Entrevistas

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Los vendedores de libros leídos: historias y manías

En el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura, que finalizó el domingo 22 de septiembre, nos contaron algunas curiosidades que trae su oficio de libreros.

Los libros de segunda o “libros de cascajo” son custodiados celosamente por bibliófilos, que, para satisfacción personal y de miles de lectores, buscan joyas olvidadas y las ponen en estanterías que hacen las veces de cofre del tesoro.

 

Luis Alberto Arango, dueño de la librería “Palinuro”

 

Ilustración: Fernanda Maya. www.facebook.com/WassermothIllustration

¿Deja libros que le llegan para su biblioteca personal?

 

“Sí, me quedo con ellos pero se los compro con descuento a mi librería. Es lo que llaman el derecho de pernada.  Los socios, si quieren, pagan”.

 

¿De cuál libro se enamoró cuando llegó a su librería?

 

“De muchos, de muchos. Me enamoré de El libro de mis amigos de Henry Miller. Henry Miller me dijo muchas cosas que me gustaron y quise saber que diría de los amigos”.

 

¿Tiene alguna anécdota curiosa de su oficio de librero?

 

“Muchas. Son 10 años con Palinuro, ¡Imagínate! Por ejemplo una que recuerdo es de un señor que me robó la colección completa de Oscar Wilde. Llegó tres meses después el muy cínico y más le valía no haber nacido; lo despache con mucha grosería”.

 

¿Pone el precio según la cara o según el libro?

 

“Nosotros compramos lotes de libros o bibliotecas de familias o personas. Nosotros escogemos. Después entran en proceso de clasificación y cada libro es analizado y preciado individualmente. Se les pone el precio en la parte de atrás. No es según el marrano. Con Héctor Abad, una vez, dejamos algunos libros gratis -así lo marcaron en la parte de atrás- y a la gente se le dio así. No hay preocupación por precio. En la estantería ya tiene un precio calculado”.

 

¿Qué libro no recomendaría?

 

“Los libros del doctor Humberto Bronx, un cura que hacía un libro semanal, creo yo. El hacía la censura al cine en El Colombiano”.

 

¿Cómo organiza los libros en la librería?

 

“Se clasifica por temas en área de humanidades. El 80 % es literatura, lo otro es filosofía, ensayo, estética, biografías, lingüística, entre otros”.

 

¿Tiene una sección específica para periodismo?

 

“Sí, los compro y los voy ubicando. A veces los pongo en el área de lingüística, si es la obra poética de García Márquez lo ubico en esa estantería”.

 

¿Qué hace con los libros que llevan muchos años en la librería?

 

“Trato de hacer promociones. En las dos pasadas ediciones de la Fiesta del libro hicimos la pesca milagrosa. Eran libros en bolsitas en una bandeja y la gente los cogía y pagaba el precio determinado”.

 

¿Qué piensa de que rayen los libros?

 

“Si alcanzo a verlos antes de comprar y veo que están muy rayados los dejo, si son buenos los compro. Eso no les quita el valor, pero hay subrayados extravagantes: libros llenos de resaltador”.

 

¿Qué manías tiene como librero?

 

“No me gusta que me desordenen las estanterías cuando están escogiendo. Me toca estar detrás de los clientes cuando uno sabe que son muy desordenados”.

 

Juan Rafael Hincapié, dueño de la librería “Los libros de Juan”

 

Ilustración: Fernanda Maya. www.facebook.com/WassermothIllustration

¿Deja libros que le llegan para su biblioteca personal?

 

“Muchos, porque yo antes de ser oficialmente librero he sido bibliófilo. Somos apasionados por ediciones raras y antiguas. La librería es el final de un proceso de muchos años de coleccionar libreros”.

 

¿De cuál libro se enamoró cuando llegó a su librería?

