpretes de la razón y el conocimiento que obtuvieron en su formación académica. Pero su análisis y discernimiento no alcanzarán a igualar jamás la sensibilidad propia de un periodista. Y como dice Carlos Mario, “esta profesión es una droga” que lo va envolviendo a uno hasta que se vuelve adicto, y esto va acompañado del deseo casi incansable de hacer periodismo.

Y aunque hoy la libertad de prensa no es del todo respetada, no hay que elegir entre callar o vivir. Hoy, el periodismo sigue vivo. Y vale la pena hacerlo, y de la mejor manera. “Hay que ser distinto de todos los demás. Opinando y narrando. Somos autores”, dice, “auténticos”. Hay que escribir de modo que uno no se parezca a nadie. Hay que dejar que la vocación venga desde el corazón. Y él lo dice, la vocación no se aprende a través de un tablero, sino de las situaciones que la vida trae; leyendo a los buenos periodistas. Hay que sentirse, desde el principio, como uno de ellos.

Carlos Mario Correa, el periodista, estuvo al frente de la muerte por su profesión. Él cerró varias puertas de El Espectador, y por fortuna, tiene abierta la de su vida. Y solo como anécdota, aún conserva las llaves del periódico.

Mauricio Nieto, un escritor de Calicalabozo

A Mauricio Nieto Aguado no lo conoce nadie. Sólo, en realidad, su madre y, como decía Andrés Caicedo, “unos pocos buenos amigos”.

Mauro (porque es de mi confianza) es un periodista y escritor caleño, que antes de todas esas descripciones y amoldamientos titulocráticos es un conversador nato. Puro. Con un par de cervezas heladas, tinto bien dulce e hirviente o un plato de cualquier comida (“a todo me le mido”), Mauricio Nieto se siente en nubes echando carreta durante horas y días. Sus temas preferidos son la literatura, el cine, la comida y el cómic. De este último hobbie tiene una vasta colección de figuras, es decir, un montón de muñecos: Batman, Spiderman, Depredador, Terminator, Hulk y diversos personajes de G.I. Joe merodean por su casa.

Al hablar de este Calicalabozeño, se puede decir que cabe en una contradicción. Es un personaje como pocos y como muchos. Es ambivalente. Piensa, escribe y luego existe. Tiene risa de payaso empepado. Rostro de picazón de medusa. Se tropieza con todo lo que hay en el camino. Pasos cortos. No le gustan los políticos. Ama las tangas. Cree que Dios es perezoso. Escucha a The Police, The Cure y REM. Vive en el norte de Cali y baila Salsa en el sur. Come manjar blanco con leche y le encantan los buñuelos. Lee a Guillermo Fadanelli y lo marcó “La naranja mecánica” de Kubrick. En un día se devoró “Animal Tropical” de Pedro Juan Gutiérrez y en una noche un pato entero en un restaurante de Bogotá. Se ha emborrachado en Pichindé y escribió los guiones para el seriado radial que homenajeó en el 2011 a Rufino José Cuervo. Trota hasta la cima del Cerro de las Tres Cruces en Cali, le gusta beber con sus amigos, conquistar “hembritas” de vez en cuando y cagarse de la risa.

Para quienes se interesan por los honores, Mauricio Nieto Aguado es un lector tardío que se enamoró de la literatura cuando estudió Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Autónoma de Occidente en Cali. Amor que lo llevó a realizar la Maestría en Escrituras Creativas en la Universidad Nacional de Bogotá, donde en dos años y medio buscó su estilo literario, que aún busca, y escribió su ópera prima Me llamo Morris, novela de tinte juvenil que retrata la vida de un ser obeso rechazado por las mujeres y que utiliza como medio de escape y reconocimiento la virtualidad.

Mauro, según sus propias palabras, las primeras novelas a las que se acercó fueron El Conde de Montecristo de Alexander Dumas y La metamorfosis de Franz Kafka. No le gusta el fútbol. Colaboró en redacción con las revistas El Clavo y Playboy. Entrevistó a Carlos Vives. Se tomó foto con Jaime Garzón. Afirma que Cali tiene lomas y que su mayor ridículo fue hacer cuentería.

Calicalabozo está conociendo, por segunda vez, Medellín e Itagüí. Aprovechando que estuvo en dos tertulias literarias donde presentó por primera vez a un público de carne su novela virtual (por el momento, pues desea llevarla al papel) Me llamo Morris, decido preguntarle:

– Mauro, ¿qué decís si te hago una entrevista? ¿Por lo de la novela? ¿Para el periódico de la UdeA? ¿Yo qué sé? –le pregunto en las sillas de la parte de atrás de un bus de San Pío, durante el viaje Itagüí-Medellín.

