Julio César Osorio, maestro de la guitarra

Este músico es docente del Instituto Tecnológico Metropolitano y hace parte de la banda Tres de Corazón. Quiere hacer un doctorado y grabar un disco como solista.

Julio César Osorio. Foto: Archivo personal Julio César Osorio.

Julio César Osorio. Foto: Archivo personal Julio César Osorio.

Daniela Sánchez Romero - daniela.sanchezr@udea.edu.co

La primera impresión que se tiene cuando uno se halla ante Julio César Osorio —docente y músico—, es la de un hombre autoritario, serio, algo intimidante por esos ojos grandes, con los que mira fijamente a su interlocutor. Su pinta, en cambio, es más desenfadada: acostumbra vestir camisas de manga corta, de cuadros, jeans clásicos y tenis deportivos.

Tiene 39 años, es profesor de producción musical de tiempo completo en el Instituto Tecnológico Metropolitano y de guitarra en la academia Yamaha Musical. Es reconocido por ser el guitarrista de la banda de punk rock Tres de Corazón. Dicen sus estudiantes que, después de esa primera impresión seria, da paso a una simpatía natural.

“Yo empecé en la música desde muy niño”, cuenta, sentado en uno de los jardines del ITM, sede Floresta. “En primaria, había un profesor que llegaba a la clase haciendo ritmo, nos ponía a hacer redondas, negras, y a mí me parecía algo divertido; pero todavía no tenía la inclinación”.

Desde pequeño estuvo rodeado de música, pues sus dos abuelos eran guitarristas. En la adolescencia, quiso estudiar guitarra y empezó a pedirles prestadas partituras a sus compañeros. “Todo muy empírico”, dice, pues en su familia le repetían constantemente: “De la música no se vive, Julio” y a él se le fue grabando esa idea en la cabeza: “Ellos creían que el músico es ese personaje que se va a parar en la 70 a esperar que lo contraten, así de incultos somos y así de alto es el desconocimiento de nuestra cultura musical. Pero resulta que sí hay una carrera que se llama Música y que es tan importante y difícil como cualquiera”.

—Entre tantos géneros, ¿por qué el rock?

—A mis hermanos y a mí nos criaron con música de ‘plancha’ y salsa, que escuchaba mi mamá; recuerdo la salsa vieja, la salsa ‘valija’: Gitana, ¡Oh, qué será!, esa música me parecía maravillosa. Entre el paso de la emisora de salsa y de plancha había una como rockera y que, de hecho, me chocaba bastante y me sonaba horrible. “¡Ahg! Estos rockeros malucos”, decía yo. Un día me llamó mi hermano y me dijo que pusiera Veracruz Estéreo, la puse y estaba sonando una canción de Air Supply que se llama Lonely is the night; la primera vez que la escuché me pareció muy bonita porque tenía todo el espíritu de la plancha, pero con una voz supersónica, un tenor tremendo. Luego, salió Bon Jovi con Living on a prayer y fue la primera canción rockera que me gustó. De ahí,el rock and roll absorbió mi vida.

A pesar de su amor por la música, Julio estaba seguro de que no podía estudiarla en una universidad. Entonces, aprovechó su otro amor, la electricidad: siendo niño, desarmaba VHS, grabadoras y cuanto aparato había en la casa. Al terminar el bachillerato, se presentó a Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Antioquia. Comenzó sus estudios, pero en el segundo semestre se encontró con algunos amigos guitarristas que estudiaban música en la Universidad. Ellos le contaron  las posibilidades laborales que podía tener estudiando un pregrado en Música, no siendo un músico por hobbie. Lo pensó y decidió cambiarse.

—¿Qué dijeron tus papás cuando se enteraron?

—Fue un día difícil, pegaron el grito en el cielo; pero mi papá me dijo lo siguiente: “Vea, mijo, yo solo espero que usted, independientemente de la profesión que escoja, no vaya a ser mediocre; en lo que  se vaya a meter, busque ser el mejor”.

En 2003, Julio se graduó como Maestro en Guitarra, con un concierto en que interpretó Suite N° 4, de J.S. Bach, Suite española, de I. Albéniz, y Suite colombiana No.1, de Gentil Montaña. La presentación duró más de una hora y aún guarda como un tesoro el videocasete.

—¿Cómo te convertiste en docente?

