Carril solo bus y separadores: una medida cuestionada

A poco más de un año de que se implementara el carril preferencial para buses como una solución de movilidad para Medellín, este sigue siendo criticado por sus índices de accidentalidad. Mayor socialización de la medida, acatamiento de las normas y educación vial son las tareas por cumplir.

Por: Danilo Arias*
Son aproximadamente 4.400 conductores de transporte público colectivo en Medellín los que deben acatar la medida.   Foto: Laura Franco

Son aproximadamente 4.400 conductores de transporte público colectivo en Medellín los que deben acatar la medida.
Foto: Laura Franco

Según cifras de la Secretaría de Movilidad, cinco motociclistas fallecidos y cerca de 170 accidentes han dejado durante el 2017 los separadores del carril solo bus en la ciudad de Medellín. Si bien la apuesta es privilegiar al transporte público colectivo de la ciudad y mejorar los tiempos y la comodidad en el desplazamiento, las cifras son preocupantes.

Estas zonas preferenciales, que contaron con una inversión inicial de 5.840 millones de pesos, poseen una demarcación entre las que se encuentran hitos señaladores, que consisten en bordillos horizontales de color amarillo y bolardos de material flexible con cintas reflectivas para garantizar su visibilidad.

La medida se implementó en siete puntos que comprenden algunas de las vías más importantes de la ciudad, como la Carrera 65; la Calle Barranquilla y las avenidas Colombia, San Juan, la 80, Oriental, Guayabal y El Poblado, que en total suman 83,57 kilómetros de tramos.

Humberto Iglesias, secretario de Movilidad de Medellín, argumenta que el carril solo bus es una apuesta de ciudad “para privilegiar un vehículo en donde van 40, 50 o hasta 60 personas por encima de donde van a lo sumo tres o cuatro personas”. Con esto se pretende que el transporte público colectivo mejore las condiciones de desplazamiento, los tiempos de recorrido y esto se vea reflejado en el tráfico de la ciudad, agrega el funcionario.

Mediante las resoluciones 2258 y 2454 de julio de 2016, decidió adoptarse el carril preferencial para buses como una apuesta de ciudad que avaló no solamente el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) aprobado en 2014, sino también el Plan de Desarrollo de la ciudad 2016-2019.

El POT, en su artículo 172, reglamenta e incentiva la medida. “Los corredores existentes y propuestos del transporte de pasajeros a través de sistemas de transporte masivo y de transporte público colectivo, que se encuentran articulados o en proceso, deberán articularse al Sistema Integrado de Transporte de cobertura metropolitana y regional”, expresa el documento.

Por su parte, el Plan de Desarrollo de la actual administración en su Dimensión Estratégica 5 “Movilidad Sostenible”, establece como objetivos una movilidad “accesible, segura y confortable, que aporte al mejoramiento de la calidad de vida, de una manera coherente con los principios de sostenibilidad, mediante la ejecución de programas y proyectos enfocados en la restructuración del Transporte Público Colectivo y el mejoramiento del servicio”.

Las inconformidades con la medida

A partir de la cantidad de accidentes en los que ha resultado involucrado el carril preferencial para buses, son varias las voces que han expresado su rechazo a la medida y exigido que elementos como los separadores y demarcadores del carril sean retirados de la vía, en especial los motociclistas, quienes han sido los principales afectados.

“Nosotros no estamos en contra del carril solo bus, estamos es en contra de los separadores que realmente han causado demasiadas muertes, aproximadamente hemos contado nueve víctimas en lo que va de este año y estamos exigiendo también que la medida sea mucho más socializada porque no lo ha sido”, explica Andrés Felipe Marín, líder del club de motociclismo Fazer Medellín.

En dos oportunidades durante el mes de agosto, diversos colectivos de motociclistas se han reunido para exigir a la administración municipal que retire de las vías los separadores y demarcadores del carril preferencial para buses y para solicitar mayor participación en las decisiones que se toman en materia de movilidad en la ciudad.

“Exigimos que en las reuniones de la Secretaría de Movilidad tengan incluidos a los motociclistas y en general a los demás gremios que son actores viales. De esta manera podemos crear cultura ciudadana y cultura vial y convertirnos en multiplicadores de prácticas adecuadas en todas las vías de la ciudad”, puntualiza Marín, quien además ha sido el promotor de las movilizaciones.

