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Un siglo después, los Chicago Cubs ganan la Serie Mundial de béisbol

Después de 108 años, los Chicago Cubs ganaron una serie mundial, acabando con la maldición de la cabra. El evento rompió distintos récords de rating en televisión y redes sociales.

Por Andrés Viveros
a.ndresviveros7@gmail.com; @andresviveros07
Chicago Cubs campeones #WorldSeries 2016. Foto: El País España

Chicago Cubs campeones #WorldSeries 2016.
Foto: El País España

Pasaron 71 años para que Los Cubs de Chicago llegaran a una gran final del béisbol norteamericano y 108 para que volvieran a ganarla. Desde 1908 sus aficionados no habían visto a su equipo salir campeón y sufrían decepción tras decepción en el deporte más popular en tierras estadounidenses. Esto no se compara con el pasado de su escuadra:  entre 1907 y 1945 (última vez que disputaron una final) los Cubs ganaron 10 títulos de división y 2 Series Mundiales.

‘El equipo maldito’ de la Major League Baseball, como se lo conoce por la leyenda urbana de la cabra Murphy, cortó esa racha negativa este 2 de noviembre al superar a los Cleveland Indians de manera consecutiva en los últimos tres partidos de la Serie Mundial. Este último de visitante, en el Estadio Progressive Field de Cleveland, y después de ir perdiendo por 1-3. Al final, el global terminó 4-3 a favor de los ‘Cachorros’ (su nombre en español) y el festejo de toda Chicago, que no disfrutaba de una victoria deportiva hacía años, no se hizo esperar.

La maldición de la cabra

Tomada de: http://bit.ly/2fJZOFB

Tomada de: http://bit.ly/2fJZOFB

El episodio que terminó con un supuesto maleficio para los Chicago Cubs ocurrió el 6 de octubre de 1945, cuando el equipo se disponía a recibir a los Detroit Tigers, en el Wrigley Field Stadium en el cuarto partido de la Serie Mundial, que ganaba 2 a 1.

Ese día, un inmigrante griego llamado Billy Sianis, dueño de una taberna de nombre ‘Billy’s Goat’, llegó al estadio acompañado por su cabra Murphy, a la que consideraba como un amuleto de buena suerte. Tenía dos entradas, una para la cabra.

Ya adentro del estadio, el público empezó a quejarse por el mal olor de la cabra. Philip K. Wrigley, dueño del equipo, obligó a Billy Sianis a salir del lugar con su animal. “Los Cubs no ganarán nunca más, nunca ganarán la Serie Mundial hasta que no permitan la entrada de la cabra”, gritó enojado Billy a manera de maldición. Los Cachorros perdieron la final ante los Tigres de Detroit y Sianis le envió una carta al directivo que lo había expulsado. “¿Y ahora quién apesta?”, decía el mensaje.

A partir de ese momento, la novena de Chicago no volvió ni siquiera a clasificar a una Serie Mundial, hasta el 22 de octubre de este año, cuando eliminaron a los Dodgers de Los Ángeles en la National League. “Let the goat in” (dejen entrar a la cabra), era el cántico popular de los fanáticos de los Cubs que se había escuchado por años.

Llegó el día

Fieles a su historia, el triunfo de los Chicago Cubs fue sufrido. Y es que al haber empatado una serie que perdían por 2 partidos de diferencia, se le sumó el hecho de que el último juego casi se les escapa luego de estar por encima hasta la octava entrada. Cuatro horas, interrumpidas por media hora de lluvia, que hacía más angustiante el desenlace, duraron las 10 entradas del último juego de la temporada, que tuvo un resultado de 8 a 7 para el equipo de Chicago, que además tuvo a Ben Zobrist como el jugador más valioso de la Serie Mundial. Se convirtió en el primer jugador de los Cachorros en obtener el premio desde 1955, cuando se creó la distinción.

Según Fox Sports Press Pass, el último juego de la Serie Mundial tuvo un rating de 25,2%, el más alto para un séptimo juego desde la gran final de 2001 entre los Arizona Diamondbacks y los New York Yankees. Además, esta calificación fue 66% mayor que el mismo juego de 2014 que enfrentó a los San Francisco Giants y los Kansas City Royals.

La Serie Mundial de 2016 generó 10,5 millones de tuits referentes al último juego, la mayor cifra de cualquier partido del béisbol norteamericano en la historia. Estos fueron algunos de los trinos más destacados de la victoria de los Chicago Cubs, luego de 108 años.

Así se ha transformado la zona donde ocurrió la tragedia en Copacabana

Según imágenes satelitales tomadas de Google Earth, en los últimos seis años ha cambiado radicalmente el lugar donde el miércoles 26 de octubre se desprendió un derrumbe que dejó 16 muertos.

Estas imágenes satelitales de la Nasa muestran que esta montaña se comenzó a transformar radicalmente desde 2010.

