Pareja abierta, o cómo ser infiel durante treinta años

Hace tres décadas nació una obra de teatro sin mayores pretensiones. Sin embargo, en la actualidad aún conserva la gracia de sus inicios.

Vicky Salazar y Gustavo Gómez, actores de la obra Pareja abierta casi de par en par. Ambos son egresados de la escuela de Artes escénicas de la Universidad de Antioquia.  Fotografía: Hugo Alexander Villegas

Vicky Salazar y Gustavo Gómez, actores de la obra Pareja abierta casi de par en par. Ambos son egresados de la escuela de Artes escénicas de la Universidad de Antioquia.
Fotografía: Hugo Alexander Villegas

Juan Manuel Valencia
Estudiante de Periodismo
jmanuel.valencia@udea.edu.co

Hace treinta años, puede alguien decir, nacieron muchas cosas memorables. Y ese alguien no estaría equivocado. En 1987 se emitió por primera vez en la televisión estadounidense El show de Tracey Ullman, un programa semanal presentado por la comediante del mismo nombre basado en sketches cómicos. Fue la primera serie de la cadena FOX y fue allí donde la gente conoció a la familia Simpson, que debutó en una serie de cortos dentro del show antes de tener su propio programa. Hace treinta años, además, la banda de hard rock Guns n’ Roses debutó con su icónico Appetite for destruction, el álbum debut más vendido de la historia del rock.

En Medellín también estábamos preocupados por crear nuestras propias cosas memorables para mostrar al mundo. Tal vez con esa idea en mente fue que hace treinta años se celebró la primera ceremonia de los premios Hétores, un evento universitario que galardona parodias de películas, series y comerciales de televisión; y a los que le debemos nuestros propios clásicos como Rápido y Ocioso (parodia de Rápido y Furioso) o Poya (parodia de Troya).

Quién sabe si todas esas cosas memorables que nacieron hace treinta años se pensaron memorables desde un principio. Quién sabe si Matt Groening, creador de Los Simpson, pensó alguna vez que su show se convertiría en uno de los más influyentes de la historia de la televisión. Sin embargo, este artículo no es para hablar de él ni de su popular familia, sino de otra cosa memorable nacida hace treinta años. Una obra de teatro que, a decir de su protagonista, nació “sin pretensiones” y que a diferencia de la familia amarilla, aún conserva la gracia de sus inicios.

Cuatro maridos y seis matrimonios

Pío: “La fidelidad es un concepto civilizado e indigno. El ideal de pareja cerrada, de familia, está ligado al mantenimiento del patriarcado, a la defensa de grandes intereses económicos que están objetivamente interesados en evitar que ese núcleo caduco evolucione hacia soluciones renovadoras, más acordes con nuestros tiempos y con las necesidades sociopolíticas actuales. En resumen, lo que no hay manera de hacerte entender es que se puede estar perfectamente casado y tener una relación con otra o con varias mujeres. Lo importante es que siga habiendo entre nosotros una relación de amistad, de afecto y, sobre todo, de respeto”.

Antonia: “¡Vaya discurso! Absolutamente genial. ¿Se te ha ocurrido a ti solo o has tenido que convocar una asamblea de maridos modernos?”.

Pareja abierta casi de par en par es una obra de teatro que nació en la Universidad de Antioquia. Producto de un extenso paro que, a su vez, fue producto del agitado clima político y social que vivía la universidad en 1987. Tan solo entre julio y diciembre de ese año fueron asesinadas diecisiete personas vinculadas a la U. de A., pero este artículo tampoco es para hablar de la violencia de ese tiempo.

Vicky Salazar y José Fernando Quintero (QEPD), primer marido de Antonia, por los días del estreno en 1987.  Fotografia: Jorge Iván Suárez

Vicky Salazar y José Fernando Quintero (QEPD), primer marido de Antonia, por los días del estreno en 1987.
Fotografia: Jorge Iván Suárez

En los cierres de la Universidad, Gilberto Martínez, quien era profesor de Cardiología y de teatro, convocó a dos de sus estudiantes del pregrado de Artes Escénicas, que investigaron y ensayaron religiosamente. El 26 de noviembre del 87 se estrenó la obra en el teatro Matacandelas, dirigida por él y protagonizada por Vicky Salazar y José Fernando Quintero, el primer marido.