 

“De uno de Ricardo Rendón, un álbum de 1917 que es una joya y una rareza. Hecho por él. No existen en Colombia más de dos o tres. Como bibliófilo en la biblioteca de mi papá me encontré El Semanario de Francisco José de Caldas editorial Príncipe, dos tomos con escritos de él mismo”.

 

 

¿Tiene alguna anécdota curiosa de su oficio de librero?

 

“Una vez pasó una señora con el hijo y él le dijo que entraran y ella le dijo: “es una librería de cascajo, son baratijas”.  Es un nombre muy lindo porque cascajo es donde se cimientan las estructuras de las construcciones”.

¿Pone el precio según la cara o según el libro?

 

“Según el libro, ahí también se diferencian los libreros de los vendedores de libros. No lo tasamos según quien lo va a comprar. No son libros de segunda sino leídos”.

 

¿A quién no le vendería un libro?

 

“No desearía ser visitado por José Obdulio Gaviria”.

 

¿Qué hace con los libros que llevan muchos años en la librería?

 

“Sigo acompañándome con ellos”.

 

¿Qué piensa de que rayen los libros?

 

“No estoy en desacuerdo, pero depende. A ti te dan un libro rayado pero te dicen que es por Borges, ahí si. Cuando rayan libros son tres lecturas: el autor, quien lo leyó antes y lo rayó y mi lectura”.

 

¿Qué manías tiene como librero?

 

“Estar reblujando por donde paso, en los agáchese. En una casa busco donde está una biblioteca. Se muere una persona y lo primero que pregunto es si tenía una biblioteca”.

 

 

Gilberto Galvis, dueño de la librería “El Peregrino”


Ilustración: Fernanda Maya. www.facebook.com/WassermothIllustration

¿Deja libros que le llegan para su biblioteca personal?

 

“Muchas veces, de historia, de antropología, de esoterismo científico”.

 

¿De cuál libro se enamoró cuando llegó a su librería?

 

“De historias de las religiones hecha por un ruso, es como más independiente. No con un sesgo a lo tradicional sino más controvertida la presentación de la obra y de la historia de las religiones”.

 

¿Tiene alguna anécdota curiosa de su oficio de librero?

 

“Muchas veces llega un cliente y pregunta por una obra y no la tengo en el momento y a los dos o tres minutos llegar alguien a ofrecerme ese libro, para vendérmelo”.

 

¿Pone el precio según la cara o según el libro?

 

“Yo tengo un sistema y es ponerle a los libros el precio. Porque muchas veces llega la persona y se alegra porque encontró el título que buscaba y yo por eso no le voy a cobrar más y para eso a todos les pongo el precio y sobre el precio le hago el descuento”.

 

¿Qué libro no recomendaría?

 

“Uno no se explica como un docente es capaz de mandarle a un niño que tiene la mente pura todavía libros como Rosario tijeras, El pelaito que no duró nada, No nacimos pa’ semilla, La virgen de los sicarios”.

 

¿Qué piensa de que rayen los libros?

 

“Horror, horror y error. Está bien un subrayado con lápiz pero es que al libro no se puede sacrificar así. Es como un crimen. Hay quien decía que el libro es digno hasta de saberlo cargar”.

 

¿Qué manías tiene como librero?

 

“Se me olvida que estoy descansando y me paro a limpiar libros. A veces digo que ya vuelvo – a la librería- pero me voy a dar vueltas y ver libros por ahí”.

 

Luís Garcés Alarcón, socio de la librería virtual haylibros.com

 

Ilustración: Fernanda Maya. www.facebook.com/WassermothIllustration

¿Deja libros que le llegan para su biblioteca personal?

 

“Nos quedamos con todo lo que tiene que ver con Nietzsche, porque cuando nosotros estudiamos en la Bolivariana nunca tuvimos una visión clara de lo que es este filósofo. Es un filósofo que normalmente se empieza a estudiar de atrás para adelante, entonces algún día tomamos la decisión de estudiarlo y tenemos los libros de Nietzsche y que hablen sobre él también”.

 

¿De cuál libro se enamoró cuando llegó a su librería?

