Odebrecht: un punto en el universo de la corrupción

La corrupción se carcome todos los niveles de la sociedad. Ni siquiera las entidades investigadoras de este delito se salvan de su influencia.

Odebrecht

Por María Claudia Ramírez, Laura Díaz y Camila Palacio

 

“La corrupción es imposible de desaparecer en su totalidad”, dice el doctor en derecho público Mario Montoya Brand. Pero como dijo el expresidente Julio César Turbay Ayala, se puede reducir a sus justas proporciones.

 

Los casos Odebrecht y Braskem

En diciembre de 2016, las compañías brasileras Odebrecht y Braskem se declararon culpables frente al Departamento de Justicia de Estados Unidos por el cargo de conspiración, debido a la violación de las disposiciones antisoborno de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Ambas empresas  (la  primera un conglomerado de construcción y la segunda una compañía petroquímica) también se enfrentaban a cargos en Suiza y Brasil. Finalmente aceptaron pagar al menos 3.5 billones de pesos, 10% para Estados Unidos, 10% para Suiza, y el 80% restante para Brasil, de acuerdo a un comunicado del Departamento de Justicia.

Gracias a las investigaciones de esta entidad se descubrió que Odebrecht pagó sobornos a funcionarios durante los últimos 20 años para conseguir beneficios en contrataciones públicas de 12 países: Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.

En Colombia, estos sobornos llevaron a investigar al senador Bernardo ‘Ñoño’ Elías Vidal, al senador Musa Besaile Fayad, al senador Antonio Guerra de la Espriella, al exsenador Otto Bula y al ex senador Plinio Olano. Según la Fiscalía General, ellos “han sido mencionados en las diligencias surtidas en la indagación como presuntos beneficiarios de estos pagos”.

De acuerdo a las cifras encontradas por el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Fiscalía colombiana, los sobornos pagados por Odebrecht en el país alcanzan la cifra de 84.105 millones de pesos.

Los casos de las compañías brasileras parecen un grano de arena en el vasto terreno de la corrupción en el mundo, como lo demuestran estas cifras.

 La corrupción es mundial

Además de Odebrecht, que ha salpicado ya a varios países de América, otros casos de corrupción descubiertos a nivel internacional son: Petrobras – Operação Lava Jato, FIFAgate, caso Nóos, Panama Papers, Vatileaks, entre otros.

  • Petrobras: a través de la Operação Lava Jato, la mayor investigación anti-corrupción de la historia del país realizada por la Policía Federal de Brasil, fue descubierta la red de corrupción que generó pérdidas a la empresa por más de US$ 2059 millones. Según pruebas recogidas por la Policía Federal, los contratos de la empresa también incluían grandes sumas de dineros que eran repartidas entre los dirigentes de la empresa y políticos locales que amparaban los negocios fraudulentos. El escándalo también afectó la popularidad de la Presidenta Dilma Roussef, quien presidió el Consejo de Administración de Petrobras durante los años investigados.

  • FIFAgate: la investigación judicial sobre el máximo órgano del fútbol mundial se dio a conocer en mayo de 2015. Autoridades suizas detuvieron a siete altos miembros de la FIFA en Zúrich por cargos de corrupción. Al tiempo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos continuó con sus investigaciones sobre lavado de dinero y fraude masivo en el interior de la FIFA. En el mismo año, Joseph Blatter anunció su renuncia a la presidencia de la organización y a partir de allí se abren procesos penales contra múltiples dirigentes y asociados de la FIFA. El escándalo salpica a personas en todas las confederaciones.

  • Panama Papers: en abril de 2016 fueron revelados 2.6 terabytes de información y documentos confidenciales de Mossak Fonseca, una firma de abogados con sede principal en Panamá. Los registros fueron revisados por un conjunto de 370 periodistas. Los datos revelaron actividades irregulares en numerosas cuentas bancarias y sociedades offshore registradas en paraísos fiscales. Numerosos políticos, futbolistas, empresarios, artistas, narcotraficantes y hasta reyes se vieron implicados en este escándalo que aún continúa revelando nuevos casos de corrupción.

 El fiscal de la corrupción

Desde 1995, la organización no gubernamental Transparencia Internacional publica cada año el Índice de Percepción de Corrupción (IPC). El IPC es una medida utilizada para evaluar la corrupción en los países analizados. La organización consta de 100 delegaciones y está presente en más de 70 países. Su sede principal está en Berlín, Alemania.

Al igual que el índice de corrupción del Banco Mundial, el IPC ha sido criticado porque, se dice, sus indicadores son poco ajustados a la realidad. Las razones son diversas: la legislación de cada país es diferente en cuanto al tema, las encuestas de clasificación realizadas por terceros son poco confiables y, por supuesto, la dificultad para obtener información sobre este delito.