“Esta obra ha tenido cuatro maridos y seis matrimonios”, dice Vicky, la actriz que lleva interpretando el papel de Antonia treinta años. Cuatro maridos, seis matrimonios “y una sola Vicky verdadera”, añade Gustavo, el segundo marido, quien ingresó a la obra en el noventa. Además de ser el segundo, Gustavo también ha sido el cuarto y el sexto marido. Dos actores más han interpretado el papel de Pío —Juan Fernando Quintero y Eduardo Cárdenas—, pero solo Gustavo ha estado yendo y viniendo intermitentemente. Sus periodos en la obra suman más de veinte años; es el marido actual y el último, según Vicky.

Según Vicky, “siempre que se iba un marido decíamos: ‘ya Pareja cumplió su ciclo, dejemos hasta aquí’, y siempre resultaba una gira. ¿Cómo perdíamos la oportunidad?”. Es una obra que se ha presentado por casi toda Colombia, estuvo en el primer Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá, que se realizó en el 88, además de en múltiples festivales nacionales e internacionales.

Mandar al espectador clavado para su casa

Decía Molière, el dramaturgo francés, que “con la tragedia te involucras, lloras y por fin duermes relajado, porque el discurso político pasa sobre ti como agua sobre el cristal. Mientras que para reírse hace falta inteligencia, agudeza. En la carcajada se te abre la boca, pero también el cerebro, y en el cerebro se te clavan los clavos de la razón”.

De esta idea parte Gilberto Martínez para realizar el montaje de Pareja abierta. También ayudó a sus actores con la creación de sus personajes. “Gilberto —dice Vicky— siempre partía de un trabajo cotidiano y natural. Él arrancaba desde el rol, cuando uno está asumiendo una situación en determinado momento: ‘Vicky, es usted en esta situación, donde descubre que la persona con la que está saliendo, le monta los cachos. ¿Cómo puede reaccionar?’”.

Con esta obra, el director quería abordar la pregunta por la relación de pareja y la infidelidad. A través de la risa las personas comprenden que la dinámica de Pío y Antonia es común, universal. Reírse, pero “irse clavado de puertas para afuera”, porque luego el espectador se entera de que la obra no da una respuesta a esa pregunta, ‘es usted en esa situación, donde descubre que la persona con la que está saliendo, le monta los cachos. ¿Cómo puede reaccionar?’. Esta obra da una mirada a aquel microcosmos tormentoso que es la pareja, del cual todos hemos sido más que espectadores. A principios de este año, Gilberto Martínez —cardiólogo, fundador de la Casa del teatro y de varios grupos teatrales, entre ellos El Tinglado, el colectivo cuyo nombre usaron para presentar por primera vez Pareja abierta— falleció a la edad de 82 años.

Rame y Fo

Franca Rame y Darío Fo fueron esposos. Ambos italianos, nacieron en el siglo XX y murieron en el XXI. Ambos actores y ambos escritores. Ella participó en política, él se ganó el Premio Nobel de literatura en 1997. Los dos escribieron Pareja abierta como una sátira a aquellas relaciones modernas, supuestamente liberales, donde el único que goza de aquella libertad es el hombre.

La dramaturgia de Darío Fo es cotidiana, y también lo es su lenguaje. Fue un escritor polémico, crítico abierto de la Iglesia Católica y dramaturgo poco convencional: no se sentaba frente a un escritorio con un lápiz, se paraba en el escenario e improvisaba sus escenas, las grababa y luego las escribía. “Sus obras son protagonizadas por personajes de la vida real, que están ahí sentados, que van caminando por la calle y que tienen algo para contar”, dice Vicky.

¿Víctimas del desencanto?

Antonia: “Una vez intentaste echarle la culpa a la política. (Hablando al público): Oigan, es que tenían que haberle oído”.