El deslizamiento, de unos 50 metros cúbicos, sucedió a las 8:00 de la mañana en un punto de la cantera Las Nieves, sector El Cabuyal, en el municipio de Copacabana. De acuerdo a información suministrada por la Alcaldía de esta localidad del norte del Valle de Aburrá, en el momento del derrumbe laboraban en la mina 11 personas y transitaban varios vehículos por la autopista Medellín –Bogotá. Los últimos datos indican que el alud ha dejado seis muertos, cuatro heridos y nueve desaparecidos.

El sitio donde ocurrió la tragedia, kilómetro 12+200, es cercano al primer peaje de la autopista y está a 800 metros del túnel que conecta con el municipio de Guarne. El derrumbe, de una longitud de 200 metros, obligó el cierre de los cuatro carriles de la utopista en ambos sentidos.

 Así era el sitio donde cayó el derrumbe. Use las direccionales para explorar el lugar

Por ahora no hay claridad sobre la legalidad de la cantera. La Alcaldía de Copacabana publicó en su cuenta de Facebook un primer mensaje en el que aseguró que “la cantera habría continuado la explotación, pese a que tenía orden de cierre”. Sin embargo, minutos después editó este mensaje y eliminó esta afirmación.

Por otra parte, un informe elaborado por la corporación ambiental Cornare da cuenta de un proceso de legalización de minería tradicional que adelantó un representante de la cantera para desarrollar “actividades de explotación minera” en jurisdicción del municipio de Guarne. Funcionarios de la Corporación y de la Secretaría de Minas de la Gobernación de Antioquia visitaron el lugar el 14 de enero de 2015 y elaboraron un informe técnico en el que indican, entre otras conclusiones, que “en el desarrollo de las operaciones mineras llevadas a cabo por parte de la ‘Cantera Las Nieves JDA, no se evidenciaron afectaciones ambientales”.

Desastres naturales ocurridos en Antioquia durante 2016

El deslizamiento de Copacabana se suma a una amplia lista de accidentes de este tipo que han sucedido a lo largo del presente año en el Departamento. Las principales razones son los desastres naturales y la explotación minera, la causa más probable de los sucedido en la cantera Las Nieves.

En los últimos años, Antioquia es el departamento de Colombia con más muertes debido a desastres naturales. Según datos consolidados de Planeación Nacional, entre 2006 y 2014 se registraron en esta región 586 casos, el 18% del total nacional.

Urabá también salió a la calle a pedir la paz

El viernes 14 de octubre decenas de urabaenses se reunieron en Apartadó para participar en la marcha “Paz a la calle Urabá”, convocada por estudiantes de la seccional UdeA de esta subregión de Antioquia.

Por Luisa Gómez*
      lufergo27@gmail.com
Decenas de personas de personas salieron a las calles de Apartado a participar de Paz a la calle Urabá” . Foto: Angélica Cardona Gómez.

Decenas de personas de personas salieron a las calles de Apartado a participar de Paz a la calle Urabá” . Foto: Angélica Cardona Gómez.

“No somos los del Sí, no somos los del No, somos los del pueblo buscando solución”. Con cantos como este, con banderas blancas, con una paloma gigante  y con cientos de carteles alusivos a la paz en Colombia, decenas de habitantes de algunos de los 11 municipios de la subregión de Urabá se unieron para salir a las calles de Apartadó y pedir la paz.

A la movilización asistieron universitarios, fundaciones, funcionarios públicos, colegios, campesinos, comunidades indígenas, profesores y organizaciones de víctimas. La concentración inició a las 5:00 de la tarde en el parque El Arista. Los asistentes llevaban carteles y pancartas con mensajes como este: “Queremos la paz ya, con justicia social que incluya todos los actores del conflicto armado y la sociedad en general”.

Una de las víctimas dijo: “Yo marcho por mi familia, por mis nietos, por los que están muertos, para poder vivir tranquila, porque la guerra me ha quitado a muchos. Todos los que estamos acá queremos que los acuerdos sean pronto”.

En medio de la marcha se hizo una parada en el cementerio del municipio como ceremonia simbólica para enterrar la guerra. Allí se expresaron estas palabras: “Guerra malvada te dejamos hoy enterrada, acá te quedas, queremos a Urabá libre de violencia, de oscuridad y de guerra. Declaramos hoy, que somos una región libre de tormentos que nos dañaron y que acabaron con nuestras alegrías”.

Cementerio de Apartadó. Fotografía: Angélica Cardona Gómez.

Cementerio de Apartadó. Fotografía: Angélica Cardona Gómez.

“No más muertos, no más sangre, Urabá quiere la paz YA”, “que viva la paz, que muera la guerra”, son algunas de las frases que dan cuenta, en gran medida, del rigor de la guerra en esta subregión de Antioquia. Según la Unidad para Las Víctimas, en Urabá hay 456.522 víctimas del conflicto armado, lo que representa, aproximadamente, el 30% del Departamento. Además, Urabá es la subregión con más muertes en masacres cometidas en el marco del conflicto. Entre 1980 y 2012 hubo 120 de estos hechos que dejaron 752 asesinatos.