—La docencia apareció cuando era un adolescente: yo tocaba guitarra eléctrica, la gente me veía y querían que les diera clase; pero tomó forma mientras fui estudiante de pregrado en una vacante en el Departamento de Extensión y comencé a enseñar guitarra clásica, en 1998. Me gustaba porque veía gente que disfrutaba la música de una manera parecida a la mía; esa felicidad que le puedo transmitir a través del conocimiento, me parece muy bonita. Fui profesor cuatro años en la Universidad, después renuncié porque me contrató Yamaha Musical, donde todavía estoy trabajando; regresé a la Universidad  como docente en el pregrado y preparatorio hasta el 2009, cuando el ITM me propuso ser docente de tiempo completo.

¿Y el rockero? Como Maestro en guitarra clásica, Julio pudo explorar su faceta de rockero y de docente. Y a través de la guitarra eléctrica,  encontró los escenarios.

—¿Cómo llegaste a ser parte de Tres de Corazón?

—Yo conocía a Pipe [Felipe Muñoz, baterista] desde hace años, pues tocamos juntos en tarima y nos gustaba mucho el heavy metal. En el 2006, después de que Tres de Corazón dio un concierto con Juanes en la calle San Juan de Medellín, Juanes invitó a la banda a hacer una producción de un nuevo disco con Universal Music. La banda eligió grabar en un estudio famoso en Monterrey, México, pero la condición de Juanes era que debían tener un cuarto integrante, así fuera como músico invitado. Entonces, Pipe pensó en mí, sabía de mis habilidades en el rock y mis conocimientos académicos. Ellos esperaban un ‘man nerd’ y llegó otro rockero con la misma energía; desde ese primer día, hubo muy buen acople con el grupo y ya llevo diez años con ellos.

—Es sabido que el público es quien acepta o rechaza los nuevos integrantes de una banda, ¿qué tal fue ese recibimiento?

Fue muy bonito, recuerdo que en el primer concierto muchas personas tenían pancartas. Una decía: “Sebas sos Corazón”; otra: “Pipe sos motivación”;  y la que yo vi: “Julio sos bienvenido”. Sentí que ya la gente me había abierto su corazón.

Tres de Corazón ha sido una banda de triunfos: ganó un Premio Shock en la categoría Mejor Artista Nacional 2007 y mención especial a Mejor Video en el festival Bogoshorts en 2014 con “Dame una alegría”; es reconocida en el gremio rockero de Colombia por canciones como “Qué se yo” y “Por siempre” . En 2015,  crearon la Corporación Cultural Tres de Corazón y trabajan por el fortalecimiento del arte musical en temas como organización de eventos, producción y grabación, entre otros.

“La canción más importante ha sido la que sacamos para el mundial de fútbol  2014 —dice Julio— Colombia adoptó la canción como oficial: la coreaban, la repetían y hasta los jugadores de la Selección se la sabían. El día que llegaron los jugadores a Bogotá, se me acercó Ibarbo y me dijo que iba a cantar conmigo en tarima, yo le dije que no se la sabía y él comenzó a cantarla. Fue un momento bonito porque es muy valioso saber que tu trabajo inspira a esas personas que muchos consideran héroes”.

Hace un par de años, Julio terminó una maestría en Dirección Estratégica en la Universidad Internacional Iberoamericana de Puerto Rico. Y ahora piensa en la posibilidad de un doctorado.

—¿Qué planes hay a futuro?

—Hay planes inmediatos, los quince años de Tres de Corazón: vamos a sacar un disco doble que implica mucho trabajo de grabación, arreglos y composición. Otro objetivo que tengo es seguir visitando el NAMM Show, que es la exposición más grande del mundo de marcas de música,  instrumentos y  software. En enero tuve la oportunidad de estar en Anaheim, California, donde se realiza y se tiene la posibilidad de aprender acerca de nuevas tecnologías y compartir con artistas de gran renombre internacional.

Desde las aulas del ITM, Julio continúa demostrándole al mundo que la música mueve corazones, mueve pasiones y mueve vidas. Dentro de sus sueños, también está la grabación de un disco como solista: “Quiero publicarlo. Sé que no se venderá mucho, posiblemente solo mis tíos lo compren, porque es un disco de una música que no es nada comercial, pero ojalá lo pueda sacar este año”.

Se ríe. Toma agua. Mira su reloj. Ya es hora de entrar a clase.