Aun así, el IPC es una de las herramientas más efectivas para poner el tema de la corrupción en la agenda mundial. Transparencia Internacional trabaja “junto con gobiernos, empresas y ciudadanos para detener el abuso de poder, el soborno y los tratos secretos.”

En el Índice de Percepción de Corrupción, Transparencia Internacional evalúa la corrupción y clasifica los países en un ranking de 176 puestos. Este es el ranking de 2016 publicado por el IPC. El puesto 1 es el de menor índice de corrupción y el 176 el de mayor. Colombia ocupa el puesto 90.

Dinamarca y Nueva Zelanda son los países menos corruptos, mientras en el lado opuesto del ranking se encuentran Somalia y Sudán del Sur. Es posible observar que los países que aparecen con menos corrupción suelen ser territorios con gobiernos y economías estables, mientras los países corruptos están azotados por la guerra y tiene gobiernos sumamente inestables o autoritarios.  Hay otros casos  de países que no concuerda su IPC con la imagen internacional que se tiene de éstos.

La corrupción en América

La corrupción continúa acaparando los principales titulares en América. Los casos van desde actos de corrupción que involucran a un país individualmente como Petrobras, hasta casos que enlodan a toda la región y el mundo como Odebrecht y Panamá Papers.  Estos casos tan famosos y otros actos de corrupción sostienen la brecha de inequidad y frenan la expansión económica del continente, especialmente de los países en vía de desarrollo, según el Fondo Monetario Internacional.

En el IPC 2016, Venezuela, Haití, Nicaragua y  Guatemala vuelven a aparecer como los países más corruptos de la región, ubicándose en los puestos 166, 159, 145 y 136 respectivamente. Estos países, en la actualidad, atraviesan por una enorme inestabilidad económica y política. Además, presentan altos índices de desplazamientos debido a la violencia, a la falta de servicios básicos y oportunidades económicas.

Por el contrario, Canadá, Estados Unidos, Uruguay y Bahamas son considerados como los países del continente con un menor índice de corrupción. Están en los puestos 9, 18, 21 y 24, respectivamente. Los cuatro tienen un crecimiento económico superior a la media regional.

La corrupción en Colombia

El dinero que la corrupción le roba anualmente al país podría ser destinado para construir escuelas, hospitales, carreteras, mejorar la calidad de vida de niños y ancianos. Por ello, “la corrupción es un delito muy peligroso que le hace daño al bien común”, dice Juan David Giraldo Rojas, profesor de la Universidad de Medellín e investigador criminal.

Este gráfico muestra el comportamiento de Colombia en el Índice de Percepción de Corrupción durante los últimos siete años.

Esta información, a pesar de ser aceptada en el ámbito internacional, no presenta un índice de corrupción real. “La mayoría de los estudios sobre corrupción llevados a cabo en el país son de Transparencia Internacional. Pero allí está el problema porque es sobre percepción de corrupción, no sobre los números reales de corrupción. La realidad de corrupción la tienen un poco más las entidades investigadoras de corrupción, que de por sí son corruptas, entonces ya existe una distorsión”, dice Mario Montoya Brand, doctor en derecho público y jefe del Área de Derecho Público de la universidad Eafit.

Corruptos Odebrecht en Colombia

 

Los dineros robados

Cada año, la corrupción le roba $50 billones a los colombianos: Contralor General de la República.

El escándalo Odebrecht tocó a miembros del Congreso, a funcionarios del Gobierno del  actual y anterior, y hasta empresarios aparecen en la lista de implicados en casos de corrupción en el país. Y es que, según el Contralor General de la República, Edgardo Maya Villazón, los corruptos se roban unos 50 billones de pesos de los presupuestos nacionales, regionales y municipales: “Nosotros tenemos unos cálculos de entre 40 y 50 billones de pesos que se apropian los corruptos de todos los presupuestos nacionales, departamentales y municipales”, según ha dicho Maya.

A finales de 2016, el tema era La Refinería de Cartagena que le costó al Estado un poco más de US$8.000 millones, cuando el presupuesto inicial era US$4000 millones. Antes de eso era Saludcoop, la plata del IVA que recobraron ilegalmente. Y recientemente la noticia fue la planta de etanol de Ecopetrol, que empezó costando US$138 millones, pero que pese a los incumplimientos del contratista -la firma española Isolux-, tuvo adiciones por US$612 millones, según denunció el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La corrupción ha permeado profundamente la sociedad, según Mario Montoya Brand, de la universidad Eafit. Montoya recuerda un ejemplo que Claudia López, senadora y candidata a la presidencia para el 2018:

“Es completamente notorio para la familia de un tipo corrupto, que es congresista y se gana 30 millones de pesos. Si este tipo le dice a la esposa ‘acabo de comprar una finca de 5 mil millones, un avión privado, una camioneta de 700 millones de pesos’, la señora cómo le va a decir ‘sí mi amor, eso es obtenido legalmente’. Ese silencio familiar, el hecho de que alguien no diga ‘no, no lo acepto’, lo que demuestra es que la corrupción es aceptada como un mal menor”.