La movilización finalizó a eso de las 8: 00 de la noche en la Placa Rosalba Zapata, en el barrio Obrero. Allí se realizó un acto simbólico de reconciliación y perdón. Se encendieron velas, se entonaron canciones de paz y se reventaron bombas de colores que representaban la guerra, las cuales estaban llenas de  mensajes de dolor.

También se invitó  a la comunidad a que plasmara su reflexión en un dibujo de paz en una colcha blanca gigante hecha  por mujeres víctimas, en el marco del aniversario 21 de la masacre La Chinita en el 2015.

La marcha de Urabá es una de las manifestaciones ciudadanas que se han hecho en los últimos días en Colombia como muestra de la voluntad que tienen las comunidades de ayudar en la construcción de la paz.

*Corresponsal De la Urbe Urabá

El periodista Juan José Hoyos recibió la Distinción “José Félix de Restrepo” al egresado sobresaliente

Es la primera vez que un egresado de la Facultad de Comunicaciones recibe esta distinción, la más importante que entrega el Alma Máter a un egresado. El reconocimiento fue entregado el 7 de octubre durante el Día Clásico de la UdeA.

Este perfil sobre Juan José Hoyos, uno de los maestros del reportaje en Colombia, fue publicado en De la Urbe en mayo de 2015.

Juan José Hoyos conversa con estudiantes del curso de Reportaje del pregrado en Periodismo. Foto: tomada del sitio web de la UdeA.

Juan José Hoyos conversa con estudiantes del curso de Reportaje del pregrado en Periodismo. Foto: tomada del sitio web de la UdeA.

Dos veces conocí a Juan José Hoyos, el maestro

Por Daniel Moreno Montoya
       danielmoreno.19@hotmail.com

Así como Aquiles era inmortal, menos en su talón, Juan José Hoyos es todo sensibilidad excepto su paladar: le gusta la Redd’s. El maestro tiene un gusto blandengue para la cerveza. Sinceramente prefiero pensar que no es en verdad un gusto, sino una de esas incomodas recomendaciones médicas que suelen quitar a las personas los frijoles y las cervezas fuertes. Es una forma de aferrarme a una loca idea que incluye, una mesa, al maestro, a mí, a las historias que enamoraron perdidamente a Patricia Nieto del periodismo y especialmente cervezas de verdad.

La idea nació cuando conocí a Hoyos. En esa ocasión él estaba de naranjado, era gordo, tenía 444 páginas y 24 centímetros de largo. El más importante de los periodistas narrativos del país se me presentó como Escribiendo historias: el arte y el oficio de narrar en el periodismo. Lo conocí como mejor se conocen a los grandes escritores, a través de sus escritos. Desde ese momento supe que se trataba de alguien que, bajo su pelo blanco y ensortijado, guardaba todos los secretos del periodismo. Un maestro. Alguien a quien Alberto Salcedo Ramos llama así, debe serlo. Por lo menos para ellos dos, para mí, para muchos de los periodistas que pasaron por sus clases y para los niños de una escuela rural en Cisneros, a los que ese Papá Noel que vive del otro lado del rio Nus, les regala historias con frecuencia.

Y el maestro, calificativo que según Margarita Isaza, periodista y docente de la Universidad de Antioquia, no le gusta a Juan José Hoyos, se lo debemos en gran parte al profesor. Treinta años dedicó Juan José Hoyos a la docencia en la Universidad de Antioquia. Entre 1981 y el 2010 Hoyos compartió sus conocimientos a los estudiantes de periodismo de esta universidad. Por sus clases pasaron muchos de los grandes periodistas de la actualidad, como Patricia Nieto, quien tuvo que esperar algunos semestres para asistir a las clases del que, Germán Castro Caycedo, considera el mejor cronista de Colombia. Juan David Alzate, que también fue alumno de Hoyos, recuerda clases con poca teoría pero llenas de historias. Salcedo Ramos no tuvo la misma suerte. “La universidad me quedó debiendo a Juan José Hoyos como profesor”, se quejó el cronista barranquillero, en una de sus columnas en El Colombiano. Para fortuna de Salcedo Ramos, “la vida saldó esa deuda con creces al ponerlo en mi camino como maestro y como hermano mayor”.

Esos años como profesor le sirvieron también a Juan José Hoyos para convertirse en el mayor estudioso, en el país, del género cumbre del periodismo: el reportaje. Hoyos invirtió gran parte de su vida como académico en definir y teorizar sobre “ese invento maravilloso de la humanidad para contar lo que le sucede como si fuera una novela, pero sin inventar nada, narrando solamente la verdad”, como él mismo define en su texto Literatura de Urgencia al reportaje. Dicha labor, importante para un académico, no es suficiente para un maestro. Hoyos no se conformó con producir una muy buena teoría sobre el periodismo narrativo en general, sino que se encargó de destruir el canon vigente sobre la historia del reportaje en Colombia, que aseguraba que este género hizo su aparición en el país a principios del siglo XX. Con el rescate de la obra de Francisco de Paula Muñoz, El crimen del Aguacatal, Hoyos demostró que en Colombia el reportaje, por lo menos bajo la forma moderna en que se concibe, ya existía, incluso muchos años antes del nacimiento de los grandes maestros del nuevo periodismo norteamericano.

