Criacuervo y La Corriente

Estas dos obras son algunas de las recientes publicaciones de Angosta Editores. Son parte de su colección Lince.

Diego Guerra
Trabajador Social
dieguelo21@hotmail.com

Criacuervo

Diseño sin títuloKlaus y Adler son dos hermanos alemanes que, además de su amor por Cora, solo tienen en común su destierro de la posibilidad de sentirse en paz. Criacuervo narra la historia de su separación paulatina al morir sus padres, de su inconformidad existencial y de la posibilidad del reencuentro (en Colombia) en un momento definitivo de sus vidas. Cora, que compartió con ellos la infancia, parece ser la única conexión entre los dos hermanos y la imagen de lo que la vida tuvo de feliz antes de tornarse dura con ellos; por eso, para ambos, el reencuentro —y Cora— significa una posibilidad de redención.

Berlín, Hamburgo, Cartagena, Criacuervo (lugares donde se desarrolla la novela), ¡qué más da! Para Klaus y Adler la vida es inclemente en cualquier parte y, aunque a ratos lo parezca, casi nunca concede segundas oportunidades.

Orlando Echeverri Benedetti, el autor, presenta en esta novela personajes fuertes pero abatidos por los golpes del destino, personajes que emprenden caminos para aferrarse a un sentido y no sucumbir ante el olvido; porque en esta narración siempre está latente el recuerdo, el deseo de regresar, a la infancia, a la protección de los padres, a la ilusión de felicidad, a la ilusión del amor. “Ningún hombre debería estar en un lugar donde no pertenece, se dijo [Adler], y luego lo invadió el miedo” (101). Pero, ¿cómo regresar a una ilusión, cómo recuperar lo que, tal vez, nunca ha existido? Como reflexiona uno de los personajes, “algunas veces la vida es así, finge trasmitir un mensaje trascendental que luego se desvanece en el instante previo a su revelación” (204). Criacuervo se parece a eso: un descubrimiento importante que queda flotando en la conciencia sin llegar al exterior.

La corriente

Los cuentos que componen este volumen hablan de muchos temas, del amor, del desamor, de los amigos, del desencanto, de los secretos, de la pasión, de la soledad, de los destinos echados a perder, del tedio, de las mujeres, sobre todo de eso, de las mujeres; porque este es un libro con alma de mujer: sus narradoras y sus protagonistas son siempre mujeres y la feminidad es otro de sus protagonistas.

Las mujeres de estos cuentos están atravesadas por circunstancias, lugares, edades, clases sociales y anhelos muy diferentes y, en todas ellas, la característica en común es la fuerza y la sensibilidad frente a la vida, frente a la cotidianidad, que es cualquier cosa, menos simple o superficial. Una de esas protagonistas, por ejemplo, en una carta desesperada, escribe “la vida me había prometido más que este apartamento recién remodelado, que este fácil transcurrir de hechos aburridores y predecibles, que esta eterna cadencia”. Grandes dramas íntimos ocurren en las páginas de este libro de cuentos.

Con sencillez y profundidad, Juliana Restrepo, autora de La corriente, nos lleva en sus relatos de un lugar a otro, de Colombia a Francia, de la madurez a la juventud, del pasado al presente, siempre con una gran sutileza y verosimilitud. “Me miro al espejo. Lo que veo, lector, es mi imagen, puesta exactamente detrás del espejo, aburrida y excitada” (38); su narración dialoga todo el tiempo, de manera tácita o expresa, con el lector, a quien le cuenta, le explica y hace cómplice del desarrollo de cada historia.

De inmediato, los relatos de Juliana Restrepo generan empatía, por eso al final es fácil identificarse con cada motivo, con cada circunstancia, con cada alegría o con cada tristeza; con cada mujer.

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