– De una, papá. Ni más faltaba…

 

Mauricio y Morris

Mauro, ¿quién es Mauricio?

Es una pregunta que me hago a diario y que todavía no encuentro respuesta.

 

Mauro, y ¿quién es Morris?

Morris es un ser acomplejado con su gordura que se come el cuento de las relaciones por internet.

 

¿Cuánto tiene de autobiográfico “Me llamo Morris”?

Supongo que también he sido igual de ingenuo que Morris y caí en ese mismo juego. A lo mejor tendré mi complejo.

 

¿Qué cita o frase ha influenciado más en el pensamiento de Mauricio?

Aquella que dice que en el “Carelibro” (Facebook): “Caras vemos… libros no sabemos”.

 

¿Con qué escritor te gustaría encontrarte en el camino y emborracharte hasta más no poder en Pichindé?

Con Guillermo Fadanelli. Sé que es un teso para el chupe; a lo mejor no le aguante el ritmo y termine voltiao, pero no importa.

 

Pregunta de…

Disc jockey: ¿Salsa o Rock?

A mí la Salsa me aburre escucharla. Me encanta es bailarla. Mientras que el Rock sí me gusta sentarme y tomarme unas polas y hablar mierda.

 

Reina: ¿Qué te llevás de Medellín para Cali?

Me llevo buenos amigos. ¿Pa’ qué más?

 

Virreina: ¿Qué te traerías de Cali para Medellín?

Un buen Champús con Pandebono, oís. (Más clichesudo que eso, no existe).

 

Cervecero: ¿Pilsen o Póker?

Me sueño haciendo un trío con las dos.

Cura: ¿Tu pecado?

La gula.

 

Juez: ¿Tu vicio?

Comer. Pero como dice el dicho: “Barriga llena… cagada segura”.

 

Periodista cultural: ¿Cuando escribas la próxima novela, de qué tratará?

Esa es otra de las preguntas que me hago a cada rato. Un día pienso que sería interesante escribir una secuela de Morris, pero al rato me avasalla otra idea y así me la paso. Como voy, probablemente, no vuelva a escribir más novelas.

 

Hincha: Yo sé que a vos no te gusta el fútbol, por ello quiero saber: ¿qué pensás acerca de frases intelectualoides como “Brútbol” o “el opio del pueblo”?

Que a veces las utilizo. Aun sabiendo que son lugares comunes.

¡Qué buen opio es el fútbol, Mauro!

 

Cielos e infiernos

Mauro, ¿qué odiás?

Odio que las mujeres que me gustan no me paren bolas.

 

¿Qué es peor, un periodista preguntón o un intelectual hablador?

Lo peor son ésos que se las dan de intelectuales y no hablan sino mierda.

 

¿Creés en el infierno? ¿Cómo es?

Una vez leí una frase de Aldous Huxley que decía: “¿Cómo sabéis si la Tierra no es el infierno de otro planeta?”

 

… ¿y en Dios y el cielo? ¿Cómo es Dios?

De pronto es igual de perezoso a mí. Debe ser por eso que se demoran tanto mis peticiones.

 

Si te vas para otro infierno, qué sería peor: ¿Que Satanás fuera un diablo, un sacerdote, un político, un abogado, un periodista o un policía?

Un periodista. Me daría vergüenza saber que “uno nunca sabe pa’ quién trabaja”.

 

Has estado en Cali, Bogotá y Medellín, ¿qué pensás de los eslóganes clichesudos que se encuentran en el umbral de esos avernos: “La Sucursal del Cielo”, “La Atenas Suramericana” y “La Eterna Primavera”?

… Que nada… que todo es una mierda para vender… que todas las ciudades son malolientes.

 

¿Creés que “Cali es Cali y lo demás es loma”?

Amo a Cali, pero esas frases dejémoselas a los publicistas.

 

Epitafio

Calicalabozo, quiénes y qué son para vos:

– Armando Romero…
De Armando Romero no he leído nada. Sólo sé que es un huevón que se obsesiona por escribir en cuadernos; claro que yo fui todavía más huevón que me puse a seguir esa técnica y me aburrí.

 

– Jotamario Arbeláez…
De Jota leo sus columnas en El País de Cali, que por cierto me parecen divertidas.

 

– Elmo Valencia…
De Elmo Valencia no sé nada y discúlpeme por la ignorancia.

