“Hemos cumplido a cabalidad con la licencia ambiental”: representante de Aures Bajo

Juan Carlos Mejía Osorio es el representante legal de la sociedad Aures Bajo, compañía que desarrolla y construye una pequeña central hidroeléctrica (PCH) sobre la cuenca del río Aures, en la vereda de Naranjal Abajo. En entrevista con De la Urbe, Mejía habla sobre el proyecto, sus ventajas, desventajas, dificultades, inconvenientes sociales y ambientales. Además, explica lo sucedido con la segunda carretera que la compañía construyó en la vereda Naranjal Abajo sin autorización de Cornare.

Fotografía: John Darío García Arias

Fotografía: John Darío García Arias

Julián Botero
Estudiante Comunicación Social – Periodismo
juliand.botero@udea.edu.co

¿Por qué le apostaron a este proyecto energético en el municipio de Sonsón, específicamente en la vereda Naranjal Abajo?

Los accionistas de nuestra compañía son inversionistas y familias que tienen sus negocios asentados en el departamento de Antioquia y, desde hace unos diez años, venían explorando la posibilidad de invertir en el sector de energía. Dentro de los muchos sitios analizados, Sonsón tiene una localización privilegiada porque el Oriente antioqueño es, después de la región del Chocó, la zona del país donde más pluviometría o lluvias hay. Eso indica que la medición de los caudales con los cuales se genera la energía hidroeléctrica es muy certera, brindándole seguridad a los proyectos. 

¿Cuál fue el proceso que la empresa llevó a cabo para solicitar la licencia ambiental?

Cuando alguien va a desarrollar un proyecto que requiere licencia ambiental, una PCH, por ejemplo, tiene que solicitar a la autoridad que está en la jurisdicción. En el caso nuestro, Cornare, un diagnóstico ambiental de alternativas, el cual le fija las posibilidades de desarrollo del proyecto a quien solicita la licencia. Hay unos términos de referencia que establece el Ministerio del Medio Ambiente para presentar los distintos estudios de impacto ambiental. Establecidos los estudios, la corporación ambiental da inicio al trámite y el particular hace los estudios, bien sea directamente o indirectamente contratando los diferentes análisis científicos de cada una de las materias. Después, en un documento base llamado Estudio de impacto ambiental, se presenta los resultados, y es la corporación quien ve o no la viabilidad del proyecto. Cuando ve la viabilidad, otorga la licencia con una serie de condicionamientos para el campo biótico, abiótico o socioeconómico de cómo se desarrollará el proyecto.

¿Qué alianzas, tanto internas como externas, apoyan a Aures Bajo en la construcción de esta hidroeléctrica?

Al interior de Aures Bajo, siempre se tuvieron dos premisas esenciales en este proyecto: que los beneficios del proyecto irradiaran directamente a la comunidad y que la mano de obra, en su gran mayoría, fuera de la misma zona. En este punto, hemos tenido dificultades porque la gran mayoría de habitantes de Naranjal Arriba y Abajo tiene una ocupación permanente; no hay una mayor tasa de desempleo. Eso nos generó mucha dificultad y hubo necesidad de traer gente de fuera del territorio para la realización de la obra porque los campesinos de la zona tenían mejores ingresos y ocupaciones que la participación en la construcción de la obra. En lo externo, como se trata de un proyecto que tiene un desarrollo tecnológico avanzado, nos implicó importar desde Europa los equipos electrohidráulicos y electromecánicos que generarán la energía, pues estos no se consiguen en Colombia.

¿Qué ventajas traerá esta PCH para Sonsón y la región?

La primera ventaja es que una comunidad muy pequeña se verá beneficiada con una carretera de muy buenas especificaciones de una longitud de 14 kilómetros. Eso es un avance extraordinario porque al proyecto la carretera solo le sirve durante su construcción; después de construida, queda para beneficio de la comunidad. Esto permitirá que la comunidad de las veredas Naranjal Abajo, Arriba y el Tigre se puedan beneficiar de ella.

