Voces de la paz: cese al fuego entre Gobierno y ELN

El primero de octubre, el Gobierno y el ELN dieron un paso firme en la búsqueda de la paz. Por primera vez en 53 años de conflicto se produjo un alto en las acciones bélicas.

Mesa de Quito: Juan Camilo Restrepo Salazar, vocero del gobierno colombiano; María Fernanda Espinosa, canciller de Ecuador; y "Pablo Beltrán", jefe del equipo negociador del ELN, en el acto de firma de cese al fuego. La firma se concretó el 4 de septiembre.  Fotografía: Presidencia de la República.

Mesa de Quito: Juan Camilo Restrepo Salazar, vocero del gobierno colombiano; María Fernanda Espinosa, canciller de Ecuador; y “Pablo Beltrán”, jefe del equipo negociador del ELN, en el acto de firma de cese al fuego. La firma se concretó el 4 de septiembre.
Fotografía: Presidencia de la República.

Juan Arturo Gómez Tobón
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
atgoz@hotmail.com

Para Juan Camilo Restrepo, jefe de la comisión negociadora del Gobierno, el cese al fuego y de hostilidades que se inició a comienzos de mes con el ELN significa un comienzo, no un final: “Este es un primer esfuerzo para ir creando confianza, desarmando los espíritus, silenciando los fusiles y montando una serie de medidas humanitarias a las cuales se han comprometido las dos partes en este cese al fuego”, afirma.

Durante estos cien días, de parte del ELN, no debe haber secuestros a ciudadanos, ni extranjeros ni nacionales, ni atentados en contra de la infraestructura del país ni reclutamiento de menores, y no debe haber instalación de artefactos antipersonales que pongan en peligro a la sociedad civil. Por su parte, el Gobierno se comprometió a fortalecer el sistema de alertas tempranas para proteger mejor a los líderes sociales, a adelantar un programa de carácter humanitario para aliviar la condición de los reclusos del ELN y a poner en marcha el sistema de las audiencias, que constituyen el primer paso para el desarrollo del punto número uno de la agenda convenida en marzo de 2016.

Dicho punto especifica la participación de la sociedad en la construcción de la paz. Según Restrepo y Pablo Beltrán, delegado del ELN, en un comunicado conjunto del 13 de octubre, las audiencias se harán en todo el territorio nacional entre el 30 de octubre y el 13 de noviembre y en estas “las delegaciones conocerán desde diversos sectores y organizaciones, experiencias y propuestas sobre los mecanismos y formas de participación que enriquezcan la discusión de dicho punto en la Mesa de Diálogos”.

“Estoy aburrido de esta guerra de porquería”

Diego Galvis es su seudónimo en la guerrilla. Ingresó al ELN a los diecisiete años, realizó estudios de Derecho y Ciencias Políticas que no concluyó y es cofundador de la cadena radial del ELN, Radio Nacional Patria Libre (Ranpal). Además de diseñar, junto a un colectivo de insurgentes, la política comunicacional y la estrategia para Redes Sociales Virtuales del ELN, Galvis afirma haber participado en el diseño de la propuesta pedagógica y de comunicación que el ELN presentó en la Mesa de Quito para trabajar de manera conjunta con el Gobierno.

"Diego Galvis", miembro del ELN.  Fotografía: Cortesía.

“Diego Galvis”, miembro del ELN.
Fotografía: Cortesía.

Después de vivir 31 años en medio de la guerra, esta es su posición con respecto a los diálogos: “Yo, en verdad, sí estoy cansado de ver cómo mueren millones de colombianos en esta guerra de porquería, pero no renunciaré a luchar hasta no ver transformaciones. El ELN desde el inicio de la fase exploratoria, la que no era pública, planteó un cese al fuego bilateral. Un cese al fuego que en últimas beneficia al pueblo colombiano, a las familias que tienen hijos policías, hijos militares, líderes sociales, y a nosotros que somos también hijos del pueblo. Este cese representa para nosotros la oportunidad de formarnos políticamente, dedicar nuestro tiempo a otras cosas que nos gustan como la música y la pintura, compartir con la gente del pueblo en las zonas donde nos movemos. Significa esa alegría inmensa de que el Gobierno va a detener esa agresión contra el movimiento social, contra los líderes sociales, va a parar esa masacre que viene cometiéndose. Yo estoy tan cansado como los millones de colombianos que hemos padecido esta guerra. En mi caso, tengo más de diez años sin ver a mis hijos. Cada vez que pienso en lo terrible de esta guerra, en lo inhumana, en los niveles de degradación a que hemos llegado, ver por ejemplo cómo policías han asesinado campesinos por solicitar la sustitución de cultivos, me da ganas de llorar. Eso se debe a la forma como han trabajado en todos los bandos el odio hacia el contrincante y eso hace que uno como combatiente eleno se cuestione.”.

“Una oportunidad para que la gente pueda volver a su territorio”

Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, obispo de Apartadó, será el encargado de hacer la veeduría al cese al fuego y de hostilidades en los once municipios del Urabá antioqueño y gran parte del departamento del Chocó. Torres Marín es licenciado en Teología Dogmática de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, estudió Filosofía en la Universidad Católica de Oriente y especialización en Alta Gerencia en la Universidad de Medellín.

Monseñor Hugo Torres, obispo de Apartadó. Fotografía: Bertha Durango Benítez.

Monseñor Hugo Torres, obispo de Apartadó.
Fotografía: Bertha Durango Benítez.

