Cerca de 200 perros corren el riesgo de ser los nuevos habitantes de las calles de Caldas

Este 15 de marzo los perros que viven en el centro de rescate Los Ángeles se quedarían sin hogar de hacerse efectiva la orden de desalojo emitida por la Inspección de Policía del municipio.

Andrea Carolina Vargas Malagón
Foto: cortesía de Centro de rescate y adopción canina Los Ángeles.

Foto: cortesía de Centro de rescate y adopción canina Los Ángeles.

Ángela Patricia Reyes González, encargada del centro de rescate Los Ángeles, fue notificada el 22 de febrero de 2017, por la Inspección de Policía del municipio de Caldas, sur del Valle de Aburrá, sobre la orden de desalojo que se efectuará el 15 de marzo. Si antes de esa fecha la rescatista no consigue un lugar para trasladar el albergue, probablemente alrededor de 260 animales quedarán sin hogar. “Estamos buscando una finca o un lote, lo que sea. No hemos encontrado nada, la situación está difícil”, asegura Ángela.

Los Ángeles es un centro de rescate y adopción canina que se encuentra en funcionamiento desde hace siete años en la vereda la Miel, a 10 minutos de la cabecera urbana de Caldas. En la actualidad, se albergan allí 248 perros, 12 gatos, una yegua y un chivo. La labor de Ángela y su equipo de trabajo consiste en el rescate de animales vulnerables que deambulan por las calles para realizar con ellos un proceso de recuperación, con el objetivo de encontrarles un buen hogar mediante la adopción.

La orden de desalojo contra Los Ángeles fue emitida tras las investigaciones realizadas por la Inspección de Policía del municipio luego de recibir algunas denuncias por parte de los vecinos del albergue, quienes desde 2015 se quejan por el ruido y los olores nauseabundos que provienen del centro de rescate animal.

Según el alcalde de Caldas, Carlos Durán, la Inspección de Policía identificó una serie de irregularidades en el refugio, entre ellas su ubicación, el estado de los animales y las condiciones de salubridad. “Se instalaron sin permisos y en un lugar donde hay vecinos alrededor. 250 perros no se pueden poner al pie de donde hay habitaciones, donde la gente quiere dormir y descansar”, afirma Durán.

Ante estas acusaciones, Catalina Tamayo, abogada del centro de rescate, asegura que si bien en 2015 la Inspección de Policía empezó una investigación, esta quedó archivada luego de que el Departamento de Sanidad y el inspector de Policía realizaran cuatro visitas al refugio, identificando que las quejas no tenían fundamento.

Catalina afirma que la razón por la que la Administración emitió la orden de desalojo no se relaciona con los animales y el ruido u olores que puedan producir, sino con que la Inspección de Policía determinó que Los Ángeles es un establecimiento comercial que no cuenta con los requisitos necesarios para estar en funcionamiento. Según la Inspección, en el centro de rescate se presta y cobra por el servicio de guardería canina y por el proceso de adopción.

Por su parte, Ángela niega rotundamente que la situación sea tal. “Yo no tengo guardería, no puedo meter perros sanos con perros enfermos, eso no está bien y yo lo sé”, afirma. Además, asegura que a los adoptantes no se les cobra por ese proceso más que la esterilización y vacunación de los animales. “La persona que adopta tiene que pagar la esterilización y la vacunas, si no puede pagar eso no tiene con que alimentar al perro”.

A pesar de que algunos canes ya se dieron en adopción y otros han podido ser ubicados en hogares de paso, aún quedan alrededor de 190 perros que se encuentran en peligro de quedar en la calle, entre ellos, los ancianos y los discapacitados, quienes por su avanzada edad o por su condición especial, como sordera, ceguera e incluso Síndrome de Down, no son la primera opción para los posibles adoptantes.

Sin embargo,  para el alcalde Carlos Durán el bienestar de estos animales es responsabilidad exclusiva de la dueña del albergue y es ella quien tiene que velar por encontrar una solución a su problema. “Si bien es cierto que los perros son seres sintientes y seres vivos, también son bienes de las personas y eso se debe respetar”, asegura Durán. Por esta razón la Administración aún no tiene un plan para desarrollar en caso de que Ángela deje a los animales abandonados en el municipio. “Si lo llegara a hacer nosotros tendríamos que tomar acciones sobre el tema, la alcaldía de Caldas, el departamento de Antioquia y muy seguramente el Área Metropolitana”, afirma el alcalde.

A pesar de que el plazo para el desalojo está próximo a cumplirse el alcalde asegura que no puede anticiparse al problema. “Nosotros los servidores públicos no podemos hablar sobre casos hipotéticos, tenemos que hablar sobre casos reales y lo que pueda pasar lo analizaremos en el futuro, lo que estamos haciendo es cumplir la normativa”.

Por su parte, Ángela Reyes asegura que está haciendo todo lo posible por encontrar una solución pronto, pues teme por el futuro de los animales que se encuentran en el centro de rescate. “Existe una alta probabilidad de que queden en la calle, estamos haciendo lo posible porque eso no pase, buscando donde refugiarlos y protegerlos de una muy posible eutanasia, porque ¿dónde los va a meter Caldas?”.

La pregunta que se hace Reyes se fundamenta en que si bien Caldas cuenta con un albergue municipal, lo cierto es que este se encuentra en el antiguo matadero, en unas condiciones de salubridad cuestionables y con capacidad para apenas 60 o 70 perros, la cual ya está copada. Para solucionar esta situación, la Alcaldía inició en noviembre de 2016 la construcción de un nuevo albergue en la vereda El Sesenta. Sin embargo, dicho lugar apenas se ha construido en un 60% y solamente podrá albergar 100 animales.

La única esperanza que Ángela tenía hasta el 7 de marzo se desvaneció luego de que un juez fallara en contra de la acción de tutela con medida cautelar previa interpuesta por Claudia Tamayo, quien buscaba la suspensión de los efectos administrativos, es decir la suspensión del desalojo. Con la decisión del juez, la orden de desalojo quedó en firme y el futuro de los animales es incierto.