A las demandas de los ciudadanos también se han sumado reclamos desde los entes gubernamentales. 19 de los 21 concejales de la ciudad, en cabeza de Santiago Jaramillo firmaron una misiva en la que le solicitaron al alcalde Federico Gutiérrez eliminar las señales separadoras y demarcadoras del carril y que Jaramillo considera como “trampas mortales”, pues asegura que un muy leve roce con alguna de dichas señales a una velocidad promedio puede causar graves lesiones o incluso la muerte.

“Si bien los separadores viales son un generador importante de accidentes, también somos conscientes de que hace falta cultura ciudadana y que hay que eliminar la estigmatización de los actores viales porque si señalamos a los motociclistas ellos van a señalar a los peatones, los peatones a los bicicleteros y así sucesivamente; todos somos actores en la vía, pero tenemos que asumir nuestros roles con responsabilidad”, complementa Jaramillo, corporado del Centro Democrático.

Con respecto a los reclamos de la ciudanía, Humberto Iglesias, secretario de Movilidad de Medellín manifiesta que la medida está en constante construcción y que han estado muy atentos a todos los comentarios. Agrega, además, que se viene trabajando de manera especial en seguir socializando la medida y en establecer las causas que producen los accidentes en los que intervienen los separadores.

“En algunos sectores estamos sufriendo con el robo de la señalización, entonces los hitos que alertan con mucha anticipación sobre la presencia del carril al motociclista o al conductor, hacen que los demás no alcancen a ver con una distancia prudente el carril por la ausencia de estas señales”, declara el funcionario.

Según cifras de la Secretaría de Movilidad desde septiembre de 2016 la medida se ha socializado con 160 mil personas y 24 empresas de transporte. La información se ha replicado en especial en el sector de la Calle Barranquilla, la cual ha sido una de las más afectadas con el hurto de señales y donde se han debido reponer estos elementos en tres ocasiones. En este lugar se compartió la información a 3.100 ciudadanos y 1.795 conductores.

Sumadas a estas razones, Iglesias manifiesta que un gran número de accidentes también se presentan por las faltas a las normas de tránsito ya sea por voluntad o por desconocimiento. “La norma del Código Nacional de Transito es muy clara. Las personas se acostumbraron a andar en el espacio intercarril, un espacio relativamente pequeño que separa un usuario motorizado de otro. Las personas no respetan eso y circulan entre carriles con el propósito de ir más rápido, entrando en un espacio de riesgo al eventualmente poder colisionar con señales o con otros usuarios de la vía”, agrega el secretario.

Varios de los hitos demarcadores del carril preferencial para buses sobre la Calle Barranquilla han sido hurtados; una práctica en detrimento del presupuesto de la ciudad y que aumenta la accidentalidad.  Foto: Laura Franco

Varios de los hitos demarcadores del carril preferencial para buses sobre la Calle Barranquilla han sido hurtados; una práctica en detrimento del presupuesto de la ciudad y que aumenta la accidentalidad.
Foto: Laura Franco

Las soluciones

Según el reporte más reciente de la Secretaría de Movilidad de Medellín sobre accidentalidad, entre el 1 de enero y el 20 de agosto de 2017 (última fecha sistematizada en el conteo) en la ciudad hubo 161 muertos frente a 178 del mismo periodo del año anterior.  De los 161 fallecidos, 67 han sido motociclistas, 14 parrilleros y 62 peatones; 9 conductores y pasajeros de vehículos y 9 ciclistas.

Aunque hay una disminución del 19 por ciento de víctimas fatales con respecto al año anterior, es mucho lo que falta por hacer respecto a la seguridad vial. Para Gustavo Cabrera, profesor de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia y miembro del Grupo de Seguridad Vial de Antioquia (Sevida), “los separadores del carril solo bus no son malos por sí solos” y asegura que si bien es cuestión de su utilización, en ella tienen responsabilidad desde los entes gubernamentales hasta los ciudadanos.

Cabrera, quien lidera desde Sevida la elaboración del Plan de Movilidad Segura y una Política Pública, asegura que ambos actores –la Secretaría y los motociclistas– están fallando. La primera porque no hizo un buen trabajo de información y socialización de las medidas y los segundos porque creen que pueden circular por un espacio donde la norma y el sentido común dice que no se debe hacer.

“El carril solo bus es una de las mejores respuestas que existe en cualquier ciudad del planeta y se ha hecho por décadas en muchas otras partes, lastimosamente a Colombia la medida llegó tarde y tenemos muchas falencias en infraestructura y cultura vial que no permiten que las medidas tengan éxito. Sin embargo, hay que seguir en la tarea de educación y mejoramiento constante de las condiciones de movilidad de la ciudad”, finaliza Cabrera.

*Estudiante de Taller de medios 1