Pío: “Mira, Antonia, esto ya no es lo que era. A mí la verdad ya no me apetece hacer el amor, es que estamos como dominados por el desencanto, la desmovilización, la derrota de los ideales (…) ¿O acaso no es verdad que tras el fracaso de tantas luchas nos hemos sentido todos un tanto, cómo lo digo, frustrados?”.

Uno de los principales males para un actor es volverse mecánico. Esto es, hacer tantas veces una acción, repetir tanto un texto, una obra, que esta se convierte en algo automático, desprovisto de la espontaneidad de la creación y el descubrimiento. Las acciones y diálogos mecánicos son opuestos a un arte donde la representación se da en vivo, y donde cada presentación debe sentirse como la primera, porque probablemente así lo sea para el público.

¿Cómo encontrar el encanto, la magia de la primera temporada, cuando esta ya pasó hace treinta años? “Nos la seguimos disfrutando como si fuera la primera vez”, responde Vicky. Además, el tiempo sirve para adquirir lo que Gustavo llama “la densidad del actor”, que es “recoger y aprovechar todo lo vivido, ser perceptivo con uno mismo” y usarlo para darle encanto a una situación que se lleva presentando durante años.

Pareja abierta le habla directamente al público, lo involucra en la acción dramática. Toda la sala es el escenario. La cuarta pared, aquella barrera imaginaria que separa a los personajes de la audiencia, no existe. El espectador es el vecino de la pareja o un pretendiente de Antonia o, quizás, una de las amantes de Pío. Eso da como resultado una obra que siempre es diferente, que cambia en la medida que participa la gente, y que tiene una gran cuota de material improvisado.

Yo le puse cachos, no alas

Celebraron los diez años con los tres maridos que iban hasta el momento; cada uno hacía una parte de la obra y después cambiaban; los quince años fue al revés, el infiel no era Pío sino Antonia, y se llamaba Parejo abierto. A los dieciocho se anunciaron con un volante que decía que “ya cumplieron la mayoría de edad”. Celebraron el Nobel de Darío Fo con una función gratis en el teatro Carlos Vieco. Aquella vez tuvieron como invitado, vía videoconferencia, al autor italiano, quien estaba feliz de saber que en Latinoamérica había un grupo que llevaba más de diez años haciendo sus obras. Una vez, una mujer le terminó a su pareja en plena función: “Quiero que le quede claro, que hasta aquí llegamos”, se paró y se fue. “Todos nos quedamos parados mirando porque fue muy duro”, dice Gustavo. En otra ocasión, un espectador le gritó a Pío, cuando este iba a intentar tirarse por la ventana: “¡No se mate, Pío; Antonia le puso cachos, no alas!”; frase que ahora hace parte regular de la obra.

De un consultorio de cardiología a una cafetería

“Uno hace otras cosas alternas, esas cosas son las que permiten mantener el teatro, porque en las condiciones en que nos desenvolvemos no todos podemos vivir del teatro, que sería lo ideal”, afirma Vicky. Tras treinta años de presentar Pareja abierta y muchos otros montajes, tanto Gustavo como ella lamentan no tener aún una sala propia para su grupo. Además de actriz, Vicky es profesora en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia; mientras que él da clases de teatro y es asesor y gestor cultural.

Fotografía: Hugo Alexander Villegas.

Fotografía: Hugo Alexander Villegas.

Pareja abierta ha pasado por diversos colectivos y razones sociales. En sus inicios estuvo afiliada a El Tinglado y posteriormente se presentó bajo el nombre de la Casa del Teatro. Han sido verdaderamente itinerantes, iniciaron ensayando en el consultorio de cardiología de Gilberto Martínez y de ahí han pasado por apartamentos, cafeterías, el Parque del Periodista, el Salón Versalles, el Astor. Hoy su oficina central es el cuarto piso del Camino Real. Vicky y Gustavo solo tocan las tablas para ensayar cuando están presentando la obra como grupo invitado en algún teatro.

En la actualidad se presentan con el nombre de Safo Teatro. Vicky y Gustavo son sus propios directores y actores, son dramaturgos con proyectos, aspiraciones de dictar talleres, de montar más obras. “Nosotros ya era para que tuviéramos una salita”, dice ella. “Tenemos muchas cosas en el tintero”, dice él.