De todo lo que sobre Juan José Hoyos se ha escrito lo más difícil de encontrar son referencias de su vida personal. Hace algún tiempo el periodista de El Colombiano John Saldarriaga se quejó, con justa razón, de las escuetas reseñas que sobre la vida de Juan José Hoyos vienen en sus obras y que, palabras más palabras menos, mencionan que es periodista y los títulos de sus otras obras con sus respectivos años; algo inaudito para un personaje de tal importancia dentro de nuestra sociedad.

Si uno decide indagar un poco más puede descubrir que Hoyos nació en Medellín el 20 de enero de 1953, día en que Harry S Truman, tristemente conocido por haber autorizado el uso de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, dejó de ser el presidente de los Estados Unidos para darle paso a Dwight D. Eisenhower. Su infancia y juventud la pasó en el barrio Aranjuez de la comuna cuatro de Medellín. En ese entonces le gustaba caminar por sus calles mientras oía los tangos en las cantinas. Cuando tenía diecisiete años Hoyos ingresó a estudiar comunicación social y periodismo en la Universidad de Antioquia, carrera de la cual se graduaría en 1976. Sin duda una fecha importante en su vida, porque además fue el año en que se casó con Martha Ligia Vélez Moreno, la mujer con la que ha compartido cuarenta años de su vida y con quien tuvo una hija y un hijo. Ahora que los hijos ya no viven en casa comparten con “Caramelo”, su perro. Mucho más allá de esto es poco lo que se sabe sobre un personaje que ha dedicado su vida al oficio ingrato y glorioso del periodismo.

Escribiendo historias: el arte y el oficio de narrar en el periodismo no sería la única oportunidad que tuve para conocer a Hoyos. La siguiente vez fue en el Mall de Laureles. Ahora sí en persona. Alrededor de las tres de la tarde, del tres de septiembre de 2014, un miércoles sin alguna emoción más allá que inclinar la balanza hacía el fin de semana, lo vi. Camisa blanca con rayas naranjadas horizontales y delgadas, una pantaloneta negra y tenis deportivos. Una mujer, que supongo su esposa. Una Redd´s en la mano de cada uno, que luego serian dos Redd’s en una mesa. La mesa junto a un parque infantil que separa al mall de una unidad residencial, adornado con una fuente y un jardín. Del otro lado, mi mesa. Mi mamá y yo, junto a dos platos de róbalo a la plancha y patacones, un jugo de guayaba y una limonada sin azúcar.

– Má, ¿usted ha visto el libro naranjado que tengo encima de la impresora en la pieza?

– Si Dani, ¿qué pasa?

– Ese libro lo escribió ese señor. El canosito.

– ¿Ah sí? ¿Por qué no lo saluda entonces?

-Hola profesor Hoyos, hola señora. Mucho gusto, Daniel Moreno Montoya…- repetí en mi cabeza con unos 50 complementos diferentes. Gracias por esto y lo otro, excelente aquello, quisiera saber esto y un sin fin de babosadas más. Era el maestro, ahí, a unos metros de distancia. Por admiración algo tenía que decirle. Por respeto debía dejarlo tranquilo disfrutando de su tiempo. Una encrucijada.  Un nuevo vistazo a su mesa. La Redd’s. Resolví el dilema. No podía ser tan desgraciado de perturbarle más el día. Esa cochinada de envase verde era suficiente tedio. En agradecimiento, el maestro deberá tomar cerveza de hombres mientras me cuenta historias. Algún día.

“Las víctimas de La Chinita sí perdonamos”

Así lo expresaron familiares de las víctimas de esta masacre, ocurrida el 23 de enero 1994. El viernes 30 de septiembre, en Apartadó, recibieron a los responsables de las muertes de sus seres queridos.

Por Luisa Gómez*
       herma7788@hotmail.com 
Marcha de víctimas de La Chinita. Fotografía: María Alejandra Velásquez.

Marcha de víctimas de La Chinita. Fotografía: María Alejandra Velásquez.

“Hace 22 años aquí cayeron nuestros familiares, pero a partir de hoy ya no será más la calle de la masacre sino la calle de la esperanza. Compañeros, hoy despedimos definitivamente a nuestros seres queridos porque hoy hay esperanza en nuestros corazones”, dijo, en medio del llanto, la señora Silvia Berrocal, quién perdió a su hijo en la masacre de La Chinita.

Pasadas las 8:00 de la mañana del 30 de septiembre, la calle donde ocurrió la masacre de La Chinita se llenó de víctimas – esposas, hermanos, madres, hijos y nietos de aquellas personas asesinadas esa  madrugada del 23 de enero de 1994- que se dieron cita para hacer la marcha que simboliza un nuevo comienzo y el camino hacia  el perdón, la reconciliación y la paz. Vestían camisetas blancas: al frente estaba el nombre de su ser querido y atrás la frase: “las Víctimas de La Chinita,  sí perdonamos”.

