Uber es más barato que el taxi en Medellín

En Medellín, con las tarifas actuales del servicio de taxi, la modalidad UberX, la más económica de la aplicación, resulta muchas veces más barata para los usuarios. La única excepción es cuando se activa la tarifa dinámica, que sucede cuando hay mucha demanda del servicio y pocos conductores disponibles.

Sergio Alzate, Juan Manuel Flórez, Diego Zambrano Benavides
sergio.alzate91@hotmail.com, @juanduermevela, @diegozamben

Infografíataxi

Aunque el precio de taxi de Medellín no es el más caro de Colombia, sí es superior al de muchas otras ciudades del país. Mientras que en Bogotá una carrera mínima cuesta 4.100 pesos y en Cali 4.700, en Medellín el precio es de 5.000. Esta tarifa convierte a la capital de Antioquia en una de las ciudades colombianas donde es más caro este servicio público individual, al nivel de Bucaramanga, y solo por debajo de Cartagena y Barranquilla, donde el costo mínimo es de 6.000 pesos.

En la ciudad  no se cobran recargos al servicio de taxi como sí pasa en Bogotá, costos que pueden llegar a encarecer el servicio. En cuanto al precio de la gasolina, que es uno de los factores que determinan los incrementos de la tarifa de los taxis, en la capital el precio del galón es de 8.046 pesos, casi el mismo que la capital antioqueña, donde el galón cuesta 7.999 pesos.

¿Qué opina la gente del servicio de taxi en Medellín?

Para conocer mejor la percepción que los ciudadanos tienen del servicio de taxi en la ciudad, De La Urbe elaboró una encuesta que se compartió a través de las redes sociales. En su mayoría, las respuestas provienen de la comunidad universitaria, pero también participaron otros sectores. El objetivo fue contrastar los resultados presentados en la última Encuesta de Percepción Ciudadana realizada el año pasado por la organización Medellín Cómo Vamos, en la que se compartió que el 89% de los ciudadanos estaban satisfechos con el servicio de taxi en la ciudad. No obstante, la muestra con la que se llegó a dicha conclusión, fue de apenas 72 usuarios.

La medición elaborada por De La Urbe, tuvo en cuenta la opinión de 151 ciudadanos, y los resultados se muestran a continuación:

El principal antagonista del taxi: Uber

Cuando me subí al Uber eran apenas las cinco y cuarenta de la madrugada. Me sorprendió que tan temprano ya se estuviera prestando el servicio. Me recogió una señora en un Renault Logan, era un UberX, la modalidad más barata de la aplicación. En la radio estaba hablando Julio Sánchez Cristo, de la W Radio. No habíamos recorrido más de cuatro cuadras cuando llamó alguien a la emisora. Era un señor de Medellín, y llamaba para denunciar que los conductores de Uber, de quienes decía que eran unos piratas, les estaban robando el trabajo a los taxistas. La señora se incomodó y trató de ponerme un tema de conversación, hablaba para que yo no escuchara lo que estaban diciendo en la radio. Yo igual no hice mucho caso, me gusta mucho el servicio de Uber, pero la señora sí se puso nerviosa.

Relato de un usuario de Uber.

Los resultados de la encuesta demuestran una inconformidad moderada frente al servicio de taxi y la preferencia de alternativas como Uber, una aplicación móvil que está disponible en Colombia desde finales de 2013. Funciona con carros particulares que prestan el servicio de transporte regular o de lujo, y que no están regulados por entidades gubernamentales. Los conductores de Uber, que también necesitan una aplicación móvil al igual que los usuarios, se entienden directamente con la empresa, a quien le deben desembolsar un 25% del total de cada viaje realizado. En su página web, se pueden encontrar las modalidades del servicio, estimaciones de tarifa, y las ciudades en las que opera.

El Ministerio de Transporte, a raíz del surgimiento de aplicaciones como Uber, a través del decreto 1079 del 2015 y la Resolución 2163 de 2016 reglamentó el servicio de transporte de lujo. De esta manera, para poder operar bajo otras modalidades diferentes al taxi, es necesario cumplir unos requisitos mínimos. Además, en diversas ocasiones desde el poder Ejecutivo se ha dicho que no se permitirá que los particulares presten servicio de transporte, y se ha instado a que las aplicaciones se sometan a la reglamentación vigente.

Sin embargo, Uber manifestó, en un comunicado reciente, que dichas reglamentaciones restringen y monopolizan el servicio de transporte a los taxis amarillos. Además, agregaron que frena el desarrollo de las tecnologías e impide a miles de personas las oportunidades de obtener nuevos ingresos, además de prohibir la posibilidad a los usuarios de escoger la forma en la cual desean transportarse.

De esta manera, Uber hizo caso omiso de la legislación colombiana y sigue funcionando normalmente. Algunos conductores de estos vehículos, manifestaron a De La Urbe que a pesar de las diferencias con el Ministerio de Transporte, es necesario reglamentar este servicio porque Uber se está llevando las ganancias al extranjero, sin pagar ni un solo peso de impuesto en el país en el que opera.