Segundo, operando el proyecto hidroeléctrico, Aures Bajo será el primer defensor de la cuenca del río Aures porque como es generación de energía a base de agua, la PCH necesita que la cuenca esté protegida y, por lo tanto, será un abanderado en la protección del Páramo de Sonsón.

Tercer beneficio, los impuestos de industria y comercio y de trasferencias por generación de energía irán directamente al municipio y serán del orden del 7% del valor del presupuesto del municipio, ingreso adicional con el cual el municipio no contaba y que se traducirá en beneficios no solo para la comunidad del área de influencia, sino para todo el municipio. Una PCH es una obra de utilidad pública, es decir, una obra en beneficio de todo el país.

¿Cómo ha sido la relación de la empresa con los campesinos?

Desde el momento en que empezamos la construcción de la obra, decidimos que la relación con la comunidad iba a ser directa y, por lo tanto, todos los procesos que tiene la compañía son subcontratados: con la compañía que suministra los equipos electrohidráulicos, con la constructora de las obras civiles, con la constructora de la tubería, todo eso lo realizan terceros. Lo único de lo que la compañía no quiso desprenderse fue del manejo con la comunidad, el cual está bajo responsabilidad de personas vinculadas directamente con Aures. Para ello, tenemos una división de gestión social con personas contratadas directamente del municipio.

¿Usted considera que la empresa ha cumplido a cabalidad los requerimientos de la licencia ambiental?

Sí, nosotros hemos cumplido a cabalidad la licencia ambiental. Hemos tenido requerimientos, por supuesto, de la autoridad para que cumplamos unas u otras cosas. En ocasiones, Cornare ha considerado que no lo estamos haciendo bien o que lo podríamos hacer mejor; pero hasta ahora hemos cumplido a cabalidad con la licencia ambiental que nos fue otorgada.

En conversación con algunos campesinos, ellos manifiestan que, ante ciertas dificultades, la empresa no les brinda acompañamiento. ¿Qué puede decir al respecto?

Eso ha pasado porque cada campesino que hace un reclamo estima que su caso es más importante que el de otros campesinos y eso es normal. Pero la empresa tiene su orden y su metodología para atender las reclamaciones; entonces, para poder atenderlas todas las dividimos entre las que nosotros consideramos más urgentes de atender y las menos urgentes. Por su puesto, quien queda de segundo en el puesto de atención cree que lo están maltratando o no le están prestando atención, pero todas las reclamaciones se atienden y las tratamos de solucionar.

 Inicialmente, ustedes tenían una licencia para construir la carretera que de Naranjal Arriba conduce a Naranjal Abajo, pero luego abrieron otra carretera por el sector de Las Mercedes, la cual no estaba estipulada en la licencia ambiental. ¿Qué puede decir al respecto?

Es correcto. Esa carretera no estaba comprendida en la licencia ambiental. Nosotros debíamos bajar una maquinaria para empezar la construcción de casa de máquinas y el contratista estimó que, por el lado sur del proyecto, se podía acceder. Cuando fuimos a ver, encontramos que había un carreteable que bajaba casi hasta la finca Las Mercedes. La comunidad nos solicitó que rectificáramos esa vía, incluso eso fue en 2015, en la administración municipal anterior y el propio alcalde y su secretario de Planeación nos preguntaron si podíamos facilitar maquinaria para rectificar el carreteable de entrada a la finca de Las Mercedes. Nosotros les dijimos que sí y lo hicimos. Cornare nos dijo que esa vía no estaba dentro de la red terciaria del municipio; nosotros asumimos que sí estaba, y nos dijo que estábamos construyendo esa vía sin la correspondiente autorización, lo cual es cierto. En virtud de ello, Cornare viene adelantándonos un proceso sancionatorio y nosotros procedimos a solicitar la ampliación de la licencia ambiental para incluir ese carreteable dentro del proyecto de licenciamiento.

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