El punto de encuentro fue la casa de la señora Rufina Gutiérrez, aquella en la que mataron a gran parte de las personas esa noche. Ese día Rufina organizó un baile para recolectar dinero para los útiles escolares de sus hijos. “Ojalá se pudiera devolver el tiempo y que eso no hubiese pasado. Vino la guerrilla y mató indiscriminadamente. Y a pesar de eso, nosotros, sobretodo mi mamá, pensábamos que por haber planeado esa rumba murieron esas personas, que si no hubiéramos  hecho la fiesta eso no hubiera pasado. Nos quedó una culpabilidad muy grande, el tiempo y algunas personas de buen corazón nos han dado entender que la culpa no fue nuestra”, dice  Digna Allen Gutiérrez, hija de doña Rufina.

El objetivo militar de aquella matanza eran dirigentes del EPL (Ejército Popular de Liberación). Luego de la desmovilización, en 1991, no cambiaron la sigla, aunque sí el lema: Esperanza, Paz y Libertad. Ese día, en la tarde, habían hecho un acto político en el barrio La Chinita. Por seguridad no se quedaron allí. Luego de la actividad se marcharon hacia el hotel El Pescador, que tiempo después desapareció por un carro bomba enviado por las FARC. Ambas guerrillas se disputaban el poder en la región de Urabá.

“En la tarde estábamos en un evento político  para mi reelección como senador de la República, había mucha presencia del Ejército, pero en las horas de la noche hubo una fiesta donde no había ningún dirigente político del EPL. Las personas que mataron eran inocentes. Sin embargo, nosotros tenemos fe en la paz, que beneficie a la población, y aunque nos mataron muchos simpatizantes y dirigentes estamos dispuestos a perdonar”, dijo Aníbal Palacio, ex senador de la República y desmovilizado del EPL.

La marcha iba adornada con grandes y vistosas pancartas que incluían frases que aludían a la reconciliación, el perdón y la memoria como alianza de paz. El recorrido fue de algunas cuadras. Finalizó casi a las 10 de la mañana en el colegio San Pedro Clavel, del barrio Obrero de Apartadó. Allí esperaban más  víctimas, no solo de La Chinita sino de también de algunas de las 120 masacres ocurridas en Urabá desde la década de los ochenta. Todas estas masacres dejaron a su paso cientos de víctimas y miles de desplazados  (ver recuadro).

Al arribar al lugar, todas las víctimas de La Chinita se reunieron en privado con los voceros de las FARC: Iván Márquez y Pastor Alape. Mientras tanto, afuera,  la concurrencia, ansiosa, esperaba el acto de reconocimiento y responsabilidad por parte de Márquez y Álape. Entre los asistentes estaban desmovilizados del antiguo EPL y representantes  de La UP (Unión Patriótica).

Víctimas de La Chinita al lado de Pastor Alape e Iván Márquez.  Fotografía: María Alejandra Velásquez.

Víctimas de La Chinita al lado de Pastor Alape e Iván Márquez. Fotografía: María Alejandra Velásquez.

El reconocimiento

La reunión privada se extendió hasta el mediodía. Sin embargo, los asistentes esperaron en el coliseo, pese al intenso calor, y recibieron con aplausos a las víctimas, a Sergio Jaramillo (negociador del Gobierno) y los voceros de las Farc.

Luego hubo un homenaje a las víctimas con la representación teatral “los sueños pueden más que los recuerdos”, en la que daban vida a los testimonios de las víctimas. La narración hizo llorar a los espectadores.“Jamás, jamás debió ocurrir lo sucedido en esa noche de alegría y de verbena popular. Nunca el mando de las Farc ordenó tal atrocidad. Nos duele en el alma recordar a tanta gente buena que partió sin poder materializar sus sueños. Los muertos de La Chinita son también nuestros muertos. Así lo sentimos”, dijo  Iván Márquez cuando se dirigió a las víctimas. Luego de su discurso fue directamente  hacia algunas de ellas y las abrazó como símbolo de perdón y reconciliación.

Silvia Berrocal e Iván Márquez.  Fotografía: María Alejandra Velásquez.

Silvia Berrocal e Iván Márquez. Fotografía: María Alejandra Velásquez.

Al finalizar el acto, Sergio Jaramillo les dijo a los asistentes: “Urabá tiene ahora con este acuerdo la gran oportunidad de convertirse en el laboratorio de paz de Colombia, porque escasamente otro territorio vivió violencias tan cruzadas como ustedes aquí”.

Con estas palabras y con el apretón de manos entre ex dirigentes de las guerrillas (Iván Márquez de las Farc) y Aníbal Palacio (del EPL) terminó para las víctimas de La Chinita una pesadilla que han cargado por años. Ahora comienza la lucha por tratar de reparar a todos aquellos que perdieron no solo a sus seres queridos sino también la tranquilidad, la estabilidad, los sueños y la paz desde aquel día.


