La experiencia de entrar a Colombia: turista vs. migrante

Asciende el número de extranjeros que ingresan al país. Colombia es un atractivo turístico internacional y también un un paso obligado para los migrantes irregulares.

Camila Palacio, Laura Díaz y Claudia Ramírez
Eva Prötzl con estudiantes de la Universidad de Antioquia en el Parque Arví.              Foto: cortesía de Eva Prötzl.

Eva Prötzl con estudiantes de la Universidad de Antioquia en el Parque Arví. Foto: cortesía de Eva Prötzl.

Durante los últimos años, en Colombia ha aumentado el flujo de extranjeros, tanto migrantes regulares -que en gran parte son turistas o personas de negocios- como migrantes irregulares.

En 2016, un total de 5’092.052 extranjeros visitaron Colombia, un crecimiento del 12.6% en comparación al 2015; y entre el 2010 y 2016 el crecimiento aumentó un 95%, según Migración Colombia y la Anato (Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo).

Bogotá y Medellín son las ciudades del turismo de negocios, y Santa Marta, San Andrés y  Cartagena las del turismo de placer.  El Gobierno trazó una meta de 5,3 millones de viajeros extranjeros para el año 2018. 

El turismo corresponde al 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano, más un aporte indirecto del 5.8%, según ANATO. Por ello, han  iniciado diversos proyectos que pretenden impulsar la economía de varias regiones del país bajo las estrategias de Colombia turismo para la paz y el ecoturismo sostenible. Ambas estrategias pretenden aflorar el turismo en lugares que antes se encontraban bajo el dominio de las Farc.

El turismo aumenta y también  la migración irregular

La ubicación estratégica del país facilita las rutas de tráfico de migrantes que se dirigen a los Estados Unidos. La mayoría de migrantes arriesgan sus vidas en territorios inhóspitos como en la frontera colombo-panameña.

Según el Decreto 1067 de 2015, en Colombia no es delito el ingreso y permanencia de un migrante indocumentado. Por eso, este tipo de migración se conoce como migración irregular o indocumentada.

Algunos migrantes irregulares de otros continentes llegan primero a Sudamérica, a Venezuela, Ecuador y Guyana, debido a que sus leyes migratorias posibilitan un ingreso más seguro. Luego entran a Colombia por Cúcuta e Ipiales, donde inician un recorrido terrestre hasta el Golfo de Urabá y luego cruzan hacia Panamá. Otra ruta inicia en Tumaco, donde los extranjeros abordan embarcaciones que rodean la costa pacífica hasta Juradó.

En 2015 solo fueron deportados 8.855 migrantes. En 2016, hubo un aumento del 283%. Es decir, 33.981 migrantes. De estos, 20.366 eran haitianos, el 60 por ciento. El resto provenía de la India, la República del Congo, Nepal e incluso Siria.

Conociendo el tercer mundo:  los Turistas

Eva Prötzl es una estudiante de intercambio. Tiene 26 años, nació en Núremberg, Alemania, y estudia en la Universidad Técnica de Múnich. Vino a Medellín, Colombia, el 31 de agosto para estudiar en la Universidad de Antioquia.

Para Eva, el ingreso al país no fue un gran problema. “El viaje lo planeé desde mitad de año, y en mi universidad me ayudaron con todos los detalles para estudiar en la Universidad de Antioquia, y me concedieron el PIP 5 al pasar por el control migratorio al ingresar a Colombia”, dice.

Migración Colombia otorga los PIP (Permisos de Ingreso y Permanencia) a los extranjeros que deseen permanecer en el territorio colombiano y que no requieran visa para hacerlo. Entonces, de acuerdo con el Decreto 1067 de 2015, hay nueve niveles de PIP, que varían de acuerdo con la razón de visita del extranjero. El PIP 5, que cobija a Eva, es para aquellos que buscan visitar el país en calidad de turista, pero también les permite estudiar en el territorio nacional.

Según Migración Colombia, el permiso de Eva le concede 90 días para quedarse en Colombia, y en caso de que quiera quedarse por más tiempo tendrá que ir a una de las sedes de migración en Medellín para obtener una extensión del permiso por otros 90 días. Si ella quisiera quedarse aún más tiempo Eva tendría que pedir la visa, o salir del país por 24 horas para luego retornar y obtener el mismo PIP 5.

Desde enero hasta agosto de 2017 un poco más de 2 millones de extranjeros entraron a Colombia, lo que significó un aumento del 18% a comparación del mismo periodo del 2016, cuando ingresaron más de millón y medio de migrantes regulares, según Migración Colombia.

Foráneo en tierra ajena: los migrantes

Este mapa presenta las rutas utilizadas por los migrantes irregulares que salen desde Cuba. A partir de Colombia, la ruta es la misma para la mayoría de los migrantes de diversos países.  (Gráfico: © Deutsche Welle)

Este mapa presenta las rutas utilizadas por los migrantes irregulares que salen desde Cuba. A partir de Colombia, la ruta es la misma para la mayoría de los migrantes de diversos países. (Gráfico: © Deutsche Welle)

En Colombia, Turbo es uno los corazones de la migración. Su posición geográfica, una especie de puente entre los océanos Pacífico y Atlántico, convierte a este municipio en uno de los lugares del país más apetecidos por los migrantes irregulares, quienes llegan allí en busca de la frontera colombo-panameña.

Durante ese tránsito se enfrenta a múltiples adversidades. Roberto Ruiz, un venezolano de 23 años, ingresó de manera irregular a Colombia por la frontera colombo-venezolana el 3 de septiembre de 2017. Apenas pisó territorio colombiano fue víctima de la delincuencia en Maicao, en el departamento de la Guajira. Sus padres le habían advertido del peligro que correría al pretender transitar por la frontera de manera ilegal, pero le pudieron sus ansias de salir de Venezuela y trabajar para ayudarlos a ellos y a su sobrina Sofía, de 10 años.

Con el poco dinero que le quedaba planeó comprar un tiquete hasta Turbo, pero solo le alcanzó hasta Medellín, donde llegó el 4 de septiembre. Allí encontró trabajo rápidamente y comenzó a reunir el dinero que necesitaba. Sin embargo, su única hermana (madre de Sofía) llegó de improviso con la pretensión de emprender el viaje hacia Estados Unidos con él. Roberto se vio obligado a continuar en la ciudad unos días más.

A los ocho días salieron rumbo al Urabá antioqueño. Allá los esperaba un amigo venezolano que estaba en una situación similar. Él había adelantado el proceso y tenía el contacto del coyote que los movilizaría hasta el municipio de La Miel, en Panamá. Algunos migrantes deben hacer este recorrido por trochas en medio de la selva y se tardan más de 4 días hasta llegar a la carretera.

El viaje estaba programado para el martes 3 de octubre. Quedaron de encontrarse a las 11:00 de la noche a las afueras del hotel donde se estaban hospedando. Había llegado el día. El coyote los llevaría hasta Panamá y de ahí seguirían su camino ellos solos hacia el “sueño americano”.