 

“Hay libros de los que uno se enamora, pero son más épocas. Uno tiene su época romántica, su época materialista, barroca, realista. Si encontramos un libro de Lu Andrea Salomé es bellísimo. Si encontramos libros de poesía de Nietzsche es hermoso también. Una vez encontramos los tres tomos de los cantos de Ezra Pound que fue un gran intelectual, escritor y poeta que se fue a vivir a Europa y corrigió la obra de grandes escritores como James Joyce”.

 

¿Tiene alguna anécdota curiosa de su oficio de librero?

 

“En esto se generan muchas anécdotas, alguna muy bonita o curiosa. Un día fui a Villa Hermosa a comprar una biblioteca, porque me dijeron que había muchos libros en una casa y yo llegué a la casa y era una habitación donde el dueño de los libros había muerto. Era una habitación grandísima donde había una cama, un escritorio y muchos anaqueles llenos de libros pero hacía 8 años que el señor murió y no había entrado nadie a esa habitación. Entonces entré y tuve que salir a comprarme un tapabocas por el polvo. Hicimos un trabajo de todo el día de clasificación y el libro más importante que me encontré fue una carta de Bolívar a Santander después de la batalla de Boyacá”.

 

¿Qué libro no recomendaría?

 

“No, yo creo que el libro tiene que llegar a quien le pertenece. Hay libros demasiado específicos que la técnica ya ha pasado. Entonces en temas como ingeniería mecánica o inclusive derecho, hay libros que quedan listos para reciclaje. El tema del libro en ese sentido es muy complejo”.

 

¿Cómo organiza los libros en la librería?

 

“Nosotros organizamos por temas. Cuando estamos montamos libros en la página. Hacer una reseña de un libro es muy importante. Procuramos mirar los índices”.

 

 

“La lista de Uribe es una morcilla con un solo granito de arroz”: Héctor Abad

El escritor paisa volvió a recorrer los pasillos de la Universidad de Antioquia. Estuvo reunido con el consejo rector de la FNPI. De la Urbe lo entrevistó.

“Y está sentado a la derecha de Dios padre, todopoderoso”, reza el credo que hemos aprendido desde pequeños, pero Héctor Abad Faciolince, quien busca ponerlo todo en duda se encuentra ahora a la izquierda Jaime Abello Banfi, “el gordo”, apodado así por Martín Caparrós.

El escenario es el teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia, donde se reúne en pleno el Consejo Rector de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Sereno, casi imperturbable, Héctor Abad permanece con libreta en la mano anotando no sólo lo que le llama la atención, sino tal vez lo que le representa duda, pues es ésta la clave de lo que él es, una persona que desconfía de las cosas dadas.

Al salir, a este hombre poblado de canas que parecen prematuras se le acercan varias personas en busca una foto, como si quisieran arrimarse a una especie de héroe local, contradiciendo aquello que de que “nadie es profeta en su propia tierra”, dicho con el cual Jaime Abello Banfi, el mismo “gordo” que antes era el dueño del poder dentro de ese espacio académico creado, lo molesta un poco.

Héctor Abad, siempre tranquilo, sólo se ríe y no responde nada concreto al respecto.

En busca de un lugar tranquilo nos dice que  vayamos al segundo piso del bloque 22, donde quedaba la oficina desde la que dirigía la revista de la Universidad de Antioquia, por allá en la década del 90.  En frente de este bloque pasamos cerca del busto de Luis A. Vélez. Héctor lo mira, lo señala y sin detener su camino nos dice: “a él lo mataron después de mi papá”.

Su padre, Héctor Abad Gómez, precursor de los derechos humanos en Antioquia y el protagonista de su novela más famosa “El olvido que seremos”.

Ya la charla se vuelve tranquila, se acomoda en uno de los muritos del ventanal de una de las oficinas del bloque, se nota que quiere descansar un poco. Ahora pasa desapercibido entre las personas que se encuentran alrededor, deja de ser el Héctor Abad escritor reconocido, y vuelve un poco a sus épocas de trabajo en la universidad, de charla en los pasillos. La gente que pasa nos mira, pero nadie se le acerca.