 Fuente: Base de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica
*Corresponsal De la Urbe Urabá

Los ganadores del Premio Gabo 2016

Los ganadores de las cuatro categorías son: São Gabriel y sus demonios (Texto-Brasil), Jaci: Siete pecados de una obra amazónica (Imagen-Brasil), La justicia que sale de La Habana (Cobertura-Colombia) y Medicamentalia (Innovación-España).

Información tomada del sitio web del Premio Gabo
Ganadores Premio Gabo. Imagen tomada del sitio web del Premio Gabo.

Ganadores Premio Gabo. Imagen tomada del sitio web del Premio Gabo.

Estos son los trabajos ganadores:

  • Ganadora categoría Texto: Natalia Viana (Brasil)

  • Trabajo: São Gabriel y sus demonios

  • Medio: Agência Pública de Jornalismo Investigativo

Natalia Viana trató de descubrir por qué el municipio con mayor población indígena de Brasil es también el que presenta el mayor índice de suicidios.

Con un 80% de población indígena y una historia violenta de contacto con los blancos, la ciudad está acosada por una oleada de suicidios por ahorcamiento, en particular de jóvenes y adolescentes. Los familiares y amigos de las víctimas cuentan que estas se suicidaron después de haber sido aterrorizadas por seres de la oscuridad, por parientes muertos o incluso por el propio diablo.

Para investigar el fenómeno, la reportera escarbó en los conocimientos históricos, sociológicos y espirituales de los 23 pueblos que habitan la región. Además, escuchó a decenas de personas, desde familiares hasta chamanes y militares. El resultado es un reportaje largo, narrativo, complementado con videos y GIF de personas que miran fijamente a la cámara, con lo que se capta, como dicen los indígenas, lo más profundo de su alma.

En esta categoría resultaron finalistas Mónica Baró (Cuba), autora de La Mudanza, y Eliezer Budasoff (Argentina), autor de El señor de las papas.

  • Ganadores categoría Imagen: Caio Cavechini, Carlos Juliano Barros, Ana Aranha, Caue Angeli, Marcelo Min, Leonardo Sakamoto (Brasil).

  • Trabajo: Jaci: Sete pecados de uma obra amazónica

  • Medio: Reporter Brasil – Globo News

Este equipo documentó la construcción faraónica de una hidroeléctrica que alojó a 25.000 obreros en medio de la selva amazónica, costó 15 mil millones de reales y consumió más de dos millones de metros cúbicos de concreto para represar el imponente río Madeira, en Rondonia. Una iniciativa que despertó ambiciones, pasiones e iras y dejó muchos corazones rotos en el expueblito de Jaci-Paraná, a 90 kilómetros de Porto Velho.

Para entender el ambiente que generó esa revuelta histórica, el equipo siguió a lo largo de cuatro años las aventuras de los trabajadores procedentes de diversos estados que fueron a erigir el dique bajo el inclemente sol de Rondonia.

En la categoría Imagen resultaron finalistas Pablo Piovano (Argentina), autor de El costo humano de los agrotóxicos; y Santi Palacios (España), autor de Refugiados en Grecia.

Ganador categoría Cobertura: Juanita León (Colombia)

Trabajo: La justicia que sale de La Habana ( Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Parte 6 Parte 7 Parte 8 Parte 9)
Medio: La Silla Vacía

Esta serie hace parte de una línea de cubrimiento de La Silla Vacía que busca explicar los acuerdos logrados entre el gobierno colombiano y las Farc en materia de justicia transicional. El cubrimiento ha sido doble: por un lado, ha contado y explicado la dinámica de la mesa de negociación y los nudos gordianos a los que se han enfrentado los negociadores, siempre tratando de ayudar a comprender las lógicas de ambos lados. Por el otro, ha buscado explicar cómo diferentes sectores -desde los militares hasta la Iglesia- se comienzan a preparar para enfrentar su pasado en el conflicto armado ante la Comisión de la Verdad y el Tribunal de Paz.

En esta categoría resultaron finalistas: María Laura Chang y el equipo de Efecto Cocuyo (Venezuela), por Sin tratamiento; y Óscar Murillo (Venezuela), por Masacre de Tumeremo.

Ganadores categoría Innovación: Eva Belmonte, Miguel Ángel Gavilanes, David Cabo, Raúl Díaz Poblete y Antonio Villarreal (España).

Trabajo: Medicamentalia
Medio: Fundación Civio

Medicamentalia es un proyecto periodístico que durante cuatro meses investigó la brecha global en el acceso a 14 medicamentos esenciales en 61 países, la mayoría en vías de desarrollo. Para ello, los autores viajaron a Ghana para investigar la falsificación de fármacos antimaláricos y a Brasil para averiguar los efectos de su larga disputa contra las patentes farmacéuticas. En la búsqueda, más allá de los datos, de contexto y claves, comprobaron que los costes de crear un fármaco no eran transparentes y que resultaba imposible tener un debate objetivo basado en esos datos. También revelaron que, aunque existen alternativas a la protección intelectual en medicamentos, el sistema de patentes seguía siendo innegociable para la industria.