Además, la corrupción es un crimen de cálculo, de acuerdo con Giraldo Rojas, ya que el “corrupto” hace un análisis de costo/beneficio en el que tiene en cuenta cuánto dinero necesita para obtener beneficios al devolver una pequeña parte de lo robado, para pagar un abogado, para comprar a los jueces, magistrados, fiscales, investigadores. De esta forma se libran de la condena o pagan pocos años de cárcel viviendo con los lujos que pueden comprar con el dinero hurtado.

También, según Giraldo, hay un perfil que se repite en los personajes imputados con cargos de corrupción, que él encontró haciendo un muestreo desde Chile hasta México en su estudio “Aspectos psicosociales y jurídicos de riesgo asociados a la corrupción política latinoamericana”. Allí se encontró que todos los sujetos eran graduados de las mejores universidades de sus distintos países; venían de familias con poder y dinero; ocupaban algún tipo de cargo alto, generalmente público; y eran personas que, aunque inteligentes, les interesaba más el bienestar personal que el de cualquier otra persona, incluidos los miembros de sus familias.

Estos son algunos de los casos de corrupción más sonados en Colombia.

Corrupción por departamentos

El Índice de Transparencia de las Entidades Públicas (2015 – 2016), realizado por Transparencia por Colombia, señaló que ninguno de los departamentos del país fue clasificado en un nivel “bajo” de riesgo de corrupción. En su mayoría, las entidades del Estado, como las gobernaciones y alcaldías, fueron clasificadas en un riesgo de corrupción “alto” y “muy alto”.

Antioquia, Meta y Santander son los departamentos con mejor clasificación, con un riesgo “moderado”; mientras Chocó, La Guajira y Guainía presentan un riesgo de corrupción “muy alto”.  De igual forma, las alcaldías con menor riesgo son las de Pasto, Pereira y Barranquilla, al contrario de las alcaldías de Puerto Carreño, Santa Marta y Mitú.

Planes anticorrupción

En Colombia existe el Plan Anticorrupción y Atención al Ciudadano de acuerdo a lo establecido en la Ley 1474 de 2011, la cual en el artículo 73 dice:

“Cada entidad del orden nacional, departamental y municipal deberá elaborar anualmente una estrategia de lucha contra la corrupción y de atención al ciudadano”. Dicha estrategia contemplará, entre otras cosas, el mapa de riesgos de corrupción en la respectiva entidad, las medidas concretas para mitigar esos riesgos, las estrategias anti trámites y los mecanismos para mejorar la atención al ciudadano.

Con el Plan se busca mitigar el fenómeno de corrupción que se está tomando el país. Para ello, se crearon cinco grandes componentes:

1) Mapa de riesgos de corrupción y las medidas para mitigarlos: el mapa se debe hacer con información de procesos existentes, ajustando la metodología a los lineamientos definidos en el documento Estrategias para la Construcción del Plan Anticorrupción y de Atención al Ciudadano, según El Departamento Nacional de Planeación.

2) Racionalización de trámites: este componente reúne las acciones para racionalizar trámites de la Entidad, buscando mejorar la eficiencia y eficacia de los trámites identificados a partir de la estandarización de procedimientos como mecanismo de simplificación de los mismos…, según El Departamento Nacional de Planeación.

3) Rendición de cuentas: busca afianzar la relación Estado – Ciudadano, mediante la presentación y explicación de los resultados de la gestión de la Entidad a la ciudadanía, otras entidades y entes de control, según El Departamento Nacional de Planeación.

4) Mecanismos para mejorar la atención al ciudadano: establece los lineamientos, parámetros, métodos y acciones tendientes a mejorar la calidad y accesibilidad de la ciudadanía, a los servicios que presta el Departamento Nacional de Planeación.

5) Participación Ciudadana: reúne los mecanismos de participación ciudadana y rendición de cuentas, a través de los cuales el Departamento Nacional de Planeación genera un diálogo permanente con la ciudadanía, según El Departamento Nacional de Planeación.

Sin embargo, Mario Montoya Brand cree que el sistema de sanción penal (la cárcel) ya no funciona porque esta no les genera temor a los corruptos. Él y Juan David Giraldo Rojas coinciden en que el mejor mecanismo de lucha anticorrupción es la creación de una cultura que le enseñe a la gente a pensar en el bien común, a cómo cuidar del otro mientras se cuida uno mismo.

“El corrupto no le ve la cara al niño sin escuela, a la señora enferma, al viejito que se va a morir de hambre, al campesino que no puede trabajar porque no hay carretera para mover su producción, al profesor que se quedó sin trabajo. Entonces eso no activa su vergüenza, ni su culpabilidad”, dice Giraldo.

Entonce si se le enseña a las personas desde un principio a preocuparse por los otros, no necesitará ver los rostros de estas personas para hacer lo moralmente correcto.