Por su parte, David Luna, ministro de Tecnologías de la Información y la Comunicaciones, ha manifestado varias veces que no se puede bloquear la aplicación porque no es ilegal por sí misma. Es decir, el servicio que se ofrece a través de ella lo es, pero Colombia, al suscribirse al principio de neutralidad de red, que impide poner barreras a lo que circula por Internet, a excepción de la pornografía infantil, no puede tomar medidas frente a Uber en la red. Debido a esto, y según una infografía realizado por El Tiempo, la cifra de conductores asociados a Uber en Colombia asciende a 10.000.

La voz del gremio de taxistas

Fabián Quintero Valencia, presidente de la empresa de transporte público Tax Individual, considera al servicio Uber y sus tarifas como detalles por fuera de lo legalmente constituido. “Nuestras tarifas son absolutamente reguladas por las autoridades competentes en Medellín y el Valle de Aburrá. A eso debemos ceñirnos”, responde al preguntársele por las tarifas de taxis en la ciudad comparadas con aquellas que oferta la aplicación móvil.

Igualmente, Quintero Valencia señala que no es gratuito que en la encuesta de percepción ciudadana “Medellín cómo vamos: 2015”, el servicio de taxi haya tenido una aprobación del 89% por parte de los habitantes de la ciudad; superando al Metro, que tuvo un 80% de satisfacción entre los ciudadanos.

Un taxista bogotano, en el trayecto entre el aeropuerto El Dorado y el barrio Palermo en Bogotá, opina: “Yo siento que en Medellín a los taxistas los quieren más, como que el gremio está más unido y que no tienen tanta estigmatizaciones como acá”. Por su parte, otro conductor señala que Uber no es el único problema, sino la proliferación de opciones de transporte por medio de aplicaciones que hacen que la competencia no se circunscriba solo al taxi. Cabify, Udriver y Fuímonos son algunas de las aplicaciones que, junto a Uber, han diversificado el panorama del transporte en el Distrito Capital.

Fabian Quintero, sin embargo, resalta la importancia de la legalidad dentro del modelo empresarial del transporte y añade que para mejorar el servicio es necesario un acercamiento “con todas aquellas personas y entidades que actúen dentro de la legalidad”. También justifica el valor de los viajes en la ciudad porque en Medellín a diferencia de otras ciudades, según él, se cuenta con un parque automotor en constante renovación. Además, resalta que gastos como la chatarrización, la seguridad social, seguros, entre otros, impactan en la tarifa final que el usuario debe pagar.

Alcaldía de Medellín: “Uber es ilegal y debe ser atacado”

La política municipal, direccionada a nivel nacional por el Ministerio de Transporte, es atacar plataformas como Uber a través de sanciones. Entre 2013 y 2016, desde la llegada de Uber a Medellín, los comparendos a vehículos por prestar el servicio de transporte público informalmente se han cuadruplicado. Pasaron de 508 a 2.035 en lo corrido de 2016. Se han impartido 72 sanciones más con respecto al año anterior.

Si bien no se especifica cuántas de estas medidas se aplican a conductores de Uber, es evidente que su presencia en la ciudad coincide con este incremento de los controles. Entre las amonestaciones están la inmovilización del vehículo, la multa y suspensión de la licencia, la cancelación de matrículas y el retiro del dominio a los propietarios.

Andrés Londoño, abogado de la Secretaría de Movilidad de Medellín, asegura que, al ser un servicio sin regulación, Uber no tiene una estrategia que sea responsable con la vida y la integridad de sus usuarios. “Si uno se accidenta en un Taxi, responde la empresa, los seguros que estas tienen protegen la prestación de servicios. En cambio, si pasa en un Uber, no hay empresa que responda por ningún daño, la demanda sería contra el propietario, quien solo cuenta con su patrimonio para responder”, dice.

En Medellín hay 35 empresas de de taxis, según la Secretaría de Movilidad. Estas deben contar con un respaldo financiero mínimo de 150 millones de pesos. Así mismo, las empresas deben tener un plan de seguridad vial que incluya prevención y atención de accidentes de tránsito, seguridad de los conductores, entre otros requerimientos. Las cifras de esta Secretaría respaldarían la efectividad de estos planes, pues los accidentes que involucran taxis se han reducido en los últimos años. Uber, por su parte, opera sin este tipo de regulaciones, por lo que para Londoño representa un riesgo para los usuarios.

A pesar de las críticas, Londoño reconoce que hay una demanda de los usuarios por un servicio de transporte público de lujo y comenta que la Secretaría de Transporte está a la espera de su entrada en operación. Entre tanto, los usuarios se debaten entre un servicio legal como el Taxi, que no satisface a muchos debido al precio e imprudencias en la conducción; y un servicio ilegal como Uber, sin regulaciones de seguridad, pero ante el que la satisfacción ciudadana es mayor.