“Estamos muy contentos con este cese al fuego entre los elenos y el Gobierno. Primero, porque el mensaje del Papa va calando en la mente de los colombianos, en la mentalidad del Gobierno y de estos grupos al margen de la ley. El Papa decía muy claro: “Todos somos pecadores, todos somos vulnerables, todos tenemos errores y todos estamos llamados a dar el paso de unas situaciones de violencia a una Colombia en paz, ojalá permanente”. Para las comunidades del Bajo Atrato donde antes no había presencia del ELN, territorio que históricamente había sido dominado por las Farc, no solo es una buena noticia, es una especie de manto de tranquilidad. Aunque el miedo siga presente por los enfrentamientos entre los paramilitares y los elenos. En la visita que hicimos al Truandó encontramos cuatro veredas completamente abandonadas, como si de la noche a la mañana todos se hubieran ido. Estas personas esperan poder retornar, continuar con su vida campesina, porque hoy esos campesinos viven en el casco urbano en medio de pobreza y de muchas limitaciones. Nosotros vemos en este cese al fuego una oportunidad de que la gente pueda volver a su territorio. Yo invito al Gobierno a mantener esta puerta abierta del diálogo y de la negociación por encima de las dificultades que se puedan presentar e invito al ELN a que cumpla las exigencias de ese cese al fuego bilateral, pero muy especialmente que no siga involucrando a los jóvenes en los combates, que los dejen ser jóvenes y que las familias tengan un punto más para creer que la paz sí es posible”.

“Pedimos urgente la paz”

Ernesto Ramírez es un líder afro del municipio de Riosucio, Chocó, y de la Asociación de Consejos Comunitarios del Bajo Atrato (Ascoba). Desde la salida de las Farc del Bajo Atrato, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o Clan del Golfo han tenido fuertes enfrentamientos por el control de este territorio. Recientemente, las comunidades indígenas de Juin Duur, Quiparadó, Marcial y Pichindé y las comunidades afro de El Limón y Platanillo quedaron en medio del fuego cruzado entre estos grupos ilegales, y sus tierras están plagadas de minas antipersona. Una de esas minas le costó la vida en agosto pasado a la indígena Ana María Mepaquito.

Ernesto Ramírez, líder de comunidades negras de Riosucio, Chocó.  Fotografía: Cortesía Ernesto Ramírez.

Ernesto Ramírez, líder de comunidades negras de Riosucio, Chocó.
Fotografía: Cortesía Ernesto Ramírez.

Ramírez opina: “Para la comunidad, este cese al fuego significa un respiro. Esto nos permite tener un mínimo de tranquilidad y poder adelantar nuestros proyectos de vida. Pero no podemos olvidar que, aunque se silencien estos fusiles, hay otros actores armados en muestro territorio que no han hecho acuerdos con el Gobierno, no han hecho acuerdos con el ELN y estamos seguros de que la confrontación armada va a continuar. Lo que pedimos, como comunidad, es que el Gobierno llame a estos grupos. ¿Bajo qué medidas o pretensiones? No sabemos cuáles puedan ser, pero que nos brinden la paz que estamos anhelando en nuestro territorio, que nuestros hijos puedan salir con la plena libertad a educarse, que nuestros campesinos puedan salir a trabajar sin el temor a ser objeto de un cruce de disparos entre los diferentes actores armados; pedimos urgente la paz. Nuestros líderes ya no soportan el señalamiento de uno u otro actor armado. Apoyamos el cese al fuego y pedimos que la paz plena se materialice”.

“La violencia no sirve para avanzar en la agenda política”

Jorge Alberto Restrepo es el director del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto, Cerac. Doctor en Economía de la Escuela Royal Holloway de la Universidad de Londres, con maestría en la Universidad de Cambridge, se ha especializado en el análisis de los conflictos armados, violencia, bandas criminales y su impacto en el desarrollo de los países.

Jorge Alberto Restrepo, director del Cerac.  Fotografía: Cortesía.

Jorge Alberto Restrepo, director del Cerac.
Fotografía: Cortesía.

“Este cese al fuego bilateral es una oportunidad para muchas cosas: para que avance por fin ese proceso de negociación, por ejemplo, y lograr acuerdos en la agenda. Pero también es una oportunidad para demostrarle al ELN el rechazo que hace toda la sociedad colombiana a sus acciones de fuerza, a las acciones violentas, porque el ELN no está ganando nada con la escalada que desde hace tres años le impuso al conflicto. No ganó nada en términos de esa agenda de negociación, en términos políticos y tampoco en términos militares; por el contrario, perdió legitimidad, la poca legitimidad que tenía su lucha, pues no es una lucha de resistencia, es una lucha que afecta los derechos de las personas y tremendamente a las comunidades. Es una guerrilla cada vez más radicalizada, cercana al fundamentalismo. Este cese bilateral es la oportunidad de demostrar que la violencia no sirve para avanzar en esa agenda política.

“Hasta ahora, soy bastante optimista sobre el resultado que se ha visto en términos de la capacidad de comando y control del ELN, que ha logrado consolidarse desde febrero cuando se iniciaron las conversaciones. Pero soy bastante pesimista en términos de que se pueda alcanzar un acuerdo rápido con esa guerrilla para que deje las armas y se acabe el conflicto; en esa medida veo que falta mucho camino por recorrer y debemos prepararnos porque el proceso puede ser afectado por el proceso electoral que viene en mayo”.

Según el Cerac, desde el inicio de la fase pública de los diálogos con el ELN se han reducido las acciones ofensivas y combates de un 42,8 por ciento a un 28,8 ciento con respecto al mismo periodo de 2016. Por otro lado, la reducción de pérdidas de vidas en ambos lados ha sido más significativa: pasó de 68,6 por ciento a un 60,7 por ciento.