Ismael Bojórquez: “Estamos haciendo periodismo, no somos policías”

En la charla “Libertad de expresión e impunidad en México”, Ismael Bojórquez, periodista mexicano, también fundador de Ríodoce y amigo de Valdez, abordó el panorama actual para los periodistas en México. Entre otras de las cosas dichas, Bojórquez destacó la creación de la Agenda de Periodistas, un mecanismo para la autoprotección de los periodistas.

Ismael Bojórquez, periodista mexicano, defensor de la libertad de prensa y fundador del periódico semanal Ríodoce. Fotografía: tomada de internet.

Ismael Bojórquez, periodista mexicano, defensor de la libertad de prensa y fundador del periódico semanal Ríodoce.
Fotografía: tomada de internet.

Sergio Andrés Ramírez Zuluaga
Estudiante de Periodismo
sergio.ramirezz@udea.edu.co

Durante los últimos seis años, 36 periodistas fueron asesinados en México a manos de los carteles de la droga; de estos casos, más del noventa por ciento permanecen impunes. Las cifras son tan estremecedoras que, según la organización Reporteros Sin Fronteras, México es el tercer país con mayor número de muertes de periodistas, después de Siria y Afganistán. Uno de los crímenes más recientes fue el de Javier Valdez, fundador del semanario Ríodoce en el estado de Sinaloa y corresponsal de La Jornada. Valdez fue uno de los periodistas que más investigó el crimen organizado en su país.

 ¿Cuál es la situación actual para los periodistas en su país?

En México, el trabajo periodístico se complicó mucho en la última década por la beligerancia de los cárteles de la droga. Antes sufríamos las agresiones de los caciques, de los políticos, del Gobierno, pero muy pocas veces del crimen. En el último tiempo, empezó a generarse un ambiente de mucha agresión por parte de los carteles a los que no les gusta que se publique información sobre lo que ellos hacen, ni siquiera del contexto en el que se mueven. Algunas zonas del país, como el norte, el golfo, los casos de periodistas asesinados por carteles son más críticos. El gran problema es que los crímenes contra los periodistas no se castigan: en México hay un problema de impunidad muy grave, sobre todo en el caso de los periodistas: el 99 por ciento, casi todos los crímenes, no se castigan.

¿Ese fue el caso de Javier Valdez?

A Javier lo mataron el 15 de mayo. Nos conocíamos hace cinco años, éramos grandes amigos, hermanos como familia y lo mataron en medio de una guerra del cartel de Sinaloa por el poder que había dejado “el Chapo” Guzmán.

Uno de los últimos trabajos de Valdez fue una entrevista a Dámaso López, exsubdirector de la cárcel de la que el Chapo Guzmán se escapó por primera vez y quien después se convirtió en mano derecha del narcotraficante en el Cartel de Sinaloa. En esa entrevista, un enviado de López aseguraba que su grupo no había atacado a Los chapitos —los hijos del Chapo— en una disputa interna por el liderazgo en el Cartel. ¿Considera que esta entrevista influyó en el asesinato de Valdez?

Sí. A partir esa entrevista, el ambiente se empezó a enrarecer en Culiacán, en la redacción, en el medio periodístico y nosotros decidimos sacar a Javier de la ciudad, pero nos tardamos. Luego detuvieron a Dámaso y nos confiamos, pensábamos que con esa detención se iban a cargar los dados a favor de los “Chapitos”, pero nos equivocamos. De hecho, el día que mataron a Javier habíamos hablado del tema, pensábamos que las cosas iban a estar más tranquilas, pero nos equivocamos gravemente.

¿Cuál es la actitud que los periodistas deben asumir después de estos crímenes a compañeros?

Una de las grandes asignaturas que tenemos pendiente como periodistas es exigir justicia en todas estas agresiones. Otra asignatura es buscar organismos de protección. En México existen organismos de protección gubernamentales para periodistas, pero no funcionan y nos siguen matando. Además, el régimen de impunidad en el que se están cometiendo agresiones hacia los periodistas va a permitir que las organizaciones de narcotráfico sigan cometiendo estos asesinatos como si nada. Tenemos que crear mecanismos de autoprotección y en eso estamos trabajando. Con la muerte de Javier se generó un organismo de protección, pero aún estamos buscando nuevos mecanismos. De hecho, Guillermo y Diego Enrique Osorno, reporteros y escritores mexicanos, fueron dos de los impulsores de lo que llaman Agenda de Periodistas. A partir de la muerte de Javier, ellos se preguntaron: “¿Qué está pasando aquí? Ya mataron a Javier, ¿qué vamos a hacer?”. Entonces hicieron una convocatoria muy exitosa a la que asistieron quinientos periodistas de casi todo el país, y ahora están trabajando en una organización protectora que nunca ha existido y no sé por qué.

¿Internet da posibilidades reales para la lucha contra la censura?

Internet te da la ventaja de que puedes estar en una banqueta o en tu carro enviando mensajes sin la necesidad de nada más. No hay censura y me parece fantástico, pero a veces, sobre todo en algunos países, se cometen excesos. No hay manera de controlarlo y no creo que la haya. Tal vez en un futuro deberíamos generar algún mecanismo para siquiera poderlo regular.

¿A qué se refería con la frase que dijo en una entrevista anterior: “No estamos luchando con los narcos; estamos haciendo periodismo”?

Me refería a que hay un alto nivel de irracionalidad en quienes se dedican a cubrir el asunto de las drogas. Javier no tenía por qué morir. Él no le hizo daño a nadie, era un periodista que te miraba a los ojos, te miraba a la cara, él descubría los sentimientos de las personas, el alma de la gente y eso lo traducía en textos, algunos maravillosos. No había razón para que Javier muriera. Nosotros estamos haciendo periodismo, no somos policías, tampoco somos malandrines narcotraficantes. Somos periodistas y si alguien se siente agraviado por lo que publicamos tiene que estar consciente de que nosotros no tenemos la intención de molestar a la gente, sino de informar para que el pueblo tome decisiones.