En esta categoría resultaron finalistas: Rafael Pineda y Leopoldo Hernández (México), por Soy el número 16; y Milagros Salazar y el equipo de Convoca (Perú), por Excesos sin castigo.

El ganador de cada categoría recibirá 33 millones de pesos colombianos, un diploma y un ejemplar de la obra Gabriel, del artista colombiano Antonio Caro. Estos galardones se entregaron en una ceremonia celebrada el jueves 29 de septiembre en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín. El evento se llevó a cabo en el marco del Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, que tiene lugar en Medellín desde el 29 de septiembre hasta el 1 de octubre.

Estos trabajos han sido escogidos por tres rondas de jurados como los mejores de Iberoamérica entre las 1.608 postulaciones que recibió el Premio en su edición 2016.

 

Cine para sordos, nuevo proyecto para la inclusión

Este es uno de los informes que encontrará en esta emisión de De la Urbe Radio. Además escuchará toda la información sobre la séptima versión del Festival Entreviñetas en Medellín.

Por Alejandra Vergara G., Daniela Jiménez González, Luisa Fernanda Rojo, Danilo Quintana, Juan Diego Posada y Juliana Correa Botero.

En esta emisión también encuentra:

  • Este 21 de septiembre Hábitat Colombia realizará foro sobre Desarrollo Sostenible en el Oriente antioqueño
  • Apropósito de la celebración del Día Internacional de las personas sordas, ¿cómo es la accesibilidad a la educación superior para personas con discapacidad auditiva en Medellín?
  • La exposición Flores Solares Danzantes del  belga Alexandre Dang llega a Medellín y estará en exhibición hasta el 12 de octubre en distintos puntos de la ciudad.

¡Comenzó la fiesta del periodismo!

Más de 60 invitados de 20 países participan en las 42 actividades gratuitas del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, que va del 29 de septiembre al 1 de octubre.

Con información del sitio web de la Fundación Nuevo Periodismo
Imagen tomada del sitio web del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.

Imagen tomada del sitio web del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.

Del 29 de septiembre al 1 de octubre, Medellín acoge la cuarta edición del Premio y Festival Gabriel García Márquez de Periodismo. La conferencia inaugural del Festival está a cargo de Martin Baron, director de The Washignton Post, cargo que desempeñó anteriormente en medios como The Miami Herald y The Boston Globe, desde donde condujo la investigación ganadora del Premio Pulitzer en 2012 y que inspiró la película Spotlight, ganadora del Premio Óscar a mejor película en 2016 y que se proyectará el primer día del Festival.

También estarán en el Festival, Marina Walker, directora adjunta del International Consortium for Investigative Journalism -ICIJ-, y quien lideró la investigación de los Panama Papers; Bernardo Loyola, director de Programación del canal Viceland de Vice; Judith Thurman, escritora y periodista de moda, literatura y artes visuales en The New Yorker; A. O. Scott, crítico de cine de The New York Times; y Teru Kuwayama e Ignacio de los Reyes, editores de comunidades en Instagram, entre otros.

El equipo del periódico digital El Faro, de El Salvador, ganador del Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo, será otro de los invitados especiales al Festival. Carlos Dada, fundador de El Faro; José Luis Sanz, director de El Faro; y Óscar Martínez, miembro fundador de Sala Negra, de El Faro, estarán en conversación con Carlos Fernando Chamorro, director de confidencial.ni, y Mónica González, directora de Ciper, ambos miembros del Consejo Rector del Premio Gabo.  

Este jueves 29 de septiembre, durante la ‘Maratón de las mejores historias de Iberoamérica’, se le rinde un homenaje a los finalistas y ganadores del Premio Gabo en las categorías Texto, Imagen, Cobertura e Innovación. Los finalistas conversan con un jurado de la categoría en la que participaron para contar cómo fue el proceso de creación de sus trabajos e historias.

Además de las charlas sobre periodismo, el Festival Gabo también tendrá actividades culturales, como el stand up ilustrado con los dibujantes Ricardo Siri Liniers y Alberto Montt, la proyección de la película Spotlight y una exposición fotográfica sobre los refugiados de Europa, de Samuel Aranda, ganador del World Press Photo y el Premio Ortega y Gasset. La clausura del festival estará a cargo de la cantante mexicana Natalia Lafourcade, quien ofrecerá un concierto gratuito en homenaje a Gabo en el Teatro Sura del Jardín Botánico, el sábado 1 de octubre. El viernes a las 6 p.m. Natalia Lafourcade conversará con Alberto Salcedo Ramos y Álvaro González en el Salón Restrepo.

La mayor parte de la programación del Festival tendrá lugar en el Jardín Botánico de Medellín, pero también habrá actividades en lugares como el Canal Parque Gabriel García Márquez de Telemedellín, el Parque Explora, La Pascasia, la Universidad de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad EAFIT y la Fundación Universitaria Luis Amigó.