Aprovechando el tema de la conferencia “El mejor oficio del mundo”, le preguntamos si es eso el periodismo, a lo que nos responde desde la subjetividad de que a cada quien le parece el mejor oficio lo que disfruta, como para bajar un poco el ego de los periodistas que se jactan en creer que su profesión es lo mejor.

Entonces nos lanzamos a preguntarle más.

-Lo vimos tomando nota durante la charla, ¿nos puede contar qué escribió en su libreta?

Él sonríe, saca la libreta magenta del bolsillo de su camisa azul clara, la abre y dice “sí, acostumbro a tener varias de éstas libreticas del tamaño de un pasaporte, es un poco anticuado, pero sigo usando  el bolígrafo pequeño y la libreta para escribir ideas que se me ocurren”. Eso es lo que hace, escribe en las libretas para contrastar ideas, fuentes, tener palabras claves, frases que escucha de cualquier proveniencia y que le llaman la atención, pues es una gran ayuda a la memoria, dice, porque “un periodista tiene curiosidad, deseos de saber y eso es lo que tengo yo”, siempre está tomando nota, incluso en su móvil tiene una app para que mientras maneja, le dicte a su teléfono lo que quiere guardar. Una simple ayuda de memoria, que luego pueden servirle para sus artículos o diálogos, porque “un periodista es unos ojos que ven y unos oídos que oyen”.

-De su próximo libro, ¿qué nos puede contar?

 “(Risas) Es que yo ni siquiera sé si estoy escribiendo un libro. He tenido varios intentos por escribir libros después de publicar El olvido que seremos que me dejó más o menos desangrado. Es cierto que he publicado algunos textos de poemas y cuentos, pero que ya antes se habían publicado en revistas; practicamente terminé una novela, pero no la publicaré, parte de mi familia política no quiere que la publique. Por varios asuntos comos ser comentarista en Blu Radio, me he quedado sin tiempo para seguir escribiendo”.

-Pasando a otro tema, luego de leer la reciente entrevista del Papa Francisco, ¿qué cambiaría en su última columna “Los carritos de la humildad” con esa lectura?

“(De nuevo hay risas). Creo que tendré que echarme para atrás (risas). Yo no soy una persona convencida de sus opiniones, yo dudo mucho de lo que dicen los demás, pero dudo muchísimo y quizás todavía más de lo que yo digo. Recibí varias críticas a lo que critiqué de Mujica, y eso me pone a dudar, mi propia madre me dijo que lo del R 4 y el Papa era un símbolo. Creo que con ésta entrevista de ayer, el Papa sí demuestra que lo que está pensando hacer no son solamente pequeños cambios de maquillaje, noto una cierta apertura”.

-Hace unos días en la radio, usted dijo: “este Papa me cae bien”, ¿le sigue cayendo bien este Papa?

“(más risas) Hay días en que me cae bien y hay días en que no. Ayer me cayó muy bien, el día del R 4 pensé que era populismo, hoy no sé qué pensar”.

El calor de la tarde se hace más fuerte y el olor a almuerzo no se hace esperar, entoces Héctor Abad se levanta del murito, y en realidad es una seña para nosotras de que ya se quiere ir. Le entendemos su mensaje.

-Cambiando de tema y para terminar, -dijimos- ¿Qué pasará con Fernando Vallejo?

“(Risas) Fernando Vallejo es una persona que se pasa la vida insultado a la gente, al que quiera, pero si alguien se atreve a decirle una verdad a él, él dice que esa persona es un canalla, incluso usa un lengujae que uno no entiende bien si es de  amenaza o de qué. Me parece que así cómo él tiene derecho a expresarse de esa manera sobre todo el mundo, los demás, escritores o no escritores, cualquier persona tiene derecho a decir lo que piensa qué es verdad sobre él y yo no pienso renunciar a ese derecho. Fuera de eso, Vallejo responde con mentiras (haciendo alusión a la carta que Fernando Vallejo envió al Espectador)”.