 

– Andrés Caicedo…
Que es un fantasma que sus amigos quieren mantener vivo.

 

– Luis Ospina…
Que es consecuente con su amor por el cine.

 

– Carlos Mayolo…
Que se desperdició en las drogas.

 

– Caliwood…
Del Caliwood sé, que al parecer, quiere renacer con un nuevo semillero de realizadores jóvenes, entre los que se encuentran Óscar “Papeto” Ruiz, Alexánder Giraldo y Wílliam Vega.

 

¿”Unos pocos buenos amigos” o “un millón de amigos” que te regalen de a mil pesos?

¿Podría subirle a la tarifa?

 

Calicalabozo, en un cumpleaños qué preferís que te regalen: ¿“Animal Tropical” de Pedro Juan Gutiérrez, “La naranja mecánica” de Kubrick o las figuras de “Spawm” y “El Guasón”?

Sin pensarlo dos veces: las figuras.

 

Morris muere, ¿de qué se arrepiente?

De no haberse comido más hembritas en su juventud.

 

Mauricio va a morir, ¿qué desea?

Viajar y recorrer lo que más pueda.
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Descargar la novela “Me llamo Morris” (2011)

Escuchar un fragmento de la novela 

“Es más fácil hablar de las guerrillas y el narcotráfico que sobre los medios”: María Jimena Duzán

No termina de cerrarse el capítulo de la salida de Daniel Pardo de la revista digital Kien y Ke, por una columna en la que indaga en las relaciones entre la petrolera Pacific Rubiales y La W radio, dirigida por Julio Sánchez Cristo.

El viernes 26 de septiembre (y ante una avalancha de señalamientos por lo que los analistas calificaron como un acto de censura) se produjo la renuncia de la directora de la publicación, María Elvira Bonilla, y la del subdirector, Harold Abueta.

No han sido pocos los comentarios críticos y de franca oposición al tratamiento que Kien y Ke le ha dado al caso.

Daniel Pardo se ha destacado por sus investigaciones sobre la incidencia de los poderes económicos y políticos en la prensa, así como de la ausencia de independencia de los medios de comunicación.

Invitamos a la columnista de la Revista Semana, María Jimena Duzán, para que nos hable sobre este hecho, que pone entre dicho, nuevamente, la libertad de opinión e información en Colombia.

¿Por qué cree usted que La Dirección Editorial de Kien y Ke tomó la decisión de despedir al periodista Pardo?

“La razón que adujeron me parecía un poco sorprendente, lo que dijeron era que no había entregado una reportería, no me parece que esa sea una razón para tumbar a un columnista”.

Lo sucedido con el periodista Pardo generó el rechazo y la crítica de diversos sectores, ¿esto se debe al prestigio del periodista o a la importancia de defender la libertad de opinión e información?

“Yo creo que la noticia de la salida de Pardo no apareció en muchos medios y eso es lo preocupante. De todas formas cuando se afecta la libertad de  expresión y se acalla una voz, sea quien sea, la del medio que sea, es muy preocupante y yo sí creo que es importante indagar en por qué se acalló esa voz. Si él (Pardo) hubiera incurrido en alguna mala práctica periodística, pues yo hubiera entendido, pero en este caso eso no ocurrió y no hubo una reacción del medio. La reacción se vió en las redes sociales, que fueron las que movieron todas las fichas para presionar a la propia María Elvira a que renunciara, pero todo se movió en las redes sociales, casi nada en los medios tradicionales”.

¿La renuncia de María Elvira Bonilla la tomó por sorpresa? ¿Esperaba esta reacción de la directora de Kien y Ke?

“Pues la verdad sí, me sorprendió, me parece que la decisión la enaltece. La manera como planteó su renuncia, nos dio la razón a los que pensábamos que era absurdo la manera en que habían sacado a Pardo, aduciendo que no entregó una reportería. Una vez que él la entrega y la publica en otro medio, María Elvira se da cuenta que la columna tenía toda la razón y que ésta estaba sustentada en fuentes que habían dicho exactamente eso. Y cuando ella quiere volverlo a vincular, la directora dice que no (se refiere a Adriana Bernal).  Lo que se demuestra de fondo es que la salida de Pardo estaba motivada por alguna otra razón distinta a la inicialmente planteada”.

Daniel Pardo, en su cuenta de Twitter, mencionó a las personas que fueron las responsables de este incidente ¿Usted cree que Adriana Bernal y Julio Sánchez Cristo tuvieron algo que ver con este suceso?