 Programación del Festival Gabo

Los retos de la paz, más allá de los acuerdos

Así se denomina el foro que habrá este viernes 30 de septiembre, de 8:00 de la mañana a 12:30 de la tarde, en el Teatro Universitario Camilo Torres de la UdeA.

Este espacio recogerá las visiones que diferentes personalidades tienen sobre los escenarios que los colombianos enfrentarán en este momento histórico desde los ámbitos sociales, políticos, económicos y culturales.

El foro contará con la presencia de estos líderes de opinión:

  • Jesús Abad Colorado, fotógrafo documentalista del conflicto armado

  • Piedad Córdoba, exsenadora y líder de Colombianos y Colombianas por la paz

  • Camilo González Posso, presidente de Indepaz

  • Gustavo Gallón Giraldo, director de la Comisión Colombiana de Juristas.

Volante Los retos de la paz

Volante Los retos de la paz

Víctimas de La Chinita, frente a frente con sus verdugos

El viernes 30 de septiembre representantes de las Farc estarán en el barrio Obrero de Apartadó, donde le pedirán perdón a las víctimas de la masacre de La Chinita, ocurrida el 24 de enero de 1994, que dejó 35 muertos.

Por Luisa Gómez*
      lufergo27@gmail.com
Red de Organizaciones de Víctimas de La Chinita  Fotografía: Luisa Gómez.

Red de Organizaciones de Víctimas de La Chinita
Fotografía: Luisa Gómez.

En la ceremonia pública estarán representantes de la red de organizaciones de víctimas y delegados del grupo guerrillero que vienen haciendo pedagogía de paz. Antes de la actividad pública, víctimas y voceros de la guerrilla tendrán una reunión privada.

Para Ciro Abadía, director de la Asociación de Víctimas de Antioquia, lo que se viene es importante. Según él, si se le apuesta a la paz habrá desarrollo en la región, las víctimas tendrán proyectos productivos que beneficiarán a las familias más desprotegidas, el dinero que se destinaba para la guerra se irá para los pequeños empresarios y campesinos y, finalmente, se haría una verdadera reparación.

Ciro y otros afectados estarán frente a frente con los representantes de las Farc. Allí les manifestarán que la Asociación de Víctimas de Antioquia (Asovima) está comprometidos con la paz del pueblo y que están trabajando duro para la reconciliación. “La paz no es de Santos ni de Uribe, sino del pueblo colombiano, y aunque las Farc en el pasado nos jodió estamos dispuestos a perdonar y a luchar por una mejor calidad de vida”, dice.

Luz Estela Flórez es una de las millones de víctimas que ha dejado el conflicto en Colombia durante más de 50 años de guerra.  “Mi esposo cayó en la masacre La Chinita. Lo mataron al igual que a otras dos personas en mi casa. Fue algo muy horrible lo que pasó. Él era buena persona, si hoy día estuviera vivo tendríamos una mejor calidad de vida. Esa noche le pegaron duro a mi hijo y menos mal no me lo mataron. Pero ya no tengo resentimientos hacia ellos, estoy dispuesta a perdonar, pero nunca a olvidar, eso es imposible y no quiero que eso les pase a otras personas”

Para Luz Estela la firma entre el gobierno y las Farc del Acuerdo General para la terminación del conflicto es el inicio del camino hacia una verdadera paz y reconciliación. Ella y otras víctimas demuestran que si  quienes perdieron todo desde la masacre pueden perdonar, otros también lo pueden hacer.

Óscar es un niño que no estuvo presente en la muerte de su abuelo. Sin embargo, ha vivido la tragedia en las historias de su madre, quien sufre por las secuelas que de niña le dejó el asesinato de su padre. Por eso, él acompaña día a día a su madre en las actividades que promueven la paz. “Mi mamá me habla mucho de mi abuelo, que era amistoso, nunca peleaba y sonreía mucho. Yo deseo conocerlo, pero como lo mataron pues ya no se puede. Por eso yo quiero que por fin se acabe la guerra para que no sufran más y también le ayudo a mi mamá con el mensaje del proceso de paz”.

Fotografía: Luisa Gómez

Fotografía: Luisa Gómez

Estas familias decidieron dejar el resentimiento atrás y se atreven a perdonar con el propósito de construir un futuro digno, con educación, vivienda y ayudas psicosociales que les permitan auto resarcir espiritualmente las heridas que les quedó de aquella noche de dolor y empezar a construir un camino hacia la paz. El mensaje de las víctimas es claro: no quieren más sangre, no quieren más violencia y no quieren más muertos. Ven en el proceso de paz una salida no solo a los actos de guerra sino también a su sufrimiento, porque desean dejar todo ese rencor y continuar luchando por la reconstrucción del tejido social y para que otras familias no vivan lo que a ellos les tocó vivir.

*Corresponsal De la Urbe Urabá