-¿Qué nos dice de la lista del Senado?

“¿La de Uribe?”, pregunta.

-Sí, respondemos.

“(De nuevo sonríe) ¡Ah!, esta mañana yo dije que era una morcilla con un solo granito de arroz”.

Eso fue lo último que le preguntamos, eso fue lo último que nos respondió.  Héctor Abad, un hombre con una serenidad que lo distingue, unas sonrisa que aunque parece difícil en su rostro, tan aparentemente serio y cara dura, resultó ser ahora un referente al oír hablar de él.

 

*Texto elaborado por estudiantes del curso Taller de Medios I, que coordina el profesor José Guarnizo.

Colombia ocupa el cuarto lugar de los países latinoamericanos con más casos de Bullyng

De acuerdo con el  periódico Adn, en el 2012 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  (ICBF) recibió 217 reportes de acoso escolar  de los cuales 68 fueron tratados como procesos administrativos de restablecimiento de derechos.

Investigaciones realizadas por la Universidad Luis Amigó  establecen  que un 99 por ciento  de los colegios de Medellín presentan casos de acoso escolar.  Gladis Patricia Montoya Cano,  profesora de psicología clínica de la Universidad de Las Américas y educadora en el Diplomado en Bullyng coordinado por la Secretaría de Educación de Envigado, nos habla sobre este tema.

Esgrima para cultivar la juventud

La esgrima es un deporte que ha ganado popularidad entre la juventud paisa en la última década.

Sin embargo, su práctica es aún desconocida por muchos y en Medellín el único lugar donde se ejercita de forma profesional es en las instalaciones de la Liga Antioqueña de Esgrima, en el Coliseo de Combate de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.

Allí se entrenan aproximadamente 90 personas. Las inscripciones están abiertas durante todo el año e incluso la indumentaria es prestada por el tiempo que sea necesario antes de que el deportista consiga su propio uniforme.

Los entrenamientos se hacen de lunes a viernes a partir de las 4:30 de la tarde y los sábados de 9 de la mañana a 1 de la tarde.

Esta es una aproximación a la esgrima y su desarrollo en Antioquia, en la voz de dos hombres que sueñan y viven por el deporte.

 

“Mientras un deporte tenga niños practicando tiene un buen futuro”

Indudablemente la mejor actuación de la esgrima colombiana a nivel olímpico, fue en Seúl 88. Allí el equipo de espada conformado por Juan Miguel Paz, Joaquín Pinto, William González y Oscar Arango, ocuparon la octava posición.

Oscar Arango, que actualmente tiene 46 años y fue integrante de ese grupo Olímpico, habló sobre cómo fue esa experiencia y cómo ve la situación del la esgrima en la actualidad.

 

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“Quiero que la esgrima se pueda practicar en Sabaneta, Itagüí y Envigado”

Desde que Emanuel Hoyos, Maestro de Armas de la Liga Antioqueña de Esgrima, cambió la metodología de entrenamiento dándole a los practicantes el arma desde la primera clase, ha obtenido grandes éxitos para la Liga que poco a poco recupera la supremacía en la esgrima nacional.

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Para saber más sobre este deporte puede consultar la siguiente página: http://esgrimaparadummies.jimdo.com/.

 

El día que me pregunté sobre la extorsión

El diario El Tiempo publicó el 19 de marzo de este año un especial llamado Extorsión, un crimen sin freno. En este se evidencia que en los últimos cuatro años los casos de extorsión denunciados han crecido un 229 por ciento, pasaron de 830 a 2.316. Los casos no denunciados podrían superar los 10.000.

Teniendo en cuenta la cifra de extorsiones denunciadas en el 2012, en Colombia los autores más frecuentes que practican en la extorsión son la delincuencia común con 1.922 casos, las Farc con 208, las Bandas criminales con 139 y el Eln con 47.

