¿Para qué le sirve a Medellín el día sin carro?

Cerca de 400 mil vehículos dejaron de circular por las calles del Valle de Aburrá durante el día sin carro. Radiografía de una jornada con ganadores y perdedores.

Taller de Medios I*
Movilidad

La densidad vehicular durante el día sin carro se redujo en un 36%, según el balance de la Secretaría de Movilidad de Medellín. Foto Rosita González

Como ocurre desde hace nueve años en la celebración del Día de la Tierra, el pasado 21 de abril Medellín y los municipios del Valle de Aburrá realizaron la jornada del día sin carro. En esta oportunidad, las autoridades de tránsito también restringieron la circulación de motos de dos y cuatro tiempos. El propósito era que los habitantes de las 10 localidades que participaron dejaran sus vehículos particulares desde las 7:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. y buscaran otras alternativas para movilizarse.

Según Juan Camilo Gómez, gerente de Movilidad Humana de Medellín, durante la jornada se registró una reducción de la densidad vehicular del 36% y de la accidentalidad en 58% respecto al viernes de la semana anterior. A su vez, el metro contabilizó 817.000 viajes, lo que representa un incremento del 11% frente a un día convencional.

El contexto en que se aplica la medida deja entrever que el principal ganador del día sin carro debería ser el medio ambiente. Y en efecto, de acuerdo con el Área Metropolitana, la contaminación atmosférica en la ciudad se redujo un 78% en comparación con un día de circulación vehicular habitual.

Sin embargo, Carlos Cadena Gaitán, coordinador académico del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la ​​Universidad EAFIT, asegura que la media “sí sirve, pero no es suficiente. Para realmente generar cambios necesitaríamos que la jornada se desarrolle mínimo dos veces por mes y que, en simultánea, se ofrezcan reales alternativas para movilizarse a pie, en bicicleta, y en transporte colectivo, o para trabajar desde la casa”.

Algo similar dice el motociclista Jhon Fredy Rincón: “Por hoy se beneficia al medio ambiente del planeta, por el momento la ciudad se ve despejada y es muy bueno para el aire. Pero por el momento, porque igual después vamos a salir y todo va a seguir igual”.

A su vez, Cadena Gaitán, quien es doctor en movilidad sostenible de la Universidad de Maastricht en Holanda, y además coordinó el Foro Mundial de la Bicicleta Medellín 2015, concluye que se trata de “una jornada, como está diseñada actualmente, que es más represiva que propositiva”.

Y por cuenta de ello, las autoridades impusieron 284 comparendos a quienes no acataron la restricción, de estos 207 fueron motociclistas. Aunque la cifra es menor a la del año anterior (377 comparendos en la misma jornada de 2016), todavía hay camino por recorrer para que algunos ciudadanos comprendan el sentido de esas restricciones.

Ejemplo de ello es José Suárez, un trabajador independiente que se transporta tanto en carro como en moto. Para él, el día sin carro “sirve más que todo pa’ sacarle plata a la gente”. Además, pone en duda otras medidas para mitigar la contaminación del aire, como las aplicadas en la contingencia ambiental que ha enfrentado la ciudad en el último año: “Casualmente no puede estar el día gris ni hacer invierno porque ya dicen que es contaminación y ponen pico y placa, pero eso es para que la gente use más metro y ellos ganen más plata”.  

Los ‘maromeros’ del día sin carro

Día sin carro bicicleta

La bicicleta es una de las alternativas más utilizadas para movilizarse por la ciudad durante las horas de restricción por el día sin carro y moto. Foto Rosita González

A pesar de que el objetivo es que los ciudadanos dejen sus carros o motos en sus casas, y utilicen otras alternativas de transporte, algunas personas —cual acróbatas de circo— se ingenian maneras de sacar sus vehículos a las calles.

Berenice Muñoz es una de esas ‘maromeras’. Dueña de una empresa que realiza eventos en la ciudad, para ella, el uso de su vehículo es obligado cada fin de semana. Desde el jueves 20 de abril planeó la estrategia para utilizar su carro y continuar con sus labores cotidianas.

Citó a las 7:00 a.m. del viernes a dos de sus empleados para que la acompañarán durante todo el día. Así, se valió de la autorización que durante la jornada tuvieron los conductores de automóviles que movilizaran a por lo menos tres pasajeros.

La ayuda de esos empleados en sus recorridos era prescindible, entonces, su verdadero trabajo fue sentarse y tratar de disfrutar el recorrido, mientras evitaban que el carro de su jefe fuera inmovilizado y tuviera que pagar una multa de $368.900. Como cada año, todo salió bien para Berenice. Asegura que, mientras funcione, seguirá implementando esa fórmula para saltarse la restricción.

Otro de los ‘maromeros’ de este año fue Pablo Mesa, quien llegaba el viernes a la ciudad luego de un corto viaje en su moto. Sin un parrillero que lo pudiera acompañar para así poder circular en el Valle de Aburrá, le pidió a su novia que atravesará casi toda el área metropolitana, desde los alrededores de la estación Hospital del metro, hasta Caldas.

Luego de más de una hora de camino, Manuela se encontró con Pablo para ser la respuesta al problema y así tratar de disfrutar —igual que los empleados de Berenice— de su viaje de regreso al centro de Medellín.

Movilidad bicicletas

Varias instituciones se sumaron a la medida y restringieron el ingreso de vehículos particulares a sus instalaciones. Así se veía el viernes uno de los parqueaderos de la Universidad de Antioquia. Foto Laura Franco

Hay otros que con suerte lograron cumplir con el cupo mínimo para transitar. Es lo que le sucedió a Ana María Pérez. En la mañana del día sin carro salió a las 5:30 a.m. de su casa en el corregimiento de San Antonio de Prado rumbo a la Estrella para recoger a su hermana. Ambas se dirigían a su trabajo en el barrio Caribe.

El plan era llegar antes de las 7:00 a.m. a la empresa, antes de que empezara a regir la medida. Sin embargo, los trancones generados por el alto número de conductores que salieron con la misma intención, solo les permitió llegar hasta la estación de Envigado del metro faltando cinco minutos para que empezaran las sanciones.

Estaban muy lejos aún de su destino, por lo que decidieron buscar a una persona desconocida, que fuera por la misma ruta, y se quisiera montar al carro. “Esa tiene cara de ir para Coca-Cola”, fue lo que dijo Ana María al ver una señora de chal café parada en la estación. En efecto, se dirigía a la zona norte y se subió. A los pocos minutos, a la señora le sonó el celular:

“Aló, Javier. ¿Cómo estás? Yo me subí a un carro pensando que era el tuyo, porque era blanco y me imaginé que eras vos, son unas niñas que trabajan por Caribe y me van a llevar”.

Ganadores y perdedores

Bomba de gasolina

Las estaciones de servicio están entre los prinicipales perdedores del día sin carro. Sus ganancias caen más de un 50%. Foto Alejandro Gutiérrez

Carlos Quintero, taxista del municipio de Bello desde hace 35 años, dice que, aunque la medida no hace una gran diferencia en sus ganancias, que las vías no estén congestionadas le permite que “el tiempo rinda más; puedo bajar al Centro en un momentico y volver a Bello. Ahí es donde uno gana”.

Manifiesta que muchas personas no optan por tomar el transporte público, sino que “prefieren la comodidad. Madrugan y esperan hasta la hora en que termine la restricción para volver a la casa”.

Entre los ganadores también están las empresas que comienzan a incursionar en el mercado de vehículos eléctricos, que perciben un aumento en el número de clientes que se interesan por sus productos. Isabel Cristina Restrepo, asesora del concesionario de Auteco de la calle 33, dice que “los días donde se deben dejar los carros y las motos, es cuando más personas adquieren este tipo de transporte o vienen a pedir alguna asesoría sobre él”.

Agrega que en días sin carro y moto, o de pico y placa por contingencias ambientales, el flujo de clientes se incrementa en aproximadamente un 30%. “Estas medidas nos favorecen porque se da la necesidad de adquirir vehículos que no entran en esa restricción”, dice a su vez Juan Camilo Quiceno, asesor de la marca Starker de Auteco, encargada de la línea de vehículos eléctricos.

Pero en contraste, otros negocios no salen bien librados con las medidas que restringen la circulación vehicular. En general, el sector del comercio formal es uno de los principales opositores, pero tal vez entre quienes más pierden están las personas dedicadas a servicios de transporte como Uber y los propietarios de estaciones de servicio.

UberA Sebastián Pérez Vallejo, conductor de Uber desde hace un año, el día sin carro lo obligó a dejar su vehículo estacionado. Mientras el viernes no tuvo ningún ingreso, en condiciones normales y laborando únicamente en horas pico, alcanza a ganar hasta $120.000 diarios.

“Uber nos dice que le metamos gas al carro y que manejemos con ese combustible, pero la verdad es que el gas afecta mucho a los carros y los daña, entonces no nos pagan los días como hoy”, dice Vallejo.

La aplicación de Uber registró casi una ausencia total de vehículos en el Área Metropolitana. Hubo apenas una presencia esporádica del servicio Uber Black con tiempos de recogida de hasta una hora y tarifas infladas en alrededor de $50.000 para trayectos cortos.

Por su parte, el gremio de las “bombas” de gasolina o estaciones de servicio vehicular reportó una reducción en sus ganancias que superan el 50%. Según Luis Fernando Villegas, coordinador administrativo de Texaco Sandiego, de los 3.500 galones de gasolina que se comercializan normalmente en la estación, en los días sin carro logran vender solo 800 galones. En dinero, dejan de ingresar a esa estación entre 18 y 20 millones de pesos.

Aun teniendo convenios con empresas de transporte público o de carga, como una flotilla de camiones o los taxis del aeropuerto José María Córdova, que no ven restringida su movilidad, para Luis Fernando es muy difícil mitigar las pérdidas. Esto porque, según dice, el 80% de sus clientes son vehículos particulares, mientras que los convenios sólo representan el 5% de los usuarios totales.

“Nuestra alternativa —concluye Villegas— es hacer muchas promociones en los días anteriores a la medida, para que al final del mes no sea tan grande la pérdida. En nuestro caso solo es un día porque lo hacemos por el planeta, pero si fuera más seguido nos veríamos muy afectados”.

*Laura Franco, Juan Manuel Valencia, Rosita González, Alexandra Sánchez, Stheissy Ángel, Alejandro Gutiérrez, Juan Esteban Grajales, Juan David Guerra, Carlos Andrés Torres.