“Adriana Bernal sí, porque es la directora de Kien y Ke y de Julio Sánchez lo único que sé es que él era el remitente de una información que habría llegado a Kien y Ke. ¿Quién la mandó? No sé”.

¿Cuál es el panorama que que queda después de conocer el caso del periodista Daniel Pardo?

“Es muy difícil hablar sobre los medios, es más fácil hablar de las guerrillas y el narcotráfico que sobre los medios, porque los medios son unos grandes intocables”.

¿Cuál es su opinión ante este tipo de censuras impuestas a los medios de comunicación?

“Son muy desafortunadas, porque coartan la libertad de expresión, por un lado, pero también quedan muy mal los propios medios, que deben tener cierta autocrítica y permitirla. Y si alguien empieza a criticar o a cuestionarlos por las pautas que reciben o que no reciben, yo creo que eso debería ser bienvenido y no satanizar a las personas que desde los medios hacen eso”.

¿Este caso es una muestra de la influencia de la petrolera Pacific Rubiales en los medios de comunicación del país?

“Yo no creo que en esto tuvo que ver Pacific Rubiales. Yo más bien creo que tiene que ver con la decisión de Daniel Pardo de  escribir sobre los medios; a él no le cobraron solamente esa columna sino la  trayectoria que él tenía como cuestionador de los medios”.

¿Los medios de comunicación cómo deben separar sus necesidades e intereses económicos y sus intereses periodísticos?

“Deberían separarlos siempre, y para esto están los periodistas de opinión.  Los periodistas de opinión deben, de manera responsable, tener una independencia para poder escribir cosas que no pueden escribir los directores que tienen intereses específicos, pero para eso están precisamente las columnas de opinión”.

“Daniel Pardo pagó el costo de su independencia”: Javier Darío Restrepo

El periodista y experto en ética, Javier Darío Restrepo, habló sobre la falta de independencia de los medios de comunicación, cuando se interponen intereses económicos. También, opinó sobre los deberes profesionales del periodista y de su norte ético.

¿Cómo debe proceder el medio de comunicación en el momento de contrastar o verificar la información que se va a publicar?

“No debe haber una actitud previa a favor o en contra, sino que se debe obrar científicamente. La comprobación que hace el periodista de sus informaciones es una comprobación que sigue las reglas de cualquier investigación científica. En el caso de (Daniel) Pardo, él conservó su independencia y pagó el costo de esa independencia. Es muy importante entender que uno nunca es independiente de modo gratuito, la independencia siempre tiene un costo y más en un mundo como el nuestro en que todo parece tener su precio. El otro aspecto importante de tener en cuenta son los directivos del medio. Naturalmente los directivos habían hecho predominar su interés económico sobre el interés periodístico, y allí es donde comienzan las equivocaciones”.

¿Es este un caso de falta de independencia de un medio de comunicación?

“El medio mostró su falta de independencia y le dio un ejemplo de independencia el periodista-columnista. Uno pensaría que cuando se tiene un medio de comunicación de alguna importancia, eso está construido sobre unas bases éticas que son simplemente las normas claras de identidad que tiene los medios de comunicación. Aquí no las hubo y las tuvo con mayor naturalidad el propio periodista, que es justamente lo que corresponde. El periodista no tiene por qué esperar a que alguien le de permiso para ser libre; la libertad es construcción de cada uno”.

 ¿Cuál es el panorama que queda después de conocer estos hechos?

“Que cada periodista tiene obligación de construir su independencia sin que entre a pedirle permiso ni los dueños, ni a los editores; puesto que se supone que ellos entienden con mayor claridad cuáles son sus deberes profesionales”.

¿El medio de comunicación cómo debe separar los intereses económicos de los intereses periodísticos?

“Lo que siempre hacen los mejores en periodismo es subordinar el interés económico del interés periodístico, es decir, un medio de comunicación tiene la obligación de ser un buen negocio, para apoyar y para darle solidez al trabajo periodístico. No deber ser lo contrario: que lo periodístico esté subordinado a lo económico, porque eso sería tanto como convertir la independencia en una caricatura”.

 ¿Cómo debe ser la relación entre el periodista y el jefe o editor para evitar este tipo de acontecimientos?

“Es muy posible que estas cosas se repitan. Es muy difícil sacarle a un director o a un editor que ha convertido su medio en un negocio, la idea de que eso no es periodismo y que, al contrario, es una forma de envilecer al periodismo. Lo que corresponde es que el periodista entienda que su batalla diaria es la de defender su independencia”.