Carlos Mario Aguirre, el hombre detrás del artista

Carlos Mario Aguirre, un importante personaje antioqueño que se convirtió en insignia,  del que hemos escuchado por sus obras de teatro junto a Cristina Toro  en  el grupo El Águila Descalza, deja  de lado su faceta de actor y pintor para mostrar el hombre que hay detrás del artista.  

Una entrevista en la que Carlos Mario recuerda con nostalgia la época que no vuelve, en la que habla sobre algunos momentos que han marcado gran importancia durante sus 62 años de vida.

Daniel Saldarriaga, actor de teatro y gran imitador de Carlos Mario; Cristina Toro, su ex esposa y compañera de vida, y el propio Carlos Mario cuentan lo que es este artista antioqueño.

Artes marciales mixtas: deporte de respeto

Desde hace seis años las artes marciales mixtas, deporte que muchos consideran un estilo de vida, ha sido  practicado con mayor frecuencia  entre los jóvenes.

Sin embargo, el desconocimiento  de  éste ocasiona que sea reducido a golpes y violencia, una percepción muy alejada de un deporte en el que las principales características son la hermandad y el respeto por el rival.

Las artes marciales mixtas son un deporte de combate, cuya finalidad es vencer al rival mediante un knock-out, una sumisión o en caso de no conseguirse ninguna de las dos, mediante la decisión unánime o dividida de los jueces.

Es precisamente por su finalidad y por la búsqueda de ser el combatiente más fuerte y ágil, que este deporte integra varias disciplinas combativas existentes en el mundo, entre las cuales se destacan el Jiu-Jitsu de Brasil, el Muay Thai de Tailandia, el Kick Boxing de Japón y el Sambo de Rusia.

Ejercitarse con disciplina: Clave para una vida sana.

El acondicionamiento físico y el ejercicio juegan un papel muy importante en la salud de una persona. A la hora de comenzar un plan de acondicionamiento físico y musculación independientemente de cuáles sean los objetivos, se debe tener en cuenta la recomendación de un profesional de la salud en cuanto a los hábitos alimenticios, días de entrenamiento, vicios, recomendaciones, suplementos alimenticios y demás cuestiones de gran importancia. Para esto presentamos la palabra de un experimentado instructor físico, quien nos aclarará varias cuestiones a la hora de comenzar por primera vez un plan en un gimnasio.

En la radio no es lo mismo divertir que entretener

El uso de palabras y expresiones burdas en la radio, que resultan cómicas para un sector de radioescuchas, han sido vistas por distintos locutores como un mecanismo para aumentar el rating de los programas radiales, sobre todo en las emisoras comerciales. Sin embargo, para otro sector de la audiencia, estas expresiones resultan ofensivas y hasta discriminatorias. El periodista y docente Jose Manuel Bermúdez habla de la diferencia que existe entre divertir y entretener en la radio.

 

Los mejores maestros del país hablan de educación

De La Urbe conversó con Sandra Cecilia Suárez y Aníbal Bubú, ganadores del Premio Compartir al maestro y al rector 2013, respectivamente. Lecciones maestras sobre educación de las voces más expertas.

La educación sigue siendo uno de los temas más complejos en el país. A pesar de ello, maestros como Sandra Cecilia Suárez, que enseña danza en la Institución Educativa Distrital Magdalena Ortega de Nariño (Bogotá) y Aníbal Bubú, indígena nasa y rector de un conjunto de instituciones dirigidas a esta población en el Valle del Cauca, han demostrado que de todos modos es posible ejercer noblemente esta profesión.

De La Urbe hablamos con ellos, dos caras distintas de la misma moneda.

 

¿Qué cualidades debe tener un maestro en Colombia?

Aníbal Bubú: Debe tener el don de enseñar. Que sienta amor y cariño por los niños, que sea dedicado y perseverante.

Sandra Cecilia Suárez: Yo también creo que debe ser apasionado. Es decir, que sienta placer y felicidad cuando está frente a su cátedra. Si eso la clase lo hace feliz, la va a preparar, va a ser intenso con ella, va a manejar unos principios que hará respetar…

De acuerdo con su experiencia ¿cree que podría ser más difícil ser maestro en Colombia?

A.B.: Bueno, creo que un maestro debe desempeñarse bien en cualquier parte del mundo siempre y cuando tenga vocación. Ser maestro en Colombia también es buenísimo porque el futuro de este país depende de la educación: o sea que ahí ya tenemos una gran responsabilidad.

S.C.S.: Realmente no conozco otros contextos. Me he dado cuenta de experiencias muy negativas en lugares como Estados Unidos donde los maestros ganan súper bien pero tienen que pasar por situaciones terribles como la agresividad juvenil, el afecto, la falta de valores… a mí me parece que en Colombia aún tenemos un contexto manejable en la parte urbana, muy a pesar de su situación económica. En lo rural, ya es otra voz: la escasez, por ejemplo. En esta experiencia de Compartir al Maestro conocí a un maestro que tenía que dar todas las materias de primero a quinto sin siquiera una biblioteca, todo en un salón y yo me preguntaba cómo hace. Creo que son mundos paralelos: en uno tenemos medianamente los recursos y en el otro hay muchas necesidades que además se deben enfrentar con los problemas de paramilitarismo, guerrilla y ejército como un trípode de violencia que deben enfrentar nuestros campesinos y maestros. Ahora, si hablamos de un bien docente, sí estamos mal. No somos bien reconocidos. Por ejemplo, toda profesión necesita un maestro y sin embargo son los más mal pagos. Ese es un pequeño panorama: sí es difícil ser maestro en Colombia, pero no sé cómo sea en otros países.

¿Qué creen que hace más falta en la educación en Colombia?

A.B.: Yo creo que lo más urgente por mejorar son los espacios y ambientes escolares. En muchas partes del país encontramos siempre esas escuelas viejas, con ese esquema antiguo –en la parte de infraestructura- necesitamos más espacios naturales. Lo digo por experiencia: nuestros colegios están ubicados en ese orden, no sobre cosas cerradas y aulas pegadas. Y lo otro es mucha capacitación. Hace falta destinar recursos para la capacitación de los maestros, porque se cree que el maestro ya está preparado y se le manda al aula pero no se le está actualizando. Yo creo que el maestro debe hacer ese ejercicio: estar en permanente capacitación pedagógica y administrativa

S.C.S.: Yo creo que es el reconocimiento al maestro, su estatus. En Colombia la pedagogía se está tomando como última opción cuando no pudiste ser lo que querías ser. Si eres un maestro que nació con ese deseo, vas a ser el mejor maestro.

A veces es evidente que algunos maestros en la práctica de su profesión van perdiendo la vocación ¿por qué creen que puede pasar esto?

S.C.S.: Yo pienso que la vocación no se pierde, más bien se desgasta en algunos casos. Por ejemplo, yo soy apasionada por dar clases de danza y a través de ella recuperar muchas cosas que van más allá de aprender a bailar: esos son mis principios. Pero si yo voy a estar en un contexto donde me voy a quedar estancada y no se me va a reconocer o ni siquiera se me van a ofrecer los recursos, empiezo a desgastarme, mi cuerpo mismo empieza a desgastarse. Imagínate: un maestro se está pensionando a los 60 años y uno de danza ya a los 40 está cansado. Yo trabajo con todas las ganas del mundo pero soy consciente de que en seis años, cuando tenga 46 mi cuerpo me exigirá un reposo y de ahí a los 60 mis clases no serán las mismas que las de hoy. Entonces ahí dirán: ¡no, pero es que Sandra cómo desmejora! Y no creo que sea eso, es que te vas desgastando y pasa con profesores de matemáticas, español que se la pasan esperando en un tablero a cumplir 65 años… no puedes exigirles que sean los mismo que eran cuando tenían 20 años.
También está que si te metiste a ser maestro sin la vocación, sin el sueño de serlo, es muy complicado que seas un buen maestro: te lo vas a tomar como un escampadero para ganar dinero y por eso muchas veces se queda ahí. La docencia tiene que ser algo que te nazca, algo visceral.

A.B.: Yo también me hago esa pregunta. Una vez, un sabedor indígena me dijo que los maestros eran mejores cuando eran voluntarios. La verdad es que también pasa eso: cuando un maestro lo nombran y se va asegurando en su cargo, se va conformando, parece que se va tranquilizando mucho y ya no se preocupa tanto por su compromiso como antes. No estamos hablando de todos los maestros, pero es una realidad que tenemos: la educación oficial padece la tranquilidad de los maestros y anda de capa caída. Pero eso no pasa tanto con el sector privado y eso es algo que también vi en esta experiencia del Premio Compartir. Hace falta revisar lo público

Y de los currículos que se enseñan, ¿hace falta algo, sobra algo?

A.B.: Esa es una pregunta muy importante. Yo creo que en el esquema de las nueve materias que manda la Ley 115 –que define las líneas obligatorias en este país- habría que revisarlas, analizarlas y hacer algunos cambios. Personalmente, como rector de un colegio en el Valle del Cauca, de carácter departamental que atiende a población indígena en 18 municipios, nosotros nos hemos atrevido a crear diez áreas fundamentales nuevas fuera de la que establece la 115 porque creemos que responden en cierta medida a estándares desatendidas, cosas que se han ido perdiendo como el sentido de pertenencia por los recursos naturales, por el país, por los valores…

S.C.S.: La globalización de las materias. Un estudiante que solo ve dos horas de una materia y luego de otra sin contexto, es muy complicado incluso para nosotros los adultos. Creo que hace falta interdisciplinariedad en la parte curricular. Hace falta ese contexto para que el estudiante sepa que eso que aprende le va a servir para algo.

A pesar de todo eso que hablamos, el tema más sonado en los medios sobre la educación es el bullying que tampoco es nada nuevo ¿qué opinan al respecto?

A.B.: Bueno, nosotros no lo vivimos así todavía. Sí veo muchos casos en otro tipo de instituciones y me parece algo preocupante, grave. Si no se toman medidas rápidas por parte del sector, seguirá siendo uno de los grandes problemas de la educación: está muy fomentado por todas partes y no se le ha prestado tanta atención.

S.C.S.: En mi caso, yo fui víctima de bullying en mi bachillerato. Ahora que soy una persona muy satisfecha con lo que hago, sé que no fue culpa de mis compañeras o del colegio. El bullying nace del enfrentamiento de dos personalidades que se aprenden en casa: la que del niño que se siente superior a los demás y puede abusar y la que siente que es inferior y subestimada… creo que es una cuestión de educar desde casa enseñando a respetar, a hablar. A mí me gusta que a esas cosas se le estén poniendo cuidado, pero tenemos que detectarlo y tratarlo en todas partes: no solo hay bullying en el contexto escolar.

Por último, Joseph Joubert decía que enseñar es aprender dos veces ¿qué es lo más importante que han aprendido de enseñar?

A.B.: Yo he aprendido que uno debe trabajar en equipo: la unión. Escuchar atentamente al otro y después, lo que sea importante, ponerlo en la práctica. Soy un convencido de que todo lo que soñamos y pensamos debemos volverlo teoría pero, sobre todo, ponerlo en la práctica: ese es uno de los grandes problemas de hoy, que todo lo ponemos en teorías y nunca nos vamos a la práctica.

S.C.S.: De enseñar he aprendido que soy un ser totalmente inacabado y que cada día puedo fortalecer más mi propio ser con mi experiencias y las de mis estudiantes. Lo que más he aprendido de enseñar es vida.