La triste llegada de los ‘arbitrobots’

Nacional fue el primer objeto de estudio del nuevo experimento de la FIFA. Perdió el partido, entre otras cosas por esa situación, pero el verdadero perdedor con esto es el fútbol.

Bryan Andrés González Vélez
bryangonzalez448@gmail.com
Fotografía tomada de Facebook: Fifa Club World Cup.

Fotografía tomada de Facebook: Fifa Club World Cup.

Ya veo el futuro: los árbitrobots le quitaron el puesto a los humanos. No hay hinchas, sino teléfonos móviles que graban las acciones del juego. Parece que nadie apela a la ortodoxa manera de disfrutar el partido con sus ojos, no con sus celulares. Los encuentros terminan 30-24 y se sancionan 20 penales por partido. Ahora el fútbol es perfecto. Todo se revisa: que el arquero le golpeó el trasero al rival a manera de camaradería, pues se sanciona agresión sexual y se le saca la tarjeta café que lo inhabilita a usar las manos por 15 minutos. Los jugadores no simulan, perdieron su naturalidad y ahora están más pendientes en salir bien en las repeticiones.

Volvamos al presente. Se acaba de sancionar el primer penal decretado mediante la ayuda del video. Bien. El afectado fue Atlético Nacional que se puso en contra del marcador debido a aquella situación y posteriormente perdió 3 a 0 contra el Kashima, de Japón. Nacional no perdió por el penal en contra, lo hizo por su incapacidad a la hora de definir, cosa elemental en el deporte más practicado del mundo.

La FIFA, ente polémico del fútbol, decidió darle cabida a las ayudas tecnológicas. El Mundial de Clubes del 2016 fue su experimento. Mi posición frente a la utilización de este recurso es en contra. Dejen el fútbol como está. Injusto, como la vida. Como el mundo. La jugada del penal histórico sancionado por Viktor Kassai fue ridícula: centro al corazón del área penal a favor de los japoneses. El balón es cabeceado por un jugador de Nacional, al final sale rechazado y la jugada continúa. Dos minutos después, el húngaro Kassai, empieza a tener una conversación consigo mismo. Parado en la mitad del terreno gesticula y pone cara de pensativo. Acto siguiente, se dirige a un monitor ubicado a un costado del campo y empieza a disfrutar de una gran producción audiovisual. ¿Y el partido? Parado. Finalmente, deja el monitor, vuelve a hablar para sus adentros (una sala llena de árbitros audiovisuales que se apoyan en 20 cámaras) y pita penal.

Penal. En la acción de hace unos tres minutos que había terminado sin ningún peligro para el arco de Armani, Berrío, extremo verdolaga, había zancadilleado a un rival que en caso de haber tocado el balón había estado en órsay. Todo ocurrió al frente de las narices del árbitro asistente, pero este hizo caso omiso de la jugada o no la vio. Después de una eternidad el árbitro sancionó el penal y ya lo otro es historia. Nacional no pudo ser efectivo y los japoneses estocaron en los últimos diez minutos al conjunto colombiano.

El experimento está listo. Nacional perdió. Kashima ganó. Kassai pasó a la historia y el fútbol perdió. Me imagino de ahora en adelante los futbolistas jugando con miedo y condicionados. Sin naturalidad. Pendientes en el minuto 88 de esa patadita que metió en el primer tiempo y que podría acarrearle una amarilla repentina, y el video de evidencia.

La FIFA cree que el fútbol es el mismo en todo el mundo. En algunos países se usan dos asistentes al lado de los arcos, en otros, el spray para delimitar los espacios. Me imagino en cinco años, cuando la reglamentación se haya interiorizado y la tecnología devore al deporte y su factor de error humano, en la Liga Congolesa de fútbol un montón de cámaras en el terreno de juego y un cuarto para artitrobots. Sin irme más lejos, me imagino la precaria Liga Colombiana, que ni siquiera tiene terrenos de juegos en óptimas condiciones, utilizando esa nueva tecnología que barata no es. Esperemos se renueven y los carteles de plástico que indican los cambios y el tiempo de adicción queden en el pasado y que llegue la nueva era de la tecnología digital.

Seguro en Europa y Asia la regla se cumplirá, pero en otros territorios en los que ni siquiera hay plata para pagarle dignamente a un árbitro las cosas serán diferentes. En los partidos de divisiones menores se debe exigir el uso de esta tecnología costosa, todo sea por el cumplimiento de las reglas de juego. Se va a volver al fútbol justo, lo que significaría que ya no existiría el fútbol. No todos los cambios que plantean los entes políticos en los deportes tienen que ser aceptados. Recuerden que en 1994 se pensó en cambiar la duración del tiempo de los partidos con el fin de dar más cabida a la publicidad.

Por el momento, pienso yo que se debe cualificar a los humanos para que haya un mejor desempeño de la justicia, en vez de deshumanizarlo con robots que van a quitar la esencia del deporte. Ah, se me olvidaba decir que en el futuro que veo los partidos son disputados por robots, ya que los humanos son muy predecibles y falibles. Hinchas robots, jugadores robots, arbitrobots. El fútbol que propone la gloriosa FIFA.