Una bebida con el mucílago del café: del desperdicio a los mercados del exterior

En Andes, culminaron los estudios de calidad para iniciar la comercialización de una bebida antioxidante creada con desperdicios orgánicos del café.

Hely Montoya Restrepo – helym96@gmail.com
El proyecto para desarrollar la bebida antioxidante surgió en una hacienda con más de 500 hectáreas cultivadas con Café. Foto: Hely Montoya.

El proyecto para desarrollar la bebida antioxidante surgió en una hacienda con más de 500 hectáreas cultivadas con Café. Foto: Hely Montoya.

En la Hacienda La Arboleda, ubicada en el corregimiento Tapartó del municipio de Andes, culminó, después de más de cinco años de estudios, un proyecto con el cual se pretende elaborar una bebida antioxidante producida con el mucílago del café. La idea es convertir en un producto comercial la sustancia viscosa que se encuentra entre la cáscara y la semilla del fruto del café cuando está maduro, la cual normalmente se desecha durante el proceso tradicional de secado.

El estudio lo financió la empresa Natucafé, cuyas instalaciones se encuentran en la hacienda propiedad de Rigoberto Franco, uno de los empresarios cafeteros más reconocidos de la región. Fue él quien decidió apoyar esta idea que un viejo amigo había estado promoviendo, sin éxito, desde hacía más de 10 años entre diferentes empresarios cafeteros del país. La mayoría se mostraba escéptica ante la propuesta inicial de elaborar, a base de mucílago, un alimento para animales de granja.

Rigoberto decidió invertir en esta idea, pues su hacienda es la propiedad cafetera más grande del Suroeste antioqueño. Tiene una extensión de 500 hectáreas de tierra cultivadas con café, razón por la cual consideró tener la suficiente materia prima para iniciar, por su propia cuenta, el proyecto del mucílago. Este derivado del café tiene un alto contenido vitamínico y es ideal para la alimentación de animales de granja. Además, según la propuesta, tendría la ventaja de ser producido en abundancia por las mismas empresas cafeteras e incrementaría las ganancias de sus dueños ya que esta materia prima se ha venido desechando en los ríos.

Sin embargo, el proceso de investigación concluyó con resultados que no se esperaban y cambió drásticamente los objetivos del empresario. Un grupo de estudiantes y egresados de la Universidad de Antioquia, coordinado por el ingeniero de Alimentos, Hernán García, encargado de dirigir el proyecto, determinó, durante un estudio de rutina, que aquellos animales de granja alimentados con el subproducto del café se demoraban 30 días más en alcanzar el peso al que llegaban aquellos animales que tenían otra dieta.

Franco, quien estaba al tanto de cada uno de los pormenores de la investigación, recuerda entre risas que, en cuanto se enteró de lo que sucedía con los cerdos, decidió hacer análisis más completos. “Mandé a hacer estudios de laboratorio más rigurosos en Bogotá. Los resultados mostraron un índice muy elevado de antioxidantes en el mucílago; entonces, decidí cambiar el objetivo de alimentar animales por el de alimentar personas. Opté por cambiar el concepto de negocio. Conseguimos las máquinas y vaporizadores para crear el producto a base de mucílago de café”.

El empresario se puso en contacto con la Federación Nacional de Cafeteros y adquirió unas máquinas especiales llamadas desmucilaginadoras, las cuales exprimen el grano y facilitan la extracción y conservación del mucílago. De esa forma, iniciaron los estudios para elaborar una bebida que fuera apta para el consumo humano. Adicional a esto, adquirieron el resto de la maquinaria necesaria para procesar y empacar el producto.

Con estos aparatos, dieron inicio a la elaboración de la bebida que, en los próximos meses, va a empezar a comercializarse, inicialmente en el exterior y, luego, en Colombia. Sobre el proceso, el ingeniero García explica que el fruto maduro del café se compone de tres partes: el 60% equivale a la fruta; el 20%, a la cáscara, y el 20%, al mucílago. Este derivado es sometido a un proceso físico químico, se evapora y se reduce a un 6%. De cada 100 litros, se extraen 6 kg de miel de café, la materia prima de la bebida.

Por otro lado, algunos estudios previos sobre el mucílago, que viene adelantando la empresa Natucafé, determinaron que la “bebida es funcional y tiene bondades medicinales que previenen enfermedades degenerativas, ya que contiene un nivel muy alto de antioxidantes”, explica García. Agrega que, según revelan los estudios, “la bebida tiene bondades para regenerar las células muertas, previene las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares”.

Por su parte, Rigoberto agrega: “Sin duda, vamos a tener una expansión empresarial importante que generará un impacto positivo en la economía regional, ya que hay países que se interesaron en comprar el producto a base de mucílago. Vamos a tener una nueva utilidad que estábamos desechando a los ríos”.

Además, depositar en las cuencas hídricas ese producto, que ahora será comercializado, causaba contaminación. Por ello, Rigoberto asegura que es una alternativa ecológica para dar uso responsable a los desechos orgánicos del café: “El mucílago, al llegar a los ríos, acaba con algo que se llama demanda biológica de oxígeno y mata la vida animal”.

Esto sucede debido a que, durante el proceso en el que se desprende la pulpa de la cáscara del grano de café, se vierten en una máquina cientos de litros de agua para limpiar la semilla; luego, esa agua contaminada es desechada en los ríos y quebradas. Con la manipulación del mucílago para elaborar un subproducto del café, no se requiere agua, sino que, por medio de máquinas y utilizando el vapor, se retira esta miel del grano.

Para la consolidación en el mercado internacional, la empresa Natucafé encontró un aliado en la Cooperativa de los Andes, como responsable de establecer convenios para la comercialización de la bebida antioxidante en países como Alemania, Japón, Corea, República Dominicana y Brasil. Además, está en proceso de negociación con otros países de la Unión Europea y no se descarta la posibilidad de incursionar en el mercado norteamericano.

Una vez se inicie la actividad en el mercado internacional, se espera que el producto se comercialice en Colombia en dos presentaciones: una botella de 360 mililitros a un costo de $4.500 pesos o en sobre en polvo para ser mezclado con agua, a $2.500.

Con esta nueva propuesta comercial a base de mucílago, se amplía una gama de productos derivados del café con sello colombiano y, con este nuevo hallazgo, Rigoberto Franco espera revolucionar el mercado. Además, brindar empleo a la comunidad andina porque necesitará más mano de obra para la producción de dicha bebida; hoy, su hacienda tiene 200 empleados permanentes y hasta 700 en tiempos de cosecha.

Informe publicado en la edición 04